Colombia: Uribe y sus relaciones Non Sanctas
BOGOTÁ, 13 de febrero (apro) - En la zona colombiana de Montería, donde el presidente Álvaro Uribe posee una hacienda, se gestó el fenómeno de los paramilitares en este país
Así lo planteó Iván Cepeda, director del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado, en una columna que publicó el pasado 2 de mayo en el periódico El Espectador
En su texto ? que tituló La prueba es Montería--, Cepeda hace una crónica de un viaje que hizo a esa ciudad --capital del departamento de Córdoba, situada en el noroccidente del país, a 700 kilómetros de la capital-- para asistir a un encuentro del Sindicato de Trabajadores y Empleados Universitarios de Colombia (Sintraunicol)
El escrito describe que "el aeropuerto está cerca de la ciudad y colinda con la hacienda El Ubérrimo, propiedad del presidente Álvaro Uribe (?) En la misma región tienen tierras los Castaño, Mancuso y Don Berna (líderes paramilitares)
"A pocos kilómetros se encuentran los barrios suntuosos de los ganaderos y terratenientes de la región: El Recreo y La Castellana En este último, la familia de Mancuso tiene una gran mansión En la ciudad hay locales comerciales que todo el mundo sabe que pertenecen al jefe paramilitar"
Cepeda terminó su columna con una pregunta: "Es obvio que para quien viviera o visitara la ciudad o las haciendas vecinas, sería imposible ignorar la realidad de esos crímenes ¿Cómo desconocer que se estaban perpetrando miles de asesinatos y no ver a los desplazados? ¿Cómo ignorar quiénes eran Mancuso y el clan de los Castaño en una ciudad en la que todo se sabe y se comenta en voz baja?"
Dos días después de publicada la columna ?4 de mayo--, el palacio presidencial emitió un comunicado en el que calificó de "calumniosas" las afirmaciones de Cepeda
Y un día más tarde, Uribe se refirió a él ?aunque sin mencionarlo por su nombre-- como "farsante de los derechos humanos"
Después de evaluar la fuerte reacción presidencial, Cepeda decidió escribir un libro sobre la evolución del fenómeno paramilitar en los últimos 25 años en Córdoba, donde la ciudad de Montería y la hacienda El Ubérrimo son el eje central
Para agilizar la investigación, Cepeda trabajó con el periodista Jorge Rojas, presidente de la Consultoría para los Derechos Humanos (Cohdes) Rojas laboraba en Montería a finales de los ochenta y se vio forzado a salir de allí por amenazas de los paramilitares
El libro de 155 páginas se publicó en Colombia en la primera semana de diciembre pasado y los autores lo titularon A las puertas de El Ubérrimo
Pero a diferencia de la columna de mayo anterior, en esta ocasión ni el presidente ni la Casa de Nariño hicieron comentarios
El texto ?que la editorial Debate publicará en México en los próximos días-- describe que la familia del hoy presidente colombiano llegó a Córdoba en 1961, donde adquirió algunas tierras
Unos veinte años después, al inicio de los ochenta, Álvaro Uribe compró El Ubérrimo, una de las haciendas con las mejores tierras de Córdoba, a un empresario del transporte que había sido secuestrado por la guerrilla
La hacienda está situada desde el corregimiento de El Sabanal de Montería hasta el municipio de San Carlos
"El Ubérrimo es una mesa de billar, dicen los campesinos para destacar que son tierras planas, ubicadas de tal manera que no sufren las inundaciones que provoca el invierno que azota la región", destaca el texto
Después de ubicar a El Ubérrimo y a Uribe en la geografía cordobesa, Cepeda y Rojas relatan la transformación del departamento y la llegada del narcotráfico y la violencia política
"Los años finales de los ochenta --dice el texto-- estuvieron marcados por el inicio de las masacres y de los crímenes políticos de naturaleza selectiva O en otras palabras, era el momento inicial de la formación y consolidación del proyecto paramilitar en Córdoba Uribe Vélez se había ya instalado en el departamento, conocía bien su situación y a sus líderes"
La hacienda
La investigación de Cepeda y Rojas revela que, entre 1980 y 1993, en Córdoba fueron llevadas a cabo unas 40 masacres y 200 crímenes políticos por grupos armados que se hacían llamar "autodefensas" y que luego se conocieron como paramilitares
Las matanzas más importantes de aquella época fueron las del caserío La Mejor Esquina, municipio de Buenavista, en abril de 1988, en la que fueron asesinados 30 campesinos, y la del corregimiento El Tomate, municipio de Canalete, en agosto de 1988, donde los paramilitares ejecutaron a 20 personas a las que acusaron de colaborar con las guerrillas
Estos hechos de violencia, sostienen los autores, ocurrieron en forma paralela con el arribo a Córdoba de los hermanos Fidel y Carlos Castaño Gil, quienes adquirieron grandes cantidades de tierra y se instalaron en los municipios de Valencia y Tierralta, distantes 80 kilómetros de Montería
Ellos fundaron las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU), embrión de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), la principal organización paramilitar del país
