Alemania: La sombra de la Stasi

sábado, 19 de julio de 2003
Berlín -- El fichero con el listado de espías se denomina inofensivamente Rosenholz, “palo de rosa” La CIA lo consiguió de manera secreta, acaso ilícita, en los días posteriores a la caída del Muro de Berlín Allí figuran unos 16 mil nombres de colaboradores no oficiales de la Stasi, el servicio secreto de la exAlemania Oriental, que se desempeñaron en la Alemania Occidental, entre 1950 y 1989, y de los que hasta ahora no se tenía registro Rosenholz levanta expectativas y sospechas en Alemania: pueden aparecer allí los nombres de actuales funcionarios, o de empresarios, o de periodistas o de cualquier personaje del que nunca se sospechó que fuera espía La copia del fichero desaparecido, contenida en microfilms, regresó a Berlín a fines de junio, en 380 CD-Rom El desglosamiento del material le corresponde a la Comisión Federal de Documentos de la Stasi (BfSU, en sus siglas en alemán) El trabajo llevará al menos seis meses Muchos duplicados son ilegibles Los nombres que aparecen son 200 mil Se supone que 16 mil de ellos (10 mil alemanes orientales, 6 mil occidentales) colaboraban con la llamada Administración Central A, es decir, el espionaje externo de la Stasi El resto son amigos, parientes, colegas o víctimas de los espías En realidad, el servicio de inteligencia alemán había tenido ya un acceso limitado a los archivos En 1993, la CIA le proporcionó un listado de mil 500 agentes de la Stasi, activos en el Oeste hasta el derrumbe de la Alemania Oriental Se llevaron a cabo juicios en su contra Pero el nombre de estos colaboradores no oficiales, que operaban como espías, instructores y correos, se desconocía hasta el presente “Con este material se pueden aclarar casos específicos Pero no espero que haya un sensacional desenmascaramiento de personas”, dice a Apro Helmut Müller-Enbergs, investigador de la Comisión Federal de Documentos de la Stasi Y en caso saliera a la luz algún caso sorprendente, este politólogo sostiene que “es un tema para los historiadores; a los investigadores de la justicia no les va a interesar” Esto se debe a que el delito de espionaje prescribe en Alemania pasados los cinco años Fama La Stasi, como otros servicios secretos, fundó su celebridad en el accionar sombrío En los últimos años del gobierno de Erik Honecker, sus agentes eran 90 mil Los asistían 171 mil colaboradores no oficiales, que informaban sobre el movimiento en cada esfera social Su efectividad se basaba en la calidad de su reclutamiento En su libro Trabajadores no oficiales del Ministerio de Seguridad del Estado, Müller-Enbergs traza un perfil de estos informantes en el Oeste: El 60% lo hacía por convencimiento político, el 27% por interés material, el 6% se había ofrecido voluntariamente, sólo el 1% actuaba bajo presión Tras la caída del Muro de Berlín, en medio del descontrol reinante, la inteligencia germano-oriental consiguió destruir muchas actas y “limpiar” los ficheros personales de sus propios archivos De modo misterioso, la CIA se hizo del listado de los colaboradores no oficiales que operaban en Alemania Occidental Llevó esos microfilms a su central en Estados Unidos Días después, cuando una multitud de alemanes orientales ingresó por la fuerza a la central berlinesa de la Stasi, el desorden era completo Muchos accedieron sin embargo a sus propios legajos La denuncia y el informe provenían en muchos casos del hermano, del padre, del mejor amigo El país reunificado para la democracia pudo exhibir, a través de las actas que se habían salvado, el modo de control social ejercido en el Este La escena se volvió menos agradable cuando comenzó a salpicar al poder político El acceso público a las actas se volvió motivo de un gran debate La mancha abarcaba a personalidades de los grandes partidos Algunos ejemplos: El actual ministro de Tránsito y Construcción del Este, el socialdemócrata Manfred Stolpe, fue acusado repetidas veces de haber sido colaborador informal de la Stasi durante 20 años Löwe (león) es el seudónimo con que figura Leo Wagner, quien fue durante décadas una figura encumbrada entre los socialcristianos Lothar Bisky, presidente del Partido Socialista Democrático, versión remozada del partido que rigiera durante 40 años los destinos de la Alemania del Este, recibió también acusaciones Pero el caso más sonado fue el del excanciller democristiano Helmut Kohl Se supone que las actas de la Stasi contienen transcripciones de conversaciones telefónicas, que servirían para aclarar las finanzas ilegales de su gobierno En marzo de 2002, se prohibió la publicación de toda acta referida a quien fuera canciller de Alemania durante 14 años Para escándalo institucional bastaba el acaecido en 1974 Entonces el canciller socialdemócrata Willi Brandt decidió renunciar, al ser arrestado uno de sus colaboradores más estrechos, Günter Guillaume, por pasar informaciones hacia el Este “Si se encontrara a una persona que tiene un cargo público, puede que haya discusiones sobre su futuro político”, sostiene Müller-Enbergs “Es de esperar que la persona diga que no fue un agente Empieza aquí el problema de obtener las pruebas En las fichas de Rosenholz hay solamente nombres Las actas, donde consta la historia personal de cada uno, fueron destruidas casi por completo por la Stasi” Hacerse “gauckear” La Comisión Federal de Documentación de la Stasi especula con que Rosenholz va a permitir la reconstrucción de las redes interna y externa de la agencia Pero no va a haber nuevos juicios Tampoco van a caer cientos de nombres bajo el escarnio Lo que sí va a persistir es la constatación de datos de los postulantes a cargos electivos, en la administración pública y en los medios masivos Se trata de hacerse gauckear, como se dice popularmente El verbo se debe al nombre el del expresidente de la Comisión Federal hasta el 2000, Joachim Gauck La ley que permite este control va a estar vigente hasta el 2005 El contenido de Rosenholz incomoda a quienes podrían perder el anonimato actual Pero no es fácil saber si alguno de estos colaboradores ocupó o todavía ocupa un cargo político o en la administración pública Ni siquiera, si forma parte de la misma Comisión Federal dedicada a investigarlos “Los ciudadanos de la ex-Alemania Oriental que trabajaron para el servicio secreto en el Oeste, por lo común no fueron descubiertos por las inspecciones y controles, porque faltan las fichas personales”, dice Müller-Enbergs “Suponemos que algunos de ellos han hecho carrera en la política, en la economía o en la sociedad” El investigador considera poco probable que algunas de estas personas trabajen ahora para otro servicio secreto La agencia de inteligencia rusa, la CIA y las autoridades alemanas conocen a una cantidad importante exagentes “Nada tiene menos valor que una fuente ya quemada () La nueva agencia debería contar con que cada día podría descubrirse que la fuente es una antiguo colaborador de la Stasi”, comenta

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