Holanda: Wilders, entre el parlamento y los tribunales

viernes, 29 de octubre de 2010

MÉXICO, D.F., 28 de octubre (apro).- Geert Wilders, líder del ultraderechista Partido de la Libertad (PVV, por sus siglas en holandés) que es parte del actual gobierno, enfrenta un proceso judicial por incitación al odio, discriminación y difamación.

          En caso de ser declarado culpable, podría enfrentar una condena de un año de prisión. La sanción es lo único que puede frustrar su meteórica carrera política.

         Aunque las elecciones en Holanda se realizaron el 9 de junio ningún partido fue dominante, lo que obligó a formar un gobierno de coalición. Sin embargo, a la clase política de este país le llevó cinco meses de negociaciones para concretarlo --finalmente lo hicieron en la primera semana de octubre.

Aunque PVV triplicó sus escaños en el Parlamento –es decir, uno de cada seis holandeses votó por este partido-- Wilders tendrá problemas para defender sus políticas y defenderse a sí mismo en el juicio.

         El PVV tiene un discurso en contra de la corrupción y del despilfarro. Pugna por una estricta austeridad fiscal y por desaparecer todas las instancias culturales del Estado, como las radios y televisoras públicas, así como las orquestas sinfónicas que, según este partido, representan un gasto innecesario.

Wilder encabeza una campaña contra la inmigración masiva, y contra el Islam y los musulmanes. Ello le permitió al PVV obtener en las pasadas elecciones un millón de votos y aumentar de 9 a 24 escaños en el Parlamento.

Compara al Corán con el libro Mi lucha, escrito por Adolfo Hitler. Afirma que el Islam no es una religión, sino una ideología, por lo que sus creyentes no deben tener los derechos de que gozan los fieles de otras religiones. En septiembre del 2007 dijo a radio Nederland que se debería prohibir el Corán.

En 2008 Wilders produjo un cortometraje titulado Fitna (palabra árabe utilizaba para significar un cisma religioso) en la que se afirma que el Islam promueve el terrorismo, el antisemitismo, la homofobia, la misoginia y se expande rápidamente por Holanda. El corto fue prohibido en los cines, por lo que sólo se exhibe por internet.

El político extremista vincula al Corán con la violencia e hizo declaraciones que llamaban al odio y la discriminación, en periódicos como De Volkskrant y De Pers.

          En el 2009 Wilders quiso presentar su cortometraje en Londres, pero las autoridades británicas no sólo prohibieron la exhibición de la cinta, sino que lo detuvieron en el aeropuerto y le impidieron el ingreso a Gran Bretaña.

Poco después de que Wilders filmó Fitna, radio Nederland produjo Contra-Fitna, un documental que desmiente las afirmaciones del político ultraderechista. Radio Nederland desde entonces está en la mira de Wilders: desea su desaparición y ya anunció que luchará desde el Parlamento para dejarla sin fondos públicos.

 

El juicio

La fiscalía de Amsterdam acusó al parlamentario Wilders de incitación al odio, discriminación y difamación, que son delitos calificados; y lo llevó a juicio el 20 de enero de 2010.

En la primera semana de octubre se reanudó el juicio y Wilders fue llamado a declarar, pero se negó a hacerlo. Las leyes holandesas permiten que un acusado guarde silencio, si así lo quiere, durante todo el proceso.

En el caso de Wilders, su abogado defensor Bram Moszkowicz consideró que el juez Jan Moors se extralimitó al afirmar que éste  lanza afirmaciones muy duras pero después no quiere debatir sobre ellas.

El juez Moors le dijo a Wilders: “Por supuesto que la Corte también lee los periódicos y mira televisión. Se dice que usted es bueno en poner temas sobre el tapete y luego eludir el debate que se genera. Y es eso es lo que otra vez parece estar haciendo.”

El abogado Moszkowicz aprovechó el comentario del  juez Moors para afirmar que los magistrados tienen prejuicios contra su cliente y que no serán imparciales.

El dirigente del PVV hizo colectas en todo el mundo para pagar su juicio. Dijo que era perseguido por sus ideales y que su proceso judicial era un atentado contra la libertad de expresión.

Mientras tanto, se declaró listo para asumir su papel de “posibilitador” del nuevo gabinete. La formación de un gobierno de minoría, con el apoyo parlamentario del PVV es prácticamente un hecho. Wilders tendrá que concentrar toda su atención en que el nuevo gabinete sea aprobado en el Parlamento.

Algunas audiencias del juicio contra Wilders tendrán lugar durante los días en que sesiona el Parlamento holandés. Si Wilders comparece en la Corte no podrá emitir su voto, el cual es crucial en el Parlamento. Y con una mayoría tan estrecha, cada sufragio cuenta.

Geert Wilders se enfrenta a un dilema: defenderse o defender las políticas que ayudó a redactar para el nuevo gabinete.

Las audiencias del juicio se fijaron para este mes de octubre. El veredicto deberá conocerse el 4 de noviembre.

 

jpa

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