El Salvador: ¡Obama sí, Chávez no!

viernes, 11 de diciembre de 2009

SAN SALVADOR, 11 de diciembre (apro).- Mauricio Funes, el primer presidente de izquierda que llega a El Salvador, sentó una posición categórica de política exterior, al confirmar que durante su gobierno no se integrará a la llamada Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA), que lidera el mandatario venezolano Hugo Chávez.

A los dirigentes y a las bases del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), actualmente en el gobierno, tal postura no les cayó mucho en gracia, mucho menos la justificación.

Para argumentar su posición, Funes explicó que El Salvador tiene una alianza estratégica con Estados Unidos, porque allí reside la mayoría de los inmigrantes salvadoreños y, además, por ser el mayor mercado para los productos locales. Igualmente, dijo que su prioridad de integración era Centroamérica.

“Tenemos una alianza estratégica con Estados Unidos, no solamente porque la inmensa mayoría de nuestros compatriotas en el exterior vive y trabaja allí, sino también porque es un gran mercado y con él debemos ampliar más y más nuestro intercambio y tornarlo cada vez más beneficioso para nuestro país”, dijo el mandatario.

Y agregó: “Pertenecemos al Sistema Integrado Centroamericano, el SICA. Somos Centroamérica. Y Centroamérica es nuestro lugar en el mundo. Y la integración mayor es Iberoamérica, donde están nuestras raíces y nuestra comunidad de lengua, de origen y de futuro.

“Esta es la razón por la que no vamos a ingresar al ALBA y ni siquiera lo estamos considerando. Tenemos ya un lugar de pertenencia como nación y debemos trabajar para institucionalizarlo y fortalecerlo cada vez más. Abandonarlo por el ALBA u otro intento de agrupamiento de orden político o ideológico sería dejar de lado nuestra historia y nuestros compromisos con los pueblos hermanos de Centroamérica”, enfatizó Funes, en palabras brindadas a representantes de salvadoreños dispersos en el mundo, que realizan esta semana su convención mundial.

Fuentes oficiales indican que de los 2 millones 900 mil salvadoreños que residen en el exterior, 2 millones 700 mil están asentados en Estados Unidos. Ellos envían más de 3 mil 500 millones de dólares anualmente por concepto de remesas familiares, equivalentes a 18% del Producto Interno Bruto (PIB) de El Salvador.

 

Mensajes contradictorios

 

En términos diplomáticos, Funes aclaró la postura oficial de su gobierno frente a lo manifestado por su vicepresidente, Salvador Sánchez Cerén, en su reciente viaje a La Habana, Cuba, donde se reunió en privado con el presidente de esa nación, Raúl Castro.

En dicho viaje, Sánchez Cerén, dirigente histórico y fundador del FMLN, dijo que la integración de El Salvador al ALBA sería algo “natural” y que el gobierno de Funes lo estaba “analizando”. Tales declaraciones fueron difundidas por la Agencia Informativa Nacional (AIN) de Cuba.

Esta no es la primera vez, y quizás no sea la última, en la que Funes descalifica a su vicepresidente. En este mismo mes, Sánchez Cerén viajó a Caracas a un congreso del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), donde llamó “imperialista” a Estados Unidos y, además, suscribió la adhesión del FMLN para la formación de la Quinta Internacional Socialista con los partidos de izquierda más radicalizados de Latinoamérica.

En un comunicado oficial, la Comisión Política del FMLN señaló que “coincide plenamente con la necesidad del debate teórico, político e ideológico de las fuerzas políticas de izquierda de todos los continentes, acerca de fortalecer y hacer surgir regímenes políticos que respondan a las necesidades democráticas y de progreso de los pueblos ante la profunda crisis del capitalismo salvaje que ha hundido a nuestros pueblos en pobreza, exclusión y democracias formales que excluyen la participación de la gente en las decisiones; por tanto, respalda plenamente la adhesión expresada por la delegación del FMLN al movimiento de la V Internacional Socialista”.

Funes tuvo que decir que Sánchez Cerén no representaba ni comprometía la posición oficial del Estado salvadoreño y que ello sólo el presidente lo podía definir. Pero hay quienes piensan que las divergencias públicas expresadas a través de la prensa conservadora local sirven de “alimento” a los sectores derechistas que magnifican las contradicciones, cuando en realidad no son tan determinantes. 

“Creo que desde que se creó la candidatura se sabía que el gobierno que encabezara Funes no iba a hacer una transformación radical, una revolución. Por lo tanto, es comprensible que haya divergencias entre el FMLN y Funes en lo que se refiere a la integración al ALBA y a la alianza con Estados Unidos. Lo malo es que en esto no haya un acuerdo entre los sectores que componen el gobierno sobre estos temas esenciales”, dijo Ángel Ibarra, presidente de la Unidad Nacional Ecológica Salvadoreña (UNES), una organización social dedicada a temas ambientales.

“Nosotros creemos que si bien hay que estar claros que Mauricio no encabeza la revolución ni hará socialismos de ninguna clase, y que eso no lo hace traidor, porque nunca se comprometió con ello, lo que sí le exigimos es que debe apartarse del neoliberalismo, que es el sistema que ha causado la gran crisis socio-ambiental que padecemos”, apuntó Ibarra.

Por su parte, la dirigente y fundadora de la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena), Gloria Salguero Gross, opinó que las divergencias entre el presidente y el vicepresidente crean incertidumbres que afectan nacional e internacionalmente.

