Petróleo Fronterizo: En riesgo de perderse

sábado, 24 de mayo de 2003
Ahora que se abrió el debate sobre la propuesta republicana de condicionar el acuerdo migratorio por la apertura del petróleo, conviene recordar el peligro de perder el crudo transfronterizo entre México y Estados Unidos si no actuamos en menos de diez años El Tratado entre el gobierno de los Estados Unidos Mexicanos y el gobierno de los Estados Unidos de América sobre la Delimitación de la Plataforma Continental en la Región Occidental del Golfo de México más allá de las 200 millas náuticas fue firmado en la ciudad de Washington, DC, el 9 de junio de 2000 Uno de los principales logros del acuerdo es la incorporación por primera vez de los recursos transfronterizos del subsuelo en un tratado de límites celebrado con Estados Unidos Este Tratado fue aprobado por el Senado de la República el 28 de noviembre de 2000 Posteriormente, el 17 de enero de 2001, México y Estados Unidos realizaron el intercambio de los instrumentos de ratificación del Tratado, fecha en que entró en vigor En el pacto se establece una moratoria de diez años, durante la cual ninguna de las partes podrá explotar los recursos de hidrocarburos en una franja de 14 millas náuticas de cada lado de la frontera marítima Esta disposición tiene por objeto dar oportunidad a las partes, durante ese decenio, de estudiar y delimitar la posible existencia de yacimientos de hidrocarburos, con el fin de examinar la forma de llegar a un acuerdo para su eficiente y equitativa explotación, para lo cual las partes también se comprometen a cooperar entre ellas y a celebrar consultas periódicamente El Tratado se celebra conforme a lo que dispone el derecho internacional que, por una parte, da derecho a los países ribereños (México y Estados Unidos) a reivindicar la plataforma continental de esa zona a los efectos de su exploración y de la explotación de sus recursos naturales El instrumento jurídico delimita la plataforma continental de un polígono (“hoyo de dona”) de aproximadamente 17 mil kilómetros cuadrados en la región occidental del Golfo de México, de los cuales 10 mil 556 kilómetros cuadrados corresponden a México, es decir, el 6036% del área total, y a Estados Unidos 6 mil 932 kilómetros cuadrados, o sea, el 3964% En dicho Tratado, en efecto, se reglamenta la explotación de los yacimientos de petróleo o gas natural que atraviesan la frontera, pues ni el tratado de 1970, firmado con Estados Unidos para delimitar el mar territorial, ni el tratado de 1978, firmado para delimitar la zona económica exclusiva con ese país, contienen disposición alguna para proteger los yacimientos transfronterizos que puedan existir a lo largo de la frontera marítima entre los dos países En el tratado de 2000 se incorporó la referencia a los yacimientos transfronterizos Un estudio realizado por Petróleos Mexicanos confirmó los indicios que se tenían acerca de un potencial de hidrocarburos en toda la extensión del “hoyo de dona”, por lo que se infirió que, casi con toda certeza, habría yacimientos transfronterizos y en consecuencia había que reglamentarlos México considera que, conforme al derecho internacional, esos yacimientos deben repartirse equitativamente entre los países colindantes, según la proporción de recursos que se localice a cada lado de la frontera El embajador mexicano Jorge Palacios Treviño señala en un libro de próxima aparición, editado por la Universidad Iberoamericana, que los negociadores del tratado de referencia, sin embargo, no se pudieron poner de acuerdo sobre el método de explotación de los yacimientos transfronterizos En Estados Unidos se les aplica “el derecho de captura”, es decir, “primero en tiempo primero en derecho”, aunque internamente se practica la explotación unificada o conjunta a fin de evitar la competencia irrestricta En cambio, en México, la industria petrolera es de utilidad pública y la explotación debe ser hecha en exclusiva por Petróleos Mexicanos, por lo que esta paraestatal no puede celebrar acuerdos de explotación conjunta o unificada En vista de esta diferencia de regímenes legales, en el tratado de 2000 se determinó posponer, por 10 años, la decisión sobre el método para explotar los yacimientos compartidos Para preservar la integridad de sus recursos, se estableció una