Nicaragua: el mal ejemplo de la izquierda
SAN SALVADOR, 19 de diciembre (apro) - El retorno de la izquierda en Nicaragua, hace casi dos años, y la consolidación de su poder en las elecciones municipales de noviembre pasado, han catalizado las luchas políticas en Centroamérica, donde existen sectores esperanzados en cambios sociales, mientras en otros se ciernen dudas y frustraciones
Centroamérica, caracterizada en el pasado por sangrientos golpes militares y guerras civiles como formas de ascenso al poder, hoy en día ha dado un viraje hacia el establecimiento de gobiernos de izquierda y liberales, en esta ocasión por medio del voto popular, con lo que han quedado atrás décadas de gobiernos conservadores o neoliberales
Tal como está el mapa político actual, desde Guatemala hasta Panamá, con la excepción de El Salvador, gobiernan partidos con orígenes en movimientos guerrilleros o de corte socialdemócrata, que ascendieron al poder a inicios del año 2000
Pero existen interrogantes y preocupaciones: el estilo autoritario de gobernar del presidente nicaragüense Daniel Ortega, líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), y las denuncias de fraude en las elecciones municipales de noviembre pasado, dan idea de que una parte de las izquierdas centroamericanas no le apuestan a genuinos procesos democráticos
Este "ejemplo" puede incidir --según consultas hechas por Apro a analistas locales-- de alguna manera en los resultados electorales que están por venir en la región, particularmente en El Salvador, que celebrará elecciones municipales, legislativas y presidenciales entre enero y marzo próximos
De hecho, el caos pos-electoral en Nicaragua se ha publicado en medios conservadores salvadoreños como noticia nacional
El FSLN gobernó Nicaragua entre 1979 y 1991, tras derrotar a la dictadura militar de Anastasio Somoza, en julio de 1979, y luego tendría que afrontar un conflicto militar interno patrocinado por Washington, que dejó un descalabro económico y una fractura grave en la sociedad nicaragüense
Con su retorno al poder en enero de 2007, después de tres gobiernos conservadores de forma consecutiva, el FSLN enfrenta una nueva crisis de gobernabilidad debido a que los opositores a Ortega lo acusan de ejercer un gobierno autoritario También la sociedad civil y la comunidad internacional han criticado las irregularidades manifiestas en el proceso electoral en el que el FSLN consolidó su poder en las municipalidades
Bayardo Izabá, director del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), reconoce: "Es innegable que el FSLN todavía tiene respaldo de un sector importante de la población", pero ?señala? Ortega no debería interpretar ese apoyo como un cheque en blanco ni constituirse en subterfugio para ignorar las demandas del resto de la población
En una democracia "se deben incluir todos los puntos de vista", pero en Nicaragua únicamente se reconoce como sociedad civil a los llamados "consejos de poder ciudadano", organismos locales de orientación sandinista, subraya el activista social
Ortega "es un presidente autoritario y encabeza un gobierno totalmente excluyente", asevera Izabá Y en ello coincide toda la oposición, incluso los disidentes del FSLN, quienes han ido más lejos al considerar que el "ortegismo" es un nuevo tipo de "somocismo"
Como ejemplo, Izabá recuerda que el 10 de diciembre pasado defensores de los derechos humanos intentaron manifestarse en Managua en contra del "enturbiado proceso electoral", pero el gobierno se los impidió con el envío de una fuerza de choque sandinista para que les "lanzaran morterazos (petardos de gran potencia) y piedras"
"Si las fuerzas del oficialismo tienen derecho a realizar marchas, nosotros también", agrega el activista opositor
Los señalamientos contra los sandinistas por el supuesto fraude toma fuerza debido a que el Consejo Supremo Electoral (CSE) ?dominado por el sandinismo? no permitió que observadores independientes, tanto internacionales como locales, verificaran los comicios, como usualmente lo ha hecho Transparencia y Ética, del Centro Carter ?que encabeza el expresidente estadounidense Jimmy Carter?, o la Organización de Estados Americanos (OEA)
Estados Unidos anunció a principios de diciembre que congelaría a Nicaragua unos 65 millones de dólares de los fondos de la Cuenta de los Retos del Milenio (CRM)
"Elecciones libres y justas son una piedra angular de esto", señaló John Danilovich, director de la CRM, en referencia al proceso democrático nicaragüense, lo que Ortega consideró un "chantaje" estadounidense
Por su parte: Benita Ferrero-Waldner, la comisaria europea de Relaciones Exteriores, reitera su "preocupación por los acontecimientos en Nicaragua, tras las elecciones de noviembre", pero manifiesta que los países europeos están dispuestos a apoyar a los nicaragüenses en aras de respaldar "las peticiones de transparencia de los resultados electorales"
"Si esto requiriera un recuento de votos o incluso una repetición del proceso electoral, la Comisión está dispuesta a apoyar al gobierno de Nicaragua con todos los medios a su disposición", con el propósito de restablecer la confianza de la ciudadanía en sus instituciones políticas, precisa Ferrero-Waldner
De acuerdo con el Consejo Supremo Electoral (CSE), el FSLN ganó 105 alcaldías de las 146 que estaban en disputa; el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) obtuvo 37 municipalidades, y Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) logró cuatro Además, el FSLN consiguió 13 de las 16 capitales provinciales
Más allá de la controversia sobre las elecciones, en Nicaragua se ha exacerbado la desconfianza y hay un ambiente de polarización política, mucho de esto producto del pacto político que establecieron por varios años el ahora presidente Daniel Ortega con el expresidente Arnoldo Alemán, a través del cual se repartieron las instituciones del Estado y los poderes políticos, estiman analistas
El "control que tiene Ortega de la institucionalidad es abrumador; ni el exdictador Somoza llegó a acumular tanto poder como el que tiene Ortega actualmente", sostiene el director del Cenidh
En tanto, Héctor Dada-Hirezi, politólogo y dirigente del centro izquierdista Cambio Democrático (CD) de El Salvador, lamenta la inestabilidad en Nicaragua y coincide en que esa crisis tiene su raíz en "ese pacto entre Ortega y Alemán" que ha enturbiado todo el proceso político nicaragüense
El gobierno nicaragüense "tiene características cada vez más autocráticas", asegura el político salvadoreño, quien considera que Ortega está "poco preocupado por las posturas ideológicas"
En cuanto al impacto que el proceso nicaragüense podría tener en las próximas elecciones salvadoreñas, Dada-Hirezi dice que "espera que los salvadoreños tengan claro que Nicaragua no es El Salvador ni viceversa, ya que aquí no existen pactos como el suscrito en Nicaragua (entre Alemán y Ortega)"
"Ojalá que los salvadoreños no se dejen engañar" por la propaganda electoral, concluye el político
No obstante, se conocen históricamente los vasos comunicantes que existen entre el FSLN y el salvadoreño Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), parecidos no sólo en sus siglas, sino también porque en su interior también existen sectores radicales y nostálgicos de regímenes autoritarios de izquierda