Chile: Asesinos condenados

sábado, 5 de enero de 2008
SANTIAGO, 4 de enero (apro) - Después de 34 años, llega la justicia a Ernesto Lejderman Ávalos, cuyos padres fueron asesinados, en su presencia, durante la dictadura Augusto Pinochet El pasado 18 de diciembre, la Corte de Apelaciones de Santiago condenó a diez años de cárcel a los oficiales retirados del Ejército Fernando Polanco, Luis Monje y Héctor Vallejos, por los homicidios de la joven mexicana María del Rosario Ávalos y de su esposo, el profesor argentino Bernardo Lejderman Ambos eran activos militantes de izquierda, que viajaron a Chile desde México, en 1971, para contribuir a la experiencia socialista encabezada por Salvador Allende En entrevista con Proceso, Ernesto Lejderman señaló que se siente "tranquilo y satisfecho" con el fallo, ya que, a su juicio, "significa que ha servido el gran esfuerzo de los últimos años" El reciente fallo revierte un largo historial de injusticia cuyo último capítulo había sido la resolución del ministro instructor de la causa, Joaquín Billard, quien en julio de 2006 declaró la prescripción, decisión que ahora fue revertida El abogado querellante Héctor Salazar, declaró a Apro que con la determinación de la Corte de Apelaciones "se retoma la buena doctrina establecida por la sala penal de la Corte Suprema en orden a que los crímenes de lesa humanidad no prescriben" No obstante, expresó su desazón y la de su representado, porque la resolución sólo castiga a los autores materiales y no a quienes dieron las órdenes para que este delito se ejecutara Debido a esto, estudian la posibilidad de apelar ante la Corte Suprema El fallo de la Corte de Apelaciones se funda en el derecho internacional de derechos humanos y en el ius cogens o derecho de gentes En la resolución se sostiene que la obligación de perseguir y sancionar delitos como el homicidio, "emana de principios generales de derecho internacional, consagrados en varias declaraciones, resoluciones y tratados, que hoy forman parte del acervo jurídico de la nación chilena" Entre ellos está la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de Naciones Unidas de 1948, que rige en Chile desde 1953; la Convención Americana de Derechos Humanos, de 1969, ratificada por Chile en 1990; la Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, vigente en Chile desde 1988; el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, de 1966, ratificado por Chile en 1972; y la Convención que establece la imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de los crímenes contra la humanidad de 1968 El dictamen señala también que "los delitos investigados constituyen ?delitos contra la humanidad?, según lo establece el artículo 6 del Estatuto del Tribunal Internacional de Nuremberg, y el Principio VI de Derecho Internacional Penal Convencional y Consuetudinario, adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en Resolución del año 1950" Estos textos, según la resolución, "forman parte de los principios y normas consuetudinarias de derecho internacional humanitario, que constituye derecho aplicable en Chile" Como forma de reparar el "sufrimiento padecido por el hijo de las víctimas, al quedar huérfano de sus padres cuando sólo tenía dos años y medio de edad", la Corte ordenó se le indemnizará con el equivalente a 600 mil dólares La muerte Lejderman y Ávalos fueron asesinados en una cueva de un cerro cercano al pueblo de Gualliguaica, 500 kilómetros al norte de Santiago Se escondían allí de la oleada represiva que asolaba al país y que se traducía en miles de muertos, torturados y desaparecidos, y que a ellos los hizo entrar en pánico Aguardaban, así también, el verano, que es el periodo más adecuado para atravesar la alta y nevada Cordillera de los Andes, que separa a Chile de Argentina Mientras esto hacían le pidieron a un campesino que les proveyera de algunas vituallas indispensables para emprender tan compleja y desconocida travesía "Yo tenía dos años y medio de edad Como había perdido un zapatito, mi padre le pidió al campesino Luis Ramírez, que nos ayudaba trayéndonos alimentos, si podía conseguir un par de zapatitos para mi", contó Ernesto El campesino trasmitió el pedido a un profesor que tenía que viajar a La Serena, que es la urbe más grande de la región Pero este último cometió el error de comentar la situación de los escondidos a un taxista que creía de confianza Este fue inmediatamente a denunciar la