Panamá despide a Endara, "el presidente bonanchón"

viernes, 2 de octubre de 2009 · 01:00
MÉXICO, DF, 2 de octubre (apro) - El lunes 28 de septiembre murió el expresidente panameño Guillermo Endara Galimany (1989-1994) Presente en sus funerales, la embajadora de Estados Unidos, Barbara Stephenson, lo calificó como "el padre de la democracia moderna en Panamá" Lo que la diplomática estadunidense omitió decir es que Endara llegó a la presidencia a lomos de una invasión lanzada por Washington y asumió el cargo en una de sus bases instaladas en el país istmeño
         Nadie sabe exactamente cómo ocurrieron los hechos, pero la versión más insistente que corrió por Panamá es que la noche del 19 de diciembre de 1989, los dirigentes de la colación opositora al régimen del general Manuel Antonio Noriega fueron convocados a las instalaciones del Comando Sur Ahí, el general Marc Cisneros, jefe de las tropas estadunidenses, les preguntó si estaban listos para asumir sus cargos y, poco después, empezaron a caer las bombas sobre el cuartel general de la Fuerzas de Defensa de Panamá
         A la mañana siguiente, Guillermo Endara, Ricardo Arias Calderón y Guillermo Ford Boyd salieron de Fort Clayton ungidos como presidente, primer vicepresidente y segundo vicepresidente, supuestamente para evitar que el vacío de poder fuera ocupado por "grupos ajenos a la voluntad popular" El 7 de mayo anterior, la Alianza Democrática de Oposición Civilista (ADOC) había ganado unas disputadas elecciones, anuladas por el régimen norieguista
         Endara hizo declaraciones confusas al respecto Primero dijo que no lo habían consultado y que le entregaron un país invadido Luego que siempre sí, que primero había jurado su cargo en territorio panameño y que luego se había refugiado en las instalaciones del Comando Sur En todo caso, hay fotografías del recién ungido presidente con una enorme sonrisa en la cara, rodeado de tropas estadunidenses
Y nunca se explicó por qué entonces Endara y sus vicepresidentes volvieron a tomar posesión en otra ceremonia ante la Comisión de Derechos Humanos local, ante la disolución de la Asamblea Legislativa y la Corte Suprema de Justicia
En cualquier caso, Endara cargaría con este estigma durante toda su gestión presidencial Además, su figura redonda, su carácter blando, aunque frecuentemente explosivo, y su confusión para expresarse lo signarían como un presidente superficial y débil, y le valdrían motes como "Boboleto", "Pan de azúcar" o el oficial de "Cuchungo", que inclusive apareció en las boletas electorales
Nacido en una familia del empesariado panameño, abogado por las universidades de Panamá y Nueva York, Endara hizo toda su carrera política a la sombra del caudillo nacionalista de derecha Arnulfo Arias Madrid, fundador del Partido Panameñista (PP) y tres veces presidente de la República, aunque dos de ellas efímeras
Con él pasó a la clandestinidad y al exilio después que fuera derrocado en 1968 por el general Omar Torrijos, y con él volvió a la contienda política a fines de los años setenta, para estrellarse una y otra vez contra el oficialismo torrijista
Pero su verdadero despegue político se dio al morir en 1988 Arias Madrid Nombrado por éste su representante y vocero, y a la sazón secretario general del PP, cuando el panameñismo se dividió, Endara formó su propia organización, el Partido Arnulfista, y con éste contendió en las elecciones de mayo de 1989, junto con el Partido Demócrata Cristiano (PDC), el Movimiento Liberal Republicano Nacionalista (Molirena) y el Partido Liberal Auténtico (PLA)
Endara fue el candidato de consenso, pero no por ser el más fuerte Su partido era el más pequeño y él fue elegido porque Ricardo Arias (PDC) y Guillermo Ford (Molirena) no pudieron ponerse de acuerdo sobre quién debería detentar la investidura presidencial Esto marcó su destino, y su debilidad, subsanada con desplantes histriónicos y no pocas veces folclóricos
Anuladas las elecciones por "defectos de procedimiento" a manos del oficialista Tribunal Electoral, Endara y la ADOC denunciaron fraude ?fuentes independientes confirmarían más tarde este triunfo con 625% de los votos? y convocaron a una huelga general que, sin embargo, tuvo escasa respuesta entre la población, en parte por falta de base social de las organizaciones convocantes y, en parte, por miedo a la represión gubernamental
Fue entonces cuando se dieron los enfrentamientos entre los "civilistas" y los "batallones de la dignidad" del general Noriega La imagen de Guillermo Ford defendiéndose a patadas y bañado en sangre (de uno de sus guardaespaldas) dio la vuelta al mundo, pero Endara también jugó su papel Descalabrado por una piedra, fue cosido y dado de alta, pero los estrategas estadunidenses lo convencieron de permanecer en el hospital y recibir a la prensa vendado Mal actor, salió sonriente y firmando autógrafos, lo que conmovió a pocos
Posesionado del papel de víctima, Endara se encerró luego en la sede de su partido y se declaró en huelga de hambre, hasta que en octubre las fuerzas gubernamentales asaltaron y desalojaron el recinto; entonces, el candidato presidencial se refugió en la Nunciatura Apostólica, la misma donde tres meses después habría de asilarse el propio Noriega
