Argentina: Conmoción por violencia

sábado, 2 de octubre de 2004
Buenos Aires (apro) - Argentina no volverá a ser la misma El martes 28 de septiembre a las 7:30 de la mañana se cruzó una delgada línea roja que puso a 37 millones de argentinos de cara a la violencia más cruda: un estudiante de secundaria de 15 años, armado con una pistola 9 de milímetros, mató a tres de sus compañeros e hirió a otros cinco en su aula de una escuela pública de Carmen de Patagones, un pueblo de 25 mil habitantes en el límite entre la pampa húmeda y la Patagonia austral Las rutinarias imágenes de violencia en las lejanas escuelas de Estados Unidos, vistas por televisión en todo el mundo, se hicieron realidad en este país que lucha por salir de una crisis económica que ha carcomido los cimientos más profundos de la sociedad “Todo esto es muy grave, la violencia crece en todas partes, en especial en la provincia de Buenos Aires”, dice en entrevista con Apro Juan Carlos Blumberg, cuyo hijo Axel fue asesinado a inicios de este año después de ser secuestrado en la zona norte del conurbano bonaerense Hoy, este sexagenario empresario dirige la Fundación Axel Blumberg Contra la Violencia y ha organizado ya dos multitudinarias marchas frente al Congreso de la Nación para pedir reformas en el Código Penal que, entre otras cosas, endurezcan las condenas contra los delincuentes “Corredores de seguridad” La masacre de la escuela “Islas Malvinas” fue la gota que derramó el vaso de la violencia Si bien los índices de homicidios y robos del país son aún sensiblemente inferiores al promedio de la región, la degradación social ha llevado a un aumento significativo de la violencia, concentrada en especial en las “zonas calientes” del Gran Buenos Aires donde el secuestro es moneda corriente Allí, en el cordón industrial que rodea la capital, la inseguridad es tema de todos los días La rica zona norte es la cuna de los secuestros “extorsivos” o del tipo exprés Algunos barrios de clase media han creado “corredores escolares” para que los alumnos puedan salir de las escuelas e ir a sus casas atravesando postas conformadas por comerciantes de la zona que vigilan a los estudiantes “Esto ha servido mucho”, dice Mario Collauti, un vecino de la zona sur bonaerense Ante algún problema o temor, el alumno puede pedir ayuda en cualquier comercio de la zona que, en sus puertas, tiene pegada una calcomanía que lo identifica como parte del “corredor de seguridad” escolar Los automovilistas ya no se detienen en los semáforos por las noches en el Gran Buenos Aires A lo sumo frenan y atraviesan con cuidado en las esquinas ante el temor de ser asaltados Las fuerzas de seguridad virtualmente tomaron “Fuerte Apache”, un barrio de “monoblocks” en la periferia de Buenos Aires, cuna del nuevo crack de Boca Juniors, Carlos Tévez, para evitar más hechos de violencia en la zona En barrios pobres bonaerenses la situación es dramática Incluso, en pueblos del interior, como Tres Arroyos, se realizaron protestas para protestar por la inacción o complicidad policial ante el auge de la delincuencia En la capital la seguridad es mayor, y los índices de delito sensiblemente inferiores, lo que la convierte a los ojos del turista latinoamericano en un virtual “paraíso”, con una rica e interminable vida nocturna y cultural Los vecinos se organizaron en varias zonas de la capital y conformaron unidades de apoyo a la policía Si hay algún sospechoso en la cuadra o pasa algo raro, los vecinos se llaman entre sí para avisarse y alertar a la policía, que en sus patrullas habilitó teléfonos celulares cuyos números están en manos de los vecinos del área El índice de violencia en la capital argentina, incluso, bajó en el último año según estadísticas oficiales Sin embargo, los porteños viven en medio del temor a ser asaltados, secuestrados o asesinados La sensación de inseguridad es, a simple vista, mayor que la inseguridad en sí misma El temor es alimentado por la vorágine de los medios de comunicación que suelen poner todo el foco de atención sobre la violencia cotidiana, incluso en hechos que en otros países de la región no merecerían siquiera una mención “Lo que veo es que la gran mayoría de los temas que se tocan en los noticieros (hay tres canales de noticias las 24 horas en el cable) tienen que ver con la violencia, sean terribles como la masacre de la escuela, o delitos simples Y aunque son hechos palpables, le dan un tinte de tragedia que da miedo”, dice a Apro Rossana Marconi, una turista chilena residente en Santiago que vivió años en Venezuela y en Buenos Aires “Hay más violencia que antes, no se puede negar, pero cuando ves la televisión te da miedo de salir a la calle Y yo acabo de llegar de Caracas, donde hay decenas de asesinatos por fin de semana Buenos Aires debe ser una de las ciudades más seguras de América Latina Pero noto que aquí hay muchísimo más temor Hay una muerte y la noticia puede durar días enteros en la televisión y la gente piensa que está peor que en Colombia, donde hay una guerra civil”, afirma Las estadísticas indican que el miedo a morir en un asalto es mayor que las probabilidades reales de que eso suceda En los primeros seis meses de este año murieron más personas en peleas que en asaltos en la ciudad de Buenos Aires; 23 personas fallecieron en peleas familiares, crímenes pasionales y riñas callejeras, mientras 16 