Argentina: el debate por las extradiciones

sábado, 12 de julio de 2003
Buenos Aires (apro) -- ¿Está arrepentido, Cavallo?, preguntó un hombre al encarcelado al todavía militar argentino Ricardo Miguel Cavallo en su celda española tras ser extraditado desde México --Sí, de haberme ido de la Argentina, contestó el exmarino --¿Por?, insistió el hombre --Y acá en España soy un genocida, pero si estuviera en Tucumán sería intendente (alcalde) El chiste publicado en la primera plana del diario izquierdista “Página 12” fue un golpe directo a la conciencia de 37 millones de argentinos: Antonio Bussi, cuya extradición a España acaba de pedir el juez Baltasar Garzón, ganó por 17 votos de diferencia las elecciones municipales de la ciudad de Tucumán, en el empobrecido norte del país Por si el mazazo sobre la conciencia argentina no fuera suficiente, un dato hace más escalofriante el triunfo del exmilitar: su vencido, Gerónimo Vargas Aignasse, es nada menos que un hijo de desaparecidos durante la última dictadura militar (1976-83), que dejó, además de su padre, a otras 29 mil 999 personas asesinadas, cuyos cuerpos jamás fueron hallados En una trágica paradoja de la historia, el padre de Vargas Aignasse desapareció cuando Bussi era gobernador de facto de la provincia y reinaba sobre la vida y la muerte de los tucumanos “Esto es increíble Bussi es un genocida Esto es consecuencia de la impunidad jurídica que hay en la Argentina La gente no tiene memoria Los jóvenes no vivieron esa época y además hubo manipulación de la prensa” local, dijo a apro el Premio Nobel de la Paz 1980, Adolfo Pérez Esquivel, titular del Servicio de Paz y Justicia (Serpaj) y uno de los más prestigiosos luchadores por los derechos humanos del país El triunfo del pasado en un territorio que cobró triste fama internacional por los niños muertos por desnutrición en el 2002 no es nuevo Bussi fue gobernador de facto de Tucumán durante la dictadura y logró “legitimizar” su poder en 1995 cuando ganó las elecciones por un período de cuatro años La única esperanza de los organismos de derechos humanos, tras el respaldo de la ciudadanía tucumana al Cavallo es que la justicia admita la impugnación de su candidatura por “inhabilidad moral”, presentada por varias entidades que recordaron la responsabilidad del militar durante la represión “Soy hijo de un hombre que dejó su vida luchando por la democracia Es por este legado que, con dolor y grandeza, debo aceptar que fui derrotado en una contienda democrática Esto no significa que dejaré de trabajar para que Bussi no vuelva a triunfar y se vaya de la provincia, pero fundamentalmente para que sea encarcelado por la justicia”, dijo Vargas Aignasse, el derrotado candidato del peronismo “Hay una porción de la sociedad que está confundida y donde priman ciertos desvalores Esto los hace optar por ese hombre que en el 76 les mantenía las calles limpias, los cordones de las veredas pintados de blanco, les cortaba el césped de los parques y les ocultaba las villas miserias con una tapia No les importaba que por las noches matara, secuestrara o torturara a tucumanos como ellos”, indicó 24 horas después de que la junta electoral tucumana anunció la victoria de Bussi por 17 votos, el juez español Garzón volvió a pedir a la Argentina la detención de 46 militares, entre ellos el propio Bussi, acusados de torturas, crímenes y genocidio, un paso que el presidente Néstor Kirchner está dispuesto a dar en un intento por cerrar definitivamente las heridas del pasado, aunque las urnas le jueguen una mala pasada a la justicia Reto institucional Kirchner, desde la campaña electoral que lo catapultó a la presidencia el 25 de mayo pasado, dejó en claro que es partidario de derogar un decreto presidencial del gobierno de Fernando de la Rúa (1999-2001) que prohíbe la extradición de los militares acusados de violaciones a los derechos humanos por una cláusula de “extra-territorialidad” Todos los represores, excepto aquellos acusados del robo de bebés hijos de desaparecidos, están libres y caminan por las calles del país beneficiados por las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, firmadas por el expresidente Raúl Alfonsín (1983-89) y secundadas por una amnistía decretada por Carlos Menem (1989-99) Las leyes de Obediencia Debida y Punto Final fueron declaradas inconstitucionales por el Parlamento y se aguarda ahora el veredicto final de una Corte Suprema de Justicia desprestigiada y cuyo presidente, Julio Nazareno, renunció a fines de junio presionado por Kirchner y el mundo político argentino Se le acusaba de ser cómplice del “menemismo” (es amigo íntimo de Menem) y de permitir las privatizaciones más polémicas de la historia argentina, entre ellas la de la superavitaria Aerolíneas Argentinas, que terminó vaciada y quebrada años después Kirchner inició su mandato con una durísima ofensiva en el seno de las Fuerzas Armadas, al descabezar a la cúpula militar pasando a retiro a decenas de altos jefes castrenses, a quienes acusó de presionar a la Corte para que declare la constitucionalidad de las leyes de Alfonsín y dejar