Cuba: números rojos, alerta amarilla

lunes, 4 de enero de 2010

Cuba celebró el viernes 1 el 51 aniversario de la Revolución en medio de una severa crisis económica. Otra vez, los números no le favorecen: cerró 2009 con un crecimiento de apenas 1.4% –4.6% menos de lo planeado–, sus exportaciones cayeron 29% y sus importaciones 37%, además de que sufre una crisis de liquidez que la obligó a congelar los depósitos bancarios de cerca de 200 empresas extranjeras proveedoras de bienes y servicios. Fue, en los hechos, una moratoria de pagos que reflejó la fragilidad de las finanzas de la isla. Con todo, el presidente Raúl Castro ya advirtió: el año 2010 será aún más difícil.

 

LA HABANA, 4 de enero.- Otra vez la economía cubana se ahoga: cerró 2009 con un exiguo crecimiento de 1.4% –el más bajo en siete años–, sus exportaciones decrecieron 29% y sus importaciones 37%, y desde hace un año enfrenta una crisis de liquidez que le impidió cumplir sus compromisos de pagos con cerca de 200 empresas extranjeras radicadas en la isla o que comercian con ella.

Los cubanos se quedaron helados el pasado 20 de diciembre, cuando el presidente del Consejo de Estado, Raúl Castro, advirtió que 2010 será aún más difícil para la economía de la isla.

De hecho, la Asamblea Nacional del Poder Popular (el parlamento), que sesionó el mismo día, pospuso la aprobación de los “cambios estructurales” prometidos por Raúl Castro en diciembre de 2007, dos meses antes de que asumiera la presidencia de los consejos de Estado y de Ministros en sustitución de su hermano Fidel en febrero de 2008.

“Tengo conciencia de las expectativas y honestas preocupaciones expresadas por los diputados y los ciudadanos en cuanto a la velocidad y profundidad de los cambios que tenemos que introducir en el funcionamiento de la economía, en aras del fortalecimiento de nuestra sociedad socialista”, reconoció el presidente de Cuba durante la sesión de la Asamblea Nacional.

“Me limito por ahora a expresar que en la actualización del modelo económico cubano, cuestión en la que se avanza con un enfoque integral, no puede haber espacio a los riesgos de la improvisación y el apresuramiento”, subrayó.

El gobierno no logró revertir la caída de los ingresos en divisas, lo que le provocó serias dificultades para realizar pagos y acceder a financiamiento, reconoció durante la sesión legislativa Mariano Murillo, vicepresidente del Consejo de Ministros y titular de la cartera de Economía y Planificación.

Desde noviembre de 2008, el gobierno de Cuba congeló el dinero depositado por la mayoría de sus proveedores en los bancos nacionales Financiero Internacional y Metropolitano. Ello implicó una moratoria de pagos durante casi un año, que asciende a más de mil 500 millones de dólares, según fuentes empresariales y diplomáticas consultadas por Proceso.

La asfixia económica se acrecentó debido al brusco derrumbe de los negocios de la isla con sus principales socios comerciales, que son Venezuela, China, España y Canadá, por orden de importancia.

Datos oficiales de la embajada de China en Cuba confirman que las importaciones de la isla disminuyeron 48% (cerca de 370 millones de dólares) en 2009, en tanto que sus exportaciones a China cayeron 13% (poco más de 642 millones de dólares).

Varios factores negativos convergieron en esa situación: los altos precios del petróleo y de los alimentos; los tres huracanes que azotaron a la isla y provocaron pérdidas estimadas en 10 millones de dólares; el persistente bloqueo de Estados Unidos y la recesión internacional.

La economía de la isla, de por sí frágil, enfrentó mayores limitaciones para disponer de divisas para el gasto corriente y la inversión, así como una desaceleración del Producto Interno Bruto (PIB).

La aguda recesión obligó al gobierno de Raúl Castro a reducir sus expectativas sobre el crecimiento del PIB en 2009. El 6% aprobado por la Asamblea Nacional en diciembre de 2008, fue rebajado en abril a 2.5%, y en julio a 1.7%. Finalmente cerró en 1.4%, muy por debajo del crecimiento de 4.3% de 2008 y de 12.5% de 2007.

Investigadores del Centro de Estudios de la Economía Cubana, de la Universidad de La Habana, advierten: si las dificultades para cubrir los pagos a empresas e instituciones financieras extranjeras se prolongan, la economía cubana corre el riesgo de tener una tasa del PIB negativa en 2010.

El economista Pavel Vidal destaca, en su estudio El PIB cubano y la crisis global, que alrededor de 70% de las exportaciones cubanas corresponde al sector de servicios, la mayoría de ellos prestados en Venezuela. Estima que las posibilidades venezolanas de subvención, “decisivas en años anteriores para equilibrar la balanza de pagos”, empiezan a ser insuficientes debido al enorme y creciente déficit externo de Cuba.

 

Moratoria “de facto”

En diciembre de 2008, algunos empresarios españoles y canadienses fueron los primeros en notar retrasos en sus transferencias de divisas de Cuba hacia el exterior. Se dieron cuenta de que no podían repatriar el dinero que tenían en bancos cubanos, dice en entrevista con Proceso un empresario canadiense que pidió el anonimato.

En enero pasado se inició la odisea de los empresarios extranjeros por lograr respuestas concretas sobre las causas del bloqueo de sus cuentas en los bancos cubanos. Fue apenas en octubre de 2009 cuando las instituciones bancarias de la isla informaron a algunos de sus clientes que no tenían divisas para transferir fuera del país. El 2 de noviembre, el gobierno cubano reconoció la carencia. Para entonces eran casi 200 las empresas extranjeras perjudicadas.

