Argentina: La protesta piquetera

lunes, 30 de agosto de 2004
Buenos Aires -- El gobierno argentino no sabe cómo sacarse de encima la presión de los “piqueteros duros” La receta del ministro del Interior, Aníbal Fernández, quien les pidió que “vayan a laburar (trabajar) y se dejen de embromar” no hizo más que atizar el fuego de la protesta social “El señor ministro llegó a decir que a los funcionarios del gobierno le es imposible llegar a fin de mes con un sueldo de 3 mil pesos (mil dólares) Que nos explique cómo nosotros podemos vivir con un plan (social) de 150 pesos (50 dólares, menos de la mitad de un sueldo mínimo de 350 pesos, equivalente a 115 dólares)”, gritó una “piquetera” frente a la casa de Fernández durante un “escrache”, como se conoce a un tipo de protesta inaugurada por movimientos de derechos humanos que se realiza frente a las viviendas de antiguos represores El exabrupto de Fernández, uno de los habituales voceros del gobierno, se unió a la detención del máximo líder de los “piqueteros duros”, Raúl Castells, para poner en pie de guerra a los desocupados combativos El titular del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD) fue detenido el miércoles 25 de agosto en la pequeña localidad de Gálvez, provincia de Santa Fe, noroeste de Buenos Aires “Es un detenido político”, clamó el dirigente “piquetero” Nicolás Lista, de la Coordinadora Aníbal Verón, uno de los sectores más radicalizados del movimiento organizado de desempleados La justicia de la vecina provincia del Chaco acusa a Castells por “extorsión” contra un casino de Resistencia, la capital de ese territorio lindante con Paraguay Castells y un grupo de sus seguidores irrumpieron en julio en un casino local y obtuvieron 11 mil pesos (unos 3 mil 700 dólares) de sus gerentes tras “tomar” el establecimiento mientras decenas de apostadores seguían jugando a la ruleta Los “piqueteros” se llevaron el dinero, compraron comida en un supermercado y les entregaron el recibo de su adquisición a los dueños del casino La imagen de los “piqueteros” entre los “tragamonedas” portando sus banderas y tomando mate (una infusión típica del país, conocida también como la bebida de los pobres, ya que es rica en hierro y “esconde” el hambre) fue una imagen clara de las contradicciones sociales que atraviesa Argentina Castells, conocido por sus posiciones extremas que incluyen el llamado a derrocar al presidente Kirchner, corre el riesgo de sufrir una sanción de entre cinco a diez años de prisión tras declararse “en rebeldía” por no presentarse a declarar ante la justicia “No opuso resistencia, fue muy educado y cortés”, dijo uno de los efectivos que lo detuvo en una gasolinera mientras bebía un café con sus allegados Turismo piquetero Castells no designó defensor y rechazó un abogado de oficio, y esperaba su liberación en la alcaldía de Resistencia en medio de una nueva ofensiva “piquetera” que dejó en un estado de virtual parálisis al gobierno, que no atina a ponerle un punto final al conflicto y cuya única política visible es “no reprimir” al movimiento de desocupados Y es que el gobierno de Kirchner no quiere repetir la triste historia de su antecesor, Eduardo Duhalde, que debió anticipar en seis meses las elecciones tras la muerte de dos “piqueteros” en el invierno austral del 2002 durante una dura represión policiaca de una protesta en la ciudad de Avellaneda, en el sur del Gran Buenos Aires Los “piqueteros” tomaron la emblemática Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada, sede de gobierno, cortaron estratégicas vías de acceso a la capital, “escracharon” frente a su vivienda al verborreico ministro del Interior Fernández e intentaron tomar el puente que une las provincias del Chaco y Corrientes, en el norte del país Las protestas sociales se extendieron a la provincia de Jujuy, limítrofe con Bolivia, donde los “piqueteros” acamparon en la plaza principal de la capital, San Salvador de Jujuy, y llegaron incluso hasta la tierra natal del presidente, la patagónica Santa Cruz Allí, 200 desempleados tomaron la planta de la petrolera Repsol-YPF para reclamar puestos de trabajo y sólo levantaron la medida tras un acuerdo con el municipio Pero sin dudas la protesta más mediática fue la celebrada en la histórica Plaza de Mayo, visitada a diario por cientos de turistas extranjeros Los “piqueteros” acamparon durante dos días en el tradicional paseo porteño, donde durmieron en carpas, comieron en “ollas populares”, jugaron al fútbol y escucharon “cumbia villera”, un género de música tropical de moda entre sectores marginales y cuyas letras aluden a la realidad social de los barrios más pobres, y en especial a la delincuencia y la droga vistas a veces desde el lado opuesto a la ley Los turistas extranjeros se cansaron de sacar fotos a los “piqueteros” argentinos Es que el fenómeno “piquetero” ha cobrado tal dimensión que algunos visitantes pagan incluso un simbólico paquete de “turismo político social” que les permite vivir durante un lapso determinado como un auténtico “piquetero” y participar en sus protestas La recaudación es destinada a comedores sociales Los “piqueteros extranjeros” son en su mayoría alemanes de