“Deberían ponerse de acuerdo, porque no se están mostrando coherentes ni están generando confianza entre la población, los empresarios y los inversionistas extranjeros”, dijo Salguero en una entrevista televisiva.

Mientras, el abogado Félix Ulloa, presidente del Instituto de Estudios Jurídicos de El Salvador (IEJES), dijo a Apro que “ciertamente existen dos agendas políticas distintas”, pero las “contradicciones son aceptables y manejables”.

“Funes vela por la agenda de la nación y sus mensajes son a la nación y a nivel internacional; Sánchez Cerén está lanzando mensajes a las bases de su partido, que en poco tiempo tendrá su convención nacional, donde la dirección actual no será renovada sino reelegida”, dijo Ulloa, amplio conocedor de los temas que estimulan y hacen actual a las izquierdas en El Salvador.

Sin embrago, Ulloa dice que “lo triste es que en ocasiones no hay debates, sino que simplemente se lanzan ideas del viejo cuño, conceptos de la guerra fría, como catalogar de imperialista a Estados Unidos, cuando ya no existe la confrontación Este-Oeste”.

 

Los deportados

 

En correspondencia con los preceptos del gobierno actual, el canciller salvadoreño, Hugo Martínez, fue recibido en Washington, el pasado miércoles, por su homóloga estadounidense, Hillary Clinton. Ambos iniciaron conversaciones políticas de interés para las dos naciones, en especial sobre el tema migratorio.

Previo al encuentro con Clinton, Martínez sostuvo una entrevista con la subsecretaria de Seguridad Interna, Jean Holl Lute, con quien también trató temas migratorios y acordó crear un grupo conjunto de trabajo para estudiar el tema de los inmigrantes salvadoreños deportados desde Estados Unidos.

En esta última reunión, Martínez fue informado oficialmente de que Washington estaría dispuesto a reducir el envío de deportados hacia El Salvador. Por el momento, Washington realiza cinco vuelos semanales con salvadoreños que son apresados por entrar sin documentos al país y con otros más que ya han cumplido penas, a quienes regresan a territorio salvadoreño.

“La secretaria (Janet) Napolitano nos contestó que iba a flexibilizar el número de vuelos semanales; se trata de reducir esa cantidad (de deportados)”, aseguró el canciller Martínez a un medio local salvadoreño, en Washington, al referirse a una solicitud que hizo al Departamento de Seguridad de Estados Unidos y que tiene que ver con las deportaciones.

De enero a noviembre del presente año, según cifras del jefe de Migración de El Salvador, Rubén Alvarado, el país recibió más de 27 mil deportados de varias naciones, 17 mil de los cuales llegaron de Estados Unidos. El año pasado, en el mismo período, fueron deportados más de 28 mil, de los cuales 18 mil llegaron también desde EU.

Pese a que el número de deportados ha disminuido, El Salvador solicitó a Washington suprimir temporalmente el envió de los mismos. Pero, al parecer, el país del norte sólo está dispuesto a reducir la frecuencia de las deportaciones.

Este aspecto es interesante, ya que el anterior gobierno de la derechista Alianza Republicana Nacionalista, que se consideraba aliado político de Washington en la época de George W. Bush, nunca logró reducir las deportaciones, sino todo lo contrario.

El expresidente Antonio Saca siempre justificó el envío de tropas a Irak, para apoyar la invasión que derrocó a Sadam Husein, con la alianza y la amistad entre Washington y San Salvador.

En otro tema, la cancillería salvadoreña divulgó el apoyo que Estados Unidos ha dado al gobierno de Funes en cuanto a reconocer la importancia de la reforma fiscal que en El Salvador está en debate y que podría ser aprobada en los próximos días por el Parlamento.

La secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, celebró la reforma fiscal emprendida por el gobierno del presidente Funes.

“Le aplaudo por encarar una reforma fiscal, porque estoy convencida de que la reforma fiscal y la justicia social están íntimamente ligadas, sobre todo en América Latina, donde ha habido ejemplos de una gran disparidad social”, dijo Clinton al canciller Martínez.

Asimismo, Clinton pidió a Martínez que trasladara al presidente Funes su agradecimiento por el liderazgo que El Salvador ha mostrado en el tratamiento de temas regionales.

“El Salvador ha asumido un papel muy importante como una fuerza pro-democrática en la región”, agregó la jefa de la diplomacia de Estados Unidos.

En lo que respecta al tema hondureño, también hubo opiniones divergentes entre Funes y el FMLN, ya que este partido es radical en el apoyo al depuesto Manuel Zelaya, condenó el golpe de Estado y desconoció las pasadas elecciones presidenciales.

“Cualquier apoyo a las autoridades surgidas en las elecciones es avalar el quiebre constitucional, y sería como legitimar que pueda ocurrir en cualquier otro país”, opinó el diputado y dirigente del FMLN, Sigfrido Reyes.

Pero, de acuerdo con el comunicado oficial de la cancillería salvadoreña, Hillary Clinton elogió la posición de mesura y búsqueda de entendimientos que el gobierno de El Salvador ha adoptado frente a la problemática de Honduras. 

El Salvador ha reiterado su posición de condenar el golpe de Estado que derrocó, en junio pasado, al presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya, y desconoció al régimen de facto instaurado por Roberto Micheletti, aunque también expuso que el resultado de las recientes elecciones presidenciales podrían abrir un camino hacia la unidad nacional y la solución del conflicto interno en el país centroamericano.

 

cvb

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