La caída del Tigre Celta

viernes, 26 de noviembre de 2010

DUBLIN, 19 de noviembre (apro).- Otrora llamado el “Tigre Celta” por haber registrado un crecimiento económico récord en la década de los noventas, Irlanda se encuentra hoy al borde del abismo, tras una crisis económica sin precedentes y ante la cada vez más probable posibilidad de presentarse en default por sus deudas.

Las finanzas irlandesas fueron esta semana el centro de acalorados debates en Bruselas y Dublín, acerca de si el gobierno de Brian Cowen, que busca evitar un rescate humillante que podría debilitar aún más su poder, especialmente en plena carrera para unas elecciones locales que buscan llenar una plaza vacante en el Parlamento, el 25 de noviembre, debe o no pedir ayuda a la Unión Europea (UE), el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

¿Pero qué es lo que terminó yendo tan mal para el país que hasta hace pocos años era señalado como el ejemplo económico de la región?

La década de los noventas fue de bonanzas para la economía de la República de Irlanda, con un muy bajo índice de desempleo, alto crecimiento económico y fuertes exportaciones. Una veintena de multinacionales se establecieron entonces en Irlanda para tomar ventaja de los bajos niveles de impuesto.

Al comienzo de 1999, Irlanda adoptó el euro como su moneda, lo que implicó que sus tasas de interés fueran establecidas por el Banco Central Europeo.

De inmediato, el acceso a créditos se abarató en gran medida para Dublín.

Préstamos fáciles y baratos, sumado a un fuerte incremento de la inmigración, hizo que creciera en gran medida la construcción de viviendas, un hecho que conllevó a un “boom inmobiliario” nunca antes visto en el país.

Este contexto económico dejó muy mal parado a Irlanda para lidiar con la crisis crediticia internacional de 2008.

Desde entonces, el país ha sufrido un colapso dramático en el mercado de propiedades, con caídas de hasta un 60% en los valores de las casas, sumado a las llamadas "deudas tóxicas" de bancos por préstamos de hasta 65.000 millones de euros a compañías constructoras.

La brecha entre lo que el gobierno gasta en servicios públicos y el dinero que recibe de impuestos, es substancial e insostenible: un 12% del PIB.

La economía se contrajo masivamente y el gobierno de Cowen se vio obligado a nacionalizar un gran número de bancos para salvarlos de la bancarrota, a un costo para el erario irlandés de 45 mil millones de euros.

 

Plan de rescate          

 

Aunque el próximo 7 de diciembre las autoridades del país tienen previsto anunciar un profundo plan de ajuste económico, con recortes al gasto, al sector público y al sistema de subsidios estatales, sumado a un aumento de los impuestos, los analistas dudan que el programa logre reducir el enorme déficit fiscal del país, de 32% del PIB irlandés.

El ministro irlandés para Europa, Dick Roche, contó a la radio 4 de la BBC que el país tendrá que reducir su déficit al 3% de su PIB para 2014, un objetivo que actualmente parece inalcanzable.

La mayor preocupación para la economía de Irlanda son sus bancos, la mayoría de los cuales es controlado ahora por el gobierno.

Las entidades bancarias del país tuvieron que pedir prestado al menos 83 mil millones de dólares del Banco Central Europeo debido a que otros bancos se negaban a prestarles.

Ahora existe el temor de que el alto nivel de desempleo provoque que el país sufra nuevamente una recesión, en inglés una “double-dip recession”.

El problema no sólo afecta a Irlanda, ya que otros países de la UE, especialmente aquellos con grandes deudas públicas, como España y Portugal, temen que un contagio por la crisis irlandesa los afecte a ellos también.

Un dato para tener en cuenta es que del total de los 27 países del bloque, 24 cuentan con déficits públicos superiores a los límites impuestos por la UE.

Lo cierto es que, a pesar de la grave situación que atraviesa Irlanda, un informe de la BBC dado a conocer el pasado 17 de noviembre, indicó que la mayoría de la población irlandesa se opone a un rescate de la UE, visto como una opción que dejará sin independencia al país y un mayor control desde Bruselas.

El ministro de Emprendimientos de Irlanda, Batt O'Keeffe, resumió bien el sentimiento generalizado: "La soberanía de este país fue ganada con mucho esfuerzo y el gobierno no dará la soberanía a nadie".

