Gran Bretaña: El derecho a morir

lunes, 6 de febrero de 2006
Londres, 6 de febrero (apro) - La publicitada muerte asistida de la médico retirada inglesa Anne Turner, de 68 años, quien se quitó la vida con la ayuda de varios doctores en la clínica Dignitas de Zurich, en Suiza, abrió nuevamente el debate y la polémica sobre las leyes de eutanasia en Gran Bretaña, y puso en cuestión el derecho de pacientes con enfermedades terminales a quitarse la vida La historia de Turner, quien se suicidó el pasado 24 de enero a las 12:35 horas, justamente un día antes de su cumpleaños 69, generó nuevamente el interrogante acerca del derecho a modificar las leyes de la eutanasia en suelo británico, donde sigue siendo una práctica ilegal Turner sufría de una enfermedad degenerativa letal conocida como Progressive Supranuclear Palsy o PSP, la misma dolencia incurable responsable por la muerte del famoso actor inglés Dudley Moore, en 2002 Esa enfermedad afecta directamente a las neuronas cerebrales y en forma paulatina va anulando los sentidos y habilidades de la persona, provocándole finalmente la muerte Sin embargo, y a pesar de otros casos de eutanasia de británicos con enfermedades terminales, Turner no se encontraba en la última fase de dicha enfermedad, y --a diferencia del resto de los pacientes que murieron de forma asistida en otros países--, la mujer podía caminar, hablar y entender perfectamente cuando se le hablaba En ese sentido, la Asociación de PSP en Londres comentó que normalmente un paciente con esta enfermedad puede vivir hasta siete años y, en muchos casos, hasta por período mayor de tiempo, dependiendo del tipo de tratamiento que reciba La decisión de Anne Turner --amante de la música clásica y de la literatura romántica inglesa del siglo XIX-- había sido diagnosticada con la enfermedad letal en febrero de 2003 y, desde entonces, decidió que se quitaría la vida Su hijo Edward, de 39 años y que se encontraba en el lecho de muerte de su madre junto a sus hermanos Sophie (41) y Jessica (37), contó a Apro que la decisión de la médico "fue muy digna, aunque muchos no lo vean de esa forma" "Nosotros, como hijos de ella, le agradecemos el que haya tomado una decisión semejante, tan valiente Estaba lista para morir y su decisión nos dio una lección a todos", contó Edward, abogado londinense que posee un despacho en el exclusivo barrio de Fitzrovia En su opinión, "es importante respetar este tipo de decisiones, a pesar de la oposición de grupos religiosos y pro-vida", quienes, según el jurista, "sólo analizan estos casos desde un punto de vista espiritual y no práctico" Pocos días antes de morir, Turner habló públicamente a la prensa británica y pidió expresamente al gobierno laborista del primer ministro Tony Blair --que se opone a una ley de eutanasia-- que legalice los métodos de muerte asistida para pacientes terminales en Gran Bretaña: "La ley de eutanasia debería ser aprobada ya mismo en nuestro Parlamento", dijo la mujer "Si hubiera sabido que cuando las cosas se complicaran tenía el chance de someterme a un suicido asistido en Gran Bretaña, entonces no hubiera tomado la decisión de viajar de forma repentina a Suiza", comentó la paciente en enero pasado Según la paciente, las autoridades británicas y los grupos que hacen cabildeo deberían cambiar la ley "para que, aquellos que sufren, no tengan que gastar todo el dinero que tienen y que yo misma tuve que gastar en mi viaje a Zurich" Además, admitió que, en octubre de 2005, intentó suicidarse a través de la sofocación con una bolsa plástica en su vivienda de Bath, en el sur de Inglaterra, pero falló en ese intento Tras preguntarle si estaba segura de la decisión que quería tomar y si había pensado seriamente al respecto, Turner fue categórica: "Absolutamente, estoy decidida enteramente a quitarme la vida" Es que la historia personal de la mujer tampoco había sido fácil, ya que su esposo y también médico, el inglés Jack