Canadá: de los males, el menor

sábado, 3 de julio de 2004
Edmonton, Canadá (apro) - Las elecciones federales canadienses --realizadas el lunes 28 de junio-- aparentaban ser mera rutina El Partido Liberal, que gobierna Canadá desde 1993, buscaba solamente renovar su hegemonía y obtener un mandato para Paul Martin, su nuevo líder desde diciembre de 2003 Sin embargo, después de solamente 36 días de campaña, los liberales apenas lograron formar un gobierno de minoría: obtuvieron 135 diputados de un total de 308 escaños en la Cámara de los Comunes Perdieron 37 asientos respecto del Parlamento anterior, y lograron apenas 367% del voto popular Será el primer gobierno de minoría desde 1980 Las recientes elecciones no sólo confirman la volatilidad de los votantes canadienses, también anuncian cambios importantes en la escena política de este país Por el flanco derecho, acosó a los liberales el nuevo Partido Conservador de Canadá, resultado de la unión realizada el año pasado entre el tradicional Partido Progresista Conservador (Tory) con la populista Alianza Canadiense Basados principalmente en el oeste, los neoconservadores no obstante disputaron seriamente a los liberales la populosa provincia de Ontario, particularmente en los suburbios y las áreas rurales, para lograr un total de 99 escaños Por la izquierda, el Partido Neodemócrata logró 19 escaños, duplicó su apoyo popular y ganó la mayoría de las diputaciones en Manitoba Finalmente, el independentista Bloque Quebequense ganó 54 de los 75 escaños de Québec El Partido Liberal es ahora minoritario en cinco provincias de un total de diez: Columbia Británica, Alberta, Saskatchewan, Manitoba y Quebec Factores de coyuntura y estructurales explican estos resultados Hicieron mella en la confianza de los electores hacia el gobierno liberal un escándalo sobre el uso desmedido y poco transparente de fondos públicos para seducir a Québec e impedir su separación, y la línea difusa que separa la vida pública de Paul Martin de sus negocios Dueño de la empresa naviera Canada Steamship Lines, Martin registró sus barcos en Barbados para evitar pagar impuestos en Canadá Pero el susto a los liberales tiene, también, raíces más profundas: la decepción entre los votantes ante la centralización sin precedente del poder operada por gobiernos liberales recientes, la marginación de las regiones en la toma de decisiones que afectan a todo Canadá, la distancia cada vez más grande entre promesas rimbombantes y acciones que las ignoran En particular, los liberales se cubren con sus pasadas glorias en pos de una "sociedad justa" para aplicar una agenda neoliberal familiar para los mexicanos: recortes presupuestarios a programas sociales (educación, salud, guarderías, protección del ambiente, etcétera), privatizaciones, exenciones de impuestos a empresas so pretexto de fomentar su "competitividad", promoción de la liberalización comercial, acercamiento con Estados Unidos Con Paul Martin como ministro de Finanzas --responsable principal del presupuesto público--, el gobierno federal aplicó una política obsesiva de equilibrio presupuestal que convirtió los déficit en superávit a costa de la disminución de la capacidad del Estado canadiense de intervenir en la promoción del bienestar de su población Canadá tendrá así un gobierno de minoría, pero no por mucho tiempo Este tipo de gobiernos tienden a ser en este país inestables y efímeros ﷓-año y medio, a lo sumo--, porque hay escasa tradición del acomodamiento que requieren coaliciones formales Además, Paul Martin excluyó ya la posibilidad de un acuerdo formal de gobernabilidad con el Partido Neodemócrata, aliado en pasados gobiernos de minoría, o con cualquier otra fuerza política Prefiere negociar los apoyos por cada una de sus iniciativas Esto puede significar un gobierno más cauteloso, más abierto a las diversas opiniones presentes en los Comunes para crear consensos, lo cual significa buenas nuevas para los partidos menores y para la calidad de la democracia canadiense Pero también crea el riesgo permanente de que el gobierno se desplome por accidente, ante la incapacidad de crear dichos consensos alrededor de importantes iniciativas