Chile: La dictadura pasa a cobrar...

sábado, 16 de enero de 2010

VALPARAÍSO, CHILE, 16 de enero (Proceso).- Después de encarnar las esperanzas democráticas de la sociedad chilena desde la caída de la dictadura de Pinochet, la Concertación de Partidos por la Democracia acusa signos de resquebrajamiento. El cerrado resultado de la segunda ronda electoral fue posible por un regreso de último momento del candidato Eduardo Frei Ruiz-Tagle con el apoyo de la presidenta Michelle Bachelet, pero, a decir de líderes sociales y analistas, la coalición gobernante está pagando los acuerdos que hizo con la derecha a espaldas de los ciudadanos.

“La Concertación es una coalición que no busca cambios significativos en la sociedad, que se contenta con administrar, quizás con algo más de gasto social, el mismo modelo que dejó la dictadura. Y esto va quedando vez cada más en evidencia, sobre todo para los jóvenes que no se inscriben para votar, porque se dan cuenta de que este sistema no permite cambios importantes en la sociedad chilena”, dice el sociólogo Felipe Portales, académico del Instituto de Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile.

Explica así el declive que, de cara a la segunda vuelta de la elección presidencial –el domingo 17–, sufrió la intención de voto de la Concertación de Partidos por la Democracia, integrada por los partidos Demócrata Cristiano (PDC), Socialista (PS), por la Democracia (PPD) y Radical (PR), que acordaron postular a Eduardo Frei Ruiz-Tagle.

En la primera vuelta electoral, realizada el pasado 13 de diciembre, el candidato de la Concertación obtuvo 29.6% de los votos, 14.4 puntos menos que el empresario Sebastián Piñera, candidato de la Coalición por el Cambio, formada por los partidos derechistas Renovación Nacional (RN) y Unión Demócrata Independiente (UDI). El candidato independiente Marco Enríquez-Ominami sacó un 20% de los sufragios, y el abanderado del Partido Comunista, Jorge Arrate, un 6%.

En las cinco elecciones presidenciales que se han realizado desde 1989, nunca un candidato de la Concertación había bajado del 45% de las preferencias. Un taxista de Valparaíso dio sus razones para no apoyar a Frei: “Su primer gobierno fue muy malo… privatizó todo lo que pudo… y ahora viene con que va a gobernar pa’l pueblo... Esa no se la cree nadie… porque no lo hizo antes. Yo anulo”.

El bajo respaldo a Frei contrasta con el 80% de popularidad de que goza la presidenta Michelle Bachelet. Portales atribuye esta aparente contradicción a la manipulación informativa, que “nos ha hecho creer a los chilenos que somos el país que está mejor en América Latina”, imagen que se reforzó con el reciente ingreso de Chile a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), ratificado por la propia Bachelet apenas el lunes 11.

El investigador  admite que también han sido muy eficaces en este sentido algunas de las políticas sociales impulsadas por Bachelet, como la Red de Protección Social, que incluye el apoyo a mujeres embarazadas y bonos periódicos de 80 dólares para sectores vulnerables.

El miércoles 13, la encuestadora MORI dio a conocer un estudio demoscópico en el que Piñera aparece con 50.9% de las preferencias, frente al 49.1% de Frei. Estos porcentajes no consideran la proporción de votos aún indefinidos, que en todas las encuestas rondan el 12%. Ese mismo día Enríquez-Ominami anunció su apoyo a Frei. Ésta fue la mejor noticia para el candidato oficialista luego de que Arrate y el PC se le sumaran apenas concluyó la ronda electoral del 13 de diciembre.

Este es un extracto del reportaje publicado en la edición 1733 de la revista Proceso que se encuentra en circulación.

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