Argentina: Ruidos de conspiración

lunes, 31 de mayo de 2004
Buenos Aires, (apro) - La palabra “conspiración”, que dominó durante décadas el pisoteado diccionario político-militar argentino, quedó formalmente instalada en plena “era K” --como se denomina a la gestión del presidente Néstor Kirchner—, en su primer aniversario Una sorpresiva “cumbre” de militares (retirados y en actividad) con desgastados políticos, exfuncionarios del área de Defensa de pasados gobiernos constitucionales y un grupo de empresarios en un cuartel de Buenos Aires, reavivó estos viejos fantasmas “Cuando hace dos meses denuncié que estaba en marcha una conspiración, fui acusado de paranoico por los principales columnistas de los diarios argentinos, pero estos encuentros demuestran que no había tal paranoia”, dice el diputado Miguel Bonasso, del centroizquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), un fuerte aliado extrapartidario del peronista Kirchner La “cumbre” cívico-militar tuvo lugar el jueves 20 de mayo en el Regimiento Patricios, del barrio de Palermo, uno de los más tradicionales de Buenos Aires Allí, en una fría noche de otoño porteño, al menos un general en actividad (Francisco Goris) y decenas de militares retirados cenaron con viejos dirigentes del “menemismo” (el movimiento peronista del expresidente Carlos Menem), del “alfonsinismo” (el grupo interno de la Unión Cívica Radical/UCR del exmandatario Raúl Alfonsín), políticos identificados con el “nacionalismo” y varios empresarios Pero uno de los comensales llamó de urgencia a Kirchner para advertirle de la sorpresiva “cumbre” cívico-militar, no comunicada oficialmente al ministro de Defensa, José Pampuro Kirchner, avisado, reaccionó de inmediato “El ministro había llegado recién a su casa cuando lo llamó el presidente Habíamos viajado y regresado ese mismo día a la provincia de Misiones (en la frontera con Brasil) Yo desconozco si (el jefe del ejército Roberto) Bendini sabía o no de la reunión, si se olvidó o si consideró que no era necesario informarle al ministro Pero Pampuro no sabía nada” cuando Kirchner lo llamó, dijo a Apro una fuente muy cercana al ministro de Defensa “Kirchner le pidió que fuera sin avisar” al cuartel “Entró directamente: había militares, políticos, empresarios”, dice la fuente Cuando Pampuro entró al salón, donde se servía un jugoso asado, el clima espeso se podía cortar con un cuchillo Con cuchillo y tenedor La “cumbre” fue destapada públicamente por el diario porteño Página/12 tres días después Según el periódico, Pampuro se sentó en la misma mesa que el exministro del Interior de Alfonsín, Enrique Nosiglia, quien intentó aclarar la situación antes de que la oscuridad de la noche se adueñara del cuartel: --“Ojo que no estamos conspirando”, le dijo Nosiglia, el antiguo “operador” (lobbista) político de Alfonsín y uno de los impulsores de las leyes de “obediencia debida” y “punto final” que echaron por tierra el juicio a los exrepresores y que fueron declaradas ilegales por el actual Congreso Nacional --“Eso que decís me garantiza que sí”, le contestó Pampuro, de acuerdo con la reconstrucción que hizo el diario sobre el diálogo mantenido por ambos en la misma mesa que compartían junto al exministro de Defensa, también radical, Horacio Jaunarena En el cuartel, cuchillo y tenedor en mano, coexistían varios personajes, civiles y militares, que harían temblar a cualquier defensor de la democracia Entre varios militares con prontuario “carapintada” (los frustrados intentos golpistas durante los gobiernos de Menem y Alfonsín), sobresalía la cabeza de Vicente Gonzalo Masot, exmilitante de la ultraderechista Falange Restauradora Nacionalista y exviceministro de Defensa de Carlos Menem Masot debió renunciar a su cargo después de una polémica defensa de las torturas aplicadas durante la dictadura, recordó Página/12 Entre los hombres de las Fuerzas Armadas mencionados en la reunión se hallaban, entre otros, tres fundadores del partido militar Nueva Opción Republicana (NOR), el capitán de navío Nolte Polledo, exsecretario de los últimos jefes de Estado Mayor de la Armada durante la dictadura, y exrepresores de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), el principal centro de detención clandestino del régimen militar El diputado Bonasso identificó entre los asistentes a Jorge Perren, integrante de los grupos de tareas de la ESMA que se dedicaban a secuestrar, torturar y asesinar opositores (o sospechosos de serlo) y luchadores sociales durante la dictadura Incluso, el gobierno denunció ante la justicia a uno de los asistentes del polémico asado, el coronel retirado Rubén Visuara, por su