El ganadero Rodrigo García, reconocido en la región por su cercanía a los Castaño, admitió en una entrevista que el Ejército trabajaba con los paramilitares para derrotar a la guerrilla
Y agregó: "En Córdoba Fidel Castaño era una leyenda, el que lo desconozca es un tonto La clase política en su totalidad jugó a eso y esto no lo puede desconocer nadie"
El texto sentencia: "Era el tiempo de las primeras masacres, de los primeros desplazamientos forzados, de las fincas cuyos nombres infundían terror, del comienzo de la leyenda de los hermanos Castaño Gil, famosos ya en toda la región Mientras tanto en El Ubérrimo, el congresista Álvaro Uribe Vélez domaba caballos y recorría en tractor su hacienda"
Al tiempo que los hermanos Castaño Gil encabezaban la cruzada sangrienta contra el Ejército Popular de Liberación (EPL) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en la región estaba asentada en forma silenciosa la familia Mancuso, que se incrustó en la vida política y económica de Córdoba
Uno de los miembros de ese clan, Salvatore Mancuso, se convertiría con el paso de los años en uno de los principales líderes de las AUC Al respecto el libro señala que "por aquella época Salvatore Mancuso y el dueño de El Ubérrimo, Álvaro Uribe Vélez, se encontraron Ninguno de ellos ha negado nunca que se conocieron"
Uribe, dice el texto, en una entrevista cuando ya era presidente, se refirió a Mancuso: "El único paramilitar que he conocido es Salvatore Mancuso, por mi vinculación desde niño a Córdoba Lo vi dos veces, antes de que fuera paramilitar No desarrollé ninguna amistad con él, fueron encuentros pasajeros por razones del sector agropecuario"
Cepeda y Rojas también describen la admiración que Mancuso le tenía a Uribe quien, según el primero, "en sus intervenciones ha mostrado un discurso firme y una gestión en la administración pública transparente"
En una entrevista, Mancuso fue partidario de la reelección del mandatario: "Cuando hay un gobierno y un gobernante que está ejecutando bien su labor y su función, independientemente quién sea, yo estoy de acuerdo con reelegirlo en el cargo"
No obstante, el libro plantea que en 1996, cuando Uribe era gobernador del departamento de Antioquia, vecino de Córdoba, autorizó a Mancuso, siendo éste ya un reconocido paramilitar, la creación de Convivir Horizonte, un grupo de seguridad privada que recibió numerosas armas suministradas por el Ejército
En la parte final de A las puertas de El Ubérrimo, que desde su lanzamiento en diciembre ha vendido 15 mil ejemplares en Colombia, Cepeda y Rojas destacan las relaciones non sanctas entre Uribe y al menos 60 dirigentes políticos, 15 de ellos de Córdoba que apoyaron su campaña a la Presidencia y que tiempo después fueron a la cárcel por vínculos con los paramilitares
El texto señala en particular a los congresistas Eleonora Pineda, Rocío Arias y Miguel de la Espriella, quienes encabezaron la larga lista de detenidos en el escándalo de la llamada "parapolítica" que estalló el año pasado
"Muchos de los detenidos alegaron haber sido socios políticos de Uribe y haber defendido su propuesta de gobierno ?consigna el texto-- Por su parte, el presidente reconoció esta clase de apoyos y, en un acto público, invitó a aquellos congresistas que aún no habían ido a parar a la cárcel a que votaran en el Congreso los proyectos pendientes de la agenda legislativa"
La "prueba reina"
En el epílogo del libro, Cepeda y Rojas insisten en que la expansión del modelo paramilitar se realizó bajo el amparo y la complicidad de los ganaderos y políticos de Córdoba
Y culminan así: "A las puertas de El Ubérrimo, a escasos kilómetros de esa hacienda, en su entorno político y social, nació y alcanzó su ascenso en los últimos 25 años el proyecto paramilitar Su dueño aspira seguir gobernando a Colombia"
El texto fue objeto de análisis por el periodista Javier Darío Restrepo, una autoridad en Colombia en ética, quien el 15 de enero escribió una columna en el periódico El Colombiano de Medellín
Restrepo escribió: "Los autores de A las puertas de El Ubérrimo prometieron más de lo que finalmente entregaron La prueba reina sobre el compromiso del presidente Uribe con los paramilitares, se busca y no se encuentra No aparece allí porque no la vieron, o porque no existe En ningún momento aparece El Ubérrimo como epicentro de la actividad paramilitar, ni su dueño como el gran capo que denunció el presidente Hugo Chávez en una de sus pataletas"
No obstante, Restrepo señala que "en cambio, en el libro se acumulan hechos, testimonios y datos que demuestran una perturbadora cercanía del presidente con el paramilitarismo Son datos que los autores enhebran como cuentas de un collar"
Cuestionado por la falta de pruebas contundentes contra Uribe, Cepeda le dijo al portal de Internet Semanacom que "en una realidad tan contundente, buscar una prueba reina, a mi modo de ver es un contrasentido Porque la prueba es la realidad misma Tal vez el libro no traiga la gran revelación, su valor está en que ordena un rompecabezas y muestra una imagen Me asombra que en un contexto como ese se deba buscar una prueba que la constituyen todos los hechos"