Gran Bretaña: el éxodo anglicano

martes, 16 de noviembre de 2010

LONDRES, 15 de noviembre (apro).- La Iglesia anglicana de Inglaterra, creada en 1534 por el rey Enrique VIII por diferencias con el Vaticano, que se negó a aprobar la anulación de su boda con Catalina de Aragón, sufre hoy una de sus peores crisis históricas, esta vez por el comienzo de un “éxodo” de sus reverendos a la Iglesia católica, insatisfechos por la postura del anglicanismo sobre el tema de homosexuales y la ordenación de mujeres obispos.

El pasado lunes 8, la Iglesia católica en Inglaterra y Gales confirmó que cinco obispos anglicanos se unirán al catolicismo como parte de un plan del papa Benedicto XVI para atraer a religiosos desafectos y sumar filas en su credo.

Entre los reverendos protestantes que comenzaron el “éxodo” se incluyen tres religiosos actualmente en su cargo, Andrew Burnham, obispo de Ebbsfleet; Keith Newton, obispo de Richborough, y el obispo de Fulham, John Broadhurst, además de dos retirados, Edwin Barnes, exobispo de Richborough, y David Silk, quien estuvo al frente del obispado de Ballarat, en Australia.

El Vaticano afirmó que los anglicanos pueden sumarse a la Iglesia católica y, al mismo tiempo, mantener su identidad religiosa distintiva, una promesa que abriría ahora la puerta a los desafectos.

Las conversiones ocurren, además, a menos de dos meses de la polémica visita de Estado de Benedicto XVI a Gran Bretaña, la primera con ese estatus de un pontífice al país.

Durante su visita, el Papa reiteró su postura por los homosexuales y llamó a una “unidad” con los anglicanos.

En los últimos años ha crecido considerablemente el descontento de los anglicanos con la Iglesia de Inglaterra, principalmente de aquellos grupos más tradicionalistas y conservadores, por temas como la bendición de parejas homosexuales y la ordenación de mujeres obispos y gays.

En un comunicado dado a conocer el lunes 8, los obispos desafectos dijeron que desde hace más de 30 años se sienten "consternados" por "ver anglicanos y católicos alejarse cada vez más en algunos temas de actualidad".

El grupo indicó que la propuesta del Vaticano "es tanto una respuesta generosa a varios pedidos de ayuda a la Santa sede como un nuevo y fuerte instrumento ecuménico en la búsqueda de la unidad para los cristianos".

El traspaso de los obispos al catolicismo se formalizará al finalizar el año, según informaron dichos religiosos.

Burmham, Richborough y Broadhurst trabajan en diócesis de la Iglesia de Inglaterra, donde los fieles habían votado en contra de la ordenación de mujeres obispos.

Por su parte, el arzobispo de Canterbury y jefe de la Iglesia anglicana, el doctor Rowan Williams, no tardó en dar a conocer su posición y afirmó, horas después del anuncio, que las renuncias "son lamentables".

"He aceptado hoy con lástima las renuncias de los obispos Andrew Burnham y Keith Newton, quienes han decidido que su futuro en el ministerio cristiano resta en las nuevas estructuras propuestas por el Vaticano. Les deseamos lo mejor en su próxima etapa al servicio de la Iglesia", subrayó Williams en un comunicado oficial.

Para la BBC de Londres "no fue una gran sorpresa" el anuncio de los obispos, quienes desde hacía años "mantenían una relación especial con la Iglesia católica".

"Sin embargo, un obispo es un obispo y debería ser considerado como un gran momento para la Iglesia", agregó la emisora pública en un editorial transmitido por la radio 4.

Broadhurst, jefe de la organización tradicionalista "Forward in Faith" (Avanzar en la Fe), ya había anunciado en octubre que sería el cuarto obispo anglicano en convertirse al catolicismo, luego de acusar a la Iglesia anglicana de actuar "de forma fascista".

También el mes pasado la congregación tradicionalista anglo-católica de St. Peter's en Folkestone se convirtió en la primera en comenzar el proceso de traspaso a la Iglesia católica de Roma.

Tras el anuncio, el obispo Burnham afirmó a la BBC que la decisión no sólo fue tomada por el tema de las mujeres obispos.

"Estamos hablando aquí de si la Iglesia de Inglaterra, como dice ser, es leal a una Iglesia sin divisiones en los primeros mil años, leal a su fe y órdenes, o siente que puede inventar cosas y cambiarlas con el tiempo", declaró el prelado.

"Y, más aún, en los últimos años actuó como si fuera autónoma en estos asuntos, y el caso de las mujeres obispos es el último ejemplo de esto", destacó.

En ese sentido, el obispo Alan Hopes, auxiliar en la Diócesis de Westminster, en Londres, afirmó que la Iglesia católica "da la bienvenida" a los cinco obispos desertores del anglicanismo.

Hopes sostuvo que en el próximo plenario –que se realizará esta semana-- la Conferencia de Obispos Católicos de Inglaterra y Gales explorará la creación de una orden y la “cálida bienvenida” será extendida a todos aquellos que “buscan ser parte de nuestra Iglesia”.

Mientras, la corresponsal de asuntos religiosos del periódico conservador The Times, Ruth Gledhill, escribió en su columna semanal que el polémico anuncio provocará que "cientos y tal vez miles" de ministros anglicanos sigan el ejemplo de los cinco obispos detractores.

"Es bastante significativo, ya que significa que muchos dentro de la Iglesia de Inglaterra evaluarán la situación y considerarán si se suman o no a la decisión de los cinco obispos", destacó.

La polémica no se terminó allí, ya que uno de los anglicanos más opositores a la ordenación de mujeres, el obispo de Lewes, el reverendo Wallace Benn, comparó ese debate con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Benn declaró en una ponencia ante anglicanos en Hoddesdon, en el condado inglés de Hertfordshire, que siente que el asunto "hace recordar a los sonidos de una guerra que se acerca".

"Voy a hacer una analogía, y la usaré de forma deliberada y cuidadosa. Siento verdaderamente que estamos como en enero de 1939 (en el inicio de la Segunda Guerra)", afirmó el prelado.

El obispo indicó que la Iglesia de Inglaterra en la que se ordenó hace décadas "ya no es la misma Iglesia que hoy".

Los activistas a favor de la ordenación de obispos mujeres criticaron duramente a Benn e indicaron que sus declaraciones "son derogatorias".

Christina Rees, del grupo Mujeres en la Iglesia (Watch), sostuvo que los comentarios del obispo "menosprecian" el debate actual. "Hay un sentimiento de desesperación, de miedo y una falta de empeño a la hora de comprender que esto es lo que la Iglesia de Inglaterra debería estar haciendo", subrayó Rees.

La Comunión Anglicana, una fraternidad amplia de 38 provincias autónomas e interdependientes que están en plena comunión con el arzobispo de Canterbury, es una de las comuniones cristianas más numerosas del mundo, con aproximadamente 77 millones de miembros.

Su futuro ha quedado ahora en peligro, al abrirse una puerta que permitirá un “éxodo” religioso, y que beneficiará principalmente al Vaticano y a las políticas más conservadores del actual papa Benedicto XVI.

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