Qué tan alemán debe ser un turco

martes, 19 de febrero de 2008
Berlín, (apro) - "La asimilación es un crimen contra la humanidad", dijo el primer ministro turco Recep Erdogan en un acto realizado el pasado 10 de febrero en la ciudad de Colonia, frente a 16 mil jóvenes turco-alemanes que lo vitoreaban como si se tratara de su mandatario Erdogan instó a los jóvenes a aprender el idioma alemán, y a integrarse a este país, pero sin renunciar a su propia cultura Abogó por la creación de escuelas y universidades turcas en Alemania, y ofreció enviar docentes desde Turquía De este modo, Erdogan asumió como propios los reparos de buena parte de los 2 millones 770 mil turcos que viven en Alemania frente a la política de integración del Estado germano Sus palabras agregaron un reclamo en favor de los derechos de los inmigrantes al debate siempre vigente sobre migración en Alemania El gobierno alemán, sorprendido con la guardia baja, tuvo una reacción poco convincente La canciller democristiana Ángela Merkel le endilgó al mandatario turco falta de información sobre la acción de su gobierno en este punto Otros políticos conservadores acusaron a Erdogan de fomentar el ghetto en el que viven muchos turco-alemanes y de interferir en los asuntos internos de Alemania, y propusieron una revisión del ingreso de Turquía a la Unión Europea Las asociaciones de inmigrantes, por el contrario, aceptaron el paraguas protector del mandatario turco y denunciaron fallas en la política de integración alemana El clima que rodea el debate es de por sí delicado La visita oficial de Erdogan se produjo días después del incendio de un edificio en la ciudad de Ludwigshafen, que costó la vida a cinco niños y cuatro mujeres de origen turco La policía informó que el fuego se inició en el sótano, pero aún no ha podido establecer si se trató de un accidente, o si, como sospecha buena parte de la prensa turca, se está ante un atentado racista El árbol y el bosque Erdogan habló y se fue En Alemania desde hace días se le ataca o se le defiende El problema inalterado es que muchos inmigrantes turcos de segunda y tercera generación no se sienten alemanes "Yo soy su canciller", se ha visto obligada a decir Angela Merkel, instando a los jóvenes de ascendencia turca a que le acerquen sus preocupaciones Merkel les reconoció una importancia igual a la de cualquier otro alemán y se mostró partidaria de que conserven un trasfondo cultural propio, pero les recordó que le deben lealtad al Estado alemán A Martina Sauer, investigadora del Centro de Estudios Turcos, de la ciudad de Essen, no le sorprende en lo más mínimo el desencuentro entre los políticos alemanes y los inmigrantes turcos "Durante décadas, los inmigrantes eran considerados trabajadores de paso y se les restringía la estadía en Alemania", dice a Apro "Recién a fines de los años 90, muchos políticos entendieron que Alemania se había convertido en un país de inmigrantes y que necesitaba una política de integración", agrega La experta cree que desde entonces se han dado algunos pasos, pero que las señales son contradictorias Por un lado se reconoce la necesidad de atraer inmigrantes --debido al envejecimiento de la sociedad alemana y a necesidades del mercado laboral--; pero, por el otro, se aumentan las barreras para la obtención de la ciudadanía Se sigue aplicando la ley de sangre, y no la de suelo, por lo que muchos niños nacidos en Alemania viven años en calidad de residentes "Por eso no es ninguna sorpresa que los inmigrantes tengan sentimientos ambiguos frente a Alemania", señala Sauer Kenan Kolat, presidente de la Comunidad Turca de Alemania, equipara la integración con la posibilidad de participar en la política, en la educación y en el mercado de trabajo La asimilación es, a su juicio, una frontera tras la cual una persona se diluye y niega su origen "A la política de integración alemana le falta claridad para plasmar las decisiones ya acordadas entre el gobierno y las asociaciones de musulmanes en Alemania", dice Kolat a la agencia Apro El dirigente lamenta que en las cumbres de integración no se discuta ni se defina dicho concepto Kolat cree que la política de integración del gobierno alemán debe dar señales de confianza a los inmigrantes "El que no tiene la posibilidad de participar y abrirse, no se va a sentir seguro y no va a cambiar, mientras que el que se siente seguro, el que no niega su origen, el que habla bien la lengua del país de origen, también podrá desarrollarse aquí", dice La aceptación del proceso de integración por parte de las minorías depende, en opinión de Kolat, de que Alemania acepte que se ha convertido en una sociedad multicultural, con todos los problemas y conflictos que eso implica "La gente que vive aquí se siente, en general, bien ?explica-- Que uno no se sienta alemán tiene también que ver con que esta sociedad no se ha abierto culturalmente y que no ha interiorizado la variedad multicultural como estilo de vida" Causas