Consumada la invasión estadunidense y luego del confuso episodio de la toma de posesión, Endara sorprendió a propios y extraños con otra huelga de hambre El presidente George H Bush había prometido una compensación de 500 millones de dólares que el Congreso estadunidense se negaba a aprobar; entonces, con toda su investidura a cuestas, Endara se ubicó en un altar lateral de la Catedral Metropolitana y se declaró en ayuno permanente Entre santos, flores y cirios se colocó un catre, debajo una bacinica y al frente un gran letrero que indicaba "Presidente en reposo ¡Don't disturb!" Nadie, por supuesto, se quiso perder el espectáculo, lo que provocó una incesante romería y la presencia de los medios de comunicación, que perturbaron la paz del sacro recinto
Mientras, la situación económica y política del país se deterioraba Aparte del malestar por las víctimas (560 según datos oficiales, diez veces más según la oposición), la presencia militar estadunidense, que invadía todas la áreas del quehacer público, incomodaba crecientemente a la población Las pérdidas materiales de más de 2 mil millones de dólares provocadas por la invasión gravitaban sobre la economía nacional y, pese al retorno de las inversiones, la recuperación no llegaba a los bolsillos de la gente Para fin de año, las protestas antigubernamentales y antiestadunidenses ya eran masivas
Sin lograr ponerse de acuerdo en el reparto del poder, en los siguientes meses se fue rompiendo gradualmente la coalición de gobierno, dejando a Endara solo y en una posición de debilidad Incapaz de sacar adelante sus programas, acosado por la oposición, entre rumores de atentados y nuevos golpes de Estado, la gestión de Endara se fue diluyendo en la intrascendencia, hasta culminar, en 1994, con acusaciones de corrupción y vínculos con el narcotráfico entre sus círculos más allegados
Pero, sin duda, lo que más distinguió su paso por la Presidencia fueron sus frivolidades, sus escándalos personales y sus exabruptos verbales Ya en plena crisis electoral de 1989, llamaron la atención sus pocas expresiones de duelo, cuando el sepelio de su primera esposa, Marcela, se convirtió en un mitin político en el que repartió sonrisas, apretones de mano y autógrafos
Al asumir viudo la Presidencia, designó a su hija del mismo nombre como primera dama La chica, de 26 años y modelo, no tuvo ningún empacho en declarar que ella "soñaba" con la intervención de las tropas norteamericanas, que había brindado con champaña por su llegada, que su "papi" iba a poner orden en el país y que ella iba a "decretar leyes" a favor de los niños pobres
Pero, sin duda, la comidilla permanente fue su noviazgo y posterior matrimonio con Ana Mae Díaz, una joven 30 años menor que él, a quien conoció durante la campaña Abogada y militante de la Democracia Cristiana, amante de las minifaldas y la diversión, no fue tanto su edad, sino el hecho de que proviniera de una familia modesta y, horror, tuviera "rasgos negoides" lo que molestó a la clase dominante panameña Su conducta caprichosa y sus excesos como primera dama afectaron gravemente la imagen de su marido, y los gritos y los pleitos de la pareja presidencial en el Palacio de las Garzas fueron proverbiales
Lo que más dañó, empero, la imagen presidencial de Endara, fue su propia incontinencia verbal Incapaz de sostener una argumentación sólida, muchas veces se fue por el camino fácil de los improperios Esto le causó constantes e innecesarios conflictos, tanto en casa como en el exterior Con México, por ejemplo, sostuvo un diferendo que llegó casi hasta la ruptura de relaciones
Después que el Grupo de los Ocho decidiera excluir a Panamá, por concluir que no se podía reconocer como legítimo a un gobierno que había asumido a raíz de una invasión foránea, decisión que fue anunciada por el entonces canciller mexicano, Fernando Solana, que ocupaba la presidencia pro tempore, Endara se lanzó contra éste diciendo que "habla mil pendejadas" y acusó al gobierno de México de no tener ninguna autoridad moral, porque él mismo provenía "de las trampas electorales del PRI"
Por motivos similares, en Panamá estuvo a punto de ir a la cárcel, cuando en 1996 acusó a Ricardo Martinelli, actual presidente de la República y entonces director de la Caja del Seguro Social, de ser responsable de la muerte de un grupo de pacientes y lo llamó "homosexual, piltrafa humana y homicida" Denunciado por injurias y calumnias, Endara fue condenado a prisión e inhabilitado para la función pública, aunque, al final, la sentencia quedó en suspenso
Así las cosas, Endara volvió a presentarse como candidato a la Presidencia en los comicios de 2004 y 2009, en los cuales fue derrotado por Martín Torrijos y el propio Martinelli, respectivamente Al morir, seguía a la cabeza de su nuevo partido, denominado Vanguardia Moral de la Patria
Vituperado en vida, en su muerte Guillermo Endara tuvo la virtud de reunir a toda la clase política panameña, que se deshizo en elogios hacia él Según la también expresidente, Mireya Moscoso (viuda de su tutor Arnulfo Arias), "fue el mejor presidente que ha tenido Panamá en las últimas décadas"; "brillante, en mi opinión", diría el exvicepresidente Guillermo Ford; "el país perdió a uno de sus grandes patriotas", informó el diario La Estrella Pero probablemente el titular más acertado, fue: "Murió el presidente bonachón"
Como quiera que sea, Endara mereció un funeral de Estado Su féretro fue paseado por las calles de la capital sobre un carro de bomberos y llevado entre aplausos y pañuelos blancos hasta la Catedral Metropolitana Se cantó el himno, hubo guardias de honor y el gobierno de Martinelli le otorgó post mortem la condecoración "Arnulfo Arias Madrid" El actual presidente panameño dijo que "Endara nos enseñó que en la historia hay que pasar la página y olvidarse de los enemigos y los rencores" Indudablemente sabía de qué hablaba

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