Argentina: inesperada crisis ministerial

sábado, 23 de agosto de 2003
Buenos Aires -- Una crisis institucional de imprevisibles consecuencias estuvo a un paso de desterrar de cuajo la "luna de miel" de Néstor Kirchner con los argentinos Su pública y mediática pelea política con el vicepresidente Daniel Scioli, un funcionario que decidió dejar de lado el tradicional bajo perfil del segundo hombre en la sucesión presidencial, acabó por gestar la primera sacudida en la gestión de un presidente que goza del 80 por ciento de respaldo popular, según sondeos coincidentes Kirchner, haciendo uso de la frase de Maquiavello “el que no detecta los males cuando nacen, no es verdaderamente prudente”, le pidió la renuncia a todos los funcionarios fieles a Scioli en la secretaría de Turismo y Deportes, descontento con las opiniones fijadas por su vicepresidente sobre aumentos de tarifas y leyes de perdón a violaciones a los derechos humanos que estuvieron en la vereda de enfrente del parecer gubernamental “Le vamos a sacar la caja chica”, dijo Kirchner poco antes de pedirle la renuncia a los funcionarios de Scioli (quien fue secretario de Turismo en la gestión de Eduardo Duhalde y seguía siendo el “dueño” de esa dependencia), dijeron fuentes cercanas al mandatario, según el diario Página/12 “Fue un sacudón, una advertencia para que reaccione”, dijeron a Apro fuentes cercanas al entorno de Kirchner, cuyos ministros buscaron a toda costa minimizar la crisis que dejó abierto un fuerte interrogante de cara al futuro Una crisis anunciada El contrapunto entre presidente y vice se hizo evidente el martes 12 de agosto en Tucumán, en el noroeste argentino, cuando Scioli anunció que en dos meses comenzarían a regir las nuevas tarifas de energía eléctrica y gas, tal como exigía el FMI, en plenas negociaciones para un acuerdo a tres años Un día después, un vocero presidencial desmintió al vicepresidente: “El gobierno no pactó ningún aumento de tarifas” Pero Scioli --excampeón mundial de motonáutica que perdió un brazo en un accidente durante una carrera deportiva--, no acusó el golpe y contraatacó Cuestionó la nulidad de las leyes de perdón (Punto Final y Obediencia Debida) que propiciaba el gobierno y que el Congreso terminó aprobando el 21 de agosto “En un país serio, el Congreso no anula leyes”, disparó Scioli Los primeros síntomas del disgusto oficial se conocieron de boca del jefe de gabinete, Alberto Fernández, el sábado 16: “No hay malestar con Scioli, sino sorpresa por sus opiniones porque no reflejan lo que piensan Kirchner y sus ministros” El gobierno esperó tres días más para que Scioli “recapacitara”, pero el mea culpa nunca llegó El martes 19, la crisis estalló: Kirchner salió a marcarle duramente su autoridad a su vicepresidente y descabezó la secretaría de Turismo, bajo el eufemismo de que se trataba de “un cambio funcional” Scioli acusó el golpe “Se sintió sorprendido y preocupado”, dijo el exsecretario de Turismo, el despedido Germán Pérez El ahora exfuncionario, hombre de absoluta confianza de Scioli, dijo que la crisis “es triste” y señaló que la decisión de Kirchner era “difícil de entender” Scioli, contaron a Apro fuentes de su entorno, pidió una entrevista inmediata con el presidente para aclarar las cosas y se fue esa misma noche a la casa Rosada, sede de gobierno, frente a la emblemática Plaza de Mayo Ambos estuvieron a pocos metros el uno del otro, pero Kirchner no lo recibió y, según confiaron fuentes ministeriales, no piensa siquiera hablarle por teléfono en el corto plazo “La decisión fue muy meditada El presidente es muy claro, actúa y tiene la atribución para tomar una decisión de este tipo”, afirmó su vocero Miguel Núñez Scioli terminó yéndose esa noche a su casa sin poder siquiera saludar al presidente Al otro día, una maraña de reporteros lo esperaba a la salida de su departamento en el porteño barrio de Abasto, a pocas cuadras de la casa natal de Carlos Gardel “No hay crisis Me estoy yendo a trabajar normalmente No se me pasa por la cabeza” la posibilidad de renunciar, dijo Lo cierto es que durante varias horas los argentinos revivieron épocas pasadas, como cuando el vicepresidente de Fernando de la Rúa, Carlos “Chacho” Álvarez, renunció al cargo descontento por la falta de apoyo oficial a su cruzada anticorrupción en el Congreso Era el 6 de octubre del 2000 y la dimisión, para muchos analistas, marcó el principio del fin del malogrado gobierno “delaruista”, cuyo fracaso puso al país de rodillas “Aquel era un vicepresidente de centroizquierda enquistado en un gobierno conservador Scioli es un vicepresidente conservador enquistado en un gobierno de centroizquierda”, dice a Apro una fuente del partido justicialista que prefirió mantener el anonimato “En mi caso se produjo un acto de corrupción gravísima en el lugar donde