La lógica electoral de Bush en Medio Oriente

sábado, 14 de junio de 2003
Washington —Por la tarde del miércoles 11, mientras israelíes y palestinos escalaban en la violencia--, el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, pidió a sus asistentes que marcaran el número de su colega israelí Silvan Shalom El canciller estadounidense estaba desesperado: Veía que la apuesta del presidente George W Bush de involucrarse personalmente en la búsqueda de una esquiva paz en Medio Oriente era devorada por el fuego de misiles y hombres-bomba “Tenemos que movernos hacia delante Sería un desastre si perdemos esta oportunidad”, dijo Powell a Shalom Pero la respuesta de compromiso de Shalom sirvió de muy poco Unas horas después el gobierno israelí y los líderes del grupo fundamentalista Hamas prometían continuar con el enfrentamiento “hasta el final” En Estados Unidos, ajenos a la historia y a la lógica en Medio Oriente, algunos se preguntan si el involucramiento personal de Bush en el conflicto entre israelíes y palestinos no terminará por ser contraproducente para sus intenciones de reafirmar su estatura de estadista con miras a las elecciones presidenciales del 2004, cuando se jugará la reelección para otro mandato “¿Fueron los eventos de la semana pasada (la cumbre de Sharm el Sheik y Aqaba) apenas un nuevo acto de coreografía con objetivos de ganancia política? ¿Estuvo el presidente Bush físicamente presente en Jordania pero con su mente puesta en realidad en el 2004?”, sintetizó el columnista Emiliano Antunez, del noticiero electrónico Sierra Times, las preguntas que numerosos observadores se hacen en Washington A juzgar por las reacciones desatadas en la capital estadounidense tras los nuevos hechos de violencia en Medio Oriente, el viaje de Bush a las ciudades balnearias de Egipto y Jordania fueron planeadas, al parecer, mirando más hacia la política interna que hacia el plano internacional Su costo y beneficio se verán, quizás, en las elecciones del 2004 Con las imágenes de los hierros retorcidos de un autobús en Jerusalén y un automóvil en Gaza, el gobierno estadounidense apenas pudo balbucear un pedido de “mesura” a ambas partes “Estamos ansiosos por ver moderación y entendemos que es importante doblegar el terror”, dijo Powell el viernes 13 “Si el terror es doblegado, entonces la respuesta al terror ya no será necesaria”, agregó el secretario de Estado en un intento por complacer a los aliados israelíes, pero sin dejar demasiado mal parado al primer ministro palestino, Mahmoud Abbas Pero en Washington no hubo propuestas concretas para detener la escalada de violenciaSalvo la que hizo el senador John Warner, presidente del comité de Fuerzas Armadas de la Cámara Alta del Capitolio, y la cual fue inmediatamente cuestionada: Enviar una fuerza de la OTAN a la región para interceder entre palestinos e israelíes Fuentes de la Casa Blanca dejaron entrever en estos días que el presidente Bush quedó pensativo tras los nuevos hechos de violencia en el Medio Oriente Y es que, en un primer momento, el presidente no deseaba involucrarse demasiado en el conflicto No al menos si quería preservar su imagen de Estadista decidido Pero sus asesores lo convencieron de involucrarse personal y directamente Después de los hechos de violencia en Medio Oriente, esas mismas fuentes confirmaron que desde la Casa Blanca no salió ningún llamado telefónico a los líderes de la región, ni de Bush ni de su asesora para la Seguridad Nacional, Condoleezza Rice El único que se acercó al teléfono fue Powell, con los resultados conocidos “Es un momento para permanecer resueltos” en búsqueda de la paz, dijo Powell el miércoles 11, fecha en que agudizó la violencia Ese mismo día, Bush apenas atinó a pedir a los demás países del mundo a cortar el financiamiento para Hamas y para “todos aquellos que odian tanto como para matar, para bloquear el avance de la paz” En contraste con la propaganda y el protagonismo estadunidense de la semana anterior, el viernes 13 la Casa Blanca guardaba silencio “El presidente debió haber previsto esto”, criticó el profesor Shibley Telhami, de la Universidad de Maryland “Era claro que lo que ocurrió en Aqaba iba a ser solamente un pequeño paso y que ésto iba a requerir que Bush permanezca comprometido prácticamente día a día”, agregó el experto en entrevista con la televisión estadounidense Pero el entusiasmo de Bush por convertirse en histórico mediador en el Medio Oriente parece haberse desvanecido, quizás por falta de interés o por temor a las consecuencias de semejante revéz en el terreno doméstico, sobre todo en el electoral Bush tiene muy en cuenta que su predecesor Bill Clinton intentó mediar en el conflicto palestino-israelí sólo a finales de su segundo mandato, cuando ya no tenía nada que perder En cambio, a James Carter le sirvió de muy poco ser anfitrión de la recordada cumbre de Camp David que abrió el camino a la paz entre Egipto e Israel LOS PASOS DE STONE La impotencia estadounidense también se reflejó en el terreno artístico En los mismos días en que se efectuaba La cumbre de Aqaba y los atentados y represalias que le siguieron, un canal de cable comenzó a transmitir el esperado documental que el director Oliver Stone realizó pocos meses atrás en Medio Oriente El director de Pelotón exhibió un error de apreciación, típico de los estadunidenses: Pensar que la historia fuera de sus fronteras es como los espectáculos de variedades: Empieza “cuando usted llega” El documental, titulado Persona non grata es un filme sobre las experiencias del director en el convulsionado y desconfiado escenario de los enfrentamientos Narra sus desventuras por conseguir una entrevista exclusiva con el presidente de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Yasser Arafat En una de las tomas, Stone y su equipo aparecen excitados en el lobby de su hotel después de haber escuchado una versión sobre un posible ataque israelí sobre el cuartel general de Arafat Contento por esta oportunidad, Stone le pide a sus colaboradores que estén listos a las seis de la mañana siguiente, “para rodar en vivo los hechos” Por supuesto, a la mañana siguiente fue muy poco lo que pudieron filmar Ni los soldados israelíes ni los guerrilleros o terroristas palestinos estaban sincronizados con la agenda de Stone Algo parecido le está ocurriendo al presidente Bush, cuyo reloj no está marcando la misma hora histórica que los relojes del premier israelí, Ariel Sharon, y de su colega Abbas A diferencia de situaciones como la de Irak o Panamá, donde dictadores de viejo estilo se derrumbaron ante la invasión estadounidense después de haber caído en desgracia con todo el mundo, el caso del conflicto entre israelíes y palestinos está enfrentando a dos pueblos determinados y con visión independiente de su historia, aun a pesar de sus inevitables alianzas y relativas dependencias del exterior En Washington parece estar faltando quien le alcance al presidente Bush un libro de historia El conflicto en Medio Oriente y su eventual proceso de paz tienen una lógica distinta a las necesidades de política interna de los inquilinos de la Casa Blanca

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