Centroamérica: Las otras guerras

lunes, 5 de junio de 2006
San Salvador, 5 de junio (apro) - Los países del llamado "Triángulo del Norte" de Centroamérica: Guatemala, El Salvador y Honduras, han sido azotados en los últimos años por una ola de violencia social y delincuencial sin precedente Sus tasas de homicidios son las más altas de Latinoamérica, y se ubican también entre las más altas del mundo De Centroamérica hace dos décadas se hablaba de guerras civiles; hoy existe "otras guerras": contra los jóvenes; entre los jóvenes; contra las mujeres Especialistas en el tema aseguran que las causas de este desenfreno se encuentran en la incapacidad de los gobiernos "de enfrentar la nueva realidad de violencia social y delincuencial" La realidad del "Triángulo del Norte" contrasta con sus vecinos del sur: Nicaragua y Costa Rica Nicaragua, a pesar de haber vivido primero una guerra insurgente que culminó con el triunfo de la Revolución Sandinista en 1979, y luego, sufrir una guerra contrarrevolucionaria durante toda la década de 1980, reporta tasas de asesinatos bastante bajas: se estima oficialmente en 64 homicidios por cada cien mil habitantes Costa Rica, por su parte, que goza de una democracia estable desde hace más de medio siglo, con índices de desarrollo aceptables y sin Ejército, tiene tasas de homicidios de 62 por cada cien mil habitantes Más que epidemias El Salvador es el país más violento y peligroso de América Latina, con una tasa de 55 homicidios por cada cien mil habitantes Guatemala y Honduras tienen tasas muy cercanas a los 50 homicidios por cada cien mil habitantes La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que tasas de homicidios mayores de siete por cada cien mil habitantes pueden ser consideradas como "una epidemia" ¿Cómo entonces juzgar la realidad del "Triángulo del Norte" de Centroamérica, donde existen tasas en las que esa epidemia se ve multiplicada por seis o por siete veces? El español Enrique Gomáriz, especialista en el tema de la violencia y residente en Centroamérica desde hace 14 años, aseguró a Apro "que este fenómeno en la región es multicausal y polifacético: crimen organizado, maras o pandillas y violencia interpersonal" Además, "los gobiernos han sido claramente sorprendidos por la realidad social y la violencia" Gomáriz cree que "los gobiernos no han sido capaces de enfrentar esa realidad de violencia Han privilegiado políticas de control unilateral de carácter represivo", con planes como: "La Escoba", "Mano Dura" y "Súper Mano Dura", que no han dado los resultados esperados, por no dirigirse hacia las causas del fenómeno Marlon Carranza, investigador del Instituto Universitario de Opinión Pública (Iudop) de la Universidad Centroamericana (UCA) de El Salvador, afirmó que "las respuestas de los gobiernos han sido muy malas y han partido de un diagnóstico errado, ya que la delincuencia y la criminalidad no son sólo un tema de pandillas" como los gobiernos lo han divulgado en los últimos años Autor del libro Maras y pandillas en Centroamérica, Carranza advirtió que el crimen organizado se ha aprovechado del desatino de los gobiernos centroamericanos "Tengo la impresión que el crimen organizado ha encontrado en los países del Triángulo del Norte un terreno fértil para explotar sus acciones, porque las estrategias de los gobiernos han sido: luchar contra las pandillas" Así, a la par de la de la violencia de las pandillas, el crimen organizado incrementa sus acciones, especialmente el dedicado al narcotráfico, el tráfico de armas y la trata de personas El año pasado se descubrió que tres de los más altos jefes de la lucha contra el narcotráfico en Guatemala eran parte de la estructura criminal De mano dura a mano inútil Desde hace tres años, los gobiernos de El Salvador, Honduras y Guatemala han impulsado el llamado "manudurismo", que se concentra en acciones policiacas contra las pandillas conocidas como maras Sin embargo, los índices delictivos y de homicidios se han disparado En El Salvador, en julio del 2003, se inició el plan "Mano Dura" En 2002 las autoridades reportaron 2 mil 24 asesinatos En 2004 el número aumentó a 2 mil 700 homicidios, y en 2005 el número se disparó a 3 mil 697 Reportes de la policía reconocen que entre enero y mayo de 2006, los asesinatos ya suman mil 437 Es decir, la tendencia es al alza En este drama humano la población joven ha sacado la peor parte: 55% de las víctimas de homicidios son jóvenes entre 19 y 30 años La juventud entre esas edades representa 22% de la población total salvadoreña En Honduras pasa lo mismo Cifras de la Secretaría de Seguridad reportaron mil 468 homicidios durante los primeros seis meses de 2005, lo cual refleja, según el Comité de Derechos Humanos de Honduras (Codeh), una tendencia de 290 homicidios por mes "Se trata de, con todas sus letras, una guerra entre los jóvenes y contra los jóvenes, esencialmente del sexo masculino", señaló Gomáriz Y reveló que "la tasa de homicidios en jóvenes en Centroamérica, entre los 17 y 29 años, es de 149 por cada cien mil habitantes Estamos hablando, entonces, de verdaderas masacres" El investigador Carranza explicó otro fenómeno latente: "Existe una desesperación por parte de la sociedad por no encontrar respuestas en el sistema de justicia (Entonces) ciertos sectores de la población están tomando la justicia en sus manos" De ahí viene la tesis --que el gobierno no investiga-- de la existencia de grupos de extermino dirigidos contra pandilleros El especialista español dijo finalmente que la actual situación en Centroamérica requiere de "acuerdos nacionales y sociales contra la violencia", en el cual participen todas las fuerzas sin exclusión Aunque destacó que "es claro que no todos los sectores tienen el mismo nivel de participación En este caso, los gobiernos tienen la mayor responsabilidad"