La OMC en Cancún, al borde de una crisis de nervios

sábado, 12 de julio de 2003
Ginebra, Suiza (apro) - Los 146 Estados miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC) culminan en esta ciudad las negociaciones que determinaran si la reunión ministerial de Cancún --programada para septiembre próximo-- será un éxito o un fiasco Dos diplomáticos latinoamericanos juegan papeles claves en las discusiones de estas última semanas: el uruguayo Carlos Pérez del Castillo y el mexicano Eduardo Pérez Motta Detrás de complejos entramados técnicos, la comunidad de naciones debe decidir en Cancún si prosigue la liberalización del comercio a partir de sortear dos problemas acuciantes: el acceso a los medicamentos para los países pobres que no pueden producirlos y que los necesitan urgentemente para afrontar males devastadores; y una desregularización de los mercados agrícolas a escala planetaria que haga posible a naciones en desarrollo exportar más fácilmente sus productos como una vía para salir de la miseria El uruguayo Carlos Pérez del Castillo preside el Consejo General de la OMC, un cargo que se renueva todos los años Su función es conducir los debates y, en estos momentos cruciales, lograr consensos para salvar a Cancún de un desastre Dos son las fechas claves: la primera, este 18 de julio, donde presentará un primer documento a todos los integrantes de la OMC que resumirá la situación y esbozará perspectivas, de modo que se aborden ordenadamente las deliberaciones finales La segunda será el 24 de agosto, cuando --con base en el primer documentos-- se presentará otro que incorporará los consensos de las delegaciones Con base en este documento, los ministros de las naciones que integran la OMC se sentarán en Cancún del 10 al 14 de septiembre de 2003 Pérez del Castillo adelanta a Apro las líneas generales de lo que contendrá su documento del 18 de julio Éste será, dijo, un diagnóstico “complicado pero no desesperante, en el que voy a mantener los niveles de ambición de las metas fijadas por la OMC” Sobre el tema de “medicamentos” señala que gobiernos que apoyan a empresas farmacéuticas han desechado la idea de establecer una lista de enfermedades que se curarían con productos genéricos (copias de medicinas patentadas a bajo precio) y que algunos países con cierto nivel de desarrollo renunciarían a procurárselos por esa vía con tal que su fabricación menos onerosa sólo beneficie a países extremadamente pobres “Es un caso emblemático, más por razones simbólicas que comerciales y es una bandera para causas humanitarias Los representantes de la industria farmacéutica, con los que hemos hablado, nos han dicho que desean una solución rápida”, afirma Pérez del Castillo “Aceptan dejar abierto el espectro de enfermedades y no limitarlas al sida, la malaria y la tuberculosis, pero persisten dificultades sobre qué países podrían gozar de licencias obligatorias de importación de genéricos si hubiera necesidad o epidemias”, detalla Los “genéricos”, producidos a menor costo por países en desarrollo con alguna capacidad industrial, no podrían ser importados por naciones que pudieran pagarlos a un precio mayor Sin embargo, ¿cómo definir quienes podrían usufructuar y cuales no? Parece ser posible un pacto que fije el alcance de la medida “para los países africanos y para los de muy bajo desarrollo, dejando fuera a México, India, Singapur y Corea, por ejemplo, que se exonerarían voluntariamente porque sus niveles de desarrollo no justifican ese benefició”, aventura Pérez Castillo De alcanzarse ese objetivo, entraría en juego el embajador mexicano Eduardo Pérez Motta, el cual presidió la estructura de la OMC que, en diciembre pasado, fracasó en la obtención de un consenso sobre este problema debido a la exclusiva oposición de Estados Unidos Al texto del acuerdo frustrado, Pérez Motta le añadiría ahora una declaración personal reflejando la grata noticia que, de cara a la reunión de Cancún, el gobierno de George W Bush abandona su hostilidad Como si quisiera ver para creer el delegado mexicano continúa de piedra: “ese tema se soluciona en la Casa Blanca”, dice En la cumbre de la OMC en Doha, capital de Qatar, celebrada en noviembre de 2001 --encuentro precedente de los ministros de comercio que repetirán pronto en Cancún-- se acordó que a más tardar el 31 de diciembre de 2004 debería haber un progreso sustancial en materia de disciplina de apoyos internos y eliminación