EU-AL: Los costos del abandono

lunes, 12 de marzo de 2007
México, D F(apro)- Los intereses estratégicos de la política exterior de George W Bush no están en América Latina, sino en Medio Oriente Seis días en cinco países de América Latina (del 8 al 14 de marzo), Brasil, Uruguay, Colombia, Guatemala y México, no cambiarán el eje de su política exterior Pocos piensan que la gira de Bush por América Latina expresa un renovado interés por la región o que podría marcar el inicio de una nueva política, ni siquiera el abandono real del desinterés manifiesto a lo largo sus seis años en la presidencia acompañado sólo por algunos planteamientos intermitentes de políticas acordes con sus propios objetivos Desde el fin de la Guerra Fría el abandono de la región por parte de Washington se profundizó Prácticamente desapareció la política exterior hacia la región después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 Es cierto que al llegar a la presidencia Bush dijo que América Latina sería su prioridad Lo dijo en particular respecto de la relación bilateral con México en febrero de 2001 Aunque visto históricamente, Estados Unidos ha sido incapaz de articular una política de largo plazo, con un enfoque multilateral en América Latina, su ámbito geográfico natural Ha considerado a la región como "su patio trasero" Ahora la llama su "vecindario", buscando dar un énfasis de cercanía, de interés, de preocupación por la pobreza "Nos preocupa mucho", afirmó Bush en Sao Paulo Políticas e intereses En los últimos años, las políticas de Washington en América Latina se han concentrado básicamente en cuatro temas: --El de la seguridad nacional, especialmente después del 11/S que ubicó a México, Canadá y Centroamérica en un perímetro extendido de seguridad para Estados Unidos; --El de políticas económicas para la región con eje en el libre comercio --que no ha significado comercio justo, ni beneficio y desarrollo para todos-- a partir de acuerdos El primero fue el firmado con México y Canadá (TLCAN) que entró en vigor en 1994 --El del combate al narcotráfico con estrategias definidas en Washington, siendo Colombia el país emblemático --Y el tema de la migración, el que más interesa a México y que Washington ha abordado con políticas erróneas de control, más agentes y soldados de la Guardia Nacional en la frontera, más tecnología, una valla doble en mil 200 kilómetros que se empezará a construir En este tema ha prevalecido un enfoque unilateral que no aporta soluciones Aunque no tengan papeles, los indocumentados no son delincuentes, son trabajadores; y la migración tiene repercusiones múltiples a ambos lados de la frontera, laborales, culturales, demográficas, económicas, sociales En materia migratoria, el discurso y las acciones de Bush han sido ambivalentes Se pronuncia por una reforma amplia y por un programa de trabajadores migratorios que corresponda a la realidad y por la regularización migratoria de algunos indocumentados, pero ha apoyado todas las medidas conservadoras de control aprobadas por el Congreso controlado por los republicanos De los 12 millones de indocumentados, más de 6 millones son mexicanos; 500 mil cruzan sin documentos cada año; cerca de 500 mueren al intentar cruzar; miles son perseguidos, y ahora las redadas complican la situación humanitaria y familiar de muchos mexicanos que trabajan en Estados Unidos Bush no ha correspondido a la realidad, a un enfoque humanitario, social, bilateral No hay duda que en el encuentro de Bush con Calderón la migración debiera ser el tema principal La gira tiene también objetivos internos La carrera electoral ya se inició y Bush busca dejar a su partido una especie de plataforma política para las elecciones presidenciales de 2008 en virtud de la importancia cada vez mayor del voto latino Pretende también evitar trabas del Congreso controlado por los demócratas en lo referente a la ayuda en la lucha contra las drogas y en la aprobación de tratados de libre comercio, cuya aprobación rápida tendría que ser renovada por el legislativo, ya que en julio llega a su fin El viaje de Bush tiene objetivos de política interna y externa El primero es mostrar a la opinión pública estadunidense, a la latinoamericana y al mundo, otra cara de su política exterior, una cara distinta a la de la invasión y destrucción de Irak, la violencia, el caos, la ingobernabilidad, los conflictos sin fin en Medio Oriente y su nueva geopolítica del petróleo Pretende mostrar interés por la región frente a la creciente influencia del presidente venezolano Hugo Chávez, y a lo que en Washington ya se considera el eje Cuba-Venezuela-Bolivia-Ecuador Los últimos dos años de su presidencia, Bush tendrá que gobernar con un Congreso opositor y crítico de la guerra en Irak Pero, ¿acaso América Latina puede ser un remanso de paz para Bush? Bush es profundamente impopular en América Latina Así lo muestran las vigorosas manifestaciones de rechazo a su presencia en diversos países de la región, iniciadas aún antes de su llegada lo mismo en Brasil que en Colombia Según "Latinobarómetro 2006", encuesta aplicada en 18 países, sólo el 30% evalúa positivamente a Bush Hay un rechazo contundente a la invasión de Irak, así como a la política