Argentina: "Mea culpa" del FMI

sábado, 28 de junio de 2003
Buenos Aires -- “No voy a hacer nada que contradiga mis convicciones y no voy a firmar nada que el país no pueda cumplir” El presidente argentino Néstor Kirchner recibió así al director-gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Horst Kohler, en un almuerzo informal en la residencia presidencial de Olivos, en la periferia de Buenos Aires “El FMI tiene responsabilidades en lo que pasó en Argentina Acá se llevó adelante un modelo de concentración económica y exclusión social que condujo al quiebre institucional del país y ustedes mostraron al causante de todo eso (el expresidente Carlos Menem) como el mejor alumno”, le espetó Kirchner a un sorprendido Kohler, según la reconstrucción que hizo del “agasajo” el diario Clarín A Kolher, acompañado de su esposa y de sus funcionarios de confianza, casi se le atraganta el salmón que degustaba como entrada en el cómodo salón comedor de la residencia oficial Pero salió del paso con una frase que un presidente latinoamericano jamás habrá soñado con escuchar: “No, no a mi me cabe una cuota de responsabilidad”, dijo Kolher El jefe del Fondo y Kirchner se reunieron el lunes 23 en la residencia presidencial de Olivos para delinear el futuro de las relaciones entre el FMI y la Argentina, un país que declaró un default parcial de su deuda pública y que hoy intenta recomponer sus ruinosas finanzas con un acuerdo a tres años con el organismo internacional El titular del FMI se fue de la Argentina mostrando optimismo sobre la posibilidad de firmar un acuerdo de mediano plazo con este país sudamericano, aunque fijó tres condiciones esenciales para rubricarlo: mejor recaudación impositiva en los Estados provinciales, recuperación del sistema financiero y seguridad jurídica para los inversores externos “Creo que hay una mejor imagen por parte de los organismos internacionales sobre Argentina Da un cierto aliciente de cara al futuro, aunque las negociaciones que se vienen no van a dejar de enrostrar tensiones y rispideces entre las partes”, dice a Apro el economista Eduardo Curia UN RESPIRO El gobierno de Kirchner, después de la transición del expresidente provisional Eduardo Duhalde, busca hoy encausar el caos económico en que se sumergió el país tras la renuncia de Fernando de la Rúa el 20 de diciembre de 2001, en medio de saqueos, protestas y una represión que causó una treintena de muertos Unos días después de aquella fatídica fecha, el fugaz expresidente Adolfo Rodríguez Saa anunciaba el default parcial de la deuda externa argentina, estimada en 140 mil millones de dólares, en el marco de una fuerte retracción económica que llevó a la mitad de la población hacia la pobreza en un país tradicionalmente conformado por una poderosa clase media El anterior gobierno de Duhalde buscó negociar con el FMI, pero el organismo multilateral postergó durante meses un acuerdo, que finalmente llegó a fines de enero de este año, pocos meses antes de entregar el poder Argentina había sobrevivido sin el Fondo durante más de un año Ese acuerdo parcial, que vence a fines de julio, permitió a Argentina refinanciar pagos por casi 7 mil millones de dólares que vencían en los primeros meses de este año Pero entre septiembre y diciembre el país enfrenta vencimientos por 6 mil 166 millones de dólares, más de la mitad de sus reservas internacionales que rozan los 11 mil millones de dólares Llegar a un acuerdo es entonces esencial para lograr un respiro para las políticas de corto y mediano plazo que busca implementar el gobierno “Se podría llegar a un acuerdo de tres años, pero hay cosas (que pide el FMI) que no se podrán implementar este año, como el tema de la coparticipación (de fondos federales a las provincias) Este es un año electoral (habrá comicios legislativos y regionales en el último trimestre) y algunos de los puntos podrán quedar para el 2004”, considera Curia En concreto, el FMI pide reestructurar los 102 mil millones de dólares de la deuda externa con acreedores privados, poner en marcha las ejecuciones hipotecarias (suspendidas por el gobierno tras la devaluación), aumentar las tarifas de los servicios públicos, el rescate de todos los bonos provinciales (cuasi-monedas que circulan en todo el país), compensación a los bancos por la “pesificación” asimétrica de los depósitos y una urgente auditoría de los bancos públicos “Esta famosa agenda –dice Curia—insiste mucho en el tema tarifario, el superávit primario, la renegociación de la deuda, reforma tributaria y coparticipación Algunos economistas dicen que todo es fácil, pero si se hacen las cosas a las apuradas sería un desastre” Por lo pronto, el gobierno advirtió que no reajustará las tarifas públicas durante 90 días, aunque