Bush, tras el petróleo africano

sábado, 5 de julio de 2003
Washington -- Con la amabilidad de siempre y ese estudiado toque de leve debilidad que contribuye a su indudable encanto, Condoleeza Rice, consejera para la Seguridad Nacional de la Casa Blanca, se dirigió el jueves 3 a una de las reporteras que participaba en la rueda de prensa que ofreció para brindar algunos detalles del viaje del presidente George W Bush a África --¿Sí, April?, concedió Rice la palabra --Doctora Rice, con el público estadounidense esperando que tropas norteamericanas vayan a Liberia y el reclamo presidencial de que Charles Taylor abandone el poder en Monrovia, ¿quiere esto decir que estamos ante la segunda persona a la que el presidente Bush le está pidiendo que se vaya, además de Saddam Hussein?" Rice ni siquiera se despeinó ante la pregunta y salió del paso respondiendo de manera ambigua y general Pero la inquietud de la periodista refleja claramente las preocupaciones que en ciertos sectores de Washington --y, por cierto, de todo el mundo-- está despertando la manera con la que el presidente Bush está encarando la agenda de política exterior de su país después de los atentados del 11 de septiembre del 2001 África mía Después de los ataques terroristas contra el Pentágono y las torres gemelas de Nueva York, Estados Unidos no sólo reforzó su seguridad interior sino que también está tratando de consolidar lo más ampliamente posible su control de los asuntos internacionales, tal como dejó en claro la invasión de Irak Ahora, en vísperas de su salida para una gira por cinco países africanos (Senegal, Nigeria, Uganda, Botswana y Sudáfrica), Bush eligió uno de los puntos más calientes de ese continente para demostrar que no tolerará desequilibrios en las zonas más importantes --y dóciles-- para el "interés nacional" norteamericano "Charles Taylor no es solamente un problema para Liberia sino también para países vecinos, como Sierra Leona", explicó Rice, según la cual la estabilidad en este último país es "extremadamente importante" para el África occidental Durante una charla que mantuvo en la Casa Blanca con un grupo de periodistas africanos, el propio Bush sintetizó los planes de su gobierno para el castigado continente "Estados Unidos se preocupa por el futuro de África ?les dijo--, está entre nuestros intereses nacionales que África se convierta en un lugar próspero, está en nuestro interés nacional que la gente allí siga combatiendo al terror junto a nosotros" Pero, más allá de la publicidad que Bush hará en estos países africanos sobre el financiamiento por 15 mil millones de dólares en los próximos cinco años para ayudar a los programas contra la expansión del sida en varias naciones africanas y los discursos que brindará sobre la importancia de la democracia, algunos analistas, y también el National Intelligence Council, afirmaron, por ejemplo, que África representará para el 2005 entre el 20 y el 25 por ciento de las importaciones estadounidenses de petróleo El periódico sudafricano Business Day lo puso negro sobre blanco: La visita de Bush, afirmó, forma parte de "su desesperada búsqueda de proveedores alternativos de petróleo para su país" Para la administración Bush, además, tanto Nigeria como Sudáfrica son las "superpotencias económicas" regionales con las que habrá que hacer negocios en el futuro cercano, cuando África --considerado por numerosos expertos como "el último mercado que falta emerger-- comience finalmente a jugar un papel económico destacable en el planeta En este sentido, el petróleo es un asunto clave Según el analista Suraya Dadoo, del Media Review Network de Pretoria, "la visita de Bush tiene más que ver con asegurar fuentes alternativas de petróleo que impulsar el desarrollo africano" El analista recuerda que "no es accidental que apenas dos años atrás la administración Bush publicó un reporte sobre las políticas nacionales para la energía que reclamó una mayor diversificación de las provisiones petroleras estadounidenses más allá del políticamente volátil Golfo Pérsico hacia la ?más amistosa? África subsahariana" En efecto, en mayo del 2001, el National Energy Policy Development Group (NEPD) elevó al presidente un reporte con una