Centroamérica rompe el "consenso de Washington"

miércoles, 2 de enero de 2008
SAN SALVADOR,(apro) - De manera impensable hace muy pocos años, América Central casi, en su conjunto, venció en 2007 a los regímenes derechistas y civiles que arribaron al poder, luego de que se consiguiera la paz en esta región De 1960 a comienzos de 1990, los conflictos en la región causaron cerca de medio millón de muertos y traumas sociales, como oleadas migratorias y destrucciones infraestructurales El único gobierno de corte "neoliberal" y aliado fuerte de Washington en la llamada "Cintura de América" que ha sobrevivido es el salvadoreño Allí las elecciones serán en 2009, y en las que hay posibilidades de cambio, según analistas locales y extranjeros En 2007, ocurrieron hechos trascendentes que confirman la evolución hacia el "centro-izquierda" en Centroamérica, unos años después de que Sudamérica iniciara tal tendencia y tras la reelección de los "gobiernos progresistas" de Venezuela, Brasil, Chile y Argentina Cuando apenas faltaban unas horas para que se iniciara 2007, el 30 de diciembre de 2006, el exguerrillero izquierdista y expresidente de Nicaragua, Daniel Ortega, era juramentado en una plaza pública como presidente de su país Centroamérica se estremeció sin traumatizarse Esta vez Ortega no derribó por las armas al gobierno en turno, como lo había hecho contra la dictadura de Anastasio Somoza Debayle en 1979, sino que logró imponerse con los votos al frente de una amplia coalición Ortega enarboló la unidad de Nicaragua En esa cruzada, se le unieron hasta sus enemigos de antaño, los somocistas y los "contras" que lo quisieron derrocar en la década de 1980 En su gestión de gobierno no ha tomado medidas radicales, pero sus opositores le achacan métodos arbitrarios También en 2007, el 4 de noviembre, el socialdemócrata Álvaro Colom ganó las elecciones presidenciales en segunda vuelta en Guatemala, al derrotar el exmilitar y representante de la llamada línea de "mano dura", el derechista Otto Pérez Molina Colom ha prometido, tras su ascenso al poder en enero (2008), que hará un gobierno apegado a las necesidades de los más desprotegidos de Guatemala, donde 60% de la población es indígena, pobre y excluida En Costa Rica, en 2007, se dio un hecho sin precedentes en el resto de países centroamericanos: llevar la aprobación del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos a un referéndum popular El voto que apoyaba el TLC resultó triunfante en octubre pasado, pero hubo debates, iniciativas, forcejeos Finalmente, ganó la posición gubernamental en un país que se encuentra parejamente dividido y en el que fuerzas de izquierda han ido ganando cada vez más terreno Otro acto apartado del neoliberalismo --visto por sus críticos en la región como una actuación de privilegios para grandes empresas nacionales y transnacionales, apertura comercial y privatizaciones--, ha sido la incorporación de Honduras --en diciembre--, como el país número 17, a la iniciativa PetroCaribe, del mandatario venezolano, Hugo Chávez Nicaragua y Honduras ya son miembros plenos, mientras que Guatemala es observador de tal iniciativa Por otra parte, en El Salvador, nación gobernada por un partido de orígenes de ultraderecha, Alianza Republicana Nacionalista (Arena), en el poder desde 1989, el exinsurgente Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) se adelantó en nominar a un carismático periodista, Mauricio Funes, como su candidato presidencial para las elecciones de 2009 Las perspectivas para un cambio en El Salvador no tienen "mal rostro": los gobiernos de Arena están rezagados en implementar políticas sociales y contra los altos niveles de violencia que golpean duramente a la población, que no ve avances en sus niveles de vida y que tiene como única solución marcharse a Estados Unidos, hacia donde acuden diariamente 700 salvadoreños Analistas políticos locales, sin embargo, estiman que los gobiernos, sean de izquierda o de centro-izquierda en Centroamérica, tienen retos que van más lejos que las ideologías: vencer la ancestral pobreza que afecta a más de la mitad de los 30 millones de centroamericanos, así como la violencia que hace de El Salvador, Honduras y Guatemala la región más peligrosa del hemisferio occidental

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