económica que Washington ha impulsado desde los años 80 en la región, la más desigual en el planeta ¿Hasta donde llega el interés de Washington en 2007? En la década de los 60, la Alianza para el Progreso preveía 10 mil millones de dólares para la región Bush ha duplicado la ayuda, que alcanzó el año anterior mil 600 millones de dólares, de los que 700 millones fueron para apoyar a Colombia en el combate al narcotráfico Bush ha puesto el énfasis en montos de ayuda que no dejan de ser muy pequeños para las necesidades de la región Lo que América Latina requiere son políticas multilaterales de desarrollo en las que se involucre Washington, compromisos sociales de largo plazo, no ayudas intermitentes Poco de historia Las erráticas y agresivas políticas de Estados Unidos en América Latina son algo más que parte de la historia Es la forma en que Washington se ha relacionado con la región geográficamente más cercana, con sus vecinos que no "su vecindario" La década de los 60 estuvo marcada por el intento de poner fin a la revolución cubana y derrocar a Fidel Castro con la invasión de Bahía de Cochinos, por la crisis de los misiles que estuvo a punto de desatar una guerra nuclear entre la Unión Soviética y Estados Unidos por la instalación de misiles en Cuba, por la Alianza para el Progreso lanzada por Kennedy para contrarrestar la influencia de Castro en la región, y por el inicio del bloqueo económico contra Cuba que se mantiene hasta ahora, incluso después del derrumbe de la URSS Sólo México se opuso a la expulsión de Cuba de la OEA en 1964 En la década de los 70, la política de Estados Unidos desestabilizó, alentó, apoyó golpes militares en el Cono Sur (Chile, Brasil, Argentina, Bolivia?) Washington había derrocado gobiernos moderados en Centroamérica, como el de Jacobo Arbenz en Guatemala, apoyado a sátrapas como los Somoza, que gobernaron Nicaragua desde 1934 Pinochet en Chile no fue sólo un producto endógeno La toma de La Moneda y el asesinato del presidente Salvador Allende tuvieron cómplices en la CIA y en Washington La represión de movimientos sociales y organizaciones de izquierda fue sangrienta en esos años El gobierno demócrata de James Carter representó un cambio Firmó los acuerdos Torrijos-Carter para la devolución del Canal de Panamá a la soberanía panameña el 31 de diciembre de 1999 Hacia el final de esa década las dictaduras latinoamericanas sufrían ya un enorme desgaste En Centroamérica las guerrillas avanzaron El Frente Sandinista derrocó a Anastasio Somoza en Nicaragua en 1979; en El Salvador y Guatemala las guerrillas avanzaron, mientras el gobierno de Ronald Reagan pertrechó y organizó a la Contra e inició el combate armado de los sandinistas en Nicaragua para "derrocar la revolución" El Grupo de Contadora ?México, Panamá, Colombia y Venezuela-- fue un dique contra la política estadunidense y permitió impulsar el diálogo, encontrar salidas negociadas en Nicaragua, El Salvador y Guatemala La crisis de la deuda hizo de los años 80 una década perdida para la región Los gobiernos latinoamericanos renegociaron deudas, sufrieron los embates de los acreedores uno a uno, sin alcanzar a formar un club de deudores; aceptaron políticas económicas diseñadas por el FMI y el Banco Mundial El Grupo de Río nació para concertar políticas frente a la crisis económica que arrastraba a los países de la región Estados Unidos invadió dos países en los años 80: Granada (1983), donde Reagan denunció la existencia de una colonia soviético-cubana y derrocó al gobierno H Austin, y la de Panamá (1989) durante el gobierno de Bush (padre) que derrocó a Noriega y lo encarceló en Estados Unidos por vínculos con el narcotráfico El pueblo de ese país pagó un enorme costo de muertos y destrucción Hacia fines de la década, las democracias latinoamericanas fueron consolidándose Libre comercio sin desarrollo El libre comercio y el consenso de Washington prevalecieron en la década de los 90 América Latina fue fortaleciendo su democracia, logrando estabilidad macroeconómica y crecimiento Lo que no logra es disminuir sustantivamente la pobreza, distribuir mejor y reducir la desigualdad Después de años de olvido, tal vez en Washington se han encendido varios focos rojos El de la influencia de Chávez no es el único ni el principal Los resultados de las 11 elecciones presidenciales del año pasado sin duda tienen múltiples lecturas, no sólo por el avance de gobiernos que simpatizan con Chávez o de gobiernos moderados de centro izquierda, o de gobiernos que plantean la necesidad de cambios Según "Latinobarómetro 2006", sólo para 18% de los latinoamericanos la situación económica de su país es buena o muy buena, mientras el 26% considera que los gobiernos no gobiernan para todos Seguramente Washington también está leyendo que en algunos países la nueva geografía electoral está vinculada con niveles de ingreso y con desarrollo regional Migración, energía y etanol, comercio, narcotráfico y seguridad debieran ser los temas de una agenda que ni siquiera debiera ser bilateral, sino multilateral si Estados Unidos estuviera dispuesto a construir una nueva relación con América Latina (12 de marzo de 2007)

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