Irán contra Gran Bretaña: la pelea diplomática

viernes, 10 de julio de 2009 · 01:00
LONDRES, 10 de julio (apro) - Irán y Gran Bretaña protagonizaron desde finales del mes pasado una pelea diplomática con graves implicaciones para las tensas relaciones bilaterales entre ambos países, luego de un conflicto que resultó de la disputada reelección del presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad y las protestas callejeras que siguieron
La polémica se inició el pasado 28 de junio, cuando nueve iraníes que trabajan para la embajada británica en Teherán fueron arrestados bajo acusación de haber participado en los disturbios que se produjeron después de los comicios presidenciales, decisión que fue condenada en forma unánime por los países de la Unión Europea (UE)
La detención de los empleados agravó de inmediato la tensa relación entre Irán y Gran Bretaña, acusada por Teherán de organizar un complot contra los comicios del 12 de junio, respecto de los cuales la oposición denunció fraude
De inmediato y a sólo horas del anuncio, el gobierno laborista del primer ministro británico, Gordon Brown, emitió un comunicado a través de la Foreign Office (Cancillería) en el que advirtió que era "inaceptable" la detención de los empleados de la embajada y sostuvo que se trataba de una "intimidación"
En ese sentido, el canciller británico, David Miliband, dijo ese mismo día en entrevista con la BBC de Londres, que la detención era una "inaceptable intimidación y vejación", y reclamó la liberación de los empleados
Al poco tiempo de los hechos, los cancilleres de la Unión Europea reclamaron la "inmediata liberación" de los empleados diplomáticos y llamaron a cesar las "hostilidades contra los Estados miembro de la UE"
Advirtieron así mismo a las autoridades iraníes que era necesario poner fin a la "intimidación y persecución" de integrantes de representaciones de la UE, ya que de otro modo afrontarían una "fuerte y común respuesta" de los países europeos
Los ministros difundieron un comunicado en Corfu al término de la reunión de cancilleres, en ocasión del encuentro de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), realizado el mismo 28 de junio
Lo cierto es que el guía supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, salió encaró el trance al advertir que las "declaraciones de interferencia" de países occidentales eran "absurdas" y "no tienen ningún efecto"
Jamenei, máxima autoridad iraní, ratificó en declaraciones reportadas por la televisión pública que los manifestantes debían cumplir con los marcos legales, ya que de otro modo "los resultados serán todavía más amargos para ciertas personas"
"Las declaraciones de interferencia de Estados Unidos y algunos países sobre los asuntos internos de Irán no tienen ningún efecto", sostuvo
"Realizan declaraciones absurdas, como si todos los problemas estuviesen resueltos y permaneciesen sólo los problemas de Irán", advirtió
La polémica con Gran Bretaña ocurrió cuando la oposición iraní reclamaba la anulación de los comicios en los que se impuso, según cómputos oficiales, el mandatario Mahmud Ahmadinejad, para luego presentar denuncias de fraude
Mientras, la Federación Internacional de Derechos Humanos reportaba el mismo 28 de junio que más de 2 mil personas habían sido arrestadas en Irán y cientos permanecían desaparecidas luego de las elecciones presidenciales 
Lo cierto es que el día 3 de julio, el gobierno iraní envió a la justicia a dos de los empleados locales de la embajada británica detenidos, acusándolos de fomentar manifestaciones opositoras
Ello originó malestar en la UE, que dispuso convocar a los diplomáticos iraníes en cada país para protestar por el hecho
El jefe del Consejo de Guardianes de la Constitución, Ahmad Jannati, anunciaba que el gobierno de Teherán había mantenido una posición dura sobre los empleados de la embajada del Reino Unido luego de las protestas que siguieron al controvertido resultado de las elecciones presidenciales
"En estos incidentes su embajada estuvo presente, las personas fueron detenidas y naturalmente serán llevadas ante los tribunales, ya han confesado", dijo un alto exponente religioso a la BBC
El mismo 3 de julio, siete de los empleados fueron liberados, aunque los dos restantes permanecieron detenidos
En Londres, el primer ministro británico, Gordon Brown, mostró su profundo malestar por una situación que ya era portada de todos los periódicos nacionales, al declararse "preocupado" por la situación de los empleados, a pesar que su gobierno hiciera gestiones ante Irán
"Acusaciones a nuestro equipo sobre que pueda estar involucrado en el fomento de desórdenes carecen totalmente de fundamento, pediremos explicaciones con urgencia", agregó la Cancillería en un comunicado emitido ese mismo día, con el fin de presionar aún más a Teherán por la liberación de los empleados
Gran Bretaña había propuesto que los embajadores europeos en Teherán fueran llamados en consulta, a modo de protesta
Una de las propuestas en discusión era limitar el ingreso de funcionarios iraníes a países de la UE, como represalia por la detención de los empleados iraníes de la embajada británica
Otras opciones incluían imponer una limitación a la concesión de visas de ingreso a funcionarios iraníes o a miembros del gobierno
Tanto el premier sueco y presidente en turno de la UE, Frederick Reinfeldt, como el mandatario francés, Nicolas Sarkozy, expresaron su solidaridad con Gran Bretaña en una conferencia de prensa en Estocolmo, convocada el 3 de julio
Reinfeldt explicó que de Irán llega "un grito de libertad", pero que al mismo tiempo la UE debe evitar alimentar un mayor nivel de conflicto entre Irán y el resto del mundo Sarkozy subrayó también que Francia es favorable a un refuerzo de las sanciones para hacer comprender a Teherán que está en un "camino sin salida"
Tres días después de esos llamados, Irán finalmente decidió liberar al octavo de los nueve empleados detenidos, todos ellos cuyas identidades fueron mantenidas bajo estricto anonimato para evitar represalias
El último empleado que aún sigue preso, a quien sí se identificó, el ciudadano iraní Hossein Rassam, es el principal analista político de la embajada, un cargo que Teherán considera tiene connotaciones de espionaje e intromisión en la política local
Rassam fue acusado por Irán después que supuestamente puso en peligro la seguridad nacional
Aunque Londres indicó que hará todos los esfuerzos posibles para garantizar la liberación de Rassam, negando las acusaciones en contra del empleado iraní, Irán reiteró su condena a Gran Bretaña por supuestamente fomentar el descontento y poner en peligro el futuro del régimen
De los nueve iraníes detenidos en un principio, Rassam es el único que sigue preso Su detención prolongada podría llevar a un grave aumento de las tensiones en las relaciones bilaterales entre ambos países, en un momento en que Irán se encuentra sumergido en una de las peores crisis políticas de la década por los resultados electorales, que han llevado a masivas protestas callejeras que están siendo reprimidas por las fuerzas de seguridad

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