Recesión: el fantasma de la guerra sobre América Latina

sábado, 5 de abril de 2003
San Salvador -Colosales cifras de dinero se consumen ya por el fuego de la guerra que encabeza Estados Unidos contra Irak En contraste, América Latina, así como otras regiones del mundo, se consumen en la pobreza El “fantasma de la guerra” que cubre todo lo ancho del continente americano se llama recesión o desaceleración económica, sinónimos de crisis El panorama es sombrío Según pronósticos de un reciente estudio del Sistema Económico Latinoamericano (SELA), con sede en Caracas, América Latina perderá por causas indirectas del conflicto bélico –que tiene lugar a millares de kilómetros de distancia de sus costas-, un monto que oscilará desde 7000 millones y 42000 millones de dólares Los rangos de entre un monto y otro de las pérdidas se deben a que los investigadores de SELA evaluaron los distintos escenarios que estarán relacionados, fundamentalmente, a la prolongación del conflicto y a la inestabilidad en los precios del petróleo y sus derivados El secretario permanente de SELA Giovanni E Reyes, aseveró que de toda la región latinoamericana, serán Centroamérica, el Caribe y México las zonas más afectadas Es desde esa porción del continente donde se origina más del 50 por ciento del total de la capacidad exportadora de América Latina y el Caribe Mientras, el 76 por ciento de la producción de esta misma zona tiene como destino final el mercado estadounidense Por su parte, Roberto Salazar Candell, investigador de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), aseguró a APRO que “el alza en los precios del petróleo (antes, durante y después de la guerra) servirán para financiar la guerra América Latina, excepto México y Venezuela, es dependiente del petróleo, el cual incide en los costos de toda la actividad productiva y por ende, todo subirá de precios Además, como se importa, también afectará la balanza de pagos y con ello, la estabilidad cambiaria” Agregó el experto que “la reconstrucción de Irak demandará enormes recursos y financiamiento, encareciendo -vía tasa de interés- los recursos que nuestra región demandaría, más los servicio de la deuda Por otra parte, la situación de inestabilidad, también afecta la expectativas de los inversionistas, de adentro y fuera de la región, luego tendremos desaceleración o recesión, según sea la duración y alcance del conflicto Los niveles de seguridad bajan, por tanto también subirán los costos de los seguros, basta recordar los atentados contra las Torres Gemelas y la sustancial alza en los seguros Igualmente, dependiendo de la duración e intensidad, los costos de las protestas o desobediencias sociales de gran intensidad vinculadas la conflicto, que pueden ser aprovechadas por distintos intereses” En tanto, el economista y catedrático del Instituto Tecnológico de Massachussets, Arnoldo Hax, en declaraciones a un medio ecuatoriano, coincidió con el panorama oscuro que se tiende sobre el continente americano El especialista consideró que las consecuencias del conflicto, sumados a los problemas locales, se corre el riesgo hasta de “abandonar los esquemas democráticos, la apertura económica y permitir elementos populistas” “En esa incertidumbre, el capital extranjero no llega, e incluso los inversionistas locales han sacado sus recursos Estamos viviendo un proceso sin precedentes Por tres años consecutivos el Dow Jones no ha sido rentable Si eso se mantiene este año, la recesión no tendrá paralelo en la historia, ni con la de los años 30”, finalizó Hax PREOCUPACIÓN POR PROLONGACIÓN Washington pronosticó antes de disparar un tiro en Irak que la guerra sería corta; que haría una operación quirúrgica (“Decapitación del Comando y Control de Irak”) y que no encontraría resistencia Pero, desde los frentes de operaciones y hasta el mismo presidente George W Bush, se ha reconocido que la guerra será cruenta y que se prolongará Una aceptación bastante temprana de un “leve” error de cálculo que se tornará caro Baste decir que, según cifras oficiales de Estados Unidos, la llamada “Guerra del Golfo Pérsico” (1990-1991), tuvo un coste de 76100 millones de dólares, que representa el 1 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de EUA y duró aproximadamente un año La guerra de Viet-Nam (1964-1972) costó casi 500000 millones de dólares, equivalente al 12 por ciento del PIB de EUA La guerra de Corea (1950-1953) costó 335900 millones de dólares, que representa el 15 por ciento del PIB estadounidense La aceptación de Washington de la prolongación del conflicto bélico en Irak es también compartida por el