así a salvo a casi un centenar de militares que arriesgan su extradición a España, Francia e Italia, entre otros países “Hay muchos pedidos de extradición que vienen de España, de Francia, de Alemania, de Italia, de Suecia”, enumera Pérez Esquivel en entrevista con apro El entonces jefe del Ejército, Ricardo Brinzoni, pasado a retiro en forma imprevista, se fue dando un portazo y denunciando una intromisión política en las fuerzas armadas Kirchner lo defenestró en público y abrió el debate en su gabinete sobre la posibilidad cada vez más latente de derogar el polémico decreto que abriría el grifo de las extradiciones “De alguna forma va a salir algo Una posibilidad es que se los juzgue aquí si se declara la inconstitucionalidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final Si no, está la derogación del decreto de extra-territorialidad Pero en ese caso, si piden la extradición de 150 tipos, no sé si se los va a entregar a todos”, dijo a apro una fuente muy cercana al ministro de Defensa, José Pampurro Preparando el terreno En una cena protocolar, el lunes 7 de julio, Kirchner volvió a poner los puntos sobre las íes ante la cúpula militar El presidente pidió a las fuerzas armadas hallar un punto de reencuentro con la sociedad, aunque dejó en claro que “ese reencuentro no puede venir desde el silencio o la complicidad” “La defensa de los derechos humanos no tiene por qué ser interpretada, de aquí en más, como una política en contra de las Fuerzas Armadas Queremos inventar un futuro que sea absolutamente claro”, insistió El debate en el seno del gobierno fue intenso, pero Kirchner ya tendría decidido, según fuentes coincidentes, la derogación del polémico decreto y su discurso en una cena de camaradería con las cúpulas militares fue sólo para preparar el terreno de lo que vendrá en materia de política militar y de derechos humanos Por lo pronto, los organismos defensores de derechos humanos, con la presidenta de las Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini a la cabeza no parar de elogiar a Kirchner por sus posiciones en esta materia “Él es distinto a los demás políticos”, dijo Bonafini, quien parece abandonar sus combativos discurso por elogios mesurados a la figura presidencial Pérez Esquivel fue más prudente: “tengo esperanza Soy cautamente optimista Aparentemente hay voluntad desde el gobierno Aunque convengamos que una cosa es lo que se desea hacer y otra muy diferente lo que se puede”, afirmó Kirchner, por lo pronto, sentenció: “fue doloroso que nos enfrentáramos No parece justo que se pretenda identificar las acciones de unos con las instituciones Hace a la preservación de la institución () separar la paja del trigo, hacerse cargo cada uno de lo que hizo, sin pretender escudarse en el prestigio y en la historia de las Fuerzas Armadas” El discurso fue recibido por algunos aplausos, especialmente de los miembros del gabinete que acompañaron a Kirchner Los más de 200 militares presentes en la cena de gala prefirieron mirar sus platos y comenzar a degustar el salmón que se les ofrecía como entrada, antes de dedicarse a una pechuguita de ave rellena y, a los postres, un helado de sambayón “No hubo reacción militar porque lo esperaban A los oficiales jóvenes los deja al margen y revindica la labor de las Fuerzas Armadas Los retirados (sobre los que puede pesar un pedido de extradición) no cuentan”, dijo la fuente del ministerio de Defensa Dos días después, en el día de la Independencia, un cauteloso presidente admitió tácitamente que los militares serán juzgados en Argentina o en el exterior Al ser consultado sobre el nuevo pedido de extradición elevado por Garzón, que ahora es frenado por el polémico decreto de De la Rúa, contestó: Ese tema “es de la justicia” “Si para Kirchner la justicia es la que debe decidir sobre las extradiciones, significa que ya decidió derogar el decreto, sino diría que las leyes argentinas no permiten que se juzgue a los militares en el exterior según el decreto en cuestión”, dijeron analistas Los militares saben que tienen pocas escapatorias Kirchner, a pesar de asumir con sólo el 22 por ciento de los votos (su rival en el frustrado balotaje, Carlos Menem, que obtuvo dos puntos más en la primera vuelta, renunció a participar), goza hoy del 80 por ciento de respaldo popular, según encuestas coincidentes Pero los voceros de los militares acusados se resisten: “La disyuntiva es o defendemos la soberanía o la resignamos Si la defendemos se deben rechazar todos los pedidos de extradición Los hechos cometidos dentro del país deben ser juzgados por sus jueces Lo que se hizo fronteras adentro se resuelve fronteras adentro”, comentó Florencio Varela, defensor del general retirado Santiago Omar Riveros Pérez Esquivel terció: “es un problema bastante complejo Hubo muchas movidas en el gobierno, como el descabezamiento de las cúpulas militares y policiales, el intento de saneamiento de la Corte Suprema Debemos volver a restituir la credibilidad de las institucionales Aparentemente hay voluntad de hacerlo”, apuntó

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