Alemania: Los trenes de la muerte

lunes, 4 de febrero de 2008
Berlín (apro) - El anciano que aparece en la pantalla se llama Max Ansbacher Un auricular de mano permite escuchar su testimonio El anciano cuenta cómo cuando era niño fue llevado con su familia de la ciudad alemana de Würzburg al campo de concentración de Theresienstadt Allí fue subido, en octubre de 1944, a un vagón repleto, custodiado por oficiales de las SS El tren partió hacia el Este y cruzó la frontera polaca Los deportados ignoraban su destino Ansbacher recuerda que, cuando el tren se detenía, y ellos intentaban desde el vagón averiguar algo por medio de señas, algunos campesinos se reían y dibujaban, deslizando el dedo pulgar bajo el pescuezo, el inconfundible gesto de la muerte En la actualidad, Ansbacher vive en Jerusalén Su madre y su hermano fueron asesinados en Auschwitz Su testimonio forma parte de la exposición "Trenes hacia la muerte" El lugar de presentación es un rincón del enorme hall de la estación berlinesa de Potsdamerplatz "Trenes hacia la muerte" recuerda el papel de los ferrocarriles alemanes en la deportación de millones de judíos y gitanos hacia los campos de concentración del Tercer Reich Los organizadores buscaron explícitamente llevar el tema a un público que normalmente no acude a los museos Dificultades En los últimos tres años, la muestra itinerante fue exhibida en estaciones de Francia y Holanda Berlín inaugura un programa que contempla 10 ciudades alemanas El concepto de la exposición pertenece a la conocida cazadora de nazis Beate Klarsfeld El proyecto fue elaborado en colaboración con el Centro Judaico, el Museo de la Técnica de Berlín y especialistas de la empresa de Ferrocarriles Alemanes (Deutsche Bahn) La concreción del proyecto contó con un sinnúmero de dificultades No fue fácil conseguir la aprobación de los Ferrocarriles Alemanes Su actual director, Hartmut Mehdorn, se resistió a ceder instalaciones del ferrocarril como lugar de exposición Alegó falta de fondos y motivos de seguridad Dijo que la empresa ya se ocupa debidamente del tema en su museo del ferrocarril en Nuremberg Finalmente, tras casi dos años de discusiones, aceptó ante la presión del Ministerio de Transportes Como era de esperar, Hartmut Mehdorn no asistió a la inauguración de la muestra El rechazo no deja de ser curioso El aporte decisivo de los ferrocarriles alemanes en el holocausto está fuera de toda controversia El licenciado en historia Christian Meier sospecha que el jefe de la actual Deutsche Bahn busca así tomar distancia de la Deutsche-Reichsbahn, la empresa de ferrocarriles del Tercer Reich "También muchas otras empresas eligieron la estrategia de decir que ya no tienen nada que ver con la empresa que operaba durante el nacionalsocialismo", dice Meier a Apro "Eso no es cierto Siempre hay continuidades personales, materiales y financieras Pero claro, frente a la opinión pública, se presentan como si fuera algo totalmente diferente Seguramente, hoy es así, pero uno tiene las raíces históricas en aquella época y eso se debe tematizar y hacer público" El jefe de la Deutsche Bahn había declarado también que las estaciones y los andenes no son lugares apropiados para tratar un tema serio, mientras se espera un tren o se come apresuradamente un sándwich No parece pensar así la gente que cada día se apiña frente a los 40 tableros informativos que componen la muestra Allí los pasajeros, pero también los visitantes atraídos por el tema, hacen un alto frente a los registros de video y audio, el material fotográfico, los diagramas y los mapas, y leen con suma atención los textos explicativos En la estación Potsdamerplatz, curiosamente, no hay un solo cartel que anuncie la muestra Los organizadores, que en realidad querían hacer la exposición en la estación central de Berlín, ahora deben conformarse con este rincón apartado "El tamaño de la exposición es ridículo", opina Christian Meier "Sobre todo si se tiene en cuenta el tema y la importancia del consorcio No está a la altura de los hechos presentar la propia historia durante el nacionalsocialismo en un rincón de una estación de segundo orden A la dirección de la Deutsche Bahn se le puede criticar que no quiere discutir públicamente el tema" El rol de los ferrocarriles alemanes está lejos de circunscribirse a la colaboración en el asesinato masivo de judíos, gitanos, pueblos eslavos, opositores, homosexuales y otras minorías Sin el aporte del tren alemán, tampoco podría haberse llevado a cabo el programa