franja de 26 kilómetros de ancho a cada lado de la frontera de la zona delimitada en la que, durante ese lapso de diez años, ninguna de las partes podrá permitir que se exploten recursos de hidrocarburos También se señala en el tratado que las partes deberán, en ese lapso, intercambiar información acerca la existencia y distribución de esos yacimientos También buscarán, a medida que se tenga esa información, llegar a una acuerdo para la eficiente y equitativa explotación de los yacimientos transfronterizos Estas prevenciones permitirán a Petróleos Mexicanos prepararse para negociar y explotar, al término de la moratoria, los depósitos transfronterizos Así pues, con excepción del tramo de 129 millas náuticas de largo, que se protegió con el tratado de 2000, Estados Unidos puede licitar zonas limítrofes a lo largo de la frontera marítima con nuestro país y extraer, con lo que se ha llamado popularmente la técnica del popote, los recursos que se localicen del lado mexicano de los yacimientos transfronterizos, tal como lo denunció el extinto senador panista José Ángel Conchello Consecuentemente, es imprescindible que México convenga con Estados Unidos un régimen de cooperación para la explotación de los yacimientos transfronterizos no sólo a lo largo de todas nuestras fronteras marítimas sino también de las terrestres Aún más, existe una zona, otro “hoyo de dona”, situada al oriente del Golfo de México, con una extensión aproximada de 20 mil kilómetros cuadrados, la cual todavía no se ha delimitado debido a que su plataforma continental debe dividirse no sólo con Estados Unidos sino también con Cuba Petróleos Mexicanos debería programar sus actividades a fin de estar en condiciones, tanto financieras como técnicas, de explotar oportuna y eficazmente los yacimientos transfronterizos, sugiere el embajador Aunque todavía por algún tiempo, su explotación sea menos redituable, por encontrarse generalmente a mayores profundidades que otros que no lo son, se debe de tener en cuenta que estos últimos se protegen solos, en cambio, aquellos pueden perderse De acuerdo con el tratado, el mejor procedimiento de explotar, de manera eficiente y equitativa un yacimiento de hidrocarburos transfronterizo es mediante un acuerdo de explotación conjunta o unificada con Estados Unidos Pero Petróleos Mexicanos no puede hacerlo ya que lo impide la legislación mexicana vigente Ahora se busca modificar la ley para que pueda, en el caso de un yacimiento transfronterizo, celebrar el acuerdo que le permita recuperar la parte de los recursos que le correspondan a México Cuando se adoptó la legislación en vigor no se previó la posibilidad de que existieran yacimientos transfronterizos ni los problemas que se derivarían de su explotación Además, ni la zona económica exclusiva ni la plataforma continental son territorio mexicano, pues los países sólo tienen derecho de soberanía sobre sus recursos no sobre las superficies Se trata, pues, de una situación inédita que requiere por tanto de un tratamiento nuevo El petróleo mexicano que existe a lo largo de las fronteras marítimas de México está en peligro de perderse si no se adoptan medidas oportunas y adecuadas, nos advierte el embajador Palacios Treviño, negociador del Tratado y ahora catedrático de la Universidad Iberoamericana El diplomático mexicano sugiere que se adopte con los demás países vecinos (Cuba, Guatemala, Belice y Honduras) un régimen de cooperación para la explotación de los posibles yacimientos transfronterizos, ya sean marítimos o terrestres Algunos de estos países han otorgado autorizaciones a empresas extranjeras para explorar y explotar espacios colindantes con los mexicanos Es indispensable que se ejerza una constante vigilancia en todas las fronteras del país Si hay señales de que alguna empresa petrolera extranjera va a explotar un yacimiento que pudiera ser transfronterizo, Petróleos Mexicanos debe estar preparado para negociar con ella Si no es posible llegar a un acuerdo debe estar en posibilidad de explotarlo a fin de no perder los recursos que pertenecen a la nación No podemos esperarnos a que llegue el 16 de enero de 2011 y entonces empezarnos a preocupar, como ocurre hoy con la desgravación del maíz y del frijol en el marco del TLCAN

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