Turner, había muerto en septiembre de 2002 de la enfermedad degenerativa Sistema Múltiple de Atrofia (MSA, en sus siglas en inglés), y el menor de sus hijos, John, falleció víctima de una disfunción neuromotriz meses antes "Mis tres hijos apoyan mi decisión, especialmente después de haber visto el dolor y la tortura que significó para una familia sobrellevar este tipo de traumas No quiero perder mi dignidad en este camino tan duro y quiero ser recordada con todas mis facultades y emociones", afirmó la médico, que dirigía una clínica local en la ciudad de Bath Su foto dialogando desde su casa inglesa fue portada de los principales periódicos del país, entre ellos los tabloides The Sun y Daily Mail, los más vendidos de Inglaterra, que abogaron abiertamente por un cambio drástico en la ley de asistencia asistida En ese sentido, Deborah Annetts, directora ejecutiva del grupo Dignity in Dying, antes conocida como la Sociedad de Eutanasia Voluntaria, calificó el caso de Turner de "verdaderamente conmovedor" "Nuestro gobierno tiene que tomar más tiempo en el Parlamento, para que aquellas personas que enfrentan semejantes enfermedades tengan el derecho de morir con dignidad", explicó la activista El debate En Inglaterra y Gales, los suicidios son ilegales desde el siglo XIX, mientras que Escocia modificó esa regulación en la década de 1960, aunque sigue oponiéndose a la ley de eutanasia "Si este proyecto de ley (The Terminally Ill Bill, La ley de Enfermos Terminales) hubiera sido aprobado en nuestro país, pacientes como Anne Turner hubieran podido morir en Gran Bretaña y tal vez esto le hubiera dado más tiempo para vivir", agregó Para la experta, la experiencia en países donde la asistencia asistida o eutanasia es legal, como es el caso en Holanda, Suiza y Dinamarca, demuestra que "los pacientes terminales logran vivir más tiempo, a diferencia de lo que la mayoría de la gente cree" "Esto ocurre porque, al saber que pueden someterse a un suicidio asistido con su doctor, una vez que la enfermedad empeora, así lo hacen Pero al tener que viajar a otro país, muchas veces hay que acelerar los procedimientos por razones legales y para evitar que, ante el deterioro de las facultades mentales, ese viaje se vea imposibilitado", subrayó Annetts En el caso de Turner, ella decidió adelantarse: viajó a Zurich cuando tenía facultad mental suficiente para decidir "Nuestras leyes están acortando la vida de estos pacientes, en lugar de prolongarlas", dijo enérgica la directora del grupo pro-eutanasia Sin embargo, grupos religiosos y pro-vida se mostraron preocupados ante el creciente debate, e insistieron que la necesidad física y psicológica de los pacientes terminales para morir "debe ser estudiada más en detalle" por aquellos expertos Julia Millington, directora del grupo Pro-Life Alliance, manifestó "mucha tristeza" por el caso de Turner, y agregó que la mujer "no valoró lo suficiente la belleza de la vida" "Creo que es perverso que aquellas personas a favor de la eutanasia, utilicen el caso de la médica para pedir un cambio en la ley Incluso, si el lugar de la muerte asistida hubiera sido otro, en este caso Gran Bretaña, la conclusión hubiera sido la misma; es decir, la muerte del paciente por su propia decisión", comentó Millington Según la activista, "lo que hay que hallar son soluciones para la enfermedad, no para quitarse la vida" Además, explicó que el caso Turner envió "la señal equivocada" a todos aquellos pacientes con enfermedades terminales, "que concluyen ahora que el dolor debe ser intolerable y acabarse con la muerte" Otro de los grupos que se sumó a las críticas fue la Sociedad para la Protección de los Niños no Nacidos (SPUC, por sus siglas en inglés) que, a través de un comunicado, repudió la decisión de Turner "Promover la noción del derecho a morir en realidad ayuda a victimizar a aquellas personas que sienten que sus vidas ya no tienen sentido", dijo Paul Tully, director de esa