yo presidía, el Senado El presidente hizo causa común con los sectores sospechados Ahora hay diferencias de tipo político”, dijo Chacho Alvarez El círculo de allegados a Scioli promete pelea “Su perfil no será bajo Buscará protagonismo”, vaticinan quienes lo conocen Paradójicamente Scoli fue elegido personalmente por Kirchner como su compañero de fórmula cuando selló un acuerdo político con Duhalde para derrotar a Carlos Menem Duhalde presionaba para que el entonces y también actual ministro de Economía, Roberto Lavagna, acompañase a Kirchner en la fórmula “Lo eligió él”, dijo la fuente peronista Un invento menemista Scioli es un típico invento “menemista” Menem logró sacar provecho de un hombre que, después de perder un brazo en un accidente mientras corría con su embarcación en las mil millas del Delta, al norte de Buenos Aires, volvió a competir y se coronó campeón mundial de Superboat en 1989 en Estados Unidos En esos años Scioli era una celebridad admirada por todos los argentinos como ejemplo del hombre que se sobrepone a un duro golpe y logra salir victorioso Así fue elegido diputado por el peronismo en 1997 cuando Menem, en una novedosa jugada política, “recicló” deportistas (el actual gobernador de Santa Fe y expiloto de Fórmula 1 Carlos Alberto Reutemann, por ejemplo) y hombres del espectáculo (como el cantante Ramón “Palito” Ortega) para “refrescar” el peronismo Scioli se convirtió en presidente de la comisión de Deportes de la Cámara de Diputados y comenzó a tejer su carrera política dentro del “menemismo” que en ese entonces monopolizaba el justicialismo Un perfil bajo, unido a sus viejos éxitos deportivos, le valieron gozar de una buena imagen pública, siempre bajo el ala protectora de su antiguo mentor Incluso, a principios de año, ganó las primarias del justicialismo porteño para competir en las elecciones para alcalde de Buenos Aires, que se celebraban este 24 de agosto, pero se bajó para acompañar a Kirchner Hoy el peronismo porteño, donde Scioli tiene una enorme influencia, apoya la candidatura a jefe de gobierno municipal del actual presidente de Boca Juniors, Mauricio Macri Kirchner, a su vez, respalda al alcalde centroizquierdista, Aníbal Ibarra, quien va por la reelección, en una muestra acabada de la dispersión del peronismo Las fuentes del justicialismo recordaron que Kirchner primero trató de imponer como compañero de fórmula a su actual ministro de Salud, Ginés González García, pero los sondeos de imagen no le dieron la respuesta esperada Los “duhaldistas” ofrecieron como contraoferta a Hilda “Chiche” Duhalde, la esposa del entonces presidente Pero Kirchner la rechazó de cuajo y encargó un nuevo sondeo entre figuras del PJ con aceptación popular y el beneficiado resultó ser Scioli El excampeón de motonáutica no lo dudó un instante y aceptó el convite Desde el “menemismo” llovieron los insultos, en especial de su jefe, Carlos Menem, quien finalmente renunció a participar en la segunda vuelta electoral dejándole el paso libre a Kirchner para asumir la presidencia “Quien traiciona una vez, traiciona dos veces”, dijo Menem al conocer el pase de Scioli a la alianza Kirchner-Duhalde, según contaron allegados al exmandatario La diputada y excandidata presidencial centroizquierdista Elisa Carrió terció: “siempre recuerdo que fue él quien representó al menemismo en la Comisión de Lavado (de dinero del Congreso) y el presidente sabía quienes lo acompañaban Esas son las cosas que uno a veces hace para llegar al poder, y una vez en el poder plantean este tipo de contradicciones” “Nosotros vamos a apoyar la autoridad presidencial –prosiguió--, pero lamentablemente entramos en un momento de enormes dificultades Después de esto va a venir la Argentina de la paz, pero en este largo parto doloroso nos queda una contracción” Carrió pidió “mesura” a Kirchner y vaticinó: “Todavía no es (una crisis institucional) pero va a serlo No sabemos cómo se va a resolver porque se unen demasiados frentes no resueltos” A los 46 años, Scioli está solo y espera, en medio de las fuertes contradicciones y peleas internas en el seno del peronismo Sabe que no es el momento de enfrentarse con el hombre más popular de la Argentina, el presidente Kirckner No en vano, una encuesta del diario Clarín, el más vendido del país, reflejó que el 355 por ciento de los argentinos piensa que “debe tolerar” el tirón de orejas presidencial contra un 275 por ciento que lo insta a “negociar”, un 156 a resistir y un 214 a renunciar El presidente Hugo Chávez, de visita oficial en Argentina, fue invitado a opinar sobre el tema: “Yo me llevo muy bien con mi vicepresidente” José Vicente Rangel, dijo entre sonrisas cómplices, fiel a su estilo En la Casa Rosada, los rostros no reflejaban la misma alegría

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