China: Imágenes de la tragedia

martes, 27 de mayo de 2008
Beijing (apro) - Desde la carretera que serpentea las montañas de la provincia de Sichuan, la ciudad Beichuan se mira como si hubiera sido bombardeada: montañas de escombros de edificios colapsados se esparcen por doquier Sobre ellas aparecen ?diminutos a la distancia-- miles de soldados y voluntarios que trabajan en las labores de rescate Y es que, en ésta ciudad, los muertos esperan entre las ruinas la llegada de los vivos A unos y a otros los separa a veces el grosor de un techo, un balcón o una pared derruidos por los embates del sismo "La tierra lo sacudía todo Y después la montaña se nos vino encima Yo tuve tiempo de salir corriendo, pero los otros no", recuerda Li Wang Han, con la mirada perdida en la colina de escombros de su edificio Durante el terremoto del pasado 12 de mayo, la familia Li lo perdió todo en apenas tres minutos: su vivienda, sus pertenencias y a 10 de sus miembros "Buscamos los cuerpos desde hace varios días, pero no conseguimos dar con ellos (?) No tenemos esperanza de encontrarlos con vida, pero queremos recuperar los cadáveres", dice Li Wang Sus ojeras delatan la vigilia en la que permanece desde hace días El terremoto de 79 grados en la escala de Richter, que el pasado 12 de mayo sacudió a China, devastó Sichuan, una de las provincias más pobres de este país El saldo: 40 mil muertos, más de 240 mil heridos y cinco millones de damnificados Los daños superan ya los más de 67 mil millones de yuanes (9 mil 700 millones de dólares), equivalentes al 02 % del PIB del gigante asiático Estas cifras no incluyen el presupuesto de 10 mil millones de dólares destinados por el gobierno chino para iniciar las tareas de reconstrucción en las regiones afectadas Negligencia y corrupción Muchos edificios no cayeron, pero pueden desmoronarse en cualquier momento Descoyuntados, muestran por sus grietas y ventanas pedazos de intimidad de las familias que los abandonaron: salones cuidadosamente decorados, recámaras con camas revueltas, por ejemplo El viento se pasea entre las ruinas y los cuerpos sepultos y carga el ambiente con un olor a putrefacción que lo penetra todo En uno de los inmuebles derruidos, un soldado no puede más y vomita No soporta el olor de la muerte En otro inmueble colapsado ocurre un milagro: soldados y voluntarios rescatan a la señora Li Mingcui, de 61 años, quien permaneció 145 horas bajo un amasijo de hierros y cemento En otro edificio, una mujer, con ocho meses de embarazo, también es rescatada, después de pasar 50 horas bajo las ruinas Unas horas después nació su hijo Lo bautizaron Li Zhen, que en mandarín significa "el que nace sobre el terremoto" El nacimiento de Li Zhen contrasta con la muerte de miles de niños y adolescentes Esta tragedia tiene un agravante: sus padres no tienen más descendientes, debido a la llamada "política del hijo único" Unas siete mil escuelas de educación primaria y secundaria quedaron reducidas a escombros Tal cifra delata el fenómeno de la corrupción en el país Los pobladores de Sichuan se quejan de ello y, ante periodistas extranjeros, lo denuncian "La inmobiliaria nos prometió que nuestro edificio podía aguantar un terremoto de ocho grados en la escala de Richter Resultó ser falso: al primer embate del sismo, el departamento se vino abajo Nos han estafado", dice la señora Zen Fu, antes callar a uno de sus compatriotas que la increpa por "criticar al gobierno" Compañías inmobiliarias construyeron viviendas y edificios públicos con materiales baratos y de mala calidad Muchos damnificados aseguran que una parte del dinero que se asignó para su edificación fue a parar a los bolsillos de funcionarios locales corruptos En alguna de las ciudades más afectadas, como Dujiangyen, la negligencia salta a la vista: mientras los centenarios templos con estructuras de madera siguen en pie después del temblor, los inmuebles nuevos se vinieron abajo El gobierno chino ordenó una investigación y aseguró que deslindará responsabilidades Quiere evitar cualquier relación con la magnitud de la catástrofe, al mismo tiempo que intenta fortalecer su aureola de padre protector: para minimizar el drama humanitario, anunció que alimentará a 10 millones de personas durante al menos tres meses En la ciudad de Beichuán, cientos de personas salen de la ciudad Cabizbajos, caminan en hileras Esquivan camiones militares y ambulancias Se dirigen a otras urbes, como Dujiangyen, donde la destrucción fue menos brutal Pero allí les espera un futuro incierto Los solares de Dujiangyen, antes vacíos, son ahora un hervidero de gente Los damnificados se instalan en mantas colocadas sobre el piso o en tiendas de campaña acomodadas en hileras Muchos vienen de Beichuan; otros son de ésta misma ciudad Abandonaron sus viviendas por temor a que en cualquier momento se derrumben Duermen lo más lejos posible de cualquier construcción Adultos, niños y ancianos se cubren con pedazos de tela La magnitud de la tragedia es tal que vivir en una tienda de campaña se ha convertido en un lujo "Mi casa estaba justo ahí", dice Mei mientras señala con el dedo una montaña de piedra y polvo ubicada a un centenar de metros Esta madre de familia