pasado ese lapso estaría dispuesto a un aumento de entre el 7 y el 10 por ciento “Hay cosas que obviamente son impostergables – prosigue Curia en su diálogo con Apro—como el superávit fiscal primario y la renegociación de la deuda, y hay otros temas que están más en el limbo Kirchner ha dicho cosas muy interesantes, como la culpabilidad que le incumbe al FMI y los encuadres de la negociación Las líneas generales de la política económica están bien perfiladas “Ha habido una continuidad de base (que viene del gobierno de Duhalde) Pero es necesaria una continuidad con nuevas tareas que todavía no comenzaron Ahora es el momento Hay que ver como se les concibe y se les ejecuta”, indica Curia buscando poner paños fríos a la fiebre de “optimismo” que pareció contagiar a los argentinos Pero desde Washington, el vocero del FMI, Thomas Dowson, alimentó aun más ese optimismo “Es ciertamente posible” lograr un acuerdo con Buenos Aires a mediano plazo, de tres años, dijo “El siguiente paso es la misión de revisión” que llegará al país el 8 de julio y deberá observar el cumplimiento de las metas acordadas en enero, agregó Dawson “Las autoridades de Argentina y el Fondo coincidieron en que se hará un esfuerzo para llegar a un acuerdo en agosto”, indicó LA POPULARIDAD DE KIRCHNER A poco más de un mes de asumir el poder, el 25 de mayo, Kirchner disfruta de una luna de miel con la gran mayoría de los argentinos que ningún analista se animó a vaticinar tras asumir con el 22 por ciento de los votos logrados en primera vuelta de las presidenciales de abril Su rival Carlos Menem, que había obtenido dos puntos más, renunció a la segunda vuelta y dio paso a la asunción presidencial con menor respaldo electoral en la historia democrática del país Según coincidentes sondeos de opinión, Kirchner goza de una popularidad del 80 por ciento entre la población, un índice que cimentó a base de sonoros “golpes de efecto”, como el descabezamiento de la cúpula militar (pasó a retiro a decenas de altos jefes militares), su guerra pública contra una Corte Suprema de Justicia considerada adicta al “menemismo” y su campaña anti-corrupción en el seguro social de los jubilados, un ente que sirvió durante años de “caja chica” para el poder de turno Según fuentes de gobierno, el próximo paso serán las compañías privatizadas por Menem “La gente está visualizando bien al gobierno Nos acompaña porque tenemos una única asociación y es con la gente”, dijo el jefe de Gabinete, Alberto Fernández Esta sintonía entre Kirchner y la población logra asentarse ante la aparente estabilidad económica que heredó su gobierno después de la grave crisis que soportó el país en los últimos años La economía continúa dando señales de recuperación, con un vaticino de crecimiento de entre 4 y 5 puntos en el PIB de este año y la desocupación (cercana al 17 por ciento) está en baja Incluso, el FMI debió a salir a recalcular sus metas de crecimiento del PIB ante el avance de la aún frágil economía argentina El titular del FMI, incluso, antes de viajar de regreso a Washington, hizo un mea culpa ante la intransigencia del Fondo de firmar el año pasado un acuerdo con Argentina: “debimos haber escuchado mejor a los argentinos hemos subestimado la recuperación”, dijo El Congreso, controlado por el oficialismo (peronismo), se animó a volver a la carga con un proyecto que busca investigar el origen de la deuda externa “Somos partidarios de conformar una comisión que investigue la legitimidad de la deuda externa”, dijo el presidente del bloque peronista en la Cámara de Diputados, José María Díaz Bancalari Hoy en Argentina, salvo en la dirigencia de la izquierda radical, el optimismo es general: lo dicen las encuestas, lo recalcan los funcionarios de gobierno y hasta las combativas Madres de Plaza de Mayo, con Hebe de Bonafini a la cabeza, suman elogios a un presidente que, sin respaldo previo, parece Aprovechar cada golpe de efecto que logra construir a su paso para llevar agua para su molino Tanto optimismo y tanto respaldo político y popularidad asustan, como escribió la revista Noticias en un editorial: “De pronto, los mismos economistas, políticos y periodistas que hace un mes no sólo hablaban pestes de Néstor Kirchner, sino de la mayoría de la clase política, se transformaron en oficialistas de la primera hora Del histérico todo mal () se pasó sin respiro al todo bien actual Se trata de una nueva obsesión nacional que, por carecer del menor sentido crítico, termina empañando los hechos realmente positivos que tuvo este primer mes de gobierno La obsecuencia es un atributo de los cobardes y puede transformar con el tiempo en una pesadilla para los supuestos beneficiarios de tal sumisión”

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