Los rescoldos separatistas de la era soviética

lunes, 8 de septiembre de 2008
MÉXICO, DF, 5 de septiembre (apro) - Más allá de la disputa geoestratégica por una región rica en hidrocarburos o que constituye un paso obligado de éstos hacia Occidente, el conflicto que enfrenta hoy a Georgia con Rusia por la república separatista de Osetia del Sur es todavía un remanente de la política de nacionalidades impuesta durante 70 años por el régimen comunista soviético Si bien en el inmenso territorio que abarcaba la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), más de cien distintas nacionalidades encontraron acomodo como repúblicas o distritos autónomos, no todas gozaron de este estatuto, y muchas otras fueron unidas o separadas arbitrariamente según las conveniencias de control político del gobierno central de Moscú Con la disolución de la URSS en quince repúblicas independientes, incluyendo Rusia, esta fragmentación se agudizó al quedar algunos grupos nacionales enclavados en países distintos, ya sin la argamasa común del régimen soviético que, de grado o por fuerza, los unió durante tantos decenios El ejemplo más acabado de esta situación lo constituyen sin duda las dos Osetias: la del norte, que quedó integrada a la Federación Rusa; y la del Sur, que oficialmente forma parte de Georgia Esa condición se la otorgó en 1922 Joseph Stalin, georgiano él mismo, al declararla región autónoma de la República Socialista Soviética de Georgia, a la cual agregó la llanura que alberga la ciudad de Tsjinvali (su capital), habitada principalmente por georgianos Bajo el férreo control del Moscú comunista las cosas permanecieron así Pero en 1989, como anticipo del resquebrajamiento de la URSS, los diputados de esta región decidieron elevarla a república autónoma, aunque aún dentro de Georgia, lo que empero fue rechazado por el Parlamento georgiano como acto anticonstitucional Un año después, los mismos diputados optaron entonces por declarar la soberanía total y crear la República de Osetia del Sur De ahí, a los primeros enfrentamientos armados con los nacionalistas georgianos, hubo sólo un paso Para frenar la violencia, el gobierno de Tbilisi implantó el estado de excepción Pero en 1991 la guardia nacional georgiana intentó entrar a Tsjinvali, defendida por milicias osetas, lo que desembocó en una guerra de dos años que dejó más de 2 mil muertos y 4 mil desplazados En este marco, los separatistas llevaron a cabo una consulta, en que la mayoría de la población del enclave votó por unirse a Osetia del Norte y, por lo tanto, a la Federación Rusa Escalado el conflicto a las dos Osetias, en 1992 Georgia y Rusia firmaron un acuerdo para desplegar en la región fuerzas de paz En los hechos, esto significó para los separatistas sustraerse a la autoridad de Tbilisi, bajo el manto protector de las tropas moscovitas Ansiosos de recuperar su influencia en esta zona, los rusos han permitido a los osetas seguirse armando e incursionar en negocios no del todo lícitos para sostenerse Orientado totalmente hacia Occidente después de la llamada "revolución de las rosas", por su parte el gobierno georgiano encabezado por Mijail Saakashvili se comprometió a recuperar la integridad territorial de la república caucásica Las escaramuzas entre los bandos han sido muchas, pero después de la ofensiva militar de Tbilisi sobre Osetia del Sur el mes pasado, a la que Rusia reaccionó con un gran despliegue de fuerza, el enfrentamiento se hizo abierto Una situación casi paralela se ha vivido en Abjazia Con el colapso de la Unión Soviética y ante la inminente independización de Georgia, los abjazios declararon su propia independencia de esta república y pidieron su incorporación a Rusia Tbilisi reaccionó enviando varios miles de efectivos, lo que dio inició a una guerra entre el ejército regular georgiano y milicias abjazias En principio Georgia logró controlar la situación y el gobierno abjazio en rebeldía tuvo que huir Pero el enfrentamiento no paró ahí Apoyados subrepticiamente por Rusia, cientos de voluntarios pro rusos (osetios, cosacos, chechenos) destaron una guerra irregular, en la que no estuvo ausente la "limpieza étnica" de los georgianos que habitaban en la zona Al final, los rebeldes recuperaron el control del territorio abjazio a un costo de 10 mil muertos y 300 mil desplazados Después de la mediación de Naciones Unidas y Rusia, en 1994 se firmó un acuerdo y las fuerzas de paz de la Comunidad de Estados Independientes entraron en Abjazia Esto no impidió que continuaran las reivindicaciones de independencia de los abjazios y la persecución de los georgianos Apoyada informalmente por Moscú, la república autónoma ha funcionado de hecho como un Estado aparte Oficialmente neutral, Rusia siempre ha coqueteado con que Abjazia, al igual que Osetia del Sur, se independice y se reincorpore a su esfera de influencia Así, al estallar el conflicto suroseto en agosto, las tropas rusas entraron a través de territorio abjazio para apoyar los ataques contra Georgia Esto fue aprovechado por los separatistas para repeler a las fuerzas oficiales georgianas y hacerse dueños de la situación Ambas repúblicas autónomas replantearon en este contexto su reivindicación de independencia, hecha ya en febrero con motivo de la de Kosovo Pero, en este caso, sólo obtuvieron el reconocimiento de Rusia, ya que Estados Unidos, la Unión Europea y Naciones Unidas sostienen que las dos, aunque autónomas, deben permanecer como parte de Georgia El