Estados Unidos no quiere al FMLN

sábado, 14 de febrero de 2004
San Salvador —En 1992 excomandantes guerrilleros de El Salvador fueron testigos: Antes de firmar el Acuerdo de Chapultepec –con el que se puso fin a la guerra civil en El Salvador--, y luego en una reunión en Nueva York, el movimiento insurgente pactó la paz con Estados Unidos Los jefes rebeldes y Bernard Aronson, entonces alto cargo en el Departamento de Estado de Estados Unidos, se dijeron mutuamente: “Dejamos de ser enemigos” Sin embargo, al cabo de 11 años de firmada aquella paz y cuando ha avanzado el proceso democrático salvadoreño, con una guerrilla desmovilizada y convertida en primera fuerza electoral --con dominio del parlamento y las más importantes municipalidades--, Washington lanza signos que hacen pensar que el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) continua siendo su “enemigo” El Salvador está inmerso en un proceso electoral presidencial Cuatro son los candidatos en la contienda: el oficialista Antonio Saca, de Alianza Republicana Nacionalista --ARENA-- (derecha); Schafik Handal --FMLN-- (izquierda); Héctor Silva --Coalición de Centro-- (moderados) y Rafael Machuca, del Partido de Conciliación Nacional --PCN-- (conservadores) Pero los dos primeros son los que tienen más posibilidades de triunfar, según todas las encuestas realizadas desde el año pasado Analistas consideran que existe un “empate técnico” entre Saca y Handal, lo que abre la perspectiva de que, por primera vez en la historia local, triunfe una fuerza de izquierda Los pasados 6 y 7 de febrero visitó a El Salvador el secretario adjunto del Departamento de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Roger Noriega, quien dejó sobre la mesa la verdadera posición de Washington ante un posible triunfo del FMLN en las elecciones del 21 de marzo Aprovechando un incidente provocado por el FMLN (realizó una publicidad electoral con un encuentro entre el candidato Handal y el embajador de Estados Unidos, Douglas Barclay), Noriega decidió sacar de su agenda el recibimiento que ya tenía programado con el candidato del FMLN, así como de las otras agrupaciones políticas El mensaje Noriega calificó la publicación del FMLN como una “decisión irresponsable” Y agregó: “Para nosotros, fue falta de cortesía y realmente un abuso por razones políticas Por eso no queríamos tomar el riesgo de que hubiera otra oportunidad para ellos de malinterpretar nuestras intenciones en esta campaña electoral” El funcionario estadunidense no tuvo reparos en declarar además que las actuales relaciones entre Washington y San Salvador eran excelentes: “Somos más que vecinos, más que amigos, somos socios” Acto seguido, declaró: “Queremos profundizar nuestras relaciones con el gobierno salvadoreño y ojalá la gente salvadoreña elija a alguien que comparta nuestra visión, nuestros valores y el interés de profundizar y mejorar las relaciones y asociaciones entre nuestros países Pero la decisión es de los salvadoreños y vamos a respetar los resultados” Noriega agregó: “Es justo notar que la campaña del FMLN ha enfatizado sus diferencias con nosotros en el tema del Tratado de Libre Comercio y otros asuntos, y sabemos la historia de este movimiento político, por eso es justo juzgar qué tipo de relaciones ese movimiento puede mantener con nosotros” En los últimos 10 meses la prensa salvadoreña ha registrado, incluyendo la actuación de Noriega, al menos cinco incidentes en los que Washington muestra su inconformidad con la posibilidad de que el FMLN llegue a la presidencia, entre ellos una declaración del Daniel Fisk, del Departamento de Estado, quien habría asegurado que los discursos del FMLN “parecen escritos en La Habana” “Desde que Estados Unidos es una nación, un estado independiente, lo que la constante nos muestra es que --si bien ha tenido intereses comerciales e inversiones importantes de ultramar--, el tema de seguridad es el que ha definido su relación con países pequeños y periféricos como el nuestro”, dice Napoleón Campos, experto salvadoreño en relaciones internacionales El analista estima que después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 contra Nueva York y Washington, la Casa Blanca ha diseñado para países como El Salvador una “política de endoso incondicional”, lo cual en el caso del presente gobierno se expresa en su aval para la instauración en territorio salvadoreño de una base militar de operaciones antidrogas, la dolarización de la economía local, el abanderamiento regional por la firma de un Tratado de Libre Comercio (finalmente firmado en diciembre de 2003), así como el apoyo político y militar a Estados Unidos en su guerra contra el terrorismo