América Latina: la sustitución del dólar

jueves, 7 de enero de 2010

 

LA HABANA, 7 de enero (apro).- El dólar, la moneda de Estados Unidos, enfrentará en 2010 una dura batalla por mantener su hegemonía en las transacciones financieras y comerciales en una docena de países de América Latina.

Y es que las naciones que forman la Alianza Bolivariana de las Américas (Alba) decidieron crear una unidad monetaria, y las que integran el Mercado Común del Sur (Mercosur) pretenden consolidar su comercio binacional utilizando sus respectivas monedas, con la pretensión de desplazar al dólar estadunidense en las transacciones comerciales.

Además, eliminar la moneda de Estados Unidos permitirá a los países de la región ahorrar los costos que implica realizar transacciones con una tercera moneda. También les permitiría incrementar los fondos exportables, crear estabilidad económica entre los socios, favorecer el comercio intrarregional y lograr ventajas para un posterior crecimiento económico.

Los nueve países que conforman el Alba crearon el llamado Sistema Unitario de Compensación Regional de Pago (Sucre) como moneda electrónica para sus relaciones económicas, que entrará en vigor a fines de enero de 2010.

Su valor dependerá de una canasta formada por las monedas locales de los nueve países del Alba: Antigua y Barbuda, Bolivia, Cuba, Dominica, Ecuador, Honduras, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas y Venezuela.

La primera transacción comercial la realizarán Cuba y Venezuela, fundadores en 2004 de la Alba, organización que desafió al Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA), una propuesta del gobierno estadounidense que finalmente fracasó.

Ernesto Medina, presidente del Banco Central de Cuba, explicó –el pasado viernes 18– que el Sistema Unitario de Compensación Regional de Pago será una unidad de cuenta electrónica para las transacciones financieras entre los países que integran la alianza.

Destacó que el nuevo sistema financiero, conocido como Sucre, “permitirá a estos países (del Alba) liberarse del dólar” en las transacciones, ahorrar divisas y disminuir entre ellos las asimetrías, ya que contribuirá a incrementar los fondos exportables.

Asimismo, “reduce los llamados riesgos cambiarios a nivel empresarial”, aseguró Medina, y precisó que tanto la nueva banca de desarrollo, como el sistema de compensación, propiciarán, “además del despegue de renglones exportables y la reducción de las asimetrías”, el financiamiento de proyectos e inversiones en sectores económicos y en programas sociales de salud, educación y vivienda.

Confirmó que en su primera etapa, que inicia en enero del 2010, el Sucre será una moneda electrónica, cuyos fondos estarán bajo la rectoría del Banco del Alba.

El presidente del Banco Central de Cuba aclaró que el Sucre funcionará en las transacciones entre los bancos centrales de los nueve Estados mencionados, mientras que las empresas locales continuarán sus operaciones y contratos en las respectivas monedas nacionales.

Los países del Alba decidieron que el Sucre tenga una valoración de 1.25 dólares y que comience con operaciones limitadas para afinar el novedoso mecanismo.

La VIII Cumbre de la Alba, realizada a mediados de diciembre en La Habana, donde abundaron los discursos antiestadounidenses, ratificó la instrumentación de la nueva moneda como “un paso hacia nuestra soberanía monetaria para liberarnos de la dictadura del dólar”, según el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

En las conclusiones de la cumbre, presentadas el lunes 14, los jefes de Estado y de gobierno hicieron una fuerte crítica al gobierno de Barack Obama y dejaron en claro que el nuevo sistema financiero pretende consolidar al organismo como un espacio geopolítico de “integración y liberación” de Estados Unidos.

En tanto, Brasil y Argentina decidieron dar un mayor impulso a su comercio binacional en moneda nacional, buscando la integración financiera de los países que conforman el Mercosur.

El objetivo de los dos países sudamericanos es utilizar una unidad de cuentas de referencia regional que no sea el dólar.

Desde 2008, estas naciones analizan la eventual consolidación de la unidad monetaria sudamericana, una canasta de monedas análoga al ECU europeo, que tiene como mérito mayor ser estable ante las variaciones del dólar y del euro.

Según los presidentes de Argentina y Brasil, Cristina Fernández y Luis Ignacio Lula da Silva, respectivamente, un nuevo sistema financiero dejaría en libertad de acción a los bancos centrales para el manejo de sus políticas cambiaria y monetaria, y permitiría pensar en la región como un ente autónomo para enfrentar los retos de la globalización financiera.

Cuba: moneda única

En las calles de La Habana todo mundo habla de una nueva moneda. Unos aseguran que su nombre será Mambí, en referencia a los cubanos que lucharon contra el colonialismo español; otros la confunden con el Sucre, en referencia al estadista y militar venezolano Antonio José de Sucre.

El rumor de la unificación del peso cubano con la moneda convertible conocida como CUC caló tanto entre la sociedad cubana, que el gobierno del presidente Raúl Castro se vio en la necesidad de negar públicamente la existencia de una nueva moneda nacional.

“El Sistema Unitario de Compensación Regional de Pagos (Sucre)) no será una moneda corriente, sino una unidad de cuenta electrónica para transacciones financieras entre los países del Alba”, atajó Osvaldo Martínez, presidente de la Comisión de Asuntos Económicos del Parlamento cubano.

El legislador y reconocido investigador de la economía cubana salió al paso de los rumores en la isla sobre un inminente cambio monetario. Negó que el Sucre sea el nombre de la nueva moneda física que se utilizará en el país en sustitución del peso o el CUC, la moneda convertible, por lo que, según el presidente del Banco Central de Cuba, Ernesto Medina, no existe ninguna impresión en billetes de la nueva moneda.

Pero la aclaración no ha sido suficiente. En las casas habaneras, en las oficinas de los diferentes ministerios y en las reuniones sociales no se habla de otra cosa que no sea del Mambí o el Sucre.

Los rumores crecen aún más gracias a campañas, dentro y fuera de Cuba, por el uso de una moneda nacional única para adquirir bienes y servicios.

Un grupo de ciudadanos impulsores de la campaña denominada “Con la misma moneda” entregaron a la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento) miles de firmas pidiendo la unificación del peso y el CUC.

Algunos cubanos se niegan a seguir pagando algunos bienes y servicios con la moneda convertible (divisas). Y aseguran que pagarán sólo con la misma moneda con la que reciben su salario: el peso cubano.

 

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