Irak: el fracaso de la diplomacia del Papa

sábado, 5 de abril de 2003
A pesar del amplio despliegue diplomático, realizado en varios países y en el que participaron los más experimentados negociadores de la Santa Sede, el Papa Juan Pablo II no pudo imponer su “autoridad moral” para evitar la guerra que actualmente se libra en Irak Todos los resortes de la compleja diplomacia vaticana, como pronunciamientos públicos, misivas confidenciales y encuentros privados del pontífice con los líderes involucrados en el conflicto, resultaron inútiles ante la decisión de Estados Unidos y Gran Bretaña de invadir Irak Actualmente, al Vaticano solo le queda “ayudar a suavizar las heridas y reducir el sufrimiento de la población civil” Aunque, según sus derrotados diplomáticos y algunos analistas, el juicio de la historia dará la razón a los esfuerzos de Juan Pablo II por defender “los valores universales” que hoy están siendo atropellados El escritor italiano Gianni Miná, quien durante años cubrió los viajes papales por varios países, afirma: “El Papa hizo un fuerte trabajo Cumplió con su papel Buscó convencer a todos para evitar la guerra Sin embargo, yo creo que ni el mejor diplomático del mundo hubiera podido parar este conflicto ¡Nadie! Nadie tenía la posibilidad de parar a la loca industria de la guerra, de cambiar algo que Estados Unidos ya había decidido desde hace dos años” Mientras que el veterano diplomático Jerónimo Prigione, exnuncio apostólico en México y actual miembro del Consejo Pontificio de Justicia y Paz, señala: “Aunque no se logró lo que se quería, por lo menos el Papa, que quiere ser la voz de la conciencia de la humanidad, hizo un gran esfuerzo por defender valores que son universales y que finalmente son los que cuentan, como la paz, la justicia y la libertad Su gesto quedará para la historia El tiempo le dará la razón” “Mire, en las relaciones internacionales no hay amigos, solo hay intereses Siempre ha sido así Es brutal decirlo, pero es la verdad De manera que gran parte de la autoridad moral del Papa reside, precisamente, en que no tiene ningún interés material en la política internacional Él intenta convencer a los gobernantes de que tomen en cuenta el valor supremo de la paz Pero a veces lo logra y a veces no” LOS SANTOS OFICIOS Autor del libro El Papa y Fidel –relativo a la visita papal a Cuba, en 1998--, Gianni Miná considera que Juan Pablo II no pudo impedir la guerra debido, sobre todo, a que en Estados Unidos la diplomacia vaticana no tiene fuerza: “A pesar de la indiscutible autoridad moral del Papa, creo que la diplomacia vaticana no tiene fuerza en Estados Unidos La verdadera maquinaria electoral de George Bush reside en las fuerzas de las Iglesias evangélicas, pentecostales y todas esas nuevas sectas religiosas, las que incluso estuvieron detrás de los escándalos de los sacerdotes católicos pederastas Ellas debilitaron la fuerza de convicción que la Iglesia católica podía tener en la opinión pública estadunidense” --¿Entonces estas Iglesias movieron los hilos para desacreditar a la Iglesia católica? ¿manejaron el escándalo de los sacerdotes pederastas? --Sí Y existen pruebas de ello Trabajaron para arrojar una luz siniestra sobre la Iglesia católica Ahí están también esos reverendos que hablan por televisión y que tienen una influencia inquietante Estados Unidos era un país de gran laicismo, pero ahora más bien parece rehén de esta poderosa maquinaria pseudoreligiosa Bush es prácticamente el jefe religioso de estas nuevas Iglesias y sectas --¿Dónde quedó entonces aquella alianza que tuvo el Papa con gobierno estadunidense, en la época de Reagan, y que provocó la caída del socialismo? --No fue precisamente una alianza Hay que tener cuidado con esto Pudo haber sido más bien una coincidencia, pues los objetivos del Papa eran distintos a los de Reagan Los intentos de Juan Pablo II eran humanistas, en defensa del hombre y de su libertad En cambio, Estados Unidos luchaba por el poder, por la economía y el control de los recursos del mundo No hay que confundir --¿Qué pasó después? --Pues que cayó el socialismo y ahora también el capitalismo Actualmente, más de la mitad de los seres humanos viven en la miseria ¿Qué significa esto? Que la maquinaria del capitalismo tampoco funciona “Juan Pablo II no podía cerrar los ojos ante la nueva realidad Se dio cuenta que, al igual que el socialismo, el sistema capitalista también reduce al hombre a un mero objeto, a un consumidor, si es que puede consumir De ahí que el mismo Papa lo haya denominado como un ´capitalismo salvaje`” Gianni Miná --quien concede la entrevista telefónica desde su casa, en Roma--, indica que la diplomacia de la Santa Sede sabe “trabajar muy bien”, la prueba está en que “supo anular al comunismo” Solo que ahora, en su “combate a la idea neoliberalista de Estados Unidos”, se está topando con barreras muy fuertes Para resaltar la importancia que el Vaticano le dio al conflicto en Irak, menciona que el Papa utilizó a dos de sus principales