situación al regimiento "Arica" de La Serena El 7 de diciembre de 1973 efectivos del Regimiento Arica llegaron hasta el domicilio de Ramírez a quien exigieron información sobre el paradero de los Lejderman-Ávalos Una vez obtenida, un piquete de 10 militares al mando de Polanco se acercó al escondite A Ramírez le instruyeron que guardara distancia "Al verlos, mi mamá corrió hacia mí Antes de poder alcanzarme, fue abatida por disparos de metralleta", relató Ernesto, basándose en la versión del campesino A éste los militares le solicitaron que enterrara a María Y lo hizo Al día siguiente, retornó al lugar y se encontró, junto a una vertiente, el cuerpo sin vida de Bernardo Lejderman, a quien también sepultó Los militares llevaron a Ernesto a una casa de monjas en La Serena Allí permaneció un mes hasta que su familia paterna, residente en Buenos Aires, tramitó su viaje a Argentina, donde vive hasta hoy El Ejército, ante la presión de la embajada Argentina por conocer el paradero de Bernardo Lejderman y familia, inventó la versión que ellos se habían suicidado haciendo estallar una carga de dinamita El 31 de julio de 1990, ya en democracia, la Comisión de Derechos Humanos de La Serena presentó una denuncia por inhumación ilegal de Bernardo Lejderman, en el Juzgado del Crímen de Elqui-Vicuña El juez David Salazar acogió la denuncia haciéndose cargo de las pesquisas que en escasos días derivaron en el hallazgo del cadáver de Lejderman "A poco andar el proceso, el juez alcanzó la convicción que hubo un asesinato Pero cuando pidió identificar a los militares que participaron en la patrulla militar que dio muerte a mis padres, el Ejército hizo presión y la Corte Suprema obligó al juez (mayo de 1991) a entregar el caso a la Justicia militar Y, obviamente, ésta lo archivó sin siquiera investigar quién formó parte de la patrulla y si fue un crimen o no", contó Ernesto Él no supo entonces que esta causa se ventilaba en tribunales "No me notificaron a mí, sino que a un familiar mío que no me dijo nada", se quejó En agosto de 2000, el periódico Clarín, de Argentina, publicó unas declaraciones del militar retirado Pedro Bustos, quien sostenía que los Lejderman-Ávalos fueron asesinados; y dio detalles de las circunstancias de sus muertes y de los lugares donde fueron enterrados Esto convenció a Ernesto de presentar una denuncia penal contra Augusto Pinochet y todos aquellos que resultaran responsables de estas muertes Esta acción judicial fue presentada el 4 de diciembre de ese año Con ella se abrió el proceso que está culminando con la condena de los autores materiales de los asesinatos La lucha Ernesto señaló que cuando puso la querella fue que comprendió lo que había vivido: "Mi drama era una cuestión inconsciente Sufría pero no reconocía que sufría Yo cuando miraba por la televisión a las madres de la plaza de mayo decía: pobre gente, cómo sufrió; como poniéndome por fuera de ese dolor, porque no lo tenía incorporado en mi consciente "Hasta el 2000, cuando me acercaba a los 30 años, yo caminaba por la calle y siempre sentía que me estaban persiguiendo, controlando En el departamento donde vivía cerraba las persianas y las ventanas porque pensaba que me estaban filmando de enfrente Yo tenía una paranoia constante; miedo que me pasara algo, miedo que me secuestraran, miedo que me robaran Es decir, los miedos me han seguido toda mi vida" Lejderman admitió que gracias a una larga pero efectiva terapia ha podido superar estos temores También lo ha ayudado el amor de Lorena, su esposa --De niño, cuando estabas en el colegio: ¿Cómo explicabas el hecho de no tener papás, qué te decían tus compañeros? --Lamentablemente, mis abuelos siempre ocultaron el hecho Inventaron el cuento que mis padres habían muerto en un accidente de tren Creo que por eso tenía tan oculto el tema y por eso me costó mucho entender qué pasaba Bueno, yo lo sabía, pero sicológicamente lo negaba, lo escondía mis abuelos me lo escondieron a mí --Pero tú, ¿cuándo supiste lo que realmente había sucedido? --Yo, a los doce o trece años supe, fruto de la casualidad y de revisar papeles, encontré y leí unos recortes periodísticos que mi abuelo tenía escondidos y que decían que mis papás habían sido muerto por los militares tampoco lo pude leer mucho Antes de terminar la nota, cerré la carpeta donde estaba y la guardé y tampoco le dije nada a mis abuelos pasaron varios años para que yo hablara esto con ellos Creo que