conflicto ha pasado de regional a internacional Pero no son estos los únicos rescoldos separatistas de la era soviética Rodeado completamente por la República de Azerbaiján, de mayoría musulmana, bajo cuya jurisdicción fue puesto en 1923, el enclave cristiano armenio del Alto Karabaj también ha peleado por su independencia La lucha inició ya en 1988, cuando el Parlamento local votó por la independencia y la unión con la vecina República de Armenia, moción que luego fue ratificada por un plebiscito Como en los otros casos, la desintegración de la Unión Soviética disparó la violencia Azerbaiján se declaró independiente y desconoció la autonomía del Alto Karabaj Con la retirada de las fuerzas soviéticas, que dejaron atrás sus arsenales, ambas partes se hicieron de armamento y se enfrascaron en 1992 en una cruenta guerra, que tampoco estuvo exenta de actos de limpieza étnica por parte de los dos bandos, y que, al final, dejaría un saldo de 15 mil muertos y un millón de desplazados La mediación internacional, encabezada por la Organización de Seguridad y Cooperación Europea (OSCE), no tuvo éxito y en 1993, ya involucrada en el conflicto, Armenia capturó regiones azeríes externas al enclave Con esta ayuda, un año después los armenios del Alto Karabaj no sólo controlaban todo su propio territorio, sino 14% del de Azerbaiján Alcanzado un cese el fuego por auspicios de Rusia en 1994, dentro de la OCSE se creó el Grupo Minsk, al que se incorporaron Estados Unidos y Francia para buscar una solución definitiva, que no ha llegado hasta ahora Al contrario En tanto que el Alto Karabaj funciona bajo las fuerzas de paz como un Estado de facto, en marzo pasado Azerbaiján, que con los ingresos del petróleo ha recuperado fuerza, presentó un documento ante Naciones Unidas para confirmar que el Alto Karabaj y las zonas ocupadas por los separatistas armenios son suyas La moción, que no gustó al Grupo Minsk, fue aprobada en la Asamblea General por 39 votos a favor, la mayoría de naciones islámicas, y siete en contra (entre ellos Estados Unidos y Francia) y con una cifra récord de ¡cien abstenciones! No se espera que prospere Otro foco de conflicto no apagado y poco conocido en el espacio postsoviético es el de Transistria, estrecha franja fronteriza de poco más de 4 mil kilómetros cuadrados y medio millón de habitantes, entre Ucrania y Moldavia Con el colapso de la URSS y la independencia de Moldavia, las elites rusas y ucranianas al este del río Dniéster temieron que ésta, donde predomina la etnia rumana, se uniera a Rumania y, apoyados por el general ruso Alexander Lebed, libraron en 1992 una corta guerra para independizarse Boris Yeltsin negoció un acuerdo de paz entre las partes, pero se aseguró de que la franja separatista permanciera fuera del control efectivo de la capital moldava En este caso, más que étnicas, las motivaciones son económicas De hecho, los tres grupos que conviven en Transistria lo que buscan es el patronazgo ruso ante las condiciones económicas más bien precarias de Moldavia y Rumania Rusia, por su parte, ha "congelado" la resolución del conflicto, al oponerse a un acuerdo común con Occidente Moldavia, de su lado, ha coqueteado a conveniencia con las dos partes Entretanto, Transistria funciona como un Estado independiente, pero anclado en el tiempo, aislado y autoritario, donde no rigen ni la ley ni el respeto a los derechos humanos También a raíz de la independencia de Kosovo, en febrero sus autoridades solicitaron el reconocimiento internacional, mismo que no lograron Rusia dice que la franja tal vez podría reintegrarse a Moldavia si ésta se mantiene fuera de la OTAN Dentro de la propia Rusia, finalmente, se encuentra el sangriento conflicto checheno, producto también de la disolución de la URSS Al consumarse ésta, la mayoría de las reivindicaciones nacionales se resolvió mediante el Tratado de la Federación Rusa, que en 1992 firmó Yeltsin con las repúblicas autónomas y los gobiernos étnicos Los únicos que se negaron a firmar fueron Chechenia y Tartaristán Con este último, al final, en 1994 se llegó a un acuerdo de conveniencia; pero con la primera, las fricciones se deterioraron hasta la guerra Sometidos siempre por los rusos, los chechenos simplemente se negaron a formar parte de la nueva Rusia Así, en tanto que el lado de la república autónoma conocido como Ingushetia aceptó incorporarse a la federación, Chechenia proclamó su independencia y sus militantes más radicales decidieron que tenían derecho a expulsar ?o matar? a todos aquellos que no fueran de su misma nacionalidad Lo que vino después ya se sabe Una espantosa guerra en dos etapas, que ni en su momento Yeltsin ni su sucesor Vladimir Putin lograron ganar Si bien el poder central de Moscú pudo imponer en la república separatista un gobierno títere, nunca logró someter a las fuerzas rebeldes que optaron por una táctica de guerrillas y, no pocas veces, de abierto terrorismo Con un agravante: lo que empezó como un movimiento independentista laico, se convirtió en una militancia islamita El factor del Islam, por su parte, se ha convertido en otro elemento de conflicto en las repúblicas que otrora integraron el sur de la Unión Soviética Gobiernos autoritarios con altos índices de pobreza y un florecimiento de focos de extremismo e ilegalidad se repiten en Kazajstán, Kirguistán, Tajikistán, Turkmenistán y Uzbekistán Pero eso ya sería tema de otro análisis mav -fin de texto-

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