Tailandia: la lucha por la democracia

sábado, 25 de abril de 2009 · 01:00
MÉXICO, D F, 24 de abril (apro)- La actual crisis política de Tailandia es una guerra de clases entre la elite neoliberal-militar, leal al rey, y un emergente movimiento republicano que lucha por el regreso de la democracia al país, reveló a Apro el profesor, periodista y activista tailandés Giles Ji Ungpakorn

En enero pasado, Ji Ungpakorn tuvo que abandonar Tailandia tras ser acusado por el delito de lesa majestad, que castiga con seis a diez años de prisión supuestas difamaciones contra el monarca Bhumibol Adulyadej Y a Giles Ji Ungpakorn se le persigue por publicar el libro "Un golpe de Estado para los ricos", en el que explica el reparto de poder en Tailandia y el golpe militar de 2006

Al respecto, puntualiza que "desde 2006, estas elites han actuado descaradamente contra los resultados de las elecciones mediante presiones y un golpe militar"

Tailandia ha vivido tres tensos años de crisis política, desde que el 19 de septiembre de 2006 el ejército derrocó al expremier Thaksin Shinawatra y disolvió su partido, el Thai Rak Thai (los tailandeses aman Tailandia)

"Por supuesto, no es una guerra de clases tradicional", explicó Ji Ungpakorn, pues "el gobierno se ha vacunado de la izquierda del pasado ?el desaparecido Partido Comunista Tailandés?, y políticos millonarios y populistas como Thaksin Shinawatra han dado liderazgo a los pobres"

Ahora, el gobierno del premier Abhisit Vejjajiva, del Partido Demócrata,  apoyado por la cúpula castrense y las elites neoliberales, se enfrenta a las protestas del Frente Unido Contra la Democracia y la Dictadura (UDD), fiel todavía a Thaksin Shinawatra, así como del emergente movimiento social de los camisas rojas

"Los pobres del medio urbano y rural, que forman la mayoría del electorado, alimentan a los camisas rojas, los cuales quieren el derecho de elegir a su propio Gobierno democráticamente", según Ji Ungpakorn

Los camisas rojas demostraron su capacidad de movilización con manifestaciones de más de 100 mil personas durante las primeras semanas de abril, que obligaron al gobierno de Abhisit Vejjajiva a suspender la Cumbre del ASEAN

Para el día 13 de abril, el conflicto había cobrado ya dos vidas y había más de 100 heridos; el martes 14, algunos líderes del movimiento, fieles a Thaksin, se entregaron a la policía para evitar más víctimas, pero los camisas rojas han continuado con sus acciones de repudio al ilegítimo gobierno

Sobre los camisas rojas, Ji Ungpakorn dice:

"Comenzaron como simpatizantes pasivos del gobierno del Thai Rak Thai de Thaksin, pero han formado un nuevo movimiento ciudadano por lo que llaman una democracia real Para ellos, la democracia real significa el final de la ampliamente aceptada dictadura pasiva de los generales del Ejército y del Palacio ?la familia del rey y sus asesores"

 

El Golpe de las elites

 

Desde 1932, Tailandia suma ya 18 golpes de Estado Al final de cada dictadura es común que la gente, especialmente del campo, se levante contra los gobiernos opresivos, obligando a los gobernantes a renunciar, como en el caso del  General Sarit, que duró en el gobierno de 1957 a 1973, o la movilización que propició la caída del corto gobierno de los militares golpistas en 1992

En 2001, el partido de Thaksin, el Thai Rak Thai,  ganó las elecciones y lanzó una guerra contra el narcotráfico, ya que Tailandia es la ruta tradicional del opio que viene  de sus vecinos, Laos y Myanmar La guerra contra el narcotráfico ha sido polémica debido al asesinato de supuestos traficantes sin haberles hecho algún juicio 

"Hace cinco años, bajo el gobierno electo de Thaksin, había una democracia con libre expresión, relativa libertad de prensa y una sociedad civil activa, donde los movimientos sociales protegían los intereses de los desprotegidos", explica Ji Ungpakorn

Pero la izquierda tailandesa nunca apoyó al gobierno: "Esto no fue trabajo de la administración de Thaksin, ya que en ella hubo graves problemas de abuso de los derechos humanos El gobierno de Thaksin usó represión y asesinato en las provincias musulmanas de malayos en el sur del país y mató a 3 mil personas en su llamada guerra contra el narcotráfico"

Durante el gobierno de Thaksin, la policía y el ejército perpetraron  masacres y asesinatos extrajudiciales