negociadores: el cardenal italiano Pío Laghi, quien viajó a Washington para entrevistarse con Bush; y el cardenal francés Roger Etchegaray, que se entrevistó con Saddam Husseim en Irak Laghi tiene una larga trayectoria diplomática: fue delegado apostólico en Jerusalén y Palestina, después pronuncio en Chipre, nuncio en Argentina a fines de los setenta y principios de los ochenta, luego fue pronuncio en los Estados Unidos Además, es observador permanente en la Organización de los Estados Americanos (OEA) Etchegaray, por su parte, tiene una carrera más ceñida al ámbito eclesiástico: fue el primer presidente de la Conferencia Episcopal Europea, presidente de la Conferencia Episcopal Francesa, presidente del Comité Central para el Jubileo del Año 2000 Aunque también ha sido “enviado especial” del Papa en importantes eventos realizados en todo el mundo: República del Congo, Samoa, Bélgica, Hungría, Portugal Comenta Miná: “Laghi sabe cómo obrar en estos casos, puesto que fue nuncio apostólico en Argentina durante la época de la dictadura Mientras que Etchegaray, con quien yo llevé una buena relación, ha sido siempre una especie de ministro del exterior no oficial Realiza misiones privadas para el Papa Ha sido siempre muy eficiente” LA OFENSIVA DIPLOMÁTICA A principios de enero de este año, arreció la llamada “ofensiva diplomática” de la Santa Sede para evitar la guerra Por ejemplo, el 13 de ese mes, en el Palacio Apostólico, Juan Pablo II se reunió con diplomáticos de todo el mundo para hacerles una llamada de atención: “Me impresiona el sentimiento de miedo que atenaza el corazón de nuestros contemporáneos”, les dijo el pontífice, a quien le preocupaba “la resignación” de varios gobiernos, como si “la guerra fuera inevitable” Ese mismo día, trascendió que el propio secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Angelo Sodano, estudiaba la posibilidad de que el Vaticano dejara de ser un Estado observador y neutral en la ONU, para convertirse en un miembro pleno que contrarrestara la postura belicosa estadunidense El 14 de febrero, el Papa recibió al viceprimer ministro iraquí, Tareq Aziz, quien le prometió evitar la guerra y cooperar con la comunidad internacional en materia de desarme El cardenal Etchegaray, mientras tanto, viajaba a Irak para hablar en los mismos términos con Husseim Eso sí, el régimen iraquí le advertía a Europa que no se sumara a la agresión norteamericana, porque el mundo árabe lo interpretaría como una cruzada El 18 de febrero, Juan Pablo II se entrevistó con Kofi Annan, secretario general de la ONU Intercambiaron sus puntos de vista sobre las posibles salidas al conflicto Cuatro días después, el 22, se realizó el encuentro, también en el Vaticano, entre el primer ministro británico, Tony Blair, y el Papa, quien le pidió que haga “un esfuerzo para impedir la tragedia de la guerra” Lo mismo le recomendó el pontífice a José María Aznar, el mandatario español, con quien se reunió cinco días después Sin embargo, Aznar, en una conferencia con la prensa italiana, realizada al término del encuentro, señaló: “Aparte de mis convicciones personales y morales, cumplo con mis responsabilidades políticas”, en alusión a su apoyo a la guerra El 5 de marzo, Pío Laghi se reunió con Bush, en Washington, y le entregó una carta del Papa Fue miércoles de ceniza, ritual católico que aprovechó el pontífice para convertirlo en una jornada mundial por la paz El ayuno cobró dimensiones políticas La revista Inside the Vatican, pocos días después, reveló un plan que la Santa Sede ofreció a Husseim: le pidió que se exilie y que le permita a la ONU formar un nuevo gobierno y administrar su petróleo Según la publicación, el plan también fue presentado al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas Pero el portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro Valls, desmintió esa versión El 16, Juan Pablo II aprovechó su oración del angelus para enviarle un mensaje a la ONU: “Quiero recordar a los miembros del Consejo de Seguridad que el uso de la fuerza representa el último recurso, tras haberse agotado todas las resoluciones pacíficas” Igualmente, se dirigió a Bush, Blair y Aznar, para decirles que “reflexionen sobre sus deberes” A los dos días, y tras el ultimátum de Bush a Hussein, un desesperado Juan Pablo II dijo, enérgico, al gobierno estadunidense que “asume una grave responsabilidad ante Dios, ante su conciencia y ante la historia” L`Osservatore Romano, el periódico de la Santa Sede, tituló así su primera plana de ese día: “El mundo vive en estas horas como suspendido” Mientras que Pío Laghi reconoció que con Bush “encontró una pared, una muralla” Colin Powell, secretario de Estado norteamericano, respondió así a los reproches del Vaticano: “Comprendemos las inquietudes del Papa, pero a veces se nos presentan problemas que no se pueden evitar porque seamos amantes de la paz y quisiéramos que desaparecieran Éste es uno de esos problemas”

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