Los crímenes en Gaza y los laberintos de la ONU

viernes, 9 de octubre de 2009 · 01:00

GINEBRA, 9 de octubre (apro) - Una nueva generación de jóvenes diplomáticos palestinos parece haber aprendido la lección: No hay revoluciones en la ONU, sino pequeños pasos Y para llevar ante la Corte Penal Internacional (CPI) los presuntos delitos cometidos por Israel, van a tener que investigar también los propios, un camino que ineludiblemente pasa por Washington

Así lo demuestran las peripecias del informe Goldstone, una implacable descripción sobre los abusos perpetrados en Gaza, a principios de año, por el Estado Hebreo y Hamas  
Richard Goldstone es un juez antiapartheid sudafricano, blanco, de origen judio y sionista, que ocupó temporalmente el cargo de procurador de los tribunales para la exYugoslavia y Ruanda
Goldstone expuso su informe el pasado 29 de septiembre, en la tercera y última semana de la postrera sesión 2009 del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que delibera en Ginebra diez semanas por año Se trata del máximo órgano de Naciones Unidas en la materia, compuesto por 47 Estados elegidos por el voto secreto de la Asamblea General de la ONU, según una distribución regional y rotativa
El texto, conocido públicamente, tiene 452 páginas, y es el resultado de una misión de "establecimiento de hechos", presidida por Goldstone, a quien acompañaron la jurista britanica Christine Chinkin, la abogada pakistanesa Hina Jilani y el coronel retirado irlandés Desmond Travers
Todos ellos fueron nombrados en abril pasado por el Consejo para que recabaran datos sobre lo ocurrido en la franja de Gaza, entre el 27 de diciembre de 2008 y el 18 de enero 2009, luego de la operación "plomo fundido", acometida por Israel en represalia por el hostigamiento de cohetes Kasam disparados en su contra por el movimiento Hamas y otros grupos palestinos
En 23 días de guerra murieron mil 400 palestinos (una quinta parte de ellos menores de edad) y fueron demolidas 3 mil viviendas  Del lado israelí fallecieron tres civiles y 10 soldados
El voluminoso trabajo encabezado por Goldstone es el fruto de tres meses de averiguaciones en Gaza, Jordania y Egipto, y recoge la  consulta de 10 mil páginas de documentos, mil 200 fotografias, imágenes de satélites y 30 videos, además de que se nutrió de 188 entrevistas a diferentes protagonistas del drama
Los testimonios incluyen al padre de Guilad Shalit, el soldado de Tsahal, rehén de Hamas, así como a residentes de Sdérot, la ciudad israelí que fue blanco preferido del arsenal palestino Algunos de ellos debieron ser escuchados por teléfono desde Ginebra, pues Israel no cooperó con la misión y le impidió visitar su territorio          
"La cultura de la impunidad en la región existe desde hace demasiado tiempo Es el momento de actuar", exclamó Goldstone al comparecer en Ginebra para un "debate interactivo" con los 47 integrantes del Consejo, el resto de los 192 Estados parte de la ONU que actúan como observadores y las Organizaciones No Gubernamentales (ONG)
Secundado por los demás miembros de la misión, explicó que pudo reconstruir 36 incidentes sucedidos en Gaza, "algunos en los que las fuerzas armadas israelíes lanzaron ataques directos contra civiles", que tuvieron "consecuencias letales", y otros donde Tsahal empleó escudos humanos, "en violación de una sentencia anterior del Tribunal Supremo israelí, que prohibió esa conducta", sin olvidar "el sufrimiento de la población civil del sur de Israel", objetivo de proyectiles provenientes "de grupos armados palestinos"
Por cierto, Goldstone estimó que "el ataque contra la única fábrica que seguía produciendo harina, la destrucción de la mayor parte de la producción de huevos en Gaza, así como de excavadoras de enormes superficies de tierra agrícola, además del bombardeo de unas 200 fábricas, no pueden ser justificados de ninguna manera con razones militares"
Para Goldstone, Israel no distinguió entre objetivos civiles y militares con el uso desproporcionado de la fuerza, en perjuicio de la población palestina no combatiente, en tanto que Hamas y grupos afines aterrorizaron el sur de Israel con sus tiros de granadas, causando cerca de 20 muertos en siete años
"No pudimos encontrar ningún objetivo militar o una razón militar que justificara esos ataques", reiteró Goldstone, al citar que el Ejército israelí, al menos en siete ocasiones, recibió a balazos a civiles con banderas blancas, constatando los bombardeos de una mezquita mientras los fieles oraban, y de una casa en el campamento de refugiados de Zeitún, con civiles cobijados por órdenes de soldados de Tsahal
El comportamiento israelí habría sido funcional a una estrategia "destinada a castigar a la población de Gaza por su resistencia y por su aparente apoyo a Hamas, y para posiblemente forzar a que dejaran de respaldarlo"
Esa ofensiva completaría el "castigo colectivo" que se inició con el bloqueo impuesto al territorio palestino, después que la milicia islámica expulsó violentamente a la Autoridad Nacional Palestina de la franja, en junio de 2007 "Esos ataques no tuvieron nada que ver con el disparo de cohetes y morteros contra Israel", subrayó Goldstone    
En ese contexto, los dos bandos habrían incurrido en crímenes de guerra y "posibles" crímenes de lesa humanidad, susceptibles de ser conocidos y juzgados por la Corte Penal Internacional (CPI), que entró en vigor el 1 de julio de 2002, cuando 60 Estados ratificaron el Estatuto de Roma, adoptado el 17 de julio de 1998 por 120 Estados para perseguir crímenes de guerra y de lesa humanidad, así como la agresión y el genocidio
Por consiguiente, Goldstone propuso elevar su informe al Consejo de Seguridad de la ONU, para que conforme un grupo de expertos que dé seguimiento a la depuración de responsabilidades, juicio y castigo que obligatoriamente deberían emprender contra Israel y Hamas
Si al término de seis meses los logros ofrecidos por ambas partes fueran insuficientes, el Consejo de Seguridad de la ONU estaría en situación de repetir lo que hizo con Sudán, remitiendo las alegaciones al fiscal de la CPI, el argentino Luis Moreno Ocampo, encargándole incoar un sumario preliminar, equivalente a una instrucción penal de los fueros nacionales en cualquier país del planeta