de gobierno En cualquier caso, es muy probable que asistamos a nuevas elecciones en Canadá en 2005, ya sea porque los liberales decidan pedir la disolución del 38° Parlamento, ya sea porque un voto desfavorable los obligue a hacerlo Los nacionalistas canadienses optimistas ven en estos resultados un mal menor, pues al menos los neoconservadores no lograron formar el nuevo gobierno Bajo el liderazgo de Stephen Harper, este partido propone ir aún más lejos en la agenda neoliberal, mediante la reducción masiva de impuestos a individuos y corporaciones, la privatización de los servicios de salud, el aumento en el gasto militar Con militancia evangélica considerable, este partido es además socialmente conservador, pues se opone al aborto, los homosexuales, propone límites a la inmigración, ataca los programas ambientales, etcétera; aunque en la campaña sus candidatos evitaron hablar de esos asuntos En pocas palabras, los neoconservadores canadienses parecen seguir el ejemplo de los republicanos en Estados Unidos, y quieren borrar las diferencias que separan a Canadá de su vecino del sur De hecho, también promueven una mayor participación de Canadá en la "guerra contra el terrorismo" emprendida por George W Bush y abogan por la creación de una política de seguridad común en la que la frontera entre esos dos países norteamericanos pierda importancia El aumento de popularidad del Bloque Quebequense, que sólo presenta candidatos en Quebec, no debe interpretarse como el resurgimiento de la opción independentista en la provincia francoparlante Según los sondeos de opinión, muchos votantes escogieron al Bloque como la única opción disponible frente a los liberales corruptos y la ultraderecha En el resto de Canadá, una lógica similar pareció ser la ventaja estratégica liberal: ser el menos peor de los partidos en competencia Es una advertencia temprana que los liberales deberían escuchar si desean ganar las próximas elecciones El abstencionismo es una sombra que se cierne sobre la democracia canadiense En 2000, apenas 628% de los electores registrados consideró que valía la pena votar, lo cual significó el nivel más alto de abstención desde 1896 Esta cifra se debió ante todo a la pasividad de los jóvenes menores de 30 años, de los cuales apenas una cuarta parte se tomó la molestia de votar Gobierno, medios e instituciones diversas se dieron a la tarea de convencer a los jóvenes que vale la pena votar, pero con resultados decepcionantes En 2004, el abstencionismo fue aún más alto: sólo 135 de los 22 millones de votantes registrados acudió a las urnas, o sea apenas 605% Esto significa el porcentaje de participación electoral más bajo desde la creación del Estado canadiense Aunque los neodemócratas y el Partido Verde lograron atraer el voto joven, la mayoría de los votantes en esta categoría siguió despreciando las elecciones El fracaso de la campaña de promoción del voto indica que el abstencionismo juvenil parece tener raíces más profundas, entre ellas: la desazón ante las opciones partidarias existentes, en las cuales los jóvenes no se identifican; la decepción ante un sistema electoral mayoritario en el que los partidos mayores arrasan y dejan a los menores sin representación parlamentaria alguna; la desconfianza ante la democracia representativa y los gobiernos que de ella emanan, frente a la cual los jóvenes prefieren la acción directa y los movimientos de protesta altermundista; el aumento del "analfabetismo cívico", ante el descenso de lectura de medios escritos y la dependencia de medios electrónicos como fuente principal de información, como sugiere el politólogo Henry Milner Las elecciones del 28 de junio en Canadá se salieron de lo previsible, confirmando la definición de Adam Przeworski de la democracia como "incertidumbre institucionalizada" Habrá más competencia política en Canadá, el gobierno será inestable pero más abierto a la influencia del debate público Los resultados orillan a los políticos canadienses a definiciones programáticas claras, a desplegar sus habilidades de negociación y a una mejor rendición de cuentas en los meses por venir

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