agrupación sin fines de lucro "No creemos que ninguna vida carezca de sentido Y desde el gobierno no se debería convencer a la gente para que se justifique el derecho a morir", agregó El caso de Turner generó tanta conmoción que provocó la creación de la alianza The Care Not Killing Alliance, que se opone terminantemente a la eutanasia, y en cambio, aboga por la creación de más terapias paliativas y psicológicas contra las enfermedades terminales Ese grupo está conformado por 18 entidades de derechos humanos, civiles, de salud y de asistencia paliativa, así como por organismos religiosos e individuos preocupados por las implicaciones de la eutanasia El The Care Not Killing Alliance anunció que se opondrá a la ley de suicidio asistido propuesta por el lord Joffe que se debatirá en el Parlamento, y que permitirá a los médicos administrar dosis letales a pacientes terminales que así lo deseen, siempre que éstos últimos estén en sus facultades mentales aptas para tomar una decisión semejante Entre los grupos que conforman esa asociación, se encuentra el Consejo Británico de Personas Lisiadas, el Grupo Pro-Vida y la Asociación de Medicina Paliativa John Wiles, de esta última agrupación, explicó a Apro que existe "la necesidad urgente" de hacer campaña contra la eutanasia en los países del llamado Tercer Mundo, donde, según el experto, "la gente ha perdido ciertas nociones de ética y moral de vida" "Todo se ha vuelto un producto-mercancía: cuando algo ya no vale, se le tira Lo mismo ocurre con la vida: en lugar de enfrentar el dolor, que es también parte de la vida y de la experiencia humana, se lo contrapone con la decisión de la muerte que, de alguna forma, es cobarde y más cruel que la propia enfermedad", indicó También se pronunció en contra la Iglesia Católica de Gran Bretaña, y la congregación protestante anglicana de Inglaterra y Gales, que reiteraron su visión de que la vida "es un regalo de Dios y, por ende, sólo El puede quitarla" Es por ello que la baronesa conservadora Margaret Finley, profesora de medicina paliativa y miembro del Comité Selecto de Lores del Parlamento, en Londres, afirmó que se opondrá a la propuesta de ley de Blair y buscará, en cambio, el apoyo de entidades que se agrupen para hacer campaña Para la parlamentaria y experta en temas de enfermedades terminales, Gran Bretaña ha liderado desde hace décadas en el mundo los casos de terapias y tratamientos paliativos que luchan por los derechos de pacientes terminales y, debido a ello, "debe seguir haciéndolo", contó Poco después de la muerte de Turner, su hija Sophie Pandit, de 41 años y actriz del West End londinense, indicó que el deceso de su madre "fue pacífico, pero muy triste" "Estoy feliz de que ella ya no sufre más, pero no puedo negar que este ha sido un shock terrible para todos los que la acompañamos en este camino", explicó la mujer en una entrevista televisiva con la cadena británica GMTV Admtió que ninguno de sus hermanos logró disuadir a su madre para que no se suicidara "No bien llegamos a Zurich, fuimos todos, incluida mi madre, a escuchar conciertos de Rachmaninov y Beethoven, que a ella tanto le gustaban, y paseamos en bote por los ríos y lagos famosos de la ciudad Compramos una botella de champaña y terminamos llorando todos mientras bebíamos", afirmó Turner fue la paciente británica número 42 en morir en la clínica de Dignitas, que posee una lista de espera de al menos otros 700 británicos El primer caso publicitado de eutanasia de un británico fue el de Reg Crew, quien se suicidó en enero de 2003, después tras sufrir una larga enfermedad neuromotriz degenerativa La muerte de Turner deja ahora abierto un debate muy complejo y duro en Gran Bretaña, que pasará en las próximas semanas a los salones medievales del Parlamento de Westminster, donde se tratará en detalle entre diputados y lores del país, en busca de una solución al problema

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