estructurales "No hay una medida individual o colectiva que indique que a partir de cierto punto un grupo está integrado y de aquí en adelante no Aquí lo que debe preguntarse es qué significa realmente integración", señala Martina Sauer La educación, la formación profesional y la integración en el mercado de trabajo son, a su juicio, los pilares de la integración El acceso deficiente de las minorías obedece a causas estructurales Muchos niños y jóvenes de ascendencia turca acceden a un título secundario de bajo nivel y, por ende, están en peores condiciones a la hora de ingresar en el mercado de trabajo "En general los padres de estos jóvenes provienen de clases sociales de bajo nivel de formación, tienen un estatus social bajo, y aquí en Alemania el trasfondo social de los padres condiciona fuertemente el nivel de formación educativa que alcanzan sus hijos, incluso en el caso de los alemanes", dice Sauer "A menudo en las escuelas los niños de inmigrantes, a pesar de tener las mismas notas que los alemanes, no reciben la recomendación de sus maestros para seguir sus estudios en una escuela secundaria que después los habilite para acceder a la universidad", comenta De acuerdo con un estudio de la Organización Económica para el Desarrollo y la Cooperación (OECD, según sus siglas en inglés), de mayo de 2006, el sistema educativo alemán restringe a los hijos de inmigrantes la posibilidad de llegar a un nivel educativo superior Se les deposita en "escuelas superiores", cuyo título no los habilita para ingresar en las universidades A estas escuelas llega 17% de los jóvenes alemanes y 44% de los turcos, de acuerdo con una encuesta publicada el 13 de febrero por el diario Berliner Zeitung El peor puesto es ocupado, sin embargo, por los jóvenes de ascendencia italiana: 48% de ellos termina en las "escuelas superiores" El fenómeno no se repite entre los hijos de inmigrantes italianos en Francia o Bélgica Esto probaría, según algunos analistas, la incidencia del sistema educativo alemán en el fracaso de los hijos de inmigrantes La propuesta del primer ministro turco Recep Erdogan de abrir establecimientos educativos donde se impartan clases sólo en turco ha encontrado mucho escepticismo Pero no sólo en la clase política alemana "No creo que sirva instalar universidades, escuelas o jardines de infantes de este tipo", dice a Apro Sauer "Estos inmigrantes en su mayor parte se van a quedar en Alemania, y si quieren integrarse al mercado de trabajo, no tienen más remedio que hablar el alemán", agrega En su opinión sí es muy conveniente que estos chicos reciban clases en su lengua materna Está probado que el buen dominio de la lengua materna facilita el aprendizaje del segundo idioma Conservadores vs conservadores A nadie extraña que los conservadores se hayan visto forzados a salir al ruedo, mientras que los socios socialdemócratas en el gobierno mantienen un perfil sumamente bajo Todavía está fresca la campaña electoral del estado de Hessen, en la que el ministro presidente democristiano, Roland Koch, en un intento de polarizar el voto, puso como eje de campaña la delincuencia juvenil de los inmigrantes Finalmente la estrategia le jugó en contra A pesar de que los analistas políticos sostienen que en las próximas décadas ningún partido podrá ganar una elección en las ciudades alemanas sin el voto de los inmigrantes, los democristianos todavía no cuentan con ningún diputado de ascendencia turca en el Parlamento, algo normal, desde hace años, entre socialdemócratas y verdes En la actualidad, los extranjeros habilitados para votar conforman aproximadamente el 1 por ciento del padrón electoral En las elecciones generales de 2005, sólo 6% de la comunidad turca votó por los conservadores, mientras que 35% lo hizo por los socialdemócratas Los datos pertenecen a un estudio realizado por Martina Sauer para el Centro de Estudios Turcos, de la ciudad de Essen Mucho se lamentan de este rendimiento de los políticos conservadores que conocen sus afinidades ideológicas con buena parte de los inmigrantes turcos, y también con el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, según sus siglas en turco), al frente del gobierno en Ankara El AKP tiene un observador dentro del grupo que reúne a los partidos conservadores en el Parlamento Europeo Una membresía plena del AKP en dicho grupo permanece cerrada, sin embargo, por obra de los democristianos alemanes, que quieren impedir, a cualquier precio, el ingreso de Turquía a la Unión Europea La prensa alemana discute abiertamente el problema pero tampoco se priva de criticar el trato que el Estado turco da a sus propias minorías Un editorial aparecido en el Berliner Zeitung el pasado 12 de febrero, cita un párrafo de la actual constitución turca, según el cual los ciudadanos de ese país no pueden aprender otra lengua que no sea el turco, en clara discriminación de la minoría kurda (18 de febrero de 2008)

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