Washington: Romance con Lula, reservas con Kirchner

sábado, 24 de mayo de 2003
Washington -- El viernes 16, el mismo día en que la Casa Blanca anunciaba que el próximo 20 de junio Luiz Inacio Lula da Silva volverá a reunirse en Washington con George W Bush --por segunda vez después de la primera visita en diciembre pasado, que hizo como mandatario electo de Brasil--, el presidente de Estados Unidos rompió finalmente el silencio y llamó por teléfono a su nuevo colega de Argentina, Néstor Kirchner Singularidades de la elección argentina aparte, Bush se tomó casi una semana para comunicarse con Buenos Aires, cuando habitualmente el saludo del presidente norteamericano a un nuevo miembro del club de los mandatarios no toma más de tres días Esta puede ser una muestra del trato que los centros del poder económico y político en Nueva York y en Washington le tienen reservado a Kirchner: amabilidad –en especial teniendo en cuenta lo maltratado que quedó el país sudamericano-, pero siempre según sus propios tiempos y exigencias “Luna de miel” con Lula Los analistas en Washington coinciden en que, si quiere revertir esta situación y volver a ubicarse entre los favoritos de Estados Unidos en la región, el nuevo presidente argentino haría muy bien en tomar debida nota de lo que pocos días atrás, cuando se presentó ante el Senado, explicó claramente el nuevo número uno nominado de la diplomacia de Washington para América Latina, Roger Noriega Según el diplomático, los planes de la Casa Blanca para la región tienen un norte específico: "Estados Unidos debe alentar a los líderes reformistas", explicó Y al parecer, el gobierno norteamericano encontró un modelo ejemplar: El presidente brasileño Lula da Silva “Construir lazos políticos y económicos con Brasil hará que avancemos en nuestros objetivos más amplios en América del Sur”, amplió Noriega a los senadores El panorama es alentador, les dijo, ya que “el presidente Da Silva demostró su compromiso con políticas fiscales sólidas” Tanta es la confianza que le tienen al presidente brasileño que tanto la Casa Blanca como el Fondo Monetario Internacional (FMI) “adoptaron” también el plan más preciado de Lula: El de “hambre cero” Pero no es sólo ese compromiso y la simpatía que puede generar un programa para eliminar el hambre en aquel país gigantesco y que abrió el crédito de Washington y Nueva York para Lula La clara perspectiva de que el superavit primario brasileño se eleve hasta el 425 por ciento este año --superando las mejores expectativas del FMI y creando mayor confianza en la llegada de los pagos de Brasilia-- fue la principal causa del romance Desde entonces, las agencias de noticias financieras no dejan de hablar de la “luna de miel” de Brasil con Wall Street y de referirse a Lula como el “nuevo amorcito” de los mercados “Es cierto, Brasil se está convirtiendo en el nuevo alumno modelo del FMI por la aplicación del inflation targeting y por el severo ajuste fiscal en curso, por lo que los elogios en ese sentido son absolutamente honestos y, desde mi punto de vista, correctos”, explicó a Apro el analista Juan Carlos Soldano, con base en Brasilia “Pero, por otra parte --agrega el economista--, no se puede dejar de reconocer que Lula tiene una capacidad de marketing sorprendente, y que el fuerte baño de realismo, sobre todo en el área económica de los últimos meses, contribuye a esa imagen” Un poco en broma, Soldano se arriega a señalar a Lula como “un poco una especie de Tony Blair latino” Por su parte, Richard Hayes, uno de los principales columnistas del sitio brazzilcom, agrega un toque de pragmatismo a la visión de Soldano “El FMI parece haberse dado cuenta de que el sistema financiero internacional no puede soportar otro default como el que impuso hace poco Argentina”, dice a Apro “Es por ello que hacen algunas reverencias y tratan de ser simpáticos con Brasil que, por otro lado, realmente merece los elogios” Desde un punto de vista más político, el analista Luis Bitencourt, de Woodrow Wilson Center, un prestigioso centro de estudios de Washington, declara que es imposible