           El plan de rescate ofrecido por la UE, el FMI y el Banco Central Europeo sería de entre 80 y 100 mil millones de euros, que serían pagados del Mecanismo de Estabilidad Financiera de Europa (EFSM) y la Facilidad de Estabilidad Financiera Europea (EFSF).

El jueves 18, una misión conjunta de la UE y el FMI viajó a Dublín para estabilizar su tambaleante sector bancario y evaluar qué medidas podrían ser necesarias si el gobierno irlandés decide buscar ayuda.

Las negociaciones tienen como primer objetivo llevar estabilidad al sistema bancario irlandés y evitar que el país entre en default por sus deudas.

"Van a buscar un paquete (de ayuda); deben hallar algún tipo de acuerdo para lidiar con la continua falta de confianza que estamos registrando en los mercados y que está afectando los bonos irlandeses", declaró el ministro irlandés para Asuntos de Europa, Dick Roche.

Sin embargo, el premier Cowen enfatizó que la misión analizará qué tipo de ayuda podría necesitar su país, aunque rechazó nuevamente que el gobierno esté negociando un rescate.

Aunque Irlanda no pidió hasta ahora un rescate de la UE, los ministros de la eurozona indicaron en un comunicado que el grupo está listo para darle apoyo a Dublín.

La prima que demandan los inversionistas para optar por la deuda de Irlanda en lugar de comprar bonos alemanes, se elevó a cerca de su récord en 595 puntos básicos el 18 de noviembre, en tanto que el costo de asegurar la deuda del país contra una potencial suspensión de pagos, aumentó en 25 puntos.

En la bolsa irlandesa, las acciones del Allied Irisk Bank llegaron a caer un 8%, y acumularon en el año un desplome del 70% afectado por la crisis financiera e inmobiliaria. El banco pasará a ser controlado en un 90% por el Estado a finales de año.

 

“Aceptemos el dinero…”

 

Desde Bruselas, los ministros de Finanzas se mostraron unidos a la hora ofrecerle ayuda a Irlanda.

El ministro de Economía británico, el conservador George Osborne, afirmó que Gran Bretaña está lista para ayudar a Irlanda a restaurar la estabilidad en su sistema bancario, ya que ello "está en el interés del Reino Unido".

El comisionado europeo de Finanzas, Ollie Rehn, confirmó que se elabora un plan de ayuda en caso que el gobierno irlandés pida por el rescate y dijo que el bloque está llevando a cabo "consultas efectivas" con Dublín.

En tanto, la ministra de Economía de Francia, Christine Lagarde, afirmó que la misión que examinará a los bancos irlandeses debe ser vista en un contexto más amplio, no sólo como un plan para asistir a los bancos, mientras que otros responsables europeos desestimaron la sugerencia del presidente de la Comisión Europea, Herman Van Rompuy, de que podría estar en juego el futuro de la UE.

En las calles de Irlanda, la actitud de muchos jóvenes es pragmática.

En la céntrica Grafton Street, la arteria principal de Dublín, muchos dudaron sobre el rescate europeo, aunque los más jóvenes dijeron que es hora de aceptar la oferta.

"Si el dinero está disponible, tomémoslo. ¿Por qué no?", dijo un estudiante desempleado recién egresado del prestigioso Trinity College de la ciudad. Otro joven fue más contundente: "Nosotros salvamos a Europa cuando dijimos 'sí' al Tratado de Lisboa; ahora es el turno de ellos para que nos salven".

De todos modos, la población adulta y de la tercera edad se mostró más cauta, y considera que el rescate financiero echará por tierra las libertades e independencia que el país logró forjar tras décadas de sometimiento británico. "Tenemos que poder mantenernos por nosotros mismos y resolver esto sin ayuda. Podemos hacerlo. Los irlandeses no somos nunca mejores que cuando estamos perdiendo. Lo mismo ocurre en el campo de rugby o en el ring de boxeo", declaró un pensionado consultado por la BBC.

Por su parte, el empresario irlandés Tom Kelly, a cargo de una compañía de comunicación con oficinas en Dublín, considera que Irlanda sufre de una "crisis de los cuarenta" tras la era del “Tigre Celta”.

"Este país avanzó más en los últimos 15 años que en 50. Pero hay algo en la psicología de los irlandeses que incluye mucho orgullo. La población resiente el endeudamiento de los bancos irlandeses y ciertamente no quiere que la habilidad del país para controlar su independencia económica se vea perdida. Pero el orgullo, como las banderas, no alcanzan para llevar el plato diario de comida a la mesa", añadió.

 

Mr

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