serie de recomendaciones, entre las cuales se aconsejaba al presidente "revigorizar" las relaciones comerciales con África y "profundizar los nexos bilaterales y multilaterales para promover un ambiente más receptivo para el comercio, inversión y operaciones petroleras estadunidenses" en ese continente Además, señalaba la necesidad de "promover la diversificación geográfica de las provisiones energéticas", para lo que se necesitaría ?agregaba el informe- "enfrentar asuntos como la transparencia, confiabilidad de los contratos y la seguridad" en un continente con tantas regiones azotadas por la violencia En aquel momento, todavía antes de las urgencias desatadas por los ataques terroristas de septiembre, el reporte del NEPD recomendaba al presidente "encargar a los secretarios de Estado, Comercio y Energía apoyar un más transparente y responsable uso de las fuentes de crudo en los países productores africanos para mejorar la estabilidad y la seguridad de los ambientes para el comercio y las inversiones" Según Dadoo, "el arco desde Costa de Marfil en el noroeste, hasta la costa occidental de Sudáfrica, en el sur, contiene depósitos comprobados, en su mayoría off-shore, de entre 20 mil y 30 mil millones de barriles" Además, recuerda, "África occidental ya provee alrededor del 12 por ciento de las importaciones estadounidenses de crudo" Por otro lado, afirma, "el desarrollo petrolero en África occidental ofrece muchos beneficios: Las reservas son enormes, la calidad es alta y las rutas para los buques son generalmente más cortas que las que comienzan en otras regiones" Para el analista no hay dudas: "esta es la razón por la cual el gobierno norteamericano decidió intensificar su política hacia el África" Otros analistas señalan que las reservas petroleras de África occidental pueden llegar hasta los 90 mil millones de barriles "Los ceros todavía no están a la altura de los 650 mil millones de barriles que se calcula contienen los pozos de Oriente Próximo, pero ya aseguran un respetable segundo puesto en la producción mundial", dice un reciente reporte de la revista misionera Mundo Negro Este informe producido por el periódico de la organización de los misioneros cambonianos, con sede en Madrid, ratifica que el aroma del petróleo que llega de esta región puso "en carrera" a las compañías estadounidenses y europeas del sector El viaje de Bush tiene en este marco un claro objetivo de poner a su país por delante de las naciones del viejo continente en la disputa por el control del petróleo africano, donde hacen falta todavía grandes inversiones para hacer funcionar la millonaria maquinaría de extracción del crudo Según el informe de Mundo Negro, "de los 8 mil millones de nuevos barriles localizados en el 2001 en el mundo, 7 mil millones se habían detectado frente a las costas de los países ribereños del Golfo de Guinea", la zona más codiciada por Estados Unidos, según confirma Dadoo, y, "desde entonces, las cifras no hacen más que crecer para los africanos, sin alcanzar techo, porque las perforaciones que siguen a las localizaciones suelen dejar cortas las previsiones iniciales" Tal como dejó en claro el presidente Bush durante su reunión con los periodistas africanos, la cancillería norteamericana sigue de cerca los acontecimientos en todas las naciones del mundo, aun cuando no representen un "interés nacional" inmediato para Washington En la conversación, Bush pasó revista a la actualidad de una larga lista de países africanos ?de Liberia a Senegal, del Congo a Zimbabwe-, con llamativa certeza para un mandatario que, cuando arribó a la Casa Blanca, confundía a los talibán con un grupo de rock y llamaba "grecios" a los habitantes de Grecia No hay que descartar que el presidente Bush, viniendo él mismo ?y varios de sus funcionarios-- del sector empresarial petrolero, haya prestado especial atención al informe de la NEPD, que entre otras cosas alertaba en el 2001 --cuando ya Nigeria y Angola estaban exportando tanto petróleo a Estados Unidos como Venezuela y México juntos-- que, al lado de América Latina, "África Occidental se perfila como una de las fuentes de petróleo y gas para el mercado estadounidense de más rápido crecimiento"

Comentarios