China: saldos de la segregación

sábado, 18 de julio de 2009

Los conflictos entre los Han y los uigur, que violentamente hicieron crisis  hace dos semanas y siguen causando muertes, encuentra sus raíces en políticas oficiales ominosas por parte del gobierno de China  Estas prácticas de Estado condenaron a la marginación a la hoy minoría musulmana, los uigur, reacia al vasallaje cultural y al desarrollismo económico, sus "pecados" Urumqi, China- Esta ciudad exhibe todo el esplendor de la modernidad desde lo alto de la colina del barrio de Yamashan Donde hace dos décadas se levantaban endebles casas de adobe, hoy emerge una maraña de rascacielos que albergan bancos, hoteles y karaokes La llegada de los Han, la etnia mayoritaria china, modificó de manera inexorable el paisaje de Urumqi, al punto de engullir las últimas migajas de la tradición cultural uigur La política de Pekín para promover la llegada de chinos de la etnia Han a la región ha provocado un cambio en la correlación de fuerzas: en 1949 los Han representaban el 6% de la población; hoy son más del 40%, según el censo nacional chino de 2000, el más reciente La arquitectura en el miserable asentamiento de Yamashan es un ejemplo inapelable de la segregación étnica sobre la que se construye la sociedad en la provincia de Xinjiang Por un lado, las villas estilo occidental de los Han, emprendedores natos que asocian el progreso con el consumo y el desarrollo desenfrenado; por otro, las casas de adobe de los uigures, donde la tradición y el Islam dictan el ritmo de la vida Aquí se materializan las contradicciones de dos concepciones del mundo cuyo choque explica el brote de violencia del 5 de julio en la región "La inmensa mayoría carece de educación Muchos niños no van a la escuela", explica a Proceso una enfermera que vive en el lado uigur y chapurrea algunas palabras en inglés Pocos aquí hablan o aceptan expresarse en mandarín, la lengua común para los chinos, y se comunican en lengua uigur, que comparte raíces con el turco "En este barrio viven 10 mil uigures y entre nosotros hay siete familias chinas Nunca hubo problemas entre nosotros, y tampoco los hay ahora, pese a lo que está sucediendo Ellos hacen su vida y nosotros la nuestra, cada uno con sus tradiciones", indica el líder de la comunidad, un fornido uigur de 40 años "Pero somos musulmanes y no podemos aceptar, por ejemplo, los matrimonios mixtos entre Han y uigures", matiza este hombre al que llamaremos Ahmed, un nombre ficticio para alguien que, como los demás interlocutores, exige que su verdadera identidad se mantenga anónima por miedo a represalias Nadie se fía de nadie y son muchas las historias de represión que han visto o escuchado "El día 7 de julio vinieron los Han armados Eran miles y nosotros apenas unos 40 hombres La policía trataba de frenar la violencia, pero permitía las incursiones de los Han Sólo nos reprimía a nosotros", dice Ahmed Los uigures censuran la actuación laxa de los más de 20 mil policías y soldados con los Han que se echaron a las calles con cuchillos, machetes e incluso espadas para vengarse de la minoría musulmana por los ataques del 5 de julio "Por si fuera poco, la televisión oficial china sólo explica el conflicto desde el punto de vista de los Han Nosotros no tenemos voz", cuenta la joven enfermera

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