Nieta de la Revolución
MEXICO, D F, 28 de noviembre (apro)- "Quiero pedirte un favor", dijo el escritor colombiano Gabriel García Márquez a su amigo Fidel Castro
--Dime, ¿cuál es ese favor? --preguntó interesado el líder de la revolución cubana
--Que se publique en Cuba el libro de Wendy Guerra y que se le permita ir a México para presentarlo --soltó el Nobel de Literatura
García Márquez se refería a la novela Todos se van, que ganó el premio Bruguera 2006, la cual fue presentada en julio pasado en el Museo de la Bola, en la ciudad de México
--Esos ya son dos favores Escoge uno de los dos --condicionó Castro
--Que Wendy pueda ir a México --decidió el escritor
La anécdota provoca una sonrisa en la escritora "No la conocía", afirma
--¿No se lo comentó García Márquez? --le pregunta Apro
--No La relación de Gabo y Fidel no es un tema de conversación entre Gabo, su esposa Mercedes Barcha y yo Además, me he impuesto como premisa no hablar públicamente de García Márquez --ataja la escritora
Guerra se encuentra de visita en México para presentar su más reciente novela, Nunca seré primera dama, publicada por Ediciones B, en la que cuenta las peripecias existenciales de tres mujeres de generaciones distintas: Celia Sánchez, figura histórica de la Revolución cubana, confidente y "conciencia" de Fidel Castro; Albis Torres, malograda escritora que, sin embargo, fue figura clave en la bohemia artística postrevolucionaria, y Nadia Guerra, joven rebelde, provocadora, que encarna a una nueva generación que se niega a ser sólo parte de "las masas" y lucha contra el inmovilismo en su país
Tanto en esta novela como en Todos se van ?escritas en forma de diarios personales y con tintes autobiográficos-- se asoma una crítica sutil al sistema socialista de la isla No se basan en la diatriba, sino en la, emoción, la ironía y la ternura
"Mi libro no tiene la intención de criticar No lanza culpas Sólo llama a las cosas por su nombre, aunque eso pueda parecer como una crítica", dice la escritora
Las preguntas, los silencios
Licenciada en dirección de cine, poeta y narradora, Guerra pertenece a la generación de cubanos nacidos en los 70 ?"los nietos de la Revolución", los llama ella--, aquellos que, dice, hacen "las grandes preguntas" a sus padres y abuelos, como las que ella misma le hizo a su madre, Albis Torres, quien murió en 2004: "¿Por qué no fuiste individuo y fuiste masa? ¿Por qué participaste en un proyecto colectivo y postergaste para mañana tu proyecto personal? ¿Yo, tu hija, soy tu proyecto personal o lo es la Revolución cubana?"
"Son este tipo de preguntas las que ayudan a exorcizar los silencios, porque ha habido largos silencios en Cuba", señala
--¿Por qué hubo silencios?
--Primero, porque nuestros padres y abuelos estuvieron ocupados en las grandes bullas, en los grandes tumultos, en la construcción de un proyecto colectivo (?) Después, porque les dio pánico reconocer en voz alta que a lo mejor se estaban equivocando con ese proyecto colectivo que habían elegido (?), el cual se estaba desviando del humanismo inicial que guió a la Revolución
"Además ?agrega? no podía haber un grito (por parte de los padres) porque lo que predominaba era la reflexión sobre si el proceso revolucionario lo estaban llevando por buen camino"
Guerra expone un ejemplo de los "silencios" Lo hace a partir de su propia experiencia Cuenta que, como todo adolescente, fue a las llamadas "escuelas del campo", en las que realizaba labores agrícolas para apoyar a la Revolución Era obligatorio De alguna manera, "la patria potestad de los padres no daba para decidir sobre un asunto privado: que sus hijos no vivieran en colectivo" Cuando Guerra regresaba a casa, sus padres le recriminaban sus costumbres y modales Ella guardaba silencio "para no ofender" Sus padres entendían entonces a qué se debía su comportamiento y entonces "también guardaban silencio"
--Usted dice que la Revolución se estaba desviando de su humanismo original ¿Hacia dónde se estaba desviando?
--Hubo un momento en que los cubanos nos ocupamos más de las grandes campañas históricas de la izquierda ?como la guerra en Angola o la guerrilla en Centroamérica-- que del hombre pequeñito que se sentaba a pescar en el malecón; no nos dimos cuenta que a la izquierda estábamos nosotros mismos
Para exorcizar los silencios, Guerra dice que no queda otra alternativa que hablar Pero en ese ejercicio desea escuchar "todas las voces: las oficiales y la no oficiales, las de adentro de la isla y las de la diáspora, las alternativas y las interactivas (?)