vive ahora en un autobús cochambroso, estacionado en un solar lleno de cascotes Después del temblor, Mei intentó sin éxito obtener una tienda de campaña donde alojarse junto con su familia Este autobús, propiedad de un vecino, fue su única opción En él viven nueve familias más En total, son cerca de 50 personas Por las noches, la tradicional condescendencia china hacia los ancianos se traduce en que ésos puedan dormir sobre cartones o mantas tiradas en el suelo Los jóvenes se reparten las sillas de plástico duro "Cuando nos instalamos aquí, no teníamos nada Ahora al menos hemos conseguido un poco de comida, botellas de agua y algo de ropa", cuenta Mei Cada día, ésta mujer limpia a conciencia el autobús, atestado de bolsas, fideos precocinados y ropa raída "Intento mantener el lugar lo más higiénico posible Tenemos miedo de contraer infecciones y no tenemos medicinas para prevenirlas", dice El temor de Mei se esconde tras los muros que rodean el solar Allí se descomponen al sol los restos de varios cadáveres "Se llevaron los cuerpos, pero aún quedan vísceras", denuncia, al tiempo que suplica "medicamentos contra la gripe y la fiebre" De hecho, el objetivo de las autoridades ahora es preservar la salud pública para evitar la aparición de epidemias causadas por la aglomeración de personas y la descomposición de los cuerpos En Sichuan los más desgraciados no son las personas que han visto caer su hogar o su negocio, sino aquellos que han perdido a sus padres, hijos y hermanos En el hospital provincial de Chengdú, por ejemplo, han desfilado cientos de personas desesperadas que se acercan para ver si, gracias a un milagro, se encuentra allí el familiar al que no ven desde el terremoto Es el caso de Liu, quien llora desconsolada la ausencia de su hijo Suen, de sólo cuatro años de edad quien, como miles de niños, estaba en la escuela cuando la tierra comenzó a temblar "Me dijeron que todos los heridos están siendo trasladados a este hospital, y he decidido venir para ver si encuentro a mi hijo, pero nadie sabe nada", musita con la mirada fija en la puerta de entrada del centro Allí se agolpan decenas de médicos y enfermeras desbordados por la cantidad de heridos Llevan varios días sin dormir y no saben cuánto tiempo más durará la avalancha de pacientes "Los equipos de rescate han podido acceder a nuevos lugares afectados por el terremoto, y están trasladando a los heridos hacia aquí", confirma una enfermera, antes de salir corriendo al encuentro de la enésima ambulancia La enfermera se refiere a Wenchuán, el centro del infierno, allí donde la tierra se tambaleó con más violencia y a donde más tardaron en llegar los equipos de rescate Orgullo y unión Lo único positivo que ha traído esta catástrofe para el pueblo chino es la recuperación del orgullo nacional El símbolo de la solidaridad entre compatriotas y de la lucha contra las adversidades, son los equipos de rescate, formados por bomberos, militares y voluntarios La labor de todos ellos ha sido encomiable, al trabajar hasta quedar exhaustos y jugándose la vida sin pestañear La televisión no ha parado de emitir imágenes de héroes vestidos de naranja sacando a supervivientes de entre los escombros, o de militares evacuando a los miles de refugiados Se calcula que 255 personas han podido sobrevivir gracias a la labor de estos ídolos de nuevo cuño "La tragedia nos servirá para estar más unidos, para volver a ser fuertes", exclama Fan, un abuelo de 75 años, antes de que las lágrimas afloren en sus ojos El terremoto caló profundamente en el corazón de los chinos Todo el país arrima el hombro como puede Quienes no recuperan cadáveres transportan a las víctimas en sus camionetas, y los que no pueden o están lejos, la gran mayoría, entregan dinero a las organizaciones solidarias "Las donaciones van desde un yuan, que aportó un niño pequeño, hasta los 14 millones de yuanes (aproximadamente un millón 400 mil dólares) que dio un ciudadano anónimo", explica, esperanzada, Ping Ting, coordinadora del centro de la Cruz Roja en Chengdu Esta organización ha recaudado casi 400 millones de dólares "Es la primera vez que recolectamos tal cantidad de dinero en nuestros 104 años de historia", señala, a su vez, Wang Ping, subdirector de la Oficina de Respuesta de Emergencia de la Cruz Roja de China En total, más de de 2 mil 200 millones de yuanes (320 millones de dólares) han sido recaudados en donaciones El terremoto también ha tendido un puente entre la población china y Occidente Acostumbrados a ver al extranjero como un demonio que sólo pretende hacer daño a su país, los chinos han podido comprobar como todo el mundo se solidarizaba con las víctimas de la catástrofe, incluido Estados Unidos, el gran enemigo, según la propaganda comunista Países como España, Francia e Italia fueron los primeros en enviar aviones de carga con toneladas de medicamentos, mantas y equipo médico Sobre el terreno, también han trabajado un equipo de élite japonés y fuerzas especializadas de Corea del Sur Quién sabe si la desgracia servirá, cuanto menos, para acercar al históricamente aislado pueblo chino del resto de la humanidad (26 de mayo de 2008)

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