El Salvador: violencia sin precedentes

lunes, 8 de diciembre de 2008 · 01:00
SAN SALVADOR, 5 de diciembre (apro) - "¡El Salvador impresionante!" Con esta frase sella sus spots televisivos una campaña oficial en la destacan extraordinarias tomas aéreas de lagos, playas y bosques, con la finalidad de atraer al turismo, pero en medio de esa belleza tropical subyace una violencia sin precedentes, pues El Salvador es calificado como el segundo país donde más homicidios ocurren en el mundo, sólo después de Irak, que vive una guerra A su llegada al gobierno, en junio de 2004, el presidente Antonio Saca prometió hacer de El Salvador "la nación más segura del continente latinoamericano", con el lanzamiento de su plan Súper Mano Dura, enfilado particularmente contra las pandillas, que en Centroamérica se conocen como maras Los problemas de seguridad, "el crimen organizado y la delincuencia de las maras, deben ser extirpados de nuestra sociedad", tras combatirlas "en todas sus facetas", dijo Saca en su discurso de toma de posesión, en el que destacó su programa País Seguro Sin embargo, las cifras de asesinatos cometidos en los cuatro años y medio de la su gestión marcan un "fracaso" de su política de seguridad pública, en la que también sale salpicado el actual candidato a la presidencia de la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena), Rodrigo Ávila Entre 2006 y 2007, por segunda ocasión, Ávila fue director de la Policía Nacional Civil (PNC) Antes había fungido como viceministro de Seguridad Pública, al iniciar la administración de Saca Su primera gestión al frente de la PNC fue entre 1994 y 1999, durante el gobierno de Armando Calderón Sol Mapa de la violencia Un estudio de la Red de Información Tecnológica Latinoamericana, denominado Mapa de la violencia: Los jóvenes de América Latina, analizó ?con datos de 2005? los niveles de inseguridad en 83 países, entre ellos 16 latinoamericanos, y ubicó a El Salvador en la punta de la lista de naciones con la más alta tasa de homicidios de jóvenes de 15 a 24 años, el segundo lugar a nivel mundial en cuanto a cifras generales de población, sólo después de Irak El estudio establece que en el sector juvenil El Salvador tiene una tasa de 92 asesinatos por cada 100 mil habitantes, y en lo que respecta a la población general, suman 488 por cada 100 mil habitantes No obstante, en los datos del último censo de población, esta última medición superaría las 60 ejecuciones por cada 100 mil habitantes Además, entre 2003 y 2007, más de 16 mil salvadoreños fueron asesinados como consecuencia de la ola de criminalidad que azota al país Detrás de El Salvador se ubican Colombia, Venezuela, Guatemala y Brasil, denominados todos ellos los "top 5" de la lista en el Mapa de la violencia Edgardo Amaya, un abogado penalista e investigador, recogió los datos arriba mencionados y los ajustó a las nuevas cifras del censo de población (2007) Luego, basado en las estadísticas del Instituto de Medicina Legal (forense) de ese mismo año, calculó la tasa de asesinatos para 2007 Una vez ajustados los datos, Amaya explicó que la tasa de homicidios de jóvenes de entre 15 y 19 años alcanzó los 1182 homicidios por cada 100 mil habitantes y 1341 para el bloque de 15 y 29 años de edad La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que una tasa mayor de 10 ejecutados por cada 100 mil habitantes es considerada "una epidemia" Y en El Salvador la epidemia se multiplica por varios dígitos El censo de 2007 reveló que la población salvadoreña suma poco más de 57 millones y no 71 millones, como lo habían pronosticado las autoridades, lo que llevó a que la tasa de asesinatos se disparara El estudio Mapa de la violencia "ratifica" el impacto de la violencia homicida y muestra que tenemos una de las tasas más elevadas del continente y del mundo, manifestó a Apro Amaya, consultor del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en El Salvador Cifras del fracaso Las cifras de asesinatos en el país centroamericano reflejan un "fracaso" de la terquedad de impulsar modelos de "mano dura", ignorando propuestas de distintos sectores nacionales e internacionales, que recomendaban modelos alternativos para afrontar la violencia, entre ellos favorecer la prevención, una mayor coordinación interinstitucional, mayor atención al sector juvenil y promover el respeto a los derechos humanos, subrayó Amaya Contrario a ello, señaló, "Saca no sólo retomó ese modelo (represivo), sino que lo radicalizó y está demostrado que no funcionó; es uno de sus principales fracasos" De acuerdo con Mapa de la violencia, estudio que se hizo público a fines de noviembre, se pretende profundizar la "comprensión del problema" Así mismo, revela que "un joven latinoamericano de entre 15 y 24 años de edad corre más peligro de morir asesinado en El Salvador que en cualquier otro lugar del mundo, y estima que es hasta 30 veces más probable que un joven sea asesinado en Latinoamérica que en Europa" Además, los factores tradicionalmente vigentes para toda la región: extrema pobreza, concentración del ingreso, exclusión, privatización de los espacios públicos, crisis familiar y crisis en la educación, convirtieron a varios países de América Central en lugares propicios para la violencia homicida, señala el informe Y agrega que "los conflictos armados internos y externos, una cultura autoritaria y violenta, movimientos migratorios y el posterior retorno", como el caso de las pandillas o maras, que ahora afectan a toda esta región centroamericana, México y algunas zonas de Estados Unidos, reprodujeron esos mecanismos de violencia, que se ha convertido en una especie de guerra difusa entre y contra jóvenes De acuerdo con Amaya, existe "una correlación bastante probable entre los niveles de desarrollo humano y los de violencia (con algunas excepciones)", ya que la mayoría de países que tienen niveles bajos de desarrollo humano tienen elevados índices de violencia En la base de este drama, dice el especialista, está la incapacidad de los Estados de contar con instituciones fuertes para afrontar la violencia, pero sobre todo de satisfacer las necesidades básicas de la población Abundó: Este estado de anomia "genera un irrespeto a las normas y eso, a su vez, provoca un mayor grado de violencia", ya que la población, al darse cuenta de que el Estado no resuelve la problemática, busca sus propias alternativas, y "lamentablemente una opción es el crimen" Amaya enfatizó que en El Salvador hay "un caldo de cultivo para la conflictividad en el sector juvenil", porque debido a los altos índices de desempleo y subempleo, no se puede absorber toda la fuerza de trabajo emergente y ello provoca que "los jóvenes busquen vías alternas de supervivencia: crimen, ingreso a las pandillas y economías ilegales, incluyendo el contrabando y robo" E insistió que si "la violencia no se afronta de una forma distinta", cualquier gobierno, independientemente del signo político, "estará condenado al fracaso", ya que "el crimen tiene la capacidad de desestabilizar la democracia y convertir a El Salvador en un caso muy similar al de Guatemala, con un Estado fallido, como lo ha señalado Naciones Unidas "La violencia debe asumirse como prioridad; debe darse un cambio de este enfoque represivo, no hay alternativas", concluyó Amaya

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