Alemania: El sueño de todo lobbysta

lunes, 14 de abril de 2008
Berlín (apro) - En la enorme plaza frente al Parlamento, con la cúpula del Reichstag dándole marco al reclamo, un hombre joven, valiéndose apenas de una escoba, barre a todos los cabilderos hacia fuera de los ministerios federales de Alemania Los cabilderos están representados por pequeñas cajas con sus respectivos logos: Siemens, BASF, Lufthansa, Daymler, Eon y otros consorcios germanos El joven barre las cajas, una tras otra, hasta hacerlas trasponer una línea demarcatoria, que las deja --simbólicamente-- fuera del área de la administración del Estado La escena es presenciada por un puñado de curiosos y turistas Un número importante de equipos de televisión otorga a la operación de prensa su éxito mediático La protesta está a cargo de la iniciativa civil "Lobbycontrol", con sede en Colonia Algunos de sus dirigentes explican a los reporteros la necesidad de barrer a los empleados "externos", lobbystas pertenecientes a los consorcios que se desempeñan en los ministerios federales "Es inaceptable que los consorcios y las asociaciones económicas decidan junto con el Estado desde los ministerios, porque así se influye unilateralmente en la política", dice a Apro Ulrich Müller, gerente de "Lobbycontrol" "Estos grupos cuentan ya con un acceso a las altas esferas políticas, muy superior al que tienen otros grupos sociales", agrega La representación de intereses sectoriales --cabildeo o lobby-- debe su nombre al lugar donde tradicionalmente el representante de un grupo económico, social, ambiental o de otro tipo, intenta influir en la posición del representante del Estado En Alemania, sin embargo, algunos lobbystas han cumplido con un sueño: disponer de un despacho oficial propio dentro de las instituciones del Estado Desde allí han participado en tareas directivas y en la elaboración de proyectos de ley destinados, por ejemplo, a controlar a sus respectivos consorcios El tema ha cobrado resonancia desde la aparición, a mediados de marzo pasado, del libro El Estado comprado, escrito por Sascha Adamek y Kim Otto, periodistas del primer canal de televisión alemana ARD Y más aún, ante el informe crítico del Tribunal Federal de Cuentas, dado a conocer el pasado 4 de abril, con advertencias al gobierno sobre el conflicto de intereses que plantea la presencia de estos empleados "externos" dentro los ministerios federales Intercambio En 2004, el gobierno del canciller Gerhard Schroeder puso en práctica un programa destinado a profundizar el intercambio entre la administración estatal y la economía privada La idea era darle la posibilidad a los funcionarios públicos de acceder a conocimientos prácticos del mundo de la economía privada, mientras que los empleados "externos", enviados por los grandes consorcios, podrían comprender mejor el día a día de la acción política desde el sector público Además, el programa serviría, según se dijo, para profundizar los recortes en la burocracia estatal El trabajo de estos "externos" pasó desapercibido hasta que vieron la luz el libro y ese informe En éste último consta que, entre 2004 y 2006, más de 300 empleados pertenecientes a la flor y nata de los consorcios alemanes, se desempeñaron "a préstamo" en los ministerios federales En el 40 por ciento de los casos, el Estado alemán se ocupó de pagarles el sueldo; en el 60 por ciento restante, fue el propio consorcio el que siguió pagando el sueldo tras el "préstamo" Los tres ministerios con mayor cantidad de "externos" han sido Economía, Finanzas y Tránsito En Economía, por ejemplo, se registraron 35 casos en 2006, con "externos" pertenecientes a Siemens, Bayer, Daimler Chrysler, BASF, IBM o Thyssengas, y asociaciones de lobbystas como las de la industria química, la de investigación en medicamentos, la del gas y la del agua "Las fronteras entre política y economía se han reblandecido mucho", explica Ulrich Müller, de "Lobbycontrol" "Lógicamente, todo Estado tiene interés en que a su economía le vaya bien, pero esta variante, de que los consorcios pongan a su propia gente dentro de los ministerios, constituye un peligro para la democracia", advierte El libro de los periodistas Adamek y Otto recopila casos puntuales Por ejemplo, el de un empleado del consorcio químico BASF que, estando "a préstamo" en el ministerio de Economía, trabajó durante tres años en la Comisaría de Industria de la Unión Europea Entonces, esta entidad estaba abocada, justamente, a sancionar la normativa de productos