eso fue cuando tenía 18 o 19 años La primera vez que Ernesto viajó a Chile fue en 1992 Lo hizo para hacer algunos trámites para sus abuelos Este viaje, afirmó, le permitió conocer a compañeros y amigos de sus padres, quienes le hablaron mucho de ellos Ernesto volvió a Chile los tres años siguientes, del 93 al 95 Ese último año "es que comencé a tener inquietudes políticas y sociales De alguna forma me contagió toda esta historia de mis padres, el hecho que sus compañeros siguieran con un ideario socialista Todo eso hizo que me naciera la inquietud de buscar un camino en la vida que fuera más allá de trabajar y trabajar" Ernesto ha trabajado desde los 11 años para ayudar a sus abuelos, cuyo único ingreso era una pensión mínima Ha sido jardinero, limpia muebles, vendedor ambulante, técnico electrónico y, durante varios años, fabricante de carteras de cuero Se inició en el trabajo social y comunitario en Bajo Flores, un modesto barrio de Buenos Aires, en el que sigue colaborando hasta hoy: "Ayudé en un comedor comunitario, di apoyo escolar dando clases de matemáticas, fui monitor cultural con los niños Conocí una nueva veta mía: la de actor social" Dijo que desde entonces, son muchas las cosas que se han hecho en Bajo Flores y que se han mantenido, como las radios comunitarias --a las que les asigna mucha importancia-- y los centros culturales "De pronto ?explicó-- entendí que para que haya justicia hay que luchar Entendí que para conseguir sus objetivos, el vecino se tiene que organizar y movilizar" La lucha social le abrió los ojos a Ernesto Le permitió comprender su drama y el sentido que sus padres le habían dado a sus vidas En el año 2000, a la par de la querella contra Pinochet, entró a la agrupación Hijos de ejecutados y desaparecidos por las dictaduras militares de Argentina y Chile (Hijos) "Ahí pude entender mi dolor, pude asumir mi historia Pude recuperar mi identidad que la tenía medio perdida", afirmó La batalla judicial de Ernesto no ha sido fácil: "Lo mas difícil ha sido la distancia que hay entre Argentina y Chile Porque los argentinos víctimas de la violencia política en Chile, sólo hemos logrado avances cuando hemos viajado Y yo he viajado 3 o 4 veces por año desde el 2000 O sea: en estos últimos 8 años he hecho más de 30 viajes Y eso es tiempo, esfuerzo, es dinero, es mala sangre, es miedo, porque Chile es el lugar a donde mataron a mis padres y donde casi me matan a mí" Ernesto dijo que en el batallar por alcanzar la justicia, ha conocido gente "muy buena, muy linda", tanto en Argentina como en Chile; y ha constatado que no está solo en todo esto, que es apoyado por otros familiares que han vivido cosas similares Agregó que de tanto ir a Chile, ahora tiene más amigos en Santiago que en Buenos Aires "Siempre se pelean por recibirme", señaló "Esa solidaridad, ese apoyo ha ayudado a compensar los momentos duros y dramáticos que me ha tocado vivir todos estos años ha sido muy importante", agregó En este momento trabaja como asesor político del diputado Miguel Bonasso, quien es considerado uno de los mejores parlamentarios de Argentina, y que se acaba de anotar un importante logro con la aprobación de la Ley de Protección de Bosques, por él patrocinada, que fue muy resistida por importantes grupos económicos de Argentina Ernesto aseguró que sus ideales "difieren en algunos puntos" de lo que buscaban sus padres; puesto que él y su esposa no luchan por una revolución socialista inspirada en el marxismo leninismo; pero sí porque haya justicia "Nosotros buscamos cuestiones que, de pronto, son mucho más básicas si uno las compara con las cosas que buscaban mis padres, que tenían una ideología de avanzada, que buscaban construir una sociedad distinta", explicó Después de tanto sufrimiento, Ernesto se siente bien: "Es que las autoridades judiciales están mostrándose a la altura de las circunstancias, están haciendo justicia, no sólo por mí, sino por mis padres, por su memoria Están dictando un precedente muy positivo para la sociedad, para nuestros hijos y nietos, para el futuro de Chile y de la humanidad, que van a ver que los genocidas tienen castigo Esto es muy importante, porque si hay justicia, nadie se va animar después a cometer esos crímenes contra la humanidad que hubo Esto me parece que es lo importante y esencial: hay que respetar la vida, respetar a los pueblos y las ideas distintas"

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