Presidente de Haití llama a la población a abandonar el país

miércoles, 20 de enero de 2010

MÉXICO, D.F., 20 de enero (apro).- Las escenas de pánico volvieron  a aparecer hoy en Haití, cuando un sismo de 6.1 grados en la escala de Richter volvió a sacudir la tierra.
De acuerdo con el Instituto Geológico Estadunidense, el epicentro fue localizado a unos 56 kilómetros al noroeste de Puerto Príncipe, y a una profundidad de 22 kilómetros.
Por la radio local, las autoridades locales reportaron que Cabo Haitiano, la segunda ciudad más grande de Haití, fue la más afectada, con la destrucción parcial de varios inmuebles, aunque la información no fue corroborada por ninguna de las brigadas de rescate multinacionales que se encuentran en la isla del caribe.
Lo que si fue un hecho es que, al momento del sismo, decenas de personas corrieron por las calles asustadas y con las manos en alto. Por todos lados, se veía a mujeres llorando, mientras sus ojos se clavaban en cielo y de sus labios salían algunas plegarias.
"Nos tiramos al piso, esta tierra no es segura", comentó Francisco, un habitante que resguarda lo que pueda servir de su casa devastada en el barrio Delmas.
El sismo es hasta ahora la réplica más fuerte que se ha registrado desde el pasado 12 de enero cuando el terremoto de 7 grados que destruyó gran parte de Puerto Príncipe.
Horas después de ese suceso, el presidente haitiano, René Preval, envió un mensaje por radio a sus conciudadanos, el primero después del terremoto, conminándolos a abandonar el país o, en su caso, a trasladarse a República Dominicana.
Luego de reconocer que su gobierno está herido, el mandatario expresó que “Haití prevalecerá”, por lo que pidió a la comunidad internacional que continúe la ayuda para dicha nación.
Los haitianos damnificados en Puerto Príncipe buscan salir de esta ciudad por medio de embarcaciones.


Damnificados
La capital haitiana cuenta con más de 300 campamentos improvisados, en los que viven unas 370 mil personas que se quedaron sin hogar, según la Organización Internacional de Migraciones (OIM).
Los más pobres de los pobres se quedaron en la ciudad, pero mucha gente abandonó Puerto Príncipe, la mayoría va a otras ciudades donde tienen familia o amigos", comentó el jefe de la misión del organismo en Haití, Vincent Houver.
A su vez, la ONU informó que hasta el momento han sido rescatadas de los escombros 121 personas.


Alistan reactivación
De manera paulatina, las autoridades locales comenzaron a preparar algunos puntos bancarios para tratar de reactivar el flujo de remesas que presentan más de 70% de los ingresos que obtiene el país cada año.
Se calcula que más de un millón de familias haitianas reciben dinero de parientes que viven en el exterior, principalmente en Estados Unidos, Canadá y Francia.
Convoyes de vehículos blindados de las Naciones Unidas con Cascos Azules fuertemente armados vigilan las oficinas bancarias que son alistadas para la pronta apertura de sucursales donde se puedan recibir y cobrar los recursos llegados al exterior.
Al menos mil 800 millones de dólares llegan cada año a la isla producto de las remesas, lo que constituye la principal fuente de ingresos de Haití.
Aunque sumergida en la tragedia y con la ciudad en ruinas, los pequeños comercios comienzan a pulular en calles y barrios, en un esfuerzo de la población por allegarse algunos recursos que les permita sobrevivir en esta difícil situación.
En esta venta callejera se comercializan alimentos como cañas de azúcar, trozos de pollo frito, pequeñas porciones de carne capeadas de harina, diminutas bolsas con agua y galletas de todo tipo.

Washington enviará 4 mil soldados más
El gobierno de barack Obama anunció hoy el envió de más de 4 mil soldados a Haití, desviándolos de despliegues previstos hacia Europa y Medio Oriente.
De acuerdo con fuentes militares, tropas de una unidad de intervención anfibia, estacionadas en Nassau (islas Bahamas), y del 24 cuerpo expedicionario de los Marines recibieron el martes la orden de viajar a Haití.
Estados Unidos tiene ya unos 12 mil 500 hombres y varios navíos, entre los que están un portaaviones nuclear y un barco hospital, en el devastado país caribeño.
La misión de estos efectivos estadounidenses es la de apoyar los esfuerzos de asistencia a los afectados, que necesitan desesperadamente agua, comida y atención médica, ocho días después de un devastador terremoto.