movimientos de izquierda o de organizaciones solidarias con el Tercer Mundo La protesta en Plaza de Mayo revivió una vieja polémica que envuelve a los sectores empobrecidos con la clase media porteña El tradicional paseo es visitado a diario por alumnos de escuelas primarias en excursión al histórico Cabildo, un edificio de la colonia donde se declaró el primer gobierno patrio en 1810 Estas visitas pusieron en aprietos a más de una maestra, de la mano de estudiantes de algunos barrios de clase media o acomodada de la capital argentina Señorita, ¿los piqueteros son malos?, se escuchó preguntar a un alumno de 6 años que mirada sin entender los palos que usan algunos “piqueteros” para, según afirman, impedir “infiltraciones” en sus marchas Una de las maestras ensayó una explicación en la que intentó señalar la justicia de los reclamos sociales y debió ser ayudada incluso por un “piquetero” que dijo que ellos luchaban por un trabajo digno e incluso por los derechos de los niños Pero la clase media se muestra cada vez menos tolerante con los “piqueteros”, en especial por los periódicos cortes de rutas y de los principales accesos a la capital, un tipo de protesta que desafía a la ley federal El caos generado es tal que los noticieros de televisión muchas veces dan partes sobre la situación en el tránsito a la usanza de un reporte meteorológico “A mi no me alarma la clase media Tiene mala memoria Ha sido muy idiota en el pasado comprando buzones” (mentiras), dijo a Apro el dirigente “piquetero” moderado, afín al gobierno, Luis D´Elia, titular de la Federación de Tierra y Vivienda, que administra la mayoría de los planes sociales La Evita piquetera La clase media ha sido históricamente el motor del país, y en especial en Buenos Aires y las grandes ciudades del interior Pero la grave crisis financiera del 2001 hizo desembarrancar a la pobreza al 53 por ciento del país, según cifras oficiales Desde entonces, siempre de acuerdo a las estadísticas del gobierno, la pobreza bajó al 47 por ciento y la desocupación pasó del 21 al 14 por ciento A mediados de los años 90, la pobreza llegaba al 20 por ciento de la población D´Elia respalda la política oficial hacia el movimiento “piquetero” “Hay que combatir la pobreza con diálogo y tolerancia”, dice En su entrevista con Apro, el dirigente “piquetero” –que tiene una causa judicial pendiente por la toma de una comisaría tras el asesinato de un dirigente de su movimiento a mediados de año-- lanzó duras críticas contra Castells “Es una persona que hizo una fuerte reivindicación de la dictadura cuando dijo que fue más honesta que este gobierno De esa manera se autoexcluyó del campo popular y debe retractarse”, indicó D´Elia negó que la detención de Castells haya sido impulsada por el propio gobierno, como sostienen los “piqueteros duros” “No conozco el expediente Pero sí creo que la justicia es más rápida con los dirigentes sociales y más lenta en otros casos, como los que involucran a la corrupción en la década del menemismo (por el gobierno de Carlos Menem 1989-99) De 72 procesos contra exfuncionarios menemistas hay uno solo que terminó en prisión (la exsecretaria de Medio Ambiente y símbolo del gobierno Menem, María Julia Alsogaray)”, agregó --¿Pero no cree Usted que las protestas sociales se profundizaron? --La sociedad que protesta es una sociedad viva No creo en la democracia del cementerio, donde no pasa nada El gobierno, mientras tanto, eligió el silencio después de los exabruptos de su ministro del Interior, Aníbal Fernández En un discurso en la provincia de Corrientes, a muy pocos kilómetros de un estratégico puente que intentaron tomar sin éxito los “piqueteros duros” en medio de algunos incidentes, el presidente Kirchner ignoró las protestas y prefirió aludir a las negociaciones para un aumento del salario mínimo, que pasaría a entre 420 y 450 pesos (140 a 150 dólares) Kirchner, según analistas, busca enfriar el tema y apunta sus dardos al tema que más preocupa a la clase media: la inseguridad, con una ola de secuestros inédita en el país, aunque con índices muchos más bajos que en México Unas 70 mil personas marcharon en reclamo de seguridad el jueves 26 convocados por Juan Carlos Blumberg, el padre de un joven secuestrado y asesinado este año y que inició una campaña nacional que lleva el nombre de su hijo, la “Cruzada Axel” Los movimientos “piqueteros duros”, mientras tanto, preparan el lanzamiento de nuevos dirigentes a la arena nacional en vista de la creación de un movimiento político que pueda competir en las elecciones legislativas del 2005 Además de Raúl Castells, todos los ojos apuestan a la esposa del dirigente “piquetero”, Nina Pelosso, de 42 años, quien por lo pronto ya hizo su escala mediática: apareció en la tapa de la revista Noticias en sugestivas poses, incluso vestida con un tapado de piel que le proveyó la publicación, bajo el título de “La Evita piquetera” La “irrupción” de una hasta entonces desconocida Nina Pelosso dio que hablar a todo el país En una de las fotos interiores de la revista, Nina dejaba ver sin ningún tipo de pudor una parte sugestiva de sus pantaletas

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