Con Sudán, fueron las indagaciones del Senado de los Estados Unidos en Darfour las que motivaron a la administración Bush a reunir consenso en el Consejo de Seguridad para recurrir a Moreno Ocampo, habiéndose aportado la prueba de que el gobierno local no quería hacer justicia En julio de 2008, la CPI  inculpó al presidente sudanés, Omar el Bachir, así como a dos de sus conspicuos subordinados y a la jefatura de la rebelión, todos ya con pedidos de captura internacional pisándoles los talones
Sin embargo, con Israel, y bajo la presidencia de Barack Obama en Estados Unidos, el panorama se perfila diferente El enviado especial del Departamento de Estado, Michael Posner, subsecretario para Democracia, Trabajo y Derechos Humanos, puso rápidamente en claro, en el debate de Ginebra, que el informe de Goldstone era "parcial" y "débil",  y que Israel estaba en "capacidad de investigar" de manera "creíble" y por sí mismo
Dio a entender que no había prueba fehaciente de que Israel se negaba a proceder judicialmente, y exhortó a Hamas a pronunciarse sobre sus propias acciones terroristas Asimismo, dejó traslucir que se opondría a trasmitir el caso a Nueva York, escala previa hacia La Haya, sede de la CPI 
La Unión Europea, minada por diferencias internas sobre el conflicto en Medio Oriente, se decantó rápidamente por mantener el tema en Ginebra, dándole tiempo a Israel y a Hamas para que asuman el deber de acusar y sancionar a los culpables de los hechos señalados por Goldstone
México y Chile se alinearon tajantemente en ese sentido, y quedó la incógnita de lo que harían finalmente los otros seis países latinoamericanos y del Caribe que representan a la región en el Consejo: Argentina, Bolivia, Brasil, Cuba, Nicaragua y Uruguay

Al día siguiente de aquellas discusiones, el miércoles 30 de septiembre, el gobierno del primer ministro, Benjamin Netanyahu, tomó la iniciativa Pese a haber catalogado el informe Goldstone de "injusto" y "falso", dejó trascender que atendería el mensaje de Ginebra creando un "comité de investigación relativo a las acusaciones contra Tsahal"

Netanyahu anunció que dicho comité lo presidiría  Aharon Barak, un expresidente de la Corte Suprema, conocido por su preocupación por el respeto a los derechos humanos

Los países  musulmanes, árabes y "no-alineados", acostumbrados a imponer condenas unilaterales en Ginebra, carentes de consenso o con un número magro de votos a favor del impacto, debilitadas abstenciones y sin consecuencias en Medio Oriente, no dieron noticia

Y demandaron que el último día de reuniones del Consejo para 2009, el viernes 2 de octubre, se aprobara una resolución Insistían en solicitar al Consejo de Seguridad de la ONU poner en marcha el mecanismo concebido por Goldstone, en el sentido de presionar a Israel y a Hamas desde Nueva York para que, en el lapso de seis meses, se castigaran los crímenes en Gaza, bajo amenaza de apelar a la CPI

La aventura era y aún es incierta, tomando en cuenta que Estados Unidos, hoy por hoy, vetaría la idea, sin prueba definitiva, que Israel y Hamas se niegan a investigar, desconociendo qué papel jugarían los otros cuatro miembros permanentes del organismo con poder de veto: Francia, Gran Bretaña, China y Rusia       

Pero la alianza promovida por los países islámicos, que dominó la mayor parte de la vida de este Consejo desde su fundación en 2006, con la anuencia de Cuba y Rusia, se plegó ante la voluntad de la delegación palestina, que impuso aplazar el abordaje de ese proyecto de resolución hasta la próxima reunión del Consejo, en marzo de 2010, exactamente el plazo de seis meses que requiere el ultimátum requerido por Goldstone para que Israel y Hamas demuestren si quieren evitar ser llevados ante la CPI

Y Pakistán, en nombre de los copatrocinadores de la resolución, postergaron el tratamiento del tema Se plegaron frente el realismo constructivo de una nueva alianza que se abre paso en este Consejo, vinculando a los países occidentales con la mayoría de los latinoamericanos, sostenidos por algunos asiáticos y africanos 

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