En abril de 2004, las fuerzas de seguridad recurrieron a armas pesadas y mataron a 32 hombres musulmanes en la mezquitade Krue-Se, provincia de Pattani, tras un ataque contra una comisaría; en tanto, en la ciudad sureña de Saba, un grupo de jóvenes de un equipo local de futbol fueron asesinados a tiros por el ejército

En octubre, en la comisaría de la ciudad de Tak Bai, murieron seis manifestantes y unos mil 300 fueron detenidos

La mayoría de estas masacres sólo han sido documentadas en Tailandia por organizaciones como el Partido Comunista, pero vieron la luz en el Informe Anual de Derechos Humanos en Tailandia (2005) de la sección estadounidense de Amnistía Internacional

Las elites de Tailandia, explica Ji Ungkaporn en su libro, no culparon a Thaksin por la violación de derechos humanos, sino por la venta, por 70 billones de dólares, de su compañía de comunicaciones, por la que no pagó ningún impuesto

Además, Thaksin ayudó a su esposa a comprar compañías del Estado privatizadas a bajos precios e hizo un préstamo ilícito a la dictadura militar de Myanmar, según el artículo de la BBC titulado "Expremier tailandés culpable de corrupción", publicado en octubre de 2008

Durante el gobierno de Thaksin, un examigo suyo, el director de periódicos y magnate Sondhi Limthongkul, formó  un grupo leal al rey, llamado camisas amarillas, que combatió al gobierno

"Los camisas amarillas son realistas conservadores, algunos tienen tendencias fascistas, ellos apoyaron el golpe militar del 2006 y bloquearon el aeropuerto internacional el año pasado", dice Ji Ungpakorn

Y abunda:

"Detrás de ellos está la armada y el Palacio, por eso las tropas nunca dispararon a los camisas amarillas cuando creaban caos"

Desde 2005 y hasta diciembre del año pasado, los camisas amarillas han aparecido en diversas demostraciones en contra del antiguo premier Thaksin e usan el color amarillo, con el que se identifica a la realeza en Tailandia

Este grupo  ha  ocupado grandes puestos en el actual gobierno de Abhisit del Partido Demócrata, como el ministro de Relaciones Exteriores, dice Ji Ungpakorn

El 3 de abril, el ministro estuvo a punto de desencadenar una guerra entre Tailandia y Camboya por el templo de Preah-Vihear, que en 1962 el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya dio a Camboya

Para Ungpakorn, los camisas amarillas propusieron una "dictadura de nuevo orden en la que a la gente se le permite votar, pero la mayoría de los ministerios y las posiciones públicas no están sujetas a elección La excusa deshonesta es su excusa de que los pobres han sido comprados y están atrapados en un sistema de patronazgo clientelar por Thaksin"

Y es que Thaksin introdujo el primer sistema médico universal en Tailandia y un fondo para los pueblos

"Muchos de los camisas rojas apoyan a Thaksin por buenas razones, ya que su gobierno impulsó muchas políticas modernas para favorecer a los pobres", dice Ji Ungkaporn

Para el año 2005, Thaksin se reeligió para un segundo periodo, pero las protestas por corrupción y populismo de los camisas amarillas y el Partido Demócrata del primer ministro Abhisit, y las manifestaciones de más de 200 mil trabajadores contra la privatización de las industrias del Estado, hicieron que el general Sondhi Boonyaratglin decidiera dar un golpe militar en el que derogó la Constitución democrática de 1997, disolvió la Corte y las Cámaras, decretó la censura de prensa y la ley marcial

En su libro, Un golpe de Estado para los ricos,  Ungkaporn explica que el golpe fue dado por "grupos antidemocráticos del ejército, la élite civil, empresarios descontentos, intelectuales y políticos neoliberales El golpe fue apoyado por la monarquía después"

Además, explica que los militares prometieron establecer un gobierno democrático, pero pusieron en  el cargo de Premier al general Surayud, quien redujo el gasto público de 23% y subió el militar en 30% Un tercio de su parlamento estaba compuesto por militares y cerraron el Centro de Reducción de la Pobreza de Thaksin 

Hasta el año 2008, un gobierno civil  pro Thaksin, encabezado por Samak Sundaravej, ganó las elecciones, pero fue desestabilizado y anulado por los camisas amarillas


El todopoderoso

 La monarquía de Tailandia  juega un papel preponderante en la política, aunque en teoría no tiene ninguna atribución ejecutiva El gobierno se divide en una rama legislativa y una ejecutiva, en la que el jefe de Estado es el rey Bhumibol, quien ocupa el puesto desde 1946 La cabeza de Estado es el primer ministro, designado por las cámaras después de las elecciones, y los jueces del poder judicial son nombrados por el rey