establecer “si el FMI es sincero” en su actitud hacia Lula “Para evitar profecías vanas” sobre lo que puede ocurrir con esta historia “y teniendo en cuenta el reciente buen desempeño de Brasil, hay que resaltar que el nuevo gobierno está manteniendo su resolución interna y sigue honrando sus compromisos internacionales” Con esa apreciación se muestra de acuerdo el economista Claudio Loser, exdirector del Departamento para América Latina del FMI y actual miembro asociado del influyente Inter American Dialogue, de Washington “La simpatía hacia Brasil se debe a que Lula, en un proceso muy interesante, terminó por tomar la bandera que algunos llamarían ‘neoliberal’, de la ortodoxia económica, y nombró gente dispuesta a ponerla en práctica en el Ministerio de Economía y en el Banco Central” señala a Apro Para Argentina, mirada expectante Interpretando la mirada de los organismos internacionales hacia Brasil, Loser estima que “lo que Lula está haciendo mejoró la percepción de la economía latinoamericana” Cuando se le consulta si esa mejoría puede beneficiar a Kirchner, el ex funcionario del FMI se muestra de acuerdo, pero luego precisa que, a su juicio personal, “si Kirchner muestra una línea menos ortodoxa en los aspectos fundamentales, entonces Argentina podría tener problemas al ser comparado con países como Chile, Brasil o México, donde las líneas son mucho más claras” “Hasta ahora Lavagna se mostró bastante ortodoxo en las cosas macroeconómicas, y no estamos hablando de una cuestión ideológica, sino de sumas y restas”, señala Loser “Si eso se mantiene, entonces podrá haber avances” en la problemática relación entre Buenos Aires y los organismos financieros internacionales, siempre dentro de las reglas establecidas por Washington En todo caso, aun si Kirchner se pliega a los requisitos del Fondo y sigue el camino marcado por Lula, las cosas marcharán bien Los datos concretos podrán sostener el “romance” Para Hayes, “una luna de miel con el FMI se mantiene mientras las figuras económicas lucen positivas y se cumple con las metas establecidas” Pocas horas después de que Kirchner fuera consagrado presidente, el ministro Lavagna adelantó que la esperanza de su equipo es tener a punto para agosto próximo, cuando vence el acuerdo interino con el FMI, un nuevo programa de tres años con el organismo financiero que le permita a Buenos Aires contar con los soñados “fondos frescos” Sin embargo, previsor, advirtió que, “para eso, el FMI va a exigir un superávit mayor al 25 por ciento del PBI que pide hoy” Pero no será el superávit el único punto sobre el que presionará el FMI “Kirchner se encuentra con una situación que es buena en algunos aspectos y no tan buena en otros”, dice Loser “Por un lado se estabilizó la situación económica, no hay hiperinflación, empieza a haber crecimiento más o menos fuerte, la balanza de pagos y las reservas están bien pero, por supuesto, no hay ningún tipo de acción tomada en el último año que pueda permitir expectativas inmediatas de un proceso de crecimiento sostenido” Loser advierte lo mismo que repetidamente señalan los voceros del Fondo: “hay algunos puntos que están pendientes, y uno de ellos es por supuesto la negociación con los acreedores externos” La impresión del economista es que, “a la larga, va a haber paciencia” de parte del FMI hacia Argentina, una virtud que no mostró en los meses previos a la debacle del presidente De la Rúa Sin embargo, completa, la nueva relación “no será una línea recta, tendrá momentos de tensión y de dificultades, porque hay ciertos puntos que la comunidad internacional, a través del FMI, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, van a presentar”, a la manera de facturas impagas, al nuevo inquilino de la Casa Rosada “Aparte de los fuegos artificiales que se pueden dar, no creo que se registren problemas de excesiva dureza por parte del Fondo”, vaticina Loser En los próximos meses podrá verse que tanto habrán durado las lunas de miel de los organismos financieros con los dos gigantes de América del Sur

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