Triunfo republicano enfría negociación con Cuba

jueves, 11 de noviembre de 2010

LA HABANA, Cuba, 5 de noviembre (apro).- Las victorias del Partido Republicano en las elecciones del pasado 2 de noviembre, sobre todo el avance de los cubanos-norteamericanos en las dos legislaturas, dejará una estela de pendientes y trastocará las leves negociaciones que habrían iniciado los gobiernos de Barack Obama y Raúl Castro.

Las victorias de los anticastristas en la política estadunidense enfriarán, sin duda, cualquier nueva medida que el gobierno de Obama intente para mejorar los lazos con Cuba, y tendrá repercusiones drásticas en la agenda de las negociaciones que los dos gobiernos iniciaron en el 2009.

Por lo pronto, ya tiene su primera víctima al recular el gobierno de Estados Unidos en un posible intercambio de espías entre ambas naciones.

En una carta enviada a fines del mes de octubre, dos altos funcionarios del gobierno de Obama negaron que el gobierno estadunidense intente canjear al norteamericano Alan Gross, detenido en Cuba, por Gerardo Hernández, el cubano acusado de espiar para La Habana y quien cumple doble cadena perpetua en Estados Unidos.

Richard R. Verma, subsecretario del Buró de Asuntos Legislativos del Departamento de Estado, y M. Faith Burton, subsecretaria interina de la Oficina de Asuntos Legislativos del Departamento de Justicia, fueron precisos al señalar que no existe comparación entre los delitos cometidos por el agente cubano y los que presuntamente realizó el estadunidense acusado de espiar para Washington.

“Mientras estamos comprometidos a emplear todo canal diplomático posible para presionar por la liberación de Gross, no consideramos ni consideraremos un ‘canje de prisioneros’ por ninguno de los cinco espías cubanos que participaron en la Red Avispa”, señala la carta dirigida al representante republicano Lincoln Díaz-Balart.

La misiva firmada por los dos altos funcionarios fue una respuesta a las cartas que habían enviado en la víspera los representantes republicanos de la Florida, Ileana Ros-Lehtinen y Lincoln y Mario Díaz-Balart, junto al senador Bob Menéndez y el representante Albio Sires, ambos demócratas de Nueva Jersey, en las que expresaban su preocupación por un tema extraordinariamente sensible para la comunidad cubano-americana en Estados Unidos.

Washington y La Habana consideraron necesario, desde abril pasado, la participación de “mensajeros” como terceros actores para lograr la liberación del judío estadunidense Alan Gross y por lo menos dos de los cinco agentes (Gerardo Hernández Nordelo y Ramón Labañinos Salazar) cubanos recluidos en cárceles de Estados Unidos.

Los dos gobiernos habían logrado, por una tercera vía, avances con miras a intercambiar, inicialmente antes de fin de año, sus respectivos agentes de inteligencia presos en cárceles del territorio estadunidense y de la capital cubana, confiaron fuentes de la comunidad hebrea y la Iglesia católica de la isla.

Ahora con el poder de los cubanos-americanos en la Cámara de Representantes y la de Senadores, las negociaciones se estancarán.

En las elecciones del 2 de noviembre, los republicanos Marco Rubio, David Rivera, Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz-Balart reforzaron la presencia cubano-americana en el Congreso, al tiempo que fortalecerán su autoridad dentro del lobby legislativo y político.

A Ros-Lehtinen, Rubio, Rivera y Díaz-Balart se suman el senador Bob Menéndez y el representante Albio Sires, ambos de New Jersey.

 

 Los nuevos escenarios

 

El nuevo mosaico legislativo favoreció grandemente a una de las archienemigas del gobierno del presidente Raúl Castro Ruz, y se trata de Ileana Ros-Lehtinen, quien asumirá la poderosa Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes.

“Indiscutiblemente, el hecho de que Ileana Ros-Lehtinen asuma la presidencia del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes tendrá un impacto muy negativo a nivel de las acciones que podrán pasar en el Congreso para mejorar las relaciones con Cuba”, asegura a Apro el investigador y politólogo cubano Arturo López Levy.