de subsidios, que hacen artificialmente competitivos los productos agrícolas de los países ricos, impidiendo que los de los países pobres entren a buen precio en todos los mercados De boca para afuera todos los que participan en la OMC sostienen que esas barreras deben eliminarse progresivamente y que es propósito común la liberalización del comercio Sin embargo, en los hechos los países ricos mantienen las subvenciones La hora señalada es Cancún, una cita a medio camino entre Doha, cuando se lanzó esta ronda liberalizadora, y el 31 de diciembre de 2004, en donde la falta de resultados tangibles será la prueba del naufragio Pérez del Castillo es claro al respecto: “Si no hay un avance importante en agricultura, Cancún se cae” En esa línea, para él “todo depende de lo que haga la Unión Europea, y dudo mucho que haya una traducción en una propuesta a la OMC de la nueva política agraria común que acaban de anunciar hace unos días” Subraya: “no ha habido negociación en agricultura Hay propuestas sobre la mesa, planteamientos” Afirma que ello se debe a “la falta de voluntad de la Unión Europea” Pérez Motta lo secunda: “la suerte de la negociación sobre agricultura se juega en Bruselas”, en referencia a la ciudad belga donde están radicados los órganos de la Unión Europea Esa especie de escepticismo y, a la vez apuro para salvar la ronda en curso, lo expresó también en Ginebra esta semana el ministro brasilero de exteriores, Celso Amorin, quien, después de visitar al director general de la OMC, Supachai Panitchpakdi, expresó: “hace un mes las negociaciones estaban bloqueadas, ahora tenemos algunas incógnitas”, en referencia al anuncio de una nueva política agraria por parte de la Unión Europea, que “crea posibilidades, pero no sabemos cómo podrán usarse esas posibilidades” Medicamentos y agricultura son dos de los seis puntos centrales de la agenda de Cancún, la cual también contempla temas referentes a la industria, los servicios y la solución de diferencias entre Estados Todos ellos buscan avanzar hacia criterios comunes sobre salvaguardas, competencia, aranceles, "dumping", inversiones, transparencia, subsidios, trato especial y diferenciado, vinos y licores, reglas y otras cláusulas, varios de ellos originados en cumbres precedentes como Uruguay y Singapur Pérez del Castillo, que pulsa diariamente como respiran los diplomáticos de los 146 integrantes de la OMC en vísperas de Cancún, destila dosis combinadas de pesimismo y optimismo Así, no descarta un “fracaso total”, pero tampoco que la cita de México salga a flote, porque “parecería existir un compromiso al máximo nivel (Grupo de los Ocho, Fondo Monetario Internacional, Banco mundial y Organización de las Naciones Unidas) para que se mantenga un multilateralismo vivo y aprovechar esta oportunidad para dar señales de recuperación de la economía mundial” Un fracaso en Cancún “tendría consecuencias negativas, tanto para los países ricos, que perderían interés en temas comerciales multilaterales --los cuales pasarían a dar mayor atención a acuerdos bilaterales, regionales o hemisféricos--, como para los países pobres, quienes se alejarían de asumir responsabilidades de reformas”, abrevia Pérez del Castillo Una victoria, estima, se conseguiría si se mantuviera “un apego al mandato de Doha en todos los campos por igual, que contemple una dimensión del desarrollo de forma general” ¿Qué tipo de modalidades podrían imaginarse en tan pocas semanas para contribuir a acercar posiciones? Nadie lo sabe Por tanto, la pregunta acecha: ¿Será Cancún otro Seattle? Da la impresión que el desafío de México es de menor envergadura que el de Estados Unidos En Seattle se intentaba lanzar una nueva ronda Cancún es una evaluación a medio camino de una ronda, la de Doha Un nuevo descalabro sería por tanto diferente Así lo valora Pérez Motta, aunque admitirlo como posible a tan pocas semanas de su inicio es una especie de pronostico inquietante Sea como fuere, asistirán masivamente las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) que oficiaran de testigos de cargo, abogados y fiscales de las injusticias de la globalización y el neoliberalismo Y estarán presentes los militantes “altermundialistas”, que criticarán las defecciones de una ronda que en sus pretensiones quiere dar prioridad al desarrollo Todo delante de 2 mil 500 periodistas, mil más que en Seattle 11/07/03

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