fueron asesinadas en robos y tres, por venganza Según cifras publicadas en el diario Clarín, de cada mil 975 robos sólo hubo una víctima de homicidio El miedo a morir es mayor, incluso en los barrios considerados “más seguros” Bowling for Columbine Rafael S, el precoz asesino de la escuela de Carmen de Patagones es hijo de un prefecto Había estudiado muy bien el documental de Michael Moore Bowling for Columbine sobre la masacre en una escuela de Estados Unidos el 20 de abril de 1999 Conocía tan bien el documental que le sirvió para obtener un 9 (sobre una calificación máxima de 10) en un trabajo sobre violencia escolar para la materia de Derechos Humanos que se dicta en su escuela La masacre de Columbine concluyó con la muerte de 13 estudiantes y profesores a manos de dos alumnos Esta vez, Rafael, alias “Junior”, no tuvo cómplices, pero su solitario accionar puso de rodillas a toda una sociedad La especialista en educación Silvina Gvitz dijo que “para entender lo que nos pasa como sociedad, necesitamos enmarcar esta tragedia en una perspectiva social más amplia y profunda: la de la violencia en nuestro país” “Nuestra sociedad está siendo atravesada, cada día con más rigor, por distintos tipos de violencia”, escribió Gvitz en un artículo de opinión en el diario Clarín, en el que menciona la desocupación y el hambre de los niños como una forma de violencia, más allá de los robos y secuestros que afectan al país sudamericano Para el psiquiatra forense Andrés Mega, docente de Medicina Legal de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, la tragedia de la escuela “no es un hecho aislado”, por lo que advirtió que “puede volver a repetirse en cualquier momento” en cualquier otra institución educativa “El caldo de cultivo está dado y falta un chispazo para que haya otros episodios”, alertó El ministro de Salud de la Nación, Daniel Filmus, ya advirtió que no se colocarán detectores de metales en las escuelas El ataque de “Junior” no fue el primero que ocurre en una escuela argentina En agosto del 2000, en la localidad bonaerense de Rafael Calzada, el alumno de secundaria Javier Romero, harto de que sus compañeros lo tomaran como el centro de todas las bromas y lo apodaran “Pantriste”, tomó un revólver calibre 22 de su mochila y disparó contra varios alumnos a la salida de la escuela El balance fue de un estudiante muerto y otro herido Romero está internado desde entonces en un hospital psiquiátrico En diciembre del 2000, otro estudiante de secundaria mató a su profesora de Física de una puñalada, porque lo reprobó en un examen en una escuela privada de la localidad bonaerense de Olavarría El 23 de septiembre pasado, un escolar de sólo ocho años fue atacado con un cuchillo y herido en una oreja por una compañera en una escuela pública de la capital argentina El motivo de la pelea fue una fruta Según estadísticas de la Red Solidaria, una ONG de ayuda a la infancia, en el país hay un millón y medio de niños en hogares donde hay armas, la mitad de las cuales están siempre cargadas Blumberg, en su entrevista con Apro, dijo no creer que el aumento de la violencia esté asociado al incremento de la pobreza La rica Argentina, la orgullosa “nación europea” de Sudamérica, se asentó sobre una enorme e influyente clase media hija de la inmigración italiana y española Durante décadas, la pobreza era un fenómeno casi marginal y los índices de los años 60 hablaban de un 6 por ciento de pobres Tras la última dictadura militar (1976-83), donde el terrorismo de Estado llevó a cabo la violencia más descarnada con un balance de 30 mil desaparecidos, la pobreza se disparó y llegó hasta el 20 por ciento de la población En los 90, los dos periodos de gobierno consecutivos del expresidente Carlos Menem se caracterizaron por un neoliberalismo a ultranza que dividió el país en dos, aumentó el desempleo e hizo desbarrancar los índices sociales La hecatombe del 2001, con la huída del poder de Fernando de la Rúa, hizo explotar la pobreza hasta el 57 por ciento Hoy, la administración de Néstor Kirchner asegura que este índice bajó al 45 por ciento, una cifra que representa una cachetada al orgullo nacional “Le echan la culpa a la pobreza de los altos índices de violencia Pero en África la pobreza es altísima y la delincuencia es baja Aquí tenemos otro problema que se suma a la degradación social: la droga”, asegura Blumberg “Este es un problema muy grave La gente está conviviendo con la violencia Hay un problema también educativo En el frente de la escuela de Carmen de Patagones (donde se produjo la tragedia) los alumnos dibujaron a un hombre encapuchado con un arma”, afirmó Blumberg agregó que “el principal problema de violencia se vive en la provincia de Buenos Aires”, donde habita un tercio de la población del país “Es otro mundo –prosiguió--, un mundo de secuestros, piratas del asfalto (asaltantes de rutas), robos” --¿Y cómo se sale de esta situación? --Con la unión de todos y con convicción política Acá están matando a gente inocente, como a mi hijo, y muchos de los asesinos son menores de edad Hay que separarlos de la sociedad, recluirlos en institutos y hacerlos trabajar para que puedan reinsertarse en la sociedad --¿Se cruzó un límite, una línea roja con la masacre de la escuela de Carmen de Patagones? Blumberg duda, y responde: “Si esto sigue así, no sé a dónde iremos a parar”

Comentarios