Las consecuencias de un mundo limpio

miércoles, 9 de diciembre de 2009

LONDRES.- Garantizar tecnologías favorables al medio ambiente a precios accesibles es un tema crítico para el mundo de las políticas públicas internacionales que tendrá consecuencias en los ámbitos de la economía, las leyes, la seguridad y la geopolítica.

Un informe del influyente centro de investigación británico Chatham House, elaborado por los expertos Bernice Lee, Ilian Iliev y Felix Preston, publicado en noviembre último en esta ciudad, concluye que para mantener el aumento promedio de las temperaturas globales por debajo de los 2 grados centígrados, las emisiones de gases de invernadero deberán alcanzar su máximo en 2020 y reducirse entre 50 y 85% para 2050.

El documento, titulado ¿A quién le pertenece el futuro bajo en carbono? Propiedad intelectual y tecnologías energéticas, subraya que para lograr estos ambiciosos objetivos es necesaria una inversión cuantiosa en tecnologías de innovación bajas en emisión de dióxido de carbono (Co2), así como en políticas de largo plazo.

“Las implicaciones para las estrategias corporativas y modelos de negocios son profundas”, agrega el informe, que examina dos puntos centrales: la propiedad de las patentes para tecnologías amigables al medio ambiente y el ritmo de la llamada difusión tecnológica.

“Aún –puntualiza– continúa un debate polarizado entre aquellos que proponen reforzar los regímenes de derechos de propiedad intelectual (IPR, en sus siglas en inglés) para incentivar la innovación de tecnologías contra el cambio climático por una parte, y aquellos que piden por regímenes más flexibles para garantizar un acceso a tecnologías clave, especialmente en el caso de países en desarrollo.”

El Chatham House sostuvo que sus conclusiones deberían ser tomadas en cuenta en la cumbre que la ONU organiza este mes en Copenhague en torno al cambio climático, y elaboró un análisis detallado sobre la propiedad de patentes y los índices de adopción de mercado para seis tecnologías energéticas específicas: la eólica, la fotovoltaica solar (PV), la de poder solar concentrado (CSP), la de producción de electricidad mediante biomasa y la que depende de la producción de energías limpias a base de carbón.

Como parte del estudio, el organismo londinense elaboró una base de datos de 57 mil patentes, revisó estrategias corporativas y prácticas, entre éstas las referentes a colaboración, licencias y litigaciones, y lo relativo a las fusiones y adquisiciones.

Asimismo, destaca que aquellos gobernantes que manejan la transición a una economía global de bajas emisiones de Co2 “tendrán muchas dificultades” a la hora de tomar decisiones críticas, a menos que tengan un claro entendimiento de la gran variedad de tecnologías disponibles de distintos sectores. También requerirán apreciar cómo las interacciones tecnológicas afectan las estructuras industriales.

Según el organismo británico, la innovación tecnológica y la difusión llevan demasiado tiempo sometidas a las prácticas usuales empresariales. Sus análisis muestran que las innovaciones en materia tecnológica dentro del sector energético llevan generalmente entre dos y tres décadas hasta llegar al mercado masivo.

Este periodo es equivalente al de las patentes de tecnología. Los datos acerca de las 30 patentes más citadas de cada uno de los seis sectores examinados por el organismo indican que implementarlas lleva entre 19 y 30 años, con un promedio de 24 años.

El proceso para registrar una patente puede llevar hasta tres años.

“Las compañías e instituciones en países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) determinarán la velocidad de difusión de las tecnologías energéticas más avanzadas para la próxima década”, subraya el documento.

 

Recomendaciones

Respecto de países como Brasil, China e India, ninguno de ellos cuenta con compañías en los 10 primeros puestos o sectores revisados por el Chatham House.

“Nuestros análisis muestran que enormes compañías, ya sean multinacionales o corporaciones nacionales, son las grandes protagonistas de hoy en día, mientras que los emprendimientos pequeños y medianos sólo cuentan con una parte menor en el sector de las patentes, en contraste con las áreas de biotecnología e información”, indica.

El Chatham House refiere además que los derechos de propiedad intelectual pueden ser un factor que afecte la velocidad de la difusión de tecnologías ecológicas.

Un porfolio de patente es una suerte de moneda que puede ser utilizada para atraer capitales, facilitar la formación de alianzas estratégicas, proveer de protección contra la litigación y crear oportunidades para fusiones y adquisiciones.

“Una tendencia preocupante es el incremento de litigaciones por patentes para tecnologías que maduran rápidamente. Aunque es entendible que los propietarios de patentes busquen hacer valer sus derechos para proteger inventos y mercados, las demandas legales pueden demorar la difusión de tecnologías clave durante décadas”, continúa.

Entre las nuevas economías emergentes, “China está en una posición única para conseguir tecnologías nuevas, limpias y eficientes debido a su escala para el mercado interno y su posición como proveedor de bienes industriales y de consumo a los mercados internacionales”.

Con respecto a las recomendaciones, el estudio propone la transformación del mercado a través de la cooperación internacional, incentivada por las decisiones que se tomen en la cumbre de Copenhague “que debe enviar una señal creíble y sin ambigüedades a los mercados globales acerca de que un cambio a gran escala es inminente e inevitable”.

Sugiere además “piscinas” de patentes energéticas apoyadas públicamente, así como plataformas para compartir el conocimiento, que se podrían lograr a partir de impuestos u otros incentivos fiscales o de inversión.

“Una base de datos mundial sobre información de licencias y buenas prácticas es necesaria. Hay muy pocos datos sobre acuerdos e iniciativas de licencia y ‘piscinas’ de patentes en el dominio público. La creación de una base de datos confiable sobre patentes y licencias podría asistir a la hora de establecer parámetros y normas y de compartir las mejores prácticas”, explica el organismo.

Expone también el papel que deben jugar instituciones como la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (WIPO) para la creación de bases de datos globales de licencias y regímenes de licencias, así como de “piscinas” de patentes para tecnologías amigables al medio ambiente.

“Los propietarios de patentes podrían registrar sus acuerdos de licencia (y exponer sus últimos éxitos comerciales) en un periodo específico, como 18 meses, para proteger sus últimos intereses comerciales”, concluye.

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