Argentina: La guerra de las damas

lunes, 28 de junio de 2004
Buenos Aires (apro) - No le gusta que le digan “primera dama” Odia a las mujeres que irrumpen en la política por “portación de apellido”, y es temida por sus enemigos tanto como amada por sus amigos más íntimos Es filosa y frontal Y aun cuando se esfuerza por mostrarse lejos de la frivolidad que inunda a la sociedad argentina, se somete a tratamientos faciales –las malas lenguas hablan de inyecciones de siliconas, botox o cirugías-- y diarias sesiones de gimnasia y masajes que le quitaron no sólo dos tallas, sino también diez años de encima A los 51, Cristina Fernández de Kirchner, senadora peronista y esposa del presidente Néstor Kirchner, es la “dama” con la que el mandatario argentino aspira dar “jaque mate” a su antiguo mentor y caudillo del peronismo de la poderosa provincia de Buenos Aires, el exjefe de Estado Eduardo Duhalde, hoy por hoy su principal aliado nacional y al mismo tiempo su mayor “enemigo” interno “Cristina”, con una popularidad de 739% según la consultora Equis, prepara ya su desembarco en territorio bonaerense para lanzarse por una senaduría en las elecciones legislativas del 2005 o hasta por la gobernación en el 2007, cuando su esposo buscará la reelección “Soy uno de los que promueve la candidatura a senadora de Cristina Fernández”, dice entusiasmado el líder piquetero “kirchnerista” Luis D´ Elia, en entrevista con Apro “Ponemos a su disposición nuestros fiscales, nuestra militancia y todo el trabajo que haya que hacer para derrotar al corporativismo político”, agrega el jefe del movimiento piquetero Federación de Tierra y Vivienda, aliado del gobierno La rival más dura de la senadora es, paradójicamente, la otra “dama” de hierro del tablero de ajedrez político argentino, la diputada Hilda “Chiche” González de Duhalde, esposa del exmandatario, cuya imagen positiva ronda 40%, según el mismo sondeo de opinión Ambas “primeras damas” (la actual y la anterior del mapa político argentino) se odian Se trenzaron en una pelea de alto tono durante un congreso partidario a principios de año, cuando “Cristina” lanzó sus críticas a las mujeres que se vuelcan a la política “por portación de apellido”, un dardo envenenado directo a la cara de “Chiche”, que no suele utilizar su apellido de soltera (González), sino el de casada (Duhalde) Una, Cristina, se esfuerza por simbolizar el “progresismo” y la “nueva política” que intenta desterrar “los viejos métodos” dentro y fuera del peronismo; la otra, “Chiche”, es conservadora, defensora de la familia y dueña de un gran “poder” en el principal distrito del país por su gestión en el área social durante los dos mandatos de su esposo al frente de la gobernación bonaerense La pelea ya está instalada Los Kirchner y los Duhalde se enfrentan por el poder dentro del peronismo Los primeros tienen a su favor su gran popularidad y la “caja chica” del Estado; los segundos, manejan el “aparato” del peronismo en la provincia, un feudo difícil de tomar “La pelea Duhalde-Kirchner es la lucha de un proyecto, de dos visiones de la política”, dice D´Elia El club de la pelea El peronismo es hoy un gran “club de la pelea”, donde los contendientes se reúnen a luchar como en el filme de Brad Pitt y Edward Norton, “Fight Club” “Se odian, pero se necesitan Tarde o temprano van a terminar pactando”, dice a Apro una fuente del peronismo cercana al “duhaldismo” La relación entre ambas familias nació a fines del 2002 cuando Duhalde, por entonces presidente, entendió que su delfín, el gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, jamás hubiese podido derrotar a Carlos Menem en las presidenciales de abril del 2003 Así, se inclinó por Kirchner, un desconocido gobernador de la patagónica provincia de Santa Cruz bien visto por la clase media, y le puso enfrente todo su poderoso aparato político bonaerense, vital para ganar cualquier elección nacional Ambos sellaron un “pacto” político que le permitió a Kirchner no sólo llegar a la Casa Rosada, sino también “gobernar” sin contratiempos con el Congreso, donde sus proyectos son respaldados sin chistar por el mayoritario bloque “duhaldista” del peronismo Kirchner, consciente de su nula estructura política propia, puso en marcha un proyecto llamado de “transversalidad”, en el que sumó a sectores “progresistas” del peronismo, independientes y de la centroizquierda, para construir un polo de poder dentro y fuera del peronismo “Pero no le alcanza Es muy difícil enfrentar al duhaldismo en su feudo El anunciado lanzamiento de Cristina en la provincia es más una forma de presionar a Duhalde para que sume al kirchnerismo en las listas de candidatos en las elecciones del año que viene Por eso, insisto en que habrá acuerdo Además, quién niega que Cristina no sea una buena candidata del peronismo?”, añadió la fuente partidaria Si bien la sangre no llegó al río, los constantes jaloneos y mensajes entre los Kirchner y los Duhalde van en aumento Primero fue el presidente quien lanzó la primera piedra al criticar la devaluación del peso decidida por su mentor durante su gestión (2001-2003) Pero Duhalde replicó con fuerza, dijo que Argentina aún no es un país creíble, y criticó la política de derechos humanos del gobierno, la más aplaudida por la población que se define “progresista” “Chiche”, quien acusada a los Kirchner de “desagradecidos”, fue más allá, y llegó a afirmar que este gobierno tiene sesgos dictatoriales “Este gobierno no acepta opiniones diferentes Si alguien opina distinto analicemos por qué; no mandemos a los ministros a responder permanentemente, porque eso es como si estuviésemos en una dictadura”, definió Kirchner trata de ganar tiempo sumando a viejos aliados de Duhalde a su molino Ya lo hizo con varios alcaldes bonaerenses, como los de los municipios de 3 de Febrero (Hugo Curto) y La Matanza (Alberto Balestrini), a quien “cautivó” prometiendo planes sociales para sus postergados territorios Además, consiguió que su “dama” estuviera protegida, de ahora en más, por un ejército de “peones”, los “piqueteros” de D´Elia, abiertamente inclinado por el proyecto “kirchnerista” y fuertemente criticado por el ala más dura del movimiento de desocupados combativos “Nosotros creemos que Cristina puede ser un puntal en la verdadera reforma que pide el pueblo, o sea, acabar con la mafia y el corporativismo político”, afirma D´Elia en entrevista con Apro “Ella tiene talento personal, formación política y vocación”, agrega --¿Su principal rival será ‘Chiche’ Duhalde? --Creo que el principal enemigo son aquellos que diseñaron, implementaron y se beneficiaron con el modelo neoliberal conservador que nos dejaron estos indicadores sociales pauperizados Si hoy fueran las elecciones de gobernador en la provincia de Buenos Aires, Cristina Fernández arrasaría a “Chiche” Duhalde con 833% de los votos contra 189%, según el sondeo de la consultora Equis No sería la primera vez que el “duhaldismo” perdería en su feudo bonaerense La propia “Chiche” cayó derrotada en las elecciones a gobernador en 1997 ante la entonces carismática e influyente Graciela Fernández Meijide, de la Alianza que dos años después llevaría al poder al radical Fernando de la Rúa (Unión Cívica Radial/UCR) “El duhaldismo puede perder una elección, pero su poder se mantiene inmutable desde su irrupción en la política bonaerense en 1989, cuando Duhalde accedió a la vicepresidencia de la mano de Menem ¿Quién se acuerda hoy de Meijide y De la Rua?”, dijo la fuente peronista “Si alguien quiere mantener gobernabilidad en el país debe negociar con Duhalde”, graficó Pero el “duhaldismo” tiene aún un as en la manga contra la primera dama La exdiputada y excandidata presidencial de centroizquierda Elisa Carrió denunció que Cristina Fernández “obvió” en su declaración jurada del 2001 varios millones de pesos en patrimonio Dos años después, en otra declaración impositiva, admitió una fortuna de 6 millones de pesos (dos millones de dólares), recordó la última edición de la revista Noticias Mientras tanto, los primeros rounds de la pelea son de “estudio” recíproco, con algunos golpes sin mayor fuerza para medir la defensa del rival El encuestador Ricardo Rouvier comparó a Duhalde con un boxeador que “esquiva y desgasta” al rival, y a Kirchner con uno que busca por todos los medios terminar la pelea lo más rápido posible En las gradas, millones de argentinos observan cómo “la pelea de las damas”, y de sus respectivos “reyes”, se roba el debate de los temas más urgentes, los sociales y económicos, que obsesionan a una sociedad en crisis

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