La democracia a sangre y fuego

sábado, 3 de mayo de 2003
Que se sepa, la democracia es un sistema político que se construye, no que se impone Requiere, como su nombre lo indica, de la participación ciudadana y ésta no se puede forzar No, por lo menos, si se le quiere conciente y responsable, capaz de determinar su propio destino Luego de la “liberación” de Irak por tropas norteamericanas y ante las dificultades que presenta la formación de un gobierno democrático en ese país, algunas figuras del establishment de Estados Unidos se han tornado reflexivas sobre este punto, a pesar del triunfalismo simplista con el que el presidente George W Bush y los más duros de su gabinete visualizan la reconstrucción política del Estado iraquí Colin Powell, considerado el “blando” del equipo presidencial, por ejemplo, ha insistido en la necesidad de la participación de la ONU, como una forma de dar legitimidad a un nuevo gobierno en Irak y no sólo favorecer a un grupo afín a los intereses estadunidenses Esto, que indudablemente acarrearía la resistencia de otros sectores –mayoritarios, por cierto– únicamente podría ser controlado mediante el uso de la fuerza y obligaría a una larga permanencia in situ de las tropas estadunidenses Un escenario que tendría más de neocolonial que de democrático Pero yendo todavía más allá y sin referirse precisamente a Irak, Powell comentó a la luz de diversos procesos electorales en América Latina que había que ahondar las reformas económicas y agilizar los acuerdos de libre comercio, porque “sin prosperidad, los latinomaericanos cuestionarán el valor de la democracia y la economía de libre mercado” Algo que, sin duda, ya está sucediendo En otro ámbito, el periodístico, el editor en jefe de Asuntos Internacionales del semanario Newsweek, Fareed Zakaria, descubre en un sesudo análisis sobre cómo restablecer la paz en Irak que… “las elecciones no conducen a la democracia” Se refiere por supuesto, y así lo aclara, a la democracia liberal, ese sistema político que en el Occidente se basa en el ejercicio de elecciones libres y periódicas, pero además se sustenta en la rigurosa aplicación de la ley, la separación de poderes, la propiedad privada, el respeto a los derechos humanos básicos, la libertad de mercado, de tránsito y de expresión, la tolerancia religiosa, etcétera Paradójicamente, constata, en la mayor parte del mundo en desarrollo “la democracia está floreciendo, pero la libertad no” Y cita como ejemplo a países como Rusia o Venezuela donde sus gobiernos llegaron al poder por la vía electoral, pero se manejan en forma autocrática O, simplemente, en el Continente Africano, donde 42 de sus 48 países han celebrado elecciones, pero a los que difícilmente se les puede considerar como democráticos Desde su perspectiva, “primero deben instaurarse el capitalismo y el estado de derecho y, luego, la democracia” Como ejemplo de este orden menciona a las naciones del Sudeste Asiático en donde las élites gobernantes liberalizaron la economía y aplicaron la ley, lo que propició el surgimiento de una poderosa clase media que, a su vez, exigió la apertura democrática En América Latina resalta nada menos que el caso de Chile, donde –dice– el dictador Augusto Pinochet siguió el mismo camino modernizador lo que, a pesar suyo, condujo a la postre a una democracia exitosa Zakaria subraya, empero, que la creación de riqueza y la disponibilidad de recursos naturales por sí mismos no son detonadores de la democracia, si no van acompañados del resto de las instituciones liberales “Excluyendo a Noruega, casi todos los Estados petroleros son dictaduras”, generaliza, por lo que está en desacuerdo con la afirmación del vicepresidente Dick Cheney, de que los recursos petroleros constituirán una “ventaja significativa” para construir la democracia en Irak Por el contrario, teme más bien un escenario como el de los Balcanes, donde las pugnas electorales desembocaron en feroces enfrentamientos étnicos y religiosos, que sólo se mantienen bajo control con la presencia de tropas foráneas, ya sea de la ONU o de la OTAN “Antes que la democracia –concluye– están la ley y el orden, porque todas las demás variables dependen de ellas Ese debe ser el orden y no a la inversa” Sin tomar el planteamiento de Zakaria como bueno, pero sí como representativo de una de las corrientes occidentales que ven a la democracia como un producto a exportar, uno se pregunta cuál va a ser el modelo que habrán de seguir los ocupantes de la Casa Blanca y el Pentágono, tan convencidos de las bondades de su sistema, no sólo en Irak, sino en todas las naciones que ellos consideran todavía viven en “el error” Hasta el momento, lo único claro es que se destruyó el orden vigente –orden dictatorial, pero orden al fin– y donde no prevalece el caos, los controles son impuestos a sangre y fuego Curiosamente, además, estas acciones de fuerza se aplican más contra el descontento de la población frente a la invasión, que ante la criminalidad desatada por el vacío de poder Y la creación de instituciones supletorias se visualiza para largo, por lo que la única y mínima “garantía” para que las cosas se encaucen radica en la ocupación militar Los personeros del gobierno norteamericano han insistido hasta el cansancio en que sólo se quedarán el tiempo necesario para formar un gobierno de transición que, a su vez, convocará a elecciones democráticas cuando la situación esté madura para ello Cuándo, es una verdadera incógnita, ya que por ahora ni siquiera se ve quien pueda ocupar el interinato, sin desatar una reacción virulenta de los otros sectores, que sólo podría ser