"Todas ?dice-- tienen una parte de razón y los cubanos tenemos que fundar una sociedad donde todas tengan un espacio"
Guerra recuerda una escena de la película Fresa y Chocolate que dirigió Tomás Gutiérrez Alea El personaje Diego (intelectual homosexual interpretado por el actor Jorge Perogurría) dice, en aparente referencia a la ópera: "Pero qué falta le hace a este país otra voz" La frase está en clave cubana: no se refiere a la ópera, sino a la realidad de la isla "Y si, faltan voces", acota la escritora
Señala que eso ocurre particularmente en el periodismo Sólo existe la "voz oficial" que difunde el diario Granma (órgano del Partido Comunista de Cuba) y la radio y la televisión cubanas Por ello, explica, ha ocurrido un fenómeno de extrapolación: "El cine, la literatura, la música y las artes plásticas han ocupado el espacio del periodismo" Es, sostiene, a través del arte como se puede conocer la diversa y compleja realidad cubana, con sus virtudes y defectos, "con sus hazañas y con sus grandes y pequeñas tragedias humanas"
"La vida de nosotros"
En varias entrevistas publicadas por la prensa española, Guerra recuerda imágenes de su niñez, como los libros de autores "prohibidos" en la isla que su madre forraba para que no los descubrieran o críticas al sistema socialista dichas por lo bajo en reuniones privadas
A la escritora se le comenta que esas imágenes se parecen a algunas escenas de la película La vida de los otros, dirigida por Florian Henckel von Donnersmarck, la cual muestra el control que la policía secreta Stasi ejercía sobre los intelectuales de la exRepública de Alemania Oriental
--¿Vio la película La vida de los otros?
--Si Y cuando la vi pensé: "es la vida de nosotros" Sobre todo pensé en los años 70 --dice en alusión al llamado en Cuba "quinquenio gris" que cerró los espacios para la crítica en el ámbito intelectual y artístico
Reflexiona: "Este tipo de cosas sucede en sociedades cerradas: otorgan espacio a las bajezas humanas Y no me refiero a la cúpula del poder, que seguramente tendrá culpa, sino a esos pequeños poderes que tienen contacto directo con la población"
Además, señala, en el caso de Cuba no sólo existe una sociedad cerrada en el sentido político, también en el geográfico "La condición insular no nos permite reflejarnos en los otros, los que están más allá del mar Nos tenemos que imaginar sin ese espejo", dice
Durante la entrevista, Guerra reivindica el derecho de su generación a rescatar la individualidad y la privacidad de los ciudadanos y dejar de ser "masas uniformes" Recuerda la letra de una canción del grupo Van Van: "Que no me toque la puerta/ que el negro está cocinando" Señala que, en clave cubana, "se trata de un reclamo popular por cinco minutos de intimidad"
Advierte que "eso no significa que los cubanos dejen de ser solidarios", virtud que salta "tanto en las grandes tragedias ?los ciclones, por ejemplo--, como en las pequeñas, aquellas individuales y cotidianas"
Pero, afirma, "los cubanos nacidos en los 70 estamos resolviendo cada vez de manera individual nuestras necesidades personales Ya está demostrado que lo que querían resolver nuestros padres en colectivo sirvió para alimentar la utopía, pero de la utopía no se come"
--Entonces, ¿qué fue de la utopía?
--Pues permanece en las grandes obras de la Revolución y en sus valores La solidaridad una de ellos Eso hay que conservarlos Espero que éstos no se degraden con los cambios que puedan venir en Cuba, pues nos ayudarán a mantener la salud mental del país
Residente en la Habana, Guerra ha pasado largas temporadas fuera de su país en los últimos dos años Obtuvo tres becas ?una en Estados Unidos, otra en Francia y una más en España-- que le permiten viajar fuera de la isla Y ha hecho muchos amigos A la relación que mantiene con el cantautor cubano Carlos Varela ?"es mi hermano", dice-- y con García Márquez ?quien fue su profesor en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de Los Baños, en Cuba-- se agregan ahora, entre otros, los escritores Eduardo Mendoza y Jorge Volpi, el actor Benicio del Toro y la reconocida agente literaria Carmen Balcells, quien es su apoderada
"He tenido mucha suerte ?dice-- Imagínate la fortuna de tener los consejos de Balcells"
Las becas le han permitido realizar una investigación sobre la escritora Anaïs Nin, personaje central de su próximo libro titulado Posar desnuda en La Habana
Cuenta: "Se trata de un diario apócrifo de Anais Nin sobre lo que ella hizo durante el tiempo que estuvo en La Habana, entre 1922-1923 En ese lapso ella escribió sólo tres páginas A partir de ellas y con base en una investigación, yo deliro sobre lo que pudo haber hecho"
--¿Y qué encontró durante la investigación?
--Bueno, es de todos conocido que sus padres nacieron y murieron en Cuba, y ella se casó en 1922 en La Habana, con el banquero Hugo Parker Guler Lo que encontré fue su casa en la localidad de Arroyo Naranjo, un preámbulo sobre el tema del incesto y algunas cartas que escribió Pero sobre todo descubrí a una mujer sumamente pasional Y a partir de esa cualidad yo lanzo mi delirio