El investigador de la Universidad de Denver recuerda que Ros-Lehtinen ha apoyado todas las iniciativas de reforzamiento del embargo y ha participado en el bloqueo de cualquier ley para aliviarlo.

“La elección de Ros-Lehtinen y de Marco Rubio afianzaría la labor del hasta ahora más efectivo bloqueador de los esfuerzos por mejorar las relaciones con Cuba”, asegura refiriéndose a la congresista de origen cubano que ha exhibido una implacable crítica al gobierno comunista cubano y se opone con firmeza a cualquier acercamiento con La Habana.

Destaca también la figura de Marco Rubio, pues asegura que representa un problema para las relaciones de Estados Unidos y Cuba.

“A pesar de ser un nuevo miembro del Senado viene con la aureola de ser una esperanza conservadora de atraer el voto latino para las elecciones de 2012. Rubio es un político sagaz e inteligente, que trata de imitar a Ronald Reagan, a veces con éxito, a veces no.

“Su mayor poder estaría en que es un político querido por el liderazgo del Partido Republicano y en sintonía con la nueva ola de radicales que arriban a la Cámara de Representantes. Y es muy probable que trate de usar esas ventajas para promover un curso hostil en las relaciones con Cuba”.

En la trilogía de legisladores con una oposición radical al gobierno de la isla está el senador por New Jersey, Bob Menéndez.

Menéndez, continúa López Levy, ha amenazado con dilatar y bloquear nominaciones y leyes de su propio partido (el Demócrata) si la administración desmonta total o parcialmente la estructura de hostilidad en la que se basa la relación estadunidense con Cuba.

“Sin embargo, el mayor problema en la relación con Cuba en los últimos dos años ha sido la falta de liderazgo presidencial al respecto. Obama le ha prestado poca atención al tema cubano.

“Washington no ha reaccionado a las reformas económicas ni a las liberaciones de prisioneros políticos en Cuba, a pesar de que el presidente había pedido un “sentido de movimiento” (“a sense of movement”) justo en esos temas específicos.

“Dicho esto, si Obama quisiera dejar un legado positivo y hacer lo que conviene a los intereses nacionales de Estados Unidos, tiene toda la autoridad para tomar acciones significativas de muy bajo costo, como facilitar los viajes y las ventas agrícolas, y sacar a Cuba de la lista de países terroristas, que mejorarían mucho su relación con Cuba y la percepción de su administración en América Latina”.

--¿Cree que el gobierno cubano endurecerá su posición, al grado de cancelar la liberación de los presos políticos?

--La lógica indica que el gobierno cubano será más cauteloso, pues las posibilidades de cambios drásticos positivos en las relaciones con Estados Unidos ha sido afectada sensiblemente. Sin embargo, es de esperar que dado el profesionalismo de la diplomacia cubana, La Habana entienda que gran parte de la oportunidad para el mejoramiento de relaciones sigue vigente, pues tanto el presidente como el Senado, que es la parte del Congreso más importante en las funciones de “consejo y consentimiento” en política exterior, sigue en manos demócratas.

“Más allá de los problemas de aprobación presupuestaria a las instituciones de política exterior, la mayoría republicana en la Cámara jugará el rol del coro en las tragedias griegas: exclama, critica, aprueba, o lamenta pero no serán los reales protagonistas.

“Es importante entonces que el gobierno de La Habana distinga cuando habla el gobierno en Washington en su rama ejecutiva y cuando se trata de ruido y provocación por parte de sectores que quisieran paralizar todo tipo de acercamiento entre los dos países, como va a ser el caso con los senadores Menéndez y Rubio y los congresistas Ros-Lehtinen, Díaz-Balart, y David Rivera.

“La liberación de los presos debe continuar, pues seguiría poniendo presión internacional sobre la administración Obama a favor de reciprocar las aperturas en La Habana. Basta que Obama empiece a responder a esas presiones para que su conflicto con el grupo pro-embargo se agudice”.

Los cierto es que los cubano-americanos han aumentado su poder en las dos cámaras legislativas de Estados Unidos y podrían congelar los pequeños avances y modestas negociaciones logrados en las relaciones de Estados Unidos con Cuba.

 

mav

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