sometida por la fuerza Irak no tiene una tradición democrática Desde que a principios del siglo XX se desprendió del Imperio Turco-otomano, ha sido gobernado por reyes y por una sucesión de militares golpistas, que finalmente encontró su “estabilidad” en el partido Baas y en Saddam Hussein Régimen de partido único desde hace 35 años, mandó al ostracismo, al exilio o a la muerte a todos sus disidentes y los pocos ejercicios electorales celebrados constituyeron una farsa, como el último que ratificó en el poder a Hussein con más de 95% de los votos Esto, por supuesto, no eliminó las ambiciones de quienes siempre han aspirado a sucederlo, aunque tampoco bajo fórmulas precisamente democráticas Alejados de la realidad de su país, más bien occidentalizados, los exiliados se han dedicado a conspirar bajo el cobijo de los servicios de inteligencia británicos y estadunidenses y no se representan más que a ellos mismos Sobra decir que son los favoritos de Washington para encabezar el gobierno de transición En el interior, la mayoría chiita de la población encuentra ahora su representatividad en los clérigos que, por supuesto, quieren una república islámica Esto, no sólo significa exactamente lo opuesto de lo que pretenden los invasores, sino que caldearía los ánimos de la minoría sunnita que perdió el poder y también de los kurdos, que comparten esta rama religiosa, pero que además desean, como mínimo, un estatuto autonómico Y luego vienen, todavía, las subdivisiones de las divisiones Hasta ahora, no hay una sola figura que se destaque sobre las demás y que tenga una mínima viabilidad de ser respetada por las otras partes Y las reuniones celebradas para construir el gobierno provisional más bien evidencian que nadie está dispuesto a ceder un ápice del poder que considera por derecho le corresponde Tanto, que algunas diferencias ya se han zanjado mediante el uso de la fuerza Así las cosas, lo más probable es que en Irak se repita un escenario muy parecido al de Afganistán, donde el gobierno que sustituyó a los Talibán es un simple membrete que apenas controla la capital, Kabul El resto del país continúa dominado por los llamados “señores de la guerra” y aunque aparentemente las mujeres ya no son ejecutadas por infringir el Corán, continúan las viejas tradiciones tribales, la desigualdad de todo tipo sigue su curso, el narcotráfico ha vuelto a florecer y las diferencias se resuelven mediante la violencia, de la que no están exentas las tropas multinacionales encargadas de controlarla Y es que Afganistán, como Irak, tampoco tiene gran experiencia democrática Parte también del Imperio Otomano, fue gobernado por emires y reyes, hasta que el último fue derrocado en 1973 Proclamada la república se sucederían entre golpes militares y asesinatos varios presidentes, hasta la invasión soviética de 1979 Sumidos primero en la resistencia y luego en la guerra civil, los afganos vieron como los Talibán se hacían del poder, para después ser “liberados” por una fuerza militar encabezada por Estados Unidos, que sigue ahí Muy similar es la historia de todos los países que integran el “eje del mal” y a los que Washington podría tener la tentación de invadir para “democratizarlos” Siria, que por momentos ya se vio amenazada, salió también de la dominación turca, fue luego protectorado francés y apenas se independizó en 1946 Las luchas intestinas y el golpismo fueron la norma, hasta que en 1963 el partido Baas, encarnado en Hafez el Assad, se hizo del poder Hasta la fecha sigue gobernando su hijo, Bachir La falta de democracia en Irán se debe precisamente a la intromisión de potencias extranjeras en la vida política del país Primero Gran Bretaña y luego Estados Unidos abortaron los esfuerzos nacionalistas para imponer gobernantes a su conveniencia El último sha, Mohamed Reza Pahlevi, que reinó durante casi cuarenta años (1941-1979), fue derrocado por la revolución islámica del ayatola Jomeini Paradójicamente, la elección del clérigo moderado, Mohamed Hatami, constituye la primera elección verdaderamente democrática en el país La historia política de Libia es todavía más corta Consiguió su independencia en 1949 y fue gobernada por una monarquía hasta 1969, cuando la derrocó el joven coronel Muamar Khadaffi Mezcla de beduino berebere, caudillo socialista y líder islámico, aún sigue ahí Sudán, por su parte, apenas nació como tal en 1956 Ha vivido numerosos procesos electorales, pero nunca una auténtica democracia Sus gobernantes o bien se han reelegido a la mala o han sido derrocados Desde hace 20 años sufre una guerra civil entre el sur animista y cristiano y el norte musulmán Actualmente rige en él la ley islámica o sharia Y, finalmente, quedan los últimos dos enclaves comunistas Corea del Norte, un invento de la Guerra Fría, no ha conocido más que un partido y dos gobernantes de la misma familia: Kim Il Sung y su hijo Kim Yong Il Cuba, otra vez en la mira, ha pasado por el dominio de los marines, las dictaduras de Machado y Batista y el largo régimen revolucionario de Fidel Castro Y aunque el comandante se ufana de elecciones “democráticas” para la asamblea y a nivel territorial, todas se dirimen bajo una misma ideología y un mismo partido Más allá del muy cuestionable derecho a imponer formas de gobierno a terceros países, pretender instaurar la democracia de la noche a la mañana, y no pocas veces a sangre y fuego, en sociedades habituadas a estructuras verticales, es un despropósito Por lo menos así lo ha demostrado la historia y no parece que la actual coyuntura vaya a ser la excepción

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