Actualmente El Salvador es uno de los cuatro países latinoamericanos que han enviado tropas a Irak, como parte del contingente de ocupación del país árabe Sin embargo, el FMLN adversa ese endoso y ha dicho que revisará el TLC, las privatizaciones (incluidas las que tienen capital estadounidense); la dolarización y que retirará las tropas de Irak Además de ello, la campaña proselitista ha enfatizado la intención de abrir relaciones diplomáticas con Cuba, la República Popular China, Vietnam y la Autoridad Palestina Vuelta al pasado Napoleón Campos evaluó para Apro las relaciones que El Salvador ha sostenido durante los últimos años con Estados Unidos; los cambios que se dieron durante la llegada de Bill Clinton y los que se han operado con George W Bush “La presidencia Clinton --sin pedirnos perdón, sin un mea culpa por la ingerencia norteamericana en los peores años de la Guerra Fría--, abrió una nueva era de distensión y de entendimiento con los países centroamericanos No solamente desmontó las estructuras militares y armamentistas de los años 80 en la región centroamericana; no solamente le dio las espaldas a las cúpulas militares en El Salvador, sino que se convirtió en un socio activo y sus embajadores se comportaron de una manera muy respetuosa con los gobiernos, con las fuerzas políticas de oposición, con el pueblo Esto es lo que se ha perdido en la actualidad” Profundiza: “Tenemos a funcionarios de segundo piso, como el subsecretario de Estado, Roger Noriega, y sus embajadores, que han ido más allá de los límites aceptables protocolares para mantener una relación armónica con el conjunto de fuerzas (políticas en la región) No son solamente las armonías o desarmonías con un gobierno establecido, sino también con el conjunto de actores de cada país Quiero subrayar el legado que nos dejó los años de gobierno de Clinton, cuando se estableció un nuevo marco de referencia para las relaciones entre El Salvador y Estados Unidos, muy positivo para ambas partes que favoreció la democratización y favoreció una nueva imagen de la participación de Estados Unidos en los asuntos mundiales” --¿Qué papel está jugando Estados Unidos en la actual campaña electoral? --Es muy difícil responder a esta pregunta con una sola respuesta Está claro que la base (antinarcóticos) puesta desde 1993 por Estados Unidos se mantiene Pero tenemos que apreciar que algunos funcionarios, como la anterior embajadora de los Estados Unidos, no mantuvieron las posiciones necesarias de objetividad y de distanciamiento respecto a nuestros asuntos internos Pero también --es necesario decirlo--, si sectores del entorno del FMLN, y si además el propio candidato presidencial del FMLN y su comando de campaña cometen acciones ingenuas y torpes en el manejo de la relación con Estados Unidos, entonces aquí quedó muy bien cerrado el candado del cirquito vicioso que las últimas dos semanas nos mostró que Estados Unidos, al final, parece estar chocando diametralmente con la fuerza de oposición que pareciera estar en posibilidades de desafiar la continuidad, de desafiar al partido oficial en El Salvador Por lo sucedido (situación con Noriega) quiero establecer la tesis de que han entrado a un congelador por varios meses las relaciones ente Estados Unidos y el FMLN --¿Cómo evalúa los cinco años del gobierno de Flores con respecto a su relación con Estados Unidos? --El presidente Flores, carente de una política exterior propia, carente de una visión sobre el mundo a partir de los intereses nacionales, personalizó la relación con Estados Unidos que ha sido como un endoso incondicional, irreflexivo, de las acciones exteriores de Washington en el mundo, sobre todo a partir del 11de septiembre de 2001, cuando el presidente Bush califica a Flores como “un gran amigo” Esta relación nos recuerda mucho el pasado A los empujes de Washington para que se le endose su política exterior --tan cuestionado en estos momentos en Estados Unidos--, el presidente Flores con todo gusto la ha endosado sin discusión Esto es un retroceso, porque se ha dejado atrás la cordialidad, el entendimiento, la distensión y se ha permitido inclusive a ciertos diplomáticos de Estados Unidos que se sientan con el absoluto derecho de decir sobre El Salvador, de opinar sobre El Salvador, sobre la evolución política y sobre sus asuntos internos lo que a ellos se les ha antojado En ese sentido, cualquiera que sea el próximo presidente en El Salvador, y cualquiera que sea el presidente que en noviembre sea electo en Estados Unidos, será necesario una reconfiguación y un saneamiento de las relaciones entre El Salvador y Estados Unidos

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