químicos denominada Reach, que entró en vigor en 2007 Los autores asignan al lobbysta el haber logrado que se libere a las industrias de la obligación de advertir al consumidor sobre el contenido de algunas sustancias peligrosas, presentes en la confección de ropa, muebles y otros artículos Su trabajo radicó, básicamente, en imponer el interés de su consorcio frente al de los defensores de derechos del consumidor Muchos de los casos consignados son anteriores a 2004 "Este tipo de acciones ya existían, pero se ampliaron desde que se puso en práctica el programa de gobierno", explica Müller Un caso emblemático, que data de 2003, involucra a una jurista, empleada del grupo de inversiones BVI, quien ocupó durante siete meses un puesto en el ministerio de Finanzas Allí participó en la confección del proyecto de la "Ley de modernización del mercado de inversiones", que acabó legalizando los hedgefonds, fondos de riesgo que siempre han encontrado fuerte resistencia en Alemania El ministerio de Finanzas justificó el aporte de la jurista, debido a sus conocimientos especiales en el sector de mercado de capitales Los ejemplos de "intercambio" recopilados en el libro son numerosos y variados El denominador común es el perjuicio del Estado o de sus ciudadanos en favor de los consorcios Un ejecutivo de la empresa Fraport, concesionaria del aeropuerto de Frankfurt, ocupó durante cinco años un puesto en el ministerio de Transporte El consorcio energético Eon --tras una cesión temporaria de empleados al ministerio de Economía-- accedió a un informe confidencial del ministerio, que monitoreaba la competencia en el mercado del sector en Alemania "Externos" de otro gigante energético, RWE, hicieron su aporte para la fijación oficial de remuneraciones en la red eléctrica, lo que hasta el día de hoy le reporta a RWE jugosos beneficios En al menos dos casos, los "externos" asumieron funciones directivas dentro de los ministerios Transparencia "Esto es un implante de representantes de grupos de interés y ningún intercambio", señaló el político verde Gunther Beck, quien exigió mayor transparencia: que los lobbystas puedan ser identificados como tales El problema central, según el diputado socialdemócrata Karl Lauterbach, es que los diputados que votan las leyes preparadas por los ministerios, no saben cuáles son los intereses que han entrado en juego durante la formulación del proyecto de ley Ante el pedido de informes de los diputados, tanto el anterior gobierno Socialdemócrata-Verde, como el actual Democristiano-Socialdemócrata, dieron respuestas falsas, según los investigadores Desde el gabinete de la canciller Angela Merkel se defendió de manera unánime la operación, negando que estos "externos" hubieran asumido tareas decisivas Para el portavoz del gobierno, Thomas Steg, las críticas contra el programa de intercambio "son incomprensibles y totalmente desproporcionadas" Los argumentos oficiales no parecen convencer al Tribunal Federal de Cuentas "Estos empleados persiguen metas que no necesariamente pueden equipararse a las de la administración pública", dice su informe "El riesgo de conflictos de interés se da especialmente en el caso de empleados de consorcios y asociaciones que, por naturaleza, persiguen intereses orientados a la ganancia", aclara Finalmente, el Tribunal Federal de Cuentas ha instado al gobierno a introducir un código de comportamiento más estricto para estos "externos" Se debe prohibir su participación en la redacción de leyes y en la adjudicación de licitaciones y contratos, y dar un plazo máximo de seis meses a su permanencia en los ministerios El presidente del Parlamento Federal, el democristiano Norbert Lammert, pidió a los ministerios que garanticen la obligada transparencia para que el Parlamento sepa quién ha operado sobre qué proyecto de ley Rechazó, sin embargo, la necesidad de regular legalmente el accionar de los "externos" o de ponerle fin "Nosotros queremos que se genere transparencia y se hagan públicos todos los nombres, secciones y ministerios en que han trabajado, pero este sólo puede ser el primer paso, ya que el problema no se arregla con eso", señala Müller "La única solución es terminar con este tipo de programas; en el han participado sólo consorcios y asociaciones empresarias, sin contemplar grupos sociales o medioambientales" A su juicio, el Estado puede oír a todos los lobbystas, pero debe formular las leyes por sí mismo (14 de abril de 2008)

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