de relocalización de poblaciones en el Este "Los ferrocarriles alemanes no sólo trasladaron a la gente desde diferentes países de Europa hacia los campos de concentración y de exterminio, sino también dentro de Polonia y de otros países ocupados en el Este se llevaron a cabo gigantescos programas de desplazamiento y reubicación, para los que se usaron los ferrocarriles alemanes", señala Meier "Se puede decir que millones de personas fueron transportadas por la Deutsche Bahn en estos trenes especiales", señala Vidas y pertenencias Inclusive quien jamás haya pisado Auschwitz-Birkenau ha visto alguna vez su imagen más emblemática: las vías que atraviesan la arcada bajo el puesto de control e ingresan en el campo de exterminio El testimonio individual de los sobrevivientes vuelve tangible el horror Pero cada día son menos los que pueden contar la historia de primera mano Adam König tiene en la actualidad 85 años Detenido en Frankfurt, "por judío", a comienzos de la Segunda Guerra Mundial, König pasó tres años en el campo de concentración de Sachsenhausen En octubre de 1942 fue encerrado junto con un grupo de prisioneros judíos en una barraca de aislamiento Se les cambió el uniforme de prisioneros y se les dio una ropa en un estado deplorable Se les comunicó que serían trasladados Habían visto suficientes ejemplos de este tipo en el pasado Llegaron a la conclusión de que serían ejecutados Decidieron resistir Fueron fácilmente reducidos por los oficiales de las SS "Esa noche nos subieron a un transporte", cuenta König a Apro "El tren tardó tres o cuatro días porque tenía que dejar pasar los trenes que eran importantes para la guerra No puedo acordarme con exactitud si yo sabía a dónde nos llevaban Quizá lo sabíamos Ya había, eso sí, noticias de asesinatos masivos Cuando fuimos recibidos por los prisioneros del lugar, ellos nos dijeron que estábamos en Auschwitz También pudimos verlo en la estación, que eso era Auschwitz Quizá ya sabíamos lo que eso significaba, pero no sé con exactitud si yo entonces lo sabía", refiere König Pronto, sin embargo, habría de saberlo: "Cuando el viento soplaba desde determinada dirección, se sentía el olor de los crematorios", dice "Además, los prisioneros con los que hablamos nos contaron lo que ahí pasaba Todo el mundo en la región, los civiles, lo sabían Bastaba con detenerse a ver pasar los trenes" Christian Meier consigna un punto menos conocido dentro del engranaje del exterminio "Lo que ciertamente falta en esta exposición es que los mismos trenes que llevaban gente hacia los campos de exterminio, a la vuelta eran cargados con las pertenencias de quienes habían sido anteriormente asesinados: ropa, artículos de valor, maletas ", detalla "Todo era traído nuevamente a Alemania: la ropa era repartida entre los soldados; los abrigos iban al frente oriental o eran repartidos como donación del Führer hacia su pueblo Las cosas de valor eran confiscadas por el Ministerio de Finanzas del Reich Es decir, que los ferrocarriles cumplían con una función doble", añade Meier La dimensión y la efectividad del holocausto no hubieran sido posibles sin el aporte de la industria alemana y de empresas como la Deutsche Reichsbahn De hecho, los registros de los ferrocarriles del Reich aportaron valiosa información para reconstruir la dimensión de lo ocurrido Uno de los puntos fuertes de la exposición testimonia el celo con que la empresa ferroviaria colaboraba con el exterminio Se trata de una carta enviada por Heinrich Himmler al director general de los Ferrocarriles del Reich, Albert Ganzenmüller "Con particular alegría tomé conocimiento, a través de su comunicado, que desde hace ya 14 días viaja diariamente un tren hacia Treblinka con cinco mil miembros del pueblo elegido, y que nosotros de este modo llevamos adelante estos movimientos de población a un ritmo acelerado", se congratula el jefe de las SS La justicia alemana no castigó a ningún responsable de los Ferrocarriles Alemanes del Reich Sólo su director general fue llevado ante los tribunales A Albert Ganzenmüller se le acusó de ser cómplice del asesinato de millones de niños, mujeres y hombres y de privación ilegal de la libertad seguida de muerte Pero el proceso, efectuado en 1973 en Düsseldorf, se cerró después de que el acusado sufrió un infarto Ganzenmüller --desde su juventud fiel de Adolf Hitler-- vivió en libertad hasta su muerte en Munich, en 1996, a la edad de 91 años (4 de enero de 2008)

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