Muere primer exorcista reconocido por el Vaticano

lunes, 15 de noviembre de 2010

MÉXICO, D.F., 15 de noviembre (apro).- El presidente de la Asociación Internacional de Exorcistas, Giancarlo Gramolazzo, falleció el pasado lunes 8 a los 65 años de edad, informó este lunes la Radio Vaticana.

Las exequias del religioso, quien murió “a causa de una grave enfermedad”, fueron presididas por el obispo auxiliar de Italia, el jueves 11, en la parroquia romana de Todos los Santos.

Gramolazzo, nacido en Ortonovo, provincia italiana de La Spezia, fue uno de los más importantes formadores de sacerdotes mexicanos dedicados a expulsar demonios y formó parte de la congregación de San Luigi Orione, en la que fue ordenado sacerdote en 1973.

Exorcista por más de 30 años, el cura italiano se convirtió en 1994 en el iniciador de la primera organización formal, estable y reconocida por El Vaticano que vincula a sacerdotes autorizados en ejercer el ministerio antidemoníaco.

Junto con personajes como Gabriele Amorth y Corrado Balducci, cobró fama internacional por sus conocimientos sobre demonología.

En 2008, en una larga entrevista, Gramolazzo --amigo personal de Pedro Eusebio Mendoza Pantoja, coordinador de exorcistas de la Ciudad de México e impulsor de la asociación de exorcistas a nivel nacional-- relató cómo fueron sus primeros años en la lucha contra Lucifer y cómo aprendió el oficio acompañando a un sacerdote anciano en sus ritos de liberación.

Además, contó cómo condujo una oración comunitaria para expulsar demonios en una localidad del estado de Veracruz, de la cual no recordaba nombre, pero que le impactó porque una de las poseídas le habló en el dialecto de su región italiana natal: Liguria.

"En aquel lugar la oración liberadora se llevó a cabo en presencia con toda la comunidad parroquial, por lo tanto varios fieles rezaban, después estaban más de 10 personas de varias edades ya listas para los exorcismos", dijo.

Según el presidente de la Asociación Internacional de Exorcistas, intervinieron tres exorcistas, además del párroco y del obispo; oraron por varias horas, hasta la una de la madrugada, y una de las personas llegó a dirigirse a él en dialecto.

"Cuando terminamos ellos se recuperaron, algunos nos esperaron hasta las dos de la mañana, nos agradecieron y estaban bien; naturalmente los exorcismos debían repetirse en sesiones sucesivas", dijo Gramolazzo, que calificó la experiencia de "muy fuerte" e "interesante".

Sostuvo, asimismo, que en algunos pueblos de México existe mucha confusión del mundo mágico mezclado con el cristianismo y otros ritos paganos, lo cual provoca como resultado un aumento de la presencia demoníaca.

"Muchos obispos se han sensibilizado en los últimos tiempos con el problema y han nombrado exorcistas; a ellos (mexicanos) les tengo mucha estima, muchos son nuestros amigos y nos conocemos desde hace años", apuntó el prelado italiano.

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