Argentina: Una elección sin partido peronista

sábado, 26 de abril de 2003
“Los peronistas somos como los gatos: cuando todos creen que nos estamos peleando, en realidad nos estamos reproduciendo” La frase pertenece al tres veces presidente argentino Juan Domingo Perón, fundador del partido Justicialista Pero el concepto, pronunciado hace décadas por el carismático político argentino, corre el riesgo de caer en saco roto en medio de la peor división en la historia del peronismo El partido, mayoritario en Argentina, no presentó candidato en las elecciones presidenciales del domingo 27 de abril, un hecho que sucede por primera vez desde su fundación en la década del 40, con excepción de los años en que estuvo proscripto por los regímenes militares Sin embargo, muy pocos dudaron en las semanas previas a las elecciones que los argentinos terminarían eligiendo, el mismo domingo 27 o en una segunda vuelta el 18 de mayo, a un presidente peronista Es que los peronistas dividieron las aguas y concurrieron con cuatro listas distintas a las presidenciales, sin símbolos partidarios y representando a alianzas con nombres de ocasión sacadas de la galera y a las apuradas por los aspirantes a suceder a otro peronista, Eduardo Duhalde, llamado de urgencia para apagar el incendio que había estallado en el país tras la caída de Fernando de la Rúa el 20 de diciembre de 2001 Así, el ex mandatario Carlos Menem debió luchar palmo a palmo por el tradicional voto peronista con el gobernador de la patagónica provincia de Santa Cruz Néstor Kirchner (delfín de Duhalde); el fugaz ex mandatario Adolfo Rodríguez Saá y el casi desconocido Juan Ricardo Mussa Las huestes de estas cuatro líneas internas no se pusieron de acuerdo para dirimir sus primarias, dando paso a una histórica división que puso al partido mayoritario argentino al borde del abismo “El peronismo está roto Tal como fue concebido, como un movimiento de masas, éste es el final del peronismo”, dice a Proceso el líder “piquetero” Luis D`Elia, fundador de la Federación Tierra y Vivienda y candidato a gobernador para los comicios complementarios de septiembre en la provincia de Buenos Aires por el Partido de los Trabajadores aun en formación y que busca reeditar en Argentina el PT que llevó a la presidencia de Brasil al sindicalista Luiz Inácio Lula da Silva La pelea en el peronismo tuvo dos aristas bien diferenciadas que provocaron, con sus incesantes tironeos, el cisma partidario: por un lado, Menem; por el otro, Duhalde La pelea Menem-Duhalde se dirimió en los pasillos partidarios con una rotunda victoria para el actual presidente, que apostó por un triunfo de su delfín Kirchner para continuar enquistado, con su aparato político-partidario, en las máximas estructuras de poder Duhalde derrotó a Menem forzando la suspensión de las internas bajo la excusa de que no estaban dadas las condiciones, agitando fantasmas de fraude por irregularidades en los padrones partidarios”Son los mismos padrones con los cuales él fue electo senador en 1997”, replicó Menem al verse acorralado por el poderoso aparato peronista bonaerense que maneja Duhalde Todos los sondeos previos a las frustradas internas daban como seguro ganador a Menem por sobre Rodríguez Saá, Kirchner y el gobernador de la céntrica provincia de Córdoba José Manuel de la Sota, por entonces “delfín” de Duhalde y que jamás logró despegar en las encuestas Duhalde pergeñó entonces su estrategia de suspender las primarias, le retiró el respaldo a De la Sota y eligió a Kirchner como su nuevo favorito ante el avance del gobernador santacruceño en el electorado “progresista” no peronista Rodríguez Saá, ante la feroz “pelea a muerte” de los dos pesos pesados, ya había anunciado su candidatura por afuera de la estructura partidaria y Mussa, un eterno perdedor, denunciaba a diestra y siniestra los manejos del “poder peronista” D`Elia afirma que “los candidatos del peronismo interpretan proyectos muy distintos uno del otro” “Menem expresa el alineamiento indiscriminado con Estados Unidos y pretende para Argentina transformarnos en cabecera de playa de operaciones del Departamento de Estado norteamericano y el fiel propagador de las propuestas de los organismos multilaterales”, señala “Rodríguez Saá –prosigue- es un mix, una especie de mezcla donde convergen los carapintadas hasta una versión más progresista de la visión nacional y popular Mientras Kirchner expresa la racionalidad de la centroizquierda”, sostiene D`Elia, quien adelantó a Proceso su voto por Kirchner, dijo que el “delfín” de Duhalde “podría convertirse en el (ex presidente brasileño) Fernando Enrique Cardoso argentino, para abonar el camino que permita desembocar en un gobierno de los Trabajadores” “Lo que sí está claro es que el peronismo está roto Es imposible pegar en un mismo ámbito a Kirchner con Menem Lo que se está discutiendo es si (los peronistas) van a poder resolver la crisis que tienen como instrumento de representación En el balotaje van a seguir operando (haciendo lobby, ndr) en contra de los otros candidatos” del partido Lo concreto es que en el cuarto oscuro unos 25,4 millones de argentinos habilitados para votar