ex jefe guerrillero salvadoreño Rafael Benavides, quien al analizar el curso de las operaciones militares visualiza que los iraquíes usarán cada vez más la guerra irregular para defenderse; no presentarán blancos fijos, dejarán penetrar a las fuerzas aliadas, mismas que tendrán que acantonar en terrenos desconocidos y bajo un clima hostil Benavides, quien durante la guerra civil salvadoreña condujo un contingente de 1200 guerrilleros, consideró que en Irak hay caldo de cultivo para una guerra de guerrillas prolongada: unidad de los musulmanes, consolidación alrededor de su liderazgo y fortalecimiento del Estado-Nación frente a la agresión El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) tiene pronosticado que para 2003 la economía regional crecería entre 1,5 y 2,0 por ciento; esto luego de la recesión del 2002, cuando el crecimiento se contrajo a 0,5 por ciento, a causa de las crisis en Argentina, Brasil, Venezuela y Uruguay El pasado 24 de marzo en Milán, donde se celebró la asamblea anual del BID, el veterano analista de Wall Street, Arturo Porzecanski, dijo a una medio internacional que “cuando este asunto de Irak se acabe, si la percepción de los mercados financieros es favorable al desenlace, pudiéramos tener auge de inversiones, si no en las bolsas, si no inversión estratégica de largo plazo, por lo menos en los bonos corporativos y gubernamentales latinoamericanos” A continuación acotó: “Pero si hay que pasar a medir la guerra en semanas y no en días, y ni que hablar en meses, los mercados financieros lo van a tomar muy mal y Latinoamérica va a seguir estancada” Por otra parte, los efectos negativos de la prolongación de una guerra se verán en el estancamiento del turismo, así como en la recepción de las remesas familiares, renglones importante en las frágiles economías de Centroamérica y el Caribe Cabe señalar que sólo en 2002 ingresaron en Latinoamérica, en concepto de remesas, un monto de 32000 millones de dólares, del cual el 78 por ciento proviene de Estados Unidos Sólo México y Centroamérica reciben cada año más de 16000 millones de dólares en remesas familiares En los países más pobres, como Nicaragua, las remesas representan el 29,4 del ingreso nacional; en El Salvador, el 15,1 por ciento Una recesión en Estados Unidos, afectaría en principalmente a la industria de los servicios, cuya mano de obra es en gran medida la población migrante y responsable del envío de las remesas En las economías exportadoras de petróleo como México, Venezuela y Ecuador, la prolongación de la guerra en el Golfo Pérsico pudieran traerles efectos positivos, sin embargo, la exportación de otros productos a su principal mercado, Estados Unidos, se vería mermado LAS EXPECTATIVAS Las expectativas que reinan en América Latina van de polo a polo: desde un sorprendente optimismo, como el que refleja el presidente Francisco Flores, de El Salvador, hasta la búsqueda de alternativas apegadas a la realidad emprendidas por Argentina y Brasil “Yo creo que las consecuencias de la guerra de Irak, van a ser las siguientes: en primer lugar, se va a terminar la recesión mundial La incertidumbre de qué es lo que iba a suceder, es lo que estaba produciendo un comportamiento recesivo de la economía”, alardeó el mandatario Flores, quien además está convencido de que terminada la guerra habrá “un mundo más seguro, habiéndose desarticulado una estructura que empujaba al terrorismo” En contraste, Nélida Doga, ministra de Desarrollo Social, de Argentina, dice: “En un planeta globalizado, el gran capital se concentra en una guerra con serios pronósticos de complicar las cosas mucho más de lo que están, dejando para más adelante el hambre, el desempleo, la drogadicción, el Sida, y las migraciones internacionales que afectarán a cientos de millones de seres humanos” “En consecuencia, no queda para nosotros, habitantes del Cono Sur de América Latina, otra cosa que generar políticas alternativas Sabemos que el acontecer del Norte es fundamental y derrama sus efectos sobre todo el mundo Lo sabemos, pero no podemos seguir satelizados”, finalizó la funcionaria argentina, quien propone como prioridad recrear el proyecto unificador del MERCOSUR Todo apunta que, también para América Latina entera, no le queda más opción -siempre que quiera conservar su dignidad- que la búsqueda de su propia integración política, social y económica, frente a los esfuerzos que pretenden mantenerla “satelizada”, con el vestuario disimulado de la “globalización”, concepto que en las arenas de Irak está demostrando su real crudeza

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