Ese día, durante su discurso de apertura de la XXVII Feria Internacional de La Habana, el ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca, dijo que la situación económica mundial obligó al país “a adoptar diversas medidas restrictivas”, incluido el retraso en el pago a empresas proveedoras, pero aseguró que ello era “sólo coyuntural”.

Ante unos 600 empresarios de medio centenar de países, afirmó: “Puedo asegurarles que tenemos la mejor voluntad de diálogo con nuestros socios económicos y que Cuba continuará siendo un socio confiable y cumplidor de sus compromisos”.

Fuentes de las embajadas de España, Canadá, Brasil e Italia estimaron en más de mil 500 millones de dólares el monto de los pagos atrasados.

A finales de octubre, el canciller español Miguel Ángel Moratinos reveló a periodistas extranjeros acreditados en La Habana que el presidente Raúl Castro le dio garantías de que el dinero congelado sería liberado gradualmente.

Entrevistado el 2 de noviembre en el marco de la Feria Internacional de La Habana, el embajador alemán, Claude Robert Hefner, informó a reporteros que las autoridades de su país permitieron a las de Cuba dejar de pagar temporalmente la deuda gubernamental a fin de que pudieran cumplir los pagos atrasados con las empresas alemanas.

Marc Wittingham, presidente de la Corporación Comercial de Canadá, adelantó ese mismo día a reporteros que existen negociaciones con el gobierno de la isla para descongelar las cuentas de empresas canadienses. Comentó que las pláticas se realizaban en un “buen ambiente”.

Algunas empresas españolas estiman que pronto cobrarán los adeudos. “Todo marcha por buen camino”, aunque “el pago es lento y poco a poco”, apuntó Alejandro Vélez, representante en la isla de la firma Saidi, líder española en ferretería y válvulas industriales, en declaraciones a periodistas durante la citada feria.

A principios de noviembre, el comisario europeo para el Desarrollo y la Ayuda Humanitaria, Karel De Gucht, y el encargado de Negocios de la Comisión Europea, Javier Niño, se reunieron con funcionarios de la isla para hablar sobre los adeudos cubanos y el descongelamiento de las cuentas de numerosas empresas europeas.

El pasado 20 de diciembre, el presidente Raúl Castro señaló que se ha reducido en más de un tercio la deuda con empresas extranjeras. Reconoció que existen negociaciones para reprogramar el pago de los adeudos pendientes y se comprometió a saldar “hasta el último centavo de los compromisos asumidos”.

 

Crisis de divisas

Durante la citada sesión de la Asamblea Nacional, el ministro de Economía y Planificación, Marino Murillo, describió un difícil entorno para las finanzas, el comercio y la economía de la isla.

De entrada dijo que para garantizar los ingresos en divisas el gobierno concentrará las decisiones sobre inversiones o sobre compras al extranjero. Adelantó que las autoridades no incurrirán en gastos superiores a los ingresos, limitarán las nuevas inversiones a sectores que generan divisas en el corto plazo, sustituirán importaciones y reducirán el gasto en el área social, pues la economía, reconoció, no soporta sus altos costos.

Y dio a conocer los números rojos de 2009: las inversiones decrecieron 16%, las exportaciones 22.9% y las importaciones 37.4%.

Informó que la productividad del trabajo fue 1.1% menor que el año anterior, entre otras causas por el subempleo y las plantillas de trabajadores infladas en la mayoría de las actividades económicas.

“La liquidez acumulada en manos de la población decrece ligeramente, 0.1%, mientras el índice de precios al consumidor decrece 3.3% en pesos cubanos y crece ligeramente, 1.4%, en pesos convertibles”, añadió.

Dijo que el presupuesto del Estado en 2009 tuvo un déficit de 3 mil 15 millones 700 mil pesos, inferior en 826 millones al aprobado por la Asamblea Nacional. Este déficit, explicó, representa 4.8% del PIB, favorable al compararlo con el del año anterior, que fue de 6.7%.

El gobierno cubano estima que para 2010 la economía crecerá 1.9%, ligeramente más que en 2009. Calcula que los ingresos netos serán de 43 mil 65 millones de pesos, lo que representa una disminución de 1.2% en relación con los del año que terminó.

El total de gastos planificados se estima en 45 mil 268 millones de pesos, lo que significa una disminución de 2.9% respecto de 2009. Y el financiamiento de los gastos corrientes sería de 33 mil 20 millones de pesos, cifra inferior en 9 millones de pesos a la de 2009.

El órgano legislativo aprobó destinar siete mil 151 millones de pesos a las actividades empresariales, lo que implica una reducción de 311 millones de pesos en comparación con 2009; y para mantener la venta de productos de la canasta familiar normada –conocida como “libreta de racionamiento”– se asignó una partida de mil 980 millones de pesos.

Ante el pleno de la Asamblea Nacional, Murillo aseguró que para enfrentar la falta de liquidez en 2010 será prioritario el financiamiento de sectores fundamentales de la economía, como el níquel, la biotecnología, el turismo, el tabaco y el ron. Y a pesar de los números negativos, calificó como “meritorios” los resultados económicos de 2009, debido al “contexto muy complejo” que tuvo que enfrentar la isla.

También adelantó que el gobierno de Raúl Castro ajustará los objetivos de su plan económico “manteniendo la estabilidad necesaria” para crear condiciones favorables a la solución de la crisis de divisas, que considera el más urgente problema.

 

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