Estados Unidos: Los fantasmas de la anti-inmigración

sábado, 23 de agosto de 2003 · 01:00
Washington -- Para algunos investigadores de la derecha estadounidense el flujo de la inmigración mexicana hacia el oeste del país –tanto legal como ilegal, así como la presunta falta de integración de los hispanos a las “costumbres locales”, es un problema tan preocupante que encontraron un neologismo para presentar a su fantasma: lo llaman Mexifornia y tiene la forma de un estado donde todos hablan español y por cuya frontera cruzan sin problemas terroristas y criminales El término está siendo difundido por Victor Davis Hanson –un halcón militarista aunque respetable historiador--, pero detrás del estudioso se agrupan otros expertos que agregan sus propios números para completar la pintura del miedo Así ocurrió el martes 18 de agosto en Washington, a donde Hanson llegó para presentar su libro Mexifornia: a state of becoming Y llegó acompañado por directivos del Center for Immigration Studies y por el experto en temas fronterizos Joseph Perkins, quien cuenta entre sus antecedentes haber trabajado en el equipo del vicepresidente Dan Quayle Hanson, quien pertenece a una familia de varias generaciones de viñateros y cultivadores de frutas de California, presentó varios puntos para tener en cuenta, y que él afirma conocer de primera mano tras largos años de trabajar junto a los braceros mexicanos que contrató para sus plantaciones “Una de las razones por las que quise escribir el libro --dijo-- fue intentar explicar cómo se perpetúa el sistema y encontrar quiénes ganan y quiénes pierden” De esta mirada surgió una especie de historia de vida, según la relató Hanson “Ostensiblemente –dijo--, una persona que viene de México y gana diez dólares por hora en efectivo siente que alcanzó la bonanza en comparación con los diez dólares semanales que ganaba en, digamos, Oaxaca “Eso luce muy bien, pero luego noté un ciclo de vida: que nosotros y el gobierno mexicano estamos traficando capital humano Yo he visto durante mi vida a gente llegar desde México a sus 18, 20 años de edad, usualmente solteros, predominantemente varones, y ellos trabajan muy, muy duro, están contentos de tener más dinero, de poder enviar incluso a sus familias y hasta convertirse casi en héroes en sus pueblos por hacer eso” Sin embargo, advirtió Hanson, “cuando uno observa ese trabajo en concreto, en los sectores de los hoteles, de la jardinería, de los restaurantes, la agricultura, se ve que no hay un crecimiento laboral para la gente que está aquí ilegalmente y que no sabe inglés, se convierte para ellos en una posición permanente” La inquietante descripción del experto de la California State University en Fresno siguió adelante: “al final --pintó Hanson--, a la edad de 40, 50 años, el sueño se convirtió en una pesadilla, porque la persona puede tener problemas en la espalda, en los hombros, y el empleador que lo contrató por un bajo salario no tiene seguro de salud que lo cubra” Según el experto, esta “pesadilla” se extiende por generaciones “Entretanto, los hijos de estos inmigrantes, cuyos padres y madres no hablan inglés y pueden estar indocumentados, desarrollan una idea diferente A menudo nunca estuvieron en México, no hablan español con la misma fluidez que sus padres, no hablan inglés al mismo nivel de la gente con la que tienen que competir, y tienen además una visión muy diferente del país” Pero lo más importante, dijo, “es la reacción de los empleadores: ellos dirán ‘no contraten a nadie que hable inglés porque las segundas generaciones no trabajarán igual de duro que los que llegaron desde Oaxaca’” Así, afirmó Hanson, “estamos renovando el ciclo del tráfico de capital humano” El estudioso buscó presentarse desde una posición de simpatía hacia los inmigrantes mexicanos Pero alrededor de Hanson el término “Mexifornia” está conociendo otras interpretaciones Por lo pronto, el crítico Ray Olson, de la revista Booklist, recordó en su comentario sobre el libro que, durante su vida como productor agrícola, Hanson “empleó inmigrantes, los vio inundar su comunidad durante los últimos 30 años de flujo masivo desde México, sobrevivió el crimen asociado con los inmigrantes ilegales” Según Olson, “Hanson tiene una inmensa simpatía por los mexicanos pobres () pero él odia ver la ordenada cultura en la que creció ahogada por la inundación de ilegales, cuyos inmerecidos beneficiarios sobre los cleptócratas gobernantes mexicanos, para quienes una frontera abierta es una válvula de escape para expeler el potencial de un cambio democrático” Durante la presentación en Washington, el analista Perkins, quien estuvo a cargo de las notas sobre inmigración del diario Wall Street Journal, dijo que los habitantes de California --aquellos que no son inmigrantes ni hijos de inmigrantes-- ven este problema de una manera diferente, y sostuvo su afirmación con un argumento largamente conocido entre los sectores de la derecha norteamericana “Puedo aventurar que mis amigos en Nueva York que siguen abogando por las fronteras abiertas si vieran, digamos, a 100 mil inmigrantes chinos llegar cada años al puerto de la ciudad e inmediatamente convertirse en parte de la población, entonces pensarían distinto”, afirmó el experto, quien, por cierto, afroestadounidense Continuó: “Lo mismo ocurriría con mis amigos en Washington DC Cuando trabajaba en la Casa Blanca durante la administración del presidente George Bush, como parte del equipo del vicepresidente Quayle tenía una posición similar a la que tenía mientras estuve en el Wall Street Journal: Que la inmigración, la legal, es una cosa buena, y que incluso la inmigración ilegal es algo que debería regularizarse” Pero ahora, la posición del investigador parece haber cambiado: “creo que si 10 mil haitianos, no ya 100 mil, sino 10 mil refugiados haitianos terminaran de alguna manera en Washington DC, entonces los legisladores de esta ciudad verían las cosas de otra manera”, arriesgó Perkins, aun sabiendo que la capital norteamericana ya aloja cientos de miles de salvadoreños, etíopes y personas de todas las esquinas del mundo que trabajan y se integraron a su sociedad como cualquier otra Más allá de Hanson, el término “Mexifornia” se está popularizando entre varios de los grupos estadounidenses defensores del english only (una propuesta para sólo reconocer como idioma oficial inglés) y de la supremacía de la cultura “blanca” en los programas escolares Uno de estos, el grupo Vdare (por Virginia Dare, el primer niño inglés nacido en América), llegó a decir incluso que el libro de Hanson es “bueno, pero no suficientemente bueno” en sus afirmaciones sobre la presunta falta de integración de los mexicanos en California y el “daño” que provocan a la “ordenada” sociedad local

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