Bajo la Sección 7 de la Constitución de 1997, el rey puede disolver el gobierno en turno Además, el delito de lesa majestad se aplica a cualquiera que difame, insulte o amenace al rey, reina, heredero al trono o regente, incluso por internet, como lo muestra  el caso del joven Suwicha Thajor, quien el 4 de abril fue condenado por mandar correos contra la realeza

"Las leyes de lesa majestad y la represión intermitente han sido usada para silenciar a la oposición", dice a Apro Ji Ungkaporn, quien denunció que el rey de Tailandia apoyó la matanza de estudiantes en la Universidad de Thammasart el 6 de octubre de 1976; "creció en estatura" durante las dictaduras militares de los generales Sarit, Thanom y Prapass; permitió que la armada diera el golpe en septiembre de 2006, que lo apoyó, y dejó que su nombre fuera usado por los militares golpistas, los camisas amarillas y el Partido Demócrata

         "Pero, lo peor: como uno de los hombres más ricos del mundo ?con 35 mil millones de dólares?, el rey tiene la arrogancia de decirle a los pobres que se conformen con su pobreza a través de la noción de la suficiencia económica, una ideología de derecha que dice que los pobres deben quedarse en su lugar", según Ji Ungkaporn 

Aun así, el 16 de abril, a pesar de haber sufrido un golpe promovido por la monarquía, Thaksin hizo un llamamiento al rey para que interviniera para resolver la crisis política y animó a sus simpatizantes a actuar pacíficamente Por esta lealtad al rey, Ji Ungkaporn dice que los camisas rojas terminarán desilusionados de Thaksin

         "Generales, políticos, hombres de negocios y consejeros se postran en el suelo y pagan honores al poderoso rey, mientras ejercen el verdadero poder y se enriquecen Pero el rey es muy viejo y su hijo es odiado, ¿de dónde vendrá la legitimidad cuando el muera?", pregunta

Y denuncia: "Para los millones de tailandeses que saben que todo esto no es cierto, es sólo el miedo y la intimidación lo que no nos detiene para decir esta verdad" 

Apuesta por la democracia

La elite tailandesa piensa que los pobres no están preparados para la democracia, dice Ji Ungkaporn

"Es una excusa para no respetar los resultados de las elecciones La realidad es que no son capaces de ganar Por ejemplo, el Partido Demócrata no está preparado para hacer políticas públicas que beneficien a los pobres de Tailandia, y el mal llamado Partido Demócrata en el gobierno fue llevado al palacio por el ejército"

El Partido Demócrata del premier Vejjajiva combatió a las dictaduras militares en 1992, pero no dudó en apoyar el golpe de 2006 Se vio beneficiado en 2008 por  el Tribunal Constitucional de Tailandia, que disolvió la coalición de gobierno pro-Thaksin de Samak Sundaravej por presunto fraude electoral e instaló a Abhisit Vejjajiva en el poder

Ungkaporn piensa que el sistema político tailandés está viciado, y lo  tilda de ser "una venenosa red de patronazgo clientelar que trae  nuevos reclutas para su elite, donde las fortunas son hechas a expensas de los trabajadores Este vasto organismo parasitario mantiene su legitimidad creando una falsa idea de que Tailandia tiene una monarquía absoluta donde el rey es un Dios todopoderoso"

Y aclara: "No es una dictadura militar, pero la elite está gobernando mediante medidas autoritarias, y crean la imagen de que existe un parlamento"

Para Giles Ji Ungpakorn, los camisas rojas deben construir su movimiento desde abajo mediante grupos comunales, aliarse con sindicatos y otros movimientos sociales, ya que han demostrado liderazgo, "al grado de que a los políticos del antiguo Thai Rak Thai les cuesta trabajo mantenerse a su ritmo"

Ungpakorn confía en que el movimiento se convierta en un esfuerzo republicano y progresista y se aleje de Thaksin, al que acusa de querer llegar  a un acuerdo con el expremier para controlar a los camisas rojas

"La apuesta es muy alta Cualquier compromiso lleva el riesgo de la inestabilidad porque no tendrá satisfechos a todos", dice Ji Ungpakorn,  

En su caso particular, Giles Ji Ungpakorn confiesa que la única forma en la que puede regresar a Tailandia es que se anule el delito de lesa majestad, y la única posibilidad para alcanzar una democracia real es que haya "un gobierno que tenga interés para reformar las leyes"

Agrega: "Pase lo que pase, la sociedad tailandesa no puede ir hacia atrás; millones de tailandeses están enfermos y cansados de la intervención del Palacio y militares en la política"  
 

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