no encontraron ninguna boleta con el tradicional escudo del partido justicialista o sus dos símbolos más caros: los rostros de Juan Domingo y de Eva Perón Los cuatro candidatos debieron postularse por movimientos creados de apuro: Menem, por la Alianza de la Lealtad; Kirchner, por el Frente para la Victoria; Rodríguez Saá, por el Frente Movimiento Popular, y Mussa por la Alianza Unidos o Dominados Salvo Mussa, los candidatos peronistas sin partido encabezaron todas las encuestas, con escasa diferencia de intención de voto Para el historiador Félix Luna “no se trata de una crisis terminal” porque, según dijo, “lo más probable es que vuelva a unirse en torno al futuro presidente”, aunque su opinión no es compartida por otros colegas Norberto Golasso dijo a la prensa internacional que “el peronismo sufre un agotamiento terminal, y difícilmente recupere el sentimiento histórico que aglutinó a sus simpatizantes desde la primera presidencia de Juan Perón” en 1946 EL RADICALISMO Pero más allá de las divisiones en el peronismo, hay un partido que vive hoy horas dramáticas: la centenaria Unión Cívica Radical (UCR), de los ex presidentes Raúl Alfonsín (1983/89) y Fernando de la Rúa (1999/2001), ninguno de los cuales pudo completar su mandato Doctor (Raúl) Alfonsín cuántos votos van a sacar? Le preguntó un reportero de Caiga Quien Caiga, un noticiero satírico, pero muy incisivo, de la TV argentina Alrededor del 15, contestó el ex presidente sin mencionar que se refería al porcentaje total de votos 15 votos doctor!!!! replicó el reportero provocando la ira de Alfonsín y graficando el pensamiento general de la sociedad argentina sobre el radicalismo Desprestigiado por el rotundo fracaso “delarruista” y el estallido social que acabó con su gobierno y dio paso a la peor crisis económica de la historia del país, el llamado radicalismo presentó como candidato al legislador Leopoldo Moreau, que en los días previos a la contienda ni siquiera arañaba el dos por ciento de las intenciones de voto, en una anunciada y humillante derrota, la peor de su historia La UCR, además, sufre un profundo cisma: además de Moreau, dos postulantes de origen radical se presentaron a elecciones: por un lado, la diputada Elisa “Lilita” Carrió, por la Alianza Afirmación para una República Igualitaria; y por el otro Ricardo López Murphy, ex ministro de Defensa y de Economía de De la Rúa y candidato por el Movimiento Federal para Recrear el Crecimiento, de derecha Ambos corrieron siempre de atrás de los tres candidatos peronistas más encumbrados, según los sondeos, aunque López Murphy tuvo un gran repunte en las semanas previas a los comicios Carrió se alejó del radicalismo descontenta con las primeras medidas del entonces gobierno de la Alianza (UCR y el centroizquierdista Frepaso, hoy en disolución) de De la Rúa y aglutinó el llamado voto “progresista” de las clases medias López Murphy fundó su propia agrupación después que fue echado del ministerio de Economía en abril del 2001 tras pocos días de gestión acusado de intentar imponer un severo plan de ajuste Lo reemplazó en el cargo nada menos que Domingo Cavallo, hoy en desgracia y cuyo partido Acción para la República no presenta candidatos pero apoya al frente de Menem “La UCR vive la peor catástrofe de su historia Nosotros estamos conversando con muchos intendentes (alcaldes) radicales que están pensando en sumarse al futuro Partido de los Trabajadores”, asegura D`Elia en su entrevista con Proceso “Estas elecciones van a demostrar una crisis profunda en los aparatos tradicionales: algunos con la extinción y otros con crisis de homogeneidad muy grande”, agrega D`Elia Para el escritor Gustavo Nielsen “la UCR es un cadáver que se quedó con mis ahorros, mi confianza, con todo”, al aludir a las esperanzas desatadas en la sociedad argentina en 1999 cuando fue electo De la Rúa después de una década de modelo “menemista” y en referencia al “corralito” que confiscó los depósitos bancarios Pero Nielsen dice a Proceso que el peronismo no es algo mejor: “es un dinosaurio, algo gigantesco que no se puede parar, dominar o domar Habría que cambiarlo por otra cosa, pero es difícil Pero los dinosaurios ya se extinguieron una vez” “En conclusión, dice Nielsen, la UCR reeditó el caso de un amigo al que le prestamos dinero y dice que le robaron y que jamás nos los va a devolver Por eso nunca más volveremos a confiar en él Y el PJ representa a esa gente a la que jamás le prestaríamos dinero” Pero a pesar de las críticas de todos lados y los cacerolazos que pidieron durante meses “que se vayan todos”, los argentinos concurrieron a las urnas sabiendo de antemano que su próximo presidente sería un peronista sin partido o, de producirse una sorpresa, un radical arrepentido y reciclado como independiente Nada nuevo para un país que se apresta a cambiar a un presidente por otro para que todo siga en manos de los mismos de siempre; de los mismos que durante los últimos 10 años ocuparon importantes espacios de poder y que llevaron al país desde el “primer mundo versión menemista” a la cruda realidad social latinoamericana

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