participación en la desaparición de personas durante la dictadura “Estas reuniones se vienen haciendo desde hace ocho años No es nuevo Son reuniones de gente vinculada con el área de Defensa, y alguno puede llevar algún invitado”, dijo la fuente consultada por Apro, buscando minimizar el escándalo “Obviamente que a Kirchner le preocupó, pero de ahí a pensar que hay una conspiración… Fue una reunión donde había tipos considerados pesados, pero…”, agregó la fuente, muy cercana al ministro Pampuro Pero la titular de las Madres de Plaza de Mayo y figura emblemática de la lucha contra la dictadura militar argentina, Hebe de Bonafini, no piensa lo mismo En entrevista con Apro, Bonafini advirtió: “Hay mucha conspiración de medios de comunicación de la derecha, de la mayoría, y también de radicales (de la Unión Cívica Radical/UCR), con Nosiglia a la cabeza La UCR tiene una historia de golpistas Se están reuniendo con el fascismo más grande que tiene este país”, indicó “Estamos hablando de un gran sector del radicalismo, y la parte más fascista de los militares Para ellos Kirchner es zurdo, y el hecho de haber recibido a Fidel (Castro) y a (Hugo) Chávez es un golpe muy duro”, dice Bonafini, convertida en una gran aliada del gobierno de Kirchner El encono de un amplio sector de las fuerzas armadas contra Kirchner se agravó no sólo con el impulso presidencial a revisar los juicios contra violadores a los derechos humanos, sino con un acto simbólico que provocó un fuerte rechazo castrense: Kirchner obligó al jefe del ejército, Fernando Bendini, a retirar sendos cuadros de los exdictadores Jorge Videla y Reynaldo Bignone colgados en el Colegio Militar Ocurrió el 24 de marzo pasado, en ocasión de un nuevo aniversario del golpe militar de 1976 Ningún militar se ofreció a descolgar los cuadros en abierto desafío a una orden presidencial Entonces se convirtió en un acto sumamente simbólico: Kirchner hizo subir a una tarima a Bendini para retirar los cuadros en cuestión La foto del jefe del ejército descolgando los cuadros de los exdictadores, ante la mirada de Kirchner, se publicó en tapa de varios diarios argentinos y recorrió el mundo Bonafini añadió que “hay mucha prensa” en contra del gobierno, con periodistas que “apoyaron la dictadura, la muerte y la desaparición Hay otros (periodistas) que estaban de acuerdo con los planes económicos (neoliberales) pero no con las torturas Pero igual presionan sobre el ministro (Pampuro) y sobre el presidente, y no hablan de las cosas buenas que hace” --Esta conspiración, es sólo una operación de prensa, o hay un movimiento cívico-militar detrás? --preguntó Apro --La conspiración está dada porque durante todo el día no podés escuchar la radio Es muy sutil, pero es todo el día El daño es que la conspiración tiene que ver con el miedo de la gente La gente tiene miedo cuando hablan de que el presidente es zurdo y montonero (el movimiento guerrillero peronista de la década de los setenta) --¿Y qué papel cumplen los conspiradores del ejército? --El ejército está desprestigiado y nadie piense en salir a la calle Pero contribuyen a crear un clima para el 2007 (cuando se realizarán las próximas elecciones presidenciales) contra Kirchner Están propiciando la llegada de determinados candidatos” --concluyó Bonafini Por lo pronto, el diputado Bonasso (un exmilitante montonero que vivió años exiliado en México) pidió al ministerio de Defensa, junto a un grupo de legisladores de centroizquierda, que informe sobre las reuniones que en los últimos meses tuvieron lugar en unidades militares La polémica alcanzó también a la Iglesia católica, a la que algunos voceros políticos incluyeron en los supuestos planes conspirativos ante el rechazo de algunos de sus representantes a la política “revisionista” de Kirchner sobre las violaciones a los derechos humanos de la dictadura El arzobispado, a través de un portavoz, criticó “las voces que en los últimos días se levantaron pensando que existe una escalada conspirativa de la Iglesia o de otra gente que estaba comiendo un asado” en una unidad militar “Kirchner está lejos de perdonar (a los represores)”, dijo a la prensa local el vicepresidente segundo del Episcopado, el obispo de la provincia de Corrientes (nordeste del país), Domingo Castagna “Falta reconciliación y ese es un objetivo popular”, indicó, sin tener en cuenta los sondeos de opinión que hablan de un respaldo cercano a 70 por ciento en la política oficial en materia de derechos humanos La respuesta de Bonasso fue tajante: la jerarquía de